Alegría, verdad y misión en la mañana de Pascua
Basada en Mateo 28, 8-15 y en la imagen catequética de la Resurrección
- 1. Introducción
- 2. Objetivos
- 3. Edad y duración
- 4. Materiales
- 5. Fuentes
- 6. Sentido catequético
- 7. Observamos la imagen
- 8. Explicación del Evangelio
- 9. Desarrollo y actividades
- 10. Lectio divina
- 11. Relación con la Eucaristía
- 12. Orientaciones catequista
- 13. Orientaciones padres
- 14. Oración final
- 15. Conclusión
1. Introducción
La mañana de Pascua es el centro de toda la fe cristiana. Cristo ha vencido a la muerte y vive para siempre. No se trata de un recuerdo, ni de una idea bonita, sino de un acontecimiento real que cambia el sentido de la vida humana. Como enseña la Iglesia, «la Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe» (Catecismo de la Iglesia Católica, 638).
El Evangelio de Mateo (28, 8-15) nos presenta este acontecimiento con una fuerza especial. Las mujeres salen del sepulcro con miedo, pero también con una alegría profunda. En ese camino, Jesús mismo les sale al encuentro. No se impone, no asusta: se deja encontrar. Les habla, las acoge y recibe su adoración.
Sin embargo, el mismo hecho provoca también rechazo. Mientras unas personas acogen la verdad, otras intentan ocultarla. San Agustín lo expresa con claridad al explicar estos pasajes: «La verdad resplandece, pero el corazón que no quiere verla se fabrica su propia oscuridad» (San Agustín, Sermones).
Esta sesión quiere ayudar a los niños a comprender algo decisivo: Jesús vive, y cada persona está llamada a responder a esa verdad.
2. Objetivos
Objetivo general: Descubrir que Jesús ha resucitado realmente y que el encuentro con Él transforma la vida y nos envía a anunciarlo.
- Conocer el relato de Mateo 28, 8-15.
- Comprender el paso del miedo a la alegría.
- Distinguir entre la verdad del Evangelio y la mentira.
- Descubrir la vocación de testigos.
- Relacionar la Resurrección con la Eucaristía.
3. Edad y duración
Edad: 7-10 años.
Duración: 60-75 minutos.
4. Materiales
- Imagen catequética (formato horizontal).
- Biblia.
- Cartulinas y rotuladores.
- Una vela encendida y una cruz.
5. Fuentes
Sagrada Escritura:
«Se alejaron a toda prisa del sepulcro con temor y gran alegría» (Mt 28, 8)
«Jesús les salió al encuentro y les dijo: “Alegraos”» (Mt 28, 9)
«No tengáis miedo» (Mt 28, 10)
Tradición de la Iglesia:
San Juan Crisóstomo destaca la delicadeza de Cristo resucitado: «No se aparece primero a los grandes, sino a los que aman; y no busca el honor, sino el corazón» (Homilías sobre Mateo). Esta enseñanza es clave para los niños: Jesús se deja encontrar por quien lo busca con sinceridad.
6. Sentido catequético
El texto muestra dos caminos claramente opuestos. Por un lado, el camino de la fe: encuentro, alegría, adoración y misión. Por otro, el camino del rechazo: miedo, mentira y ocultación.
San Gregorio Magno explica que «la fe crece cuando se anuncia» (Homilías sobre los Evangelios). Por eso, las mujeres no se quedan en la experiencia, sino que corren a comunicarla. Esta es una clave fundamental: el encuentro con Cristo nunca termina en uno mismo.
La idea central debe repetirse con serenidad y fuerza: Jesús vive, y quien lo encuentra de verdad cambia su vida.
7. Observamos la imagen

Se invita a los niños a contemplar en silencio. El catequista no explica inmediatamente, sino que deja que la imagen hable.
Microguion:
“Mirad los rostros… ¿dónde hay alegría?”
“Mirad a Jesús… ¿cómo es su presencia?”
“Mirad la otra escena… ¿qué diferencia veis?”
La imagen ayuda a comprender que la Resurrección no es solo un hecho pasado, sino una realidad que divide las actitudes del corazón.
8. Explicación del Evangelio
Las mujeres van al sepulcro con tristeza. No esperan encontrar a Jesús vivo. Pero Dios actúa de un modo sorprendente. El sepulcro está vacío y, en el camino, Jesús mismo sale a su encuentro.
Sus primeras palabras son muy importantes: “Alegraos”. No es solo un saludo: es una llamada a una alegría nueva, que no depende de las circunstancias, sino de su presencia.
Ellas lo reconocen, se acercan, lo adoran. Este gesto es fundamental: la fe lleva a la adoración. Como explica santo Tomás de Aquino, «la fe no termina en palabras, sino en la adhesión a Cristo» (Suma Teológica).
Pero al mismo tiempo aparecen otros que rechazan la verdad. Prefieren la mentira antes que aceptar lo que ha sucedido. Esto enseña a los niños que la fe no es automática: implica una decisión.
9. Desarrollo y actividades
Actividad 1. Del miedo a la alegría (15 min)
Objetivo: Comprender la transformación interior.
Materiales: cartulina.
Desarrollo: Dibujar dos momentos: antes y después de encontrarse con Jesús.
Microguion:
“Antes: miedo, tristeza.”
“Después: alegría, paz.”
“¿Qué ha cambiado? Jesús.”
Claves: la alegría cristiana nace del encuentro con Cristo.
Actividad 2. Dos caminos (15 min)
Objetivo: Discernir verdad y mentira.
Desarrollo: Crear dos columnas y completarlas con los niños.
Microguion:
“Siempre hay una elección.”
“Dios no obliga: invita.”
Actividad 3. Jesús vive (10 min)
Objetivo: Interiorización personal.
Escribir: “Jesús vive y está conmigo”.
Aplicación: colocarlo en casa.
Actividad 4. Somos testigos (15 min)
Objetivo: Despertar la misión.
Microguion:
“La fe no se esconde.”
“Se vive y se nota.”
Ejemplos: ayudar, rezar, decir la verdad, invitar a Misa.
10. Lectio divina (nivel contemplativo)
Texto: Mateo 28, 8-10
Lectura: lenta, con pausas.
Silencio: breve pero real.
Meditación guiada:
“Imagina que tú también caminas… Jesús sale a tu encuentro.”
“Te mira… te dice: ‘No tengas miedo’.”
“¿Qué le quieres decir?”
Respuesta:
“Jesús, quiero creer en ti.”
11. Relación con la Eucaristía
La Eucaristía solo tiene sentido porque Cristo vive. En la Comunión no recibimos algo simbólico, sino a Jesús resucitado. San Juan Pablo II recordaba que «la Eucaristía es el sacramento de la presencia viva de Cristo» (Ecclesia de Eucharistia).
Para el niño: en la Comunión recibo a Jesús vivo que me ama.
12. Orientaciones catequista
Transmitir alegría serena. No reducir el mensaje. Evitar superficialidad. Repetir la idea central con naturalidad.
13. Orientaciones padres
Leer el Evangelio en casa. Rezar juntos. Vivir la Misa como encuentro real.
14. Oración final
Señor Jesús, tú has resucitado y estás vivo.
Llena nuestro corazón de alegría.
Enséñanos a no tener miedo.
Haznos vivir en la verdad.
Y danos un corazón que te anuncie.
Amén.
15. Conclusión
La Resurrección es el centro de la fe. Cristo vive. Y quien lo encuentra de verdad, cambia y lo anuncia.




