El hijo pródigo: teatro para niños

por

Catequesis en familia - Inicio 5 Primera comunión 5 Primera comunión Historias de la Biblia 5 El hijo pródigo: teatro para niños

Teatro infantil

¡Vuelve a casa!

Obra inspirada en la parábola del hijo pródigo

Lucas 15, 11-32

Antes de levantar el telón

El teatro tiene una fuerza especial para anunciar el Evangelio. Los niños no solo escuchan una historia: la ven, la representan, la viven y la recuerdan. Por eso esta adaptación de la parábola del hijo pródigo quiere ser también una herramienta sencilla para descubrir el corazón misericordioso de Dios.

Aunque el personaje que da nombre a la parábola sea el hijo menor, el verdadero protagonista de la obra es el Padre. Daniel recorre un camino de conversión; Samuel, fiel y trabajador, necesita comprender que la misericordia no disminuye la justicia, sino que la lleva a su plenitud. Los cerdos aportan humor y ayudan a expresar el cambio interior de Daniel, mientras Bartolo encarna una sabiduría sencilla que aparece cuando menos se espera.

También el camino acompaña toda la representación: primero significa ilusión, después distancia y, finalmente, esperanza. Que esta obra ayude a recordar que la puerta de la casa del Padre permanece abierta para quien desea volver.

Duración

35-45 minutos

Público

Niños, familias, colegios y parroquias

Reparto

Adaptable

Reparto

Padre

Sereno, bueno y justo. Su presencia transmite paz. Ama a sus hijos sin dejar de decir la verdad.

Daniel, el hijo menor

Inquieto, simpático, impulsivo y algo alocado. Al principio habla deprisa y sueña antes de pensar.

Samuel, el hijo mayor

Trabajador, recto y honorable. No es el villano: necesita descubrir la plenitud de la misericordia.

Elías

Administrador ordenado, prudente y fiel.

Noemí

Criada enérgica, sensata y de gran corazón.

Bartolo

Criado torpe y comilón que, sin proponérselo, termina diciendo grandes verdades.

Rebeca

Joven criada despierta, rápida y práctica.

Abigail

Vecina que dramatiza los peligros y da consejos para todo.

Mateo

Panadero o trabajador cordial y sencillo.

Chispa

Perro de la casa. No habla, pero participa con gestos y ladridos.

Gallinas, niños y vecinos

Papeles ampliables según las necesidades del grupo.

Vestuario y preparación

Padre: túnica marfil, beige o crema; manto claro; cinturón sencillo y sandalias. Su ropa debe transmitir dignidad sin lujo.

Daniel: al comienzo, túnica en tonos vivos y algún complemento llamativo. Lleva bolsa, mapa y bastón. En el segundo acto su ropa se deteriora; al regresar recibe una túnica limpia.

Samuel: túnica sobria en tonos tierra o azul grisáceo, cinturón y herramienta de trabajo.

Criados y vecinos: túnicas sencillas en colores naturales, diferenciadas por pequeños objetos.

Animales: accesorios cómodos y reconocibles, sin disfraces pesados. Orejas, colas, alas y hocicos bastan para crear el efecto teatral.

El teatro permite que los niños escuchen, vean y vivan la parábola.

Pregón de apertura

Presentación

[Entra el Pregonero con una campanilla o un bastón. Espera a que el público guarde silencio.]

¡Atención! ¡Atención! ¡Grandes y pequeños! ¡Niños, padres, abuelos, catequistas y amigos!

Hoy vais a ver una historia muy antigua… y, sin embargo, tan nueva como el día de hoy.

Es la historia de un muchacho que pensaba que lo sabía todo… hasta que descubrió que todavía le quedaba mucho por aprender.

Es la historia de un hermano trabajador… que tendrá que descubrir que la justicia y el amor no son enemigos.

Es la historia de unos criados muy especiales, de una vecina que da más consejos de los que le piden, de un perro muy listo… ¡y hasta de unos cerdos que hablan más de la cuenta!

Pero, sobre todo, es la historia de un padre. Un padre que nunca deja de querer. Un padre que nunca deja de esperar. Un padre que nunca cierra la puerta de su casa.

Quizá alguno de vosotros se parezca al hijo pequeño. Quizá alguno se parezca al hermano mayor. Y ojalá todos aprendamos a parecernos un poco más a ese padre bueno.

Así que abrid bien los ojos, escuchad con atención, reíd cuando toque reír y emocionaos cuando toque emocionarse… porque la historia está a punto de comenzar.

[Levanta la campanilla.]

¡Que se abra el telón!

Escenario de los actos I y III

La casa permanece; quien cambia es el corazón de los hijos.

Acto I

¡QUIERO MARCHARME!

Escena 1

Una Mañana Como Todas… O Casi

[Suena música alegre.]

[ELÍAS entra con una tablilla de cuentas. NOEMÍ barre. REBECA coloca panes en una cesta. BARTOLO intenta cargar dos sacos a la vez. CHISPA olisquea por todas partes. Las GALLINAS picotean libremente.]

