La Biblia más infantil: Los milagros de Jesús (I)

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Milagros de Jesús

El leproso, la pesca milagrosa y la tempestad en el lago

Jesús hizo muchos milagros. Los milagros son hechos extraordinarios que ningún hombre puede hacer. Sólo puede hacerlos Dios.


El leproso

Cierto día, le salió al encuentro un leproso, uno de esos enfermos con llagas y úlceras que tenían que vivir en cuevas en el campo porque nadie los quería. El pobre leproso, que había oído hablar de la bondad de Jesús de Nazaret, se acercó a Él y le dijo: «Señor, si quieres puedes limpiarme…».

El leproso

Jesús tuvo pena de él, extendió la mano y le tocó, diciéndole: «¡Quiero, queda limpio!». Y en el mismo instante desapareció la lepra, y su carne se volvió sana y suave como la de un niño. El leproso, loco de alegría, contó a grandes voces por el camino el milagro que le había hecho Jesús.

«Jesús, que yo también sea muy alegre»


La pesca milagrosa

La pesca milagrosaUn día, Jesús se subió a la barca de Pedro y le dijo que echase las redes al mar para pescar. Pedro le contestó: «Hemos estado toda la noche pescando, sin coger un solo pez… pero si Tú lo dices, echaré la red». Pedro obedece a Jesús, y al subir la red, estaba tan llena de peces que casi se rompía.

«Jesús, que te obedezca siempre»


Tempestad en el lago

Tempestad en el lagoOtro día, Jesús y sus discípulos atravesaban el lago. Era al atardecer y Jesús, cansado de predicar, iba durmiendo en la barca. De pronto se levantó una tormenta terrible y las olas cubrían la barca. Los discípulos se asustaron mucho y lo despertaron diciendo: «Señor, sálvanos, que nos hundimos».

«Que acuda a Ti en todas mis necesidades»


Jesús calma la tempestad

Jesús calma la tempestadJesús les contestó: «¿Por qué tenéis miedo? ¿No sabéis que estoy con vosotros?». Entonces, se levantó y le dijo al viento: «¡Párate!». Inmediatamente, se calmó el viento y el mar quedó en calma, como un espejo. Los discípulos estaban admirados y muy contentos.


Oraciones de la noche

Con Dios me acuesto,

con Dios me levanto,

con la Virgen María

y el Espíritu Santo.

Bajo mi frente,

junto mis manos,

porque a Ti yo quiero

mi corazón ofrecerte.

Cubre mi cama

de sueños buenos,

llena mi almohada

de angelitos bellos.


Fuente: La Biblia más infantil, Casals, 1999, pp. 89-93.

Coordinador: Pedro de la Herrán.

Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz.

Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez.

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