ELÍAS

¡Vamos, vamos! ¡El sol lleva despierto desde hace rato y nosotros aún no hemos terminado ni la mitad!

BARTOLO

Yo sí he terminado mi mitad.

ELÍAS

¿Tu mitad de qué?

BARTOLO

Mi mitad de ganas de trabajar.

NOEMÍ

Eso no tiene mérito. Tú te levantas con las ganas ya gastadas.

BARTOLO

No es pereza. Es economía de fuerzas.

REBECA

Entonces ahorra fuerzas sujetando este saco.

[Le entrega otro saco.]

BARTOLO

¿Otro?

REBECA

Otro.

BARTOLO

¿Y no podría vigilarlo desde aquí?

ELÍAS

¡Bartolo!

BARTOLO

Ya voy, ya voy.

[Bartolo intenta levantar los sacos. Uno se le cae sobre un pie.]

BARTOLO

¡Ay!

NOEMÍ

¿Te has hecho daño?

BARTOLO

No. El saco sí.

[Mientras todos miran a Bartolo, CHISPA se acerca a la cesta y roba un pan.]

REBECA

Chispa, ni se te ocurra.

[Chispa se sienta muy formal.]

REBECA

Así me gusta.

[Rebeca se da la vuelta. Chispa coge el pan y sale corriendo.]

REBECA

¡Chispa! ¡Devuelve eso!

[Las GALLINAS corren alborotadas.]

GALLINA 1

¡Cococococó!

GALLINA 2

¡Que viene el ladrón de panes!

GALLINA 3

¡Que cada una salve sus plumas!

NOEMÍ

¡Las gallinas!

ELÍAS

¡El pan!

BARTOLO

¡Mi pie!

[Entra SAMUEL con una herramienta al hombro. Se detiene al contemplar el caos.]

SAMUEL

¿Se puede saber qué está pasando aquí?

[Todos quedan inmóviles.]

[Chispa también se detiene, con el pan en la boca.]

ELÍAS

Nada.

SAMUEL

Veo tres gallinas fuera del corral, dos sacos en el suelo, un criado abrazado a su propio pie y un perro robando el desayuno.

BARTOLO

Visto de ese modo, sí parece que pasa algo.

SAMUEL

Chispa.

[Chispa mira hacia otro lado.]

SAMUEL

Dame el pan.

[Chispa se tumba.]

SAMUEL

Chispa.

[Chispa se acerca lentamente y deja el pan.]

SAMUEL

Buen perro.

REBECA

¿Buen perro? ¡Se ha comido la mitad!

BARTOLO

La otra mitad todavía parece comestible.

REBECA

Entonces te la comes tú.

BARTOLO

No quisiera quitarle el desayuno al animal.

[Samuel comienza a ordenar los objetos.]

SAMUEL

Elías, esos sacos deben estar en el almacén antes del mediodía.

ELÍAS

Sí, Samuel.

SAMUEL

Noemí, prepara la mesa. Padre recibirá a los jornaleros.

NOEMÍ

Enseguida.

SAMUEL

Rebeca, guarda los panes lejos de Chispa.

REBECA

Y de Bartolo.

BARTOLO

Eso ha sido innecesario.

SAMUEL

Bartolo, ayúdame con las herramientas.

BARTOLO

¿Todas?

SAMUEL

Todas.

BARTOLO

¿Incluso las que están bien?

SAMUEL

Especialmente las que están bien.

BARTOLO

Nunca he entendido esa costumbre.

[Se oye ruido dentro de la casa.]

VOZ DE DANIEL

¡Apartaos! ¡Paso al gran explorador!

[Todos se miran con resignación.]

NOEMÍ

Ya está despierto.

REBECA

Que Dios nos ayude.

ELÍAS

A nosotros y a la casa entera.

[Entra DANIEL con un sombrero extravagante, un bastón y un mapa al revés.]

DANIEL

¡Buenos días, humildes habitantes de este pequeño rincón del mundo!

SAMUEL

Buenos días, Daniel.

DANIEL

Puedes llamarme capitán Daniel.

SAMUEL

No.

DANIEL

Explorador Daniel.

SAMUEL

Tampoco.

DANIEL

Daniel el Magnífico.

SAMUEL

Mucho menos.

BARTOLO

A mí me gusta Daniel el Magnífico.

SAMUEL

A ti te gusta cualquier cosa que no sea trabajar.

DANIEL

¡Mirad este mapa!

[Extiende el mapa.]

DANIEL

Aquí está nuestra casa. Aquí el río. Aquí las montañas. Y aquí, al final del camino, el país lejano: grandes ciudades, mercados, música, fiestas, aventuras…

NOEMÍ

El mapa está al revés.

[Daniel lo gira.]

DANIEL

Ya decía yo que el río parecía subir hacia el monte.

REBECA

¿Y para qué quieres un mapa?

DANIEL

Para viajar.

ELÍAS

¿Adónde?

DANIEL

¡A todas partes!

SAMUEL

Tú no sabes llegar solo ni al molino.

DANIEL

Llegué perfectamente.

SAMUEL

Volviste tres horas tarde.

DANIEL

Tomé un camino alternativo.

SAMUEL

Te perdiste.

DANIEL

Los grandes exploradores nunca se pierden. Descubren lugares que no pensaban visitar.

BARTOLO

Eso me ocurre cuando voy al almacén.

SAMUEL

Tú sí te pierdes.

[Daniel se sube al banco.]

DANIEL

Escuchadme todos. He tomado una decisión.

[Nadie le presta atención.]

DANIEL

He dicho que he tomado una decisión importante.

NOEMÍ

La última vez que dijiste eso intentaste enseñar a nadar a las gallinas.

GALLINA 1

¡Cocó!

GALLINA 2

¡No queremos recordarlo!

DANIEL

Fue un experimento.

REBECA

Una gallina terminó dentro de una jarra.

DANIEL

Y aprendimos que no cabía.

SAMUEL

Daniel, baja de ahí.

[Daniel baja.]

DANIEL

Esta vez hablo en serio. Quiero marcharme de casa.

[Todos se detienen.]

[La música cesa.]

NOEMÍ

¿Marcharte?

ELÍAS

¿A qué te refieres?

DANIEL

A irme. A conocer mundo. A vivir por mi cuenta.

REBECA

Pero esta es tu casa.

DANIEL

Precisamente. La conozco demasiado bien.

SAMUEL

Eso no tiene sentido.

DANIEL

Para ti no. Tú eres feliz contando ovejas, revisando herramientas y diciendo a todo el mundo lo que tiene que hacer.

SAMUEL

Alguien debe hacer esas cosas.

DANIEL

Yo quiero otra vida. Quiero ciudades. Quiero música. Quiero sentirme libre.

SAMUEL

Aquí eres libre.

DANIEL

No lo parece.

SAMUEL

Nadie te encadena.

DANIEL

Siempre hay trabajo. Siempre hay horarios. Siempre hay alguien diciéndome qué debo hacer.

NOEMÍ

Normalmente porque estás haciendo justo lo contrario.

DANIEL

Quiero decidir por mí mismo.

SAMUEL

¿Decidir qué?

DANIEL

Todo.

SAMUEL

Eso suena peligroso.

DANIEL

Eso suena maravilloso.

SAMUEL

No sabes lo que hay fuera.

DANIEL

Por eso quiero salir.

SAMUEL

No sabes administrar una casa.

DANIEL

Aprenderé.

SAMUEL

No conoces el valor del dinero.

DANIEL

Lo conoceré.

SAMUEL

No distingues el trigo de la cebada.

DANIEL

En una gran ciudad nadie necesita distinguirlos.

BARTOLO

Eso es verdad.

[Samuel lo mira.]

BARTOLO

O tal vez no.

SAMUEL

La vida no es una fiesta continua.

DANIEL

Eso lo dices porque nunca has ido a una fiesta de verdad.

[Samuel aprieta los labios.]

SAMUEL

La vida consiste en saber quién eres y cumplir con tu deber.

DANIEL

Pues yo todavía no sé quién soy.

[Silencio.]

[Entra el PADRE.]

PADRE

¿Qué sucede?

[Todos bajan un poco la voz.]

SAMUEL

Padre, Daniel quiere marcharse.

[El Padre mira al hijo menor.]

PADRE

¿Es verdad?

DANIEL

Sí, padre.

PADRE

Ven. Hablemos.

[El Padre se sienta en el banco.]

PADRE

Los demás podéis continuar con vuestro trabajo.

[Todos comienzan a apartarse, pero intentan escuchar.]

PADRE

Sin esconderos detrás del árbol.

[Noemí y Rebeca salen de detrás del árbol.]

PADRE

Ni detrás de la puerta.

[Elías aparece junto a la puerta.]

PADRE

Ni debajo de la mesa, Bartolo.

[Bartolo asoma la cabeza.]

BARTOLO

Buscaba una herramienta.

SAMUEL

¿Debajo de la mesa?

BARTOLO

Hay herramientas muy pequeñas.

[Los criados se alejan.]

Escena 2

La Petición

PADRE

Daniel, cuéntame qué deseas.

DANIEL

Quiero marcharme.

PADRE

Eso ya lo he oído. Quiero saber por qué.

DANIEL

Porque aquí todos me ven como al hijo pequeño. Como al que se equivoca. Como al que nunca está preparado.

PADRE

¿Y crees que lejos dejarás de equivocarte?

DANIEL

Por lo menos serán mis equivocaciones.

PADRE

Eso es cierto.

SAMUEL

Padre, no puedes hablar como si fuera una buena idea.

PADRE

No he dicho que lo sea.

SAMUEL

Entonces prohíbeselo.

PADRE

Samuel.

SAMUEL

No está preparado.

DANIEL

¡Claro que estoy preparado!

SAMUEL

No sabes cocinar.

DANIEL

Comprar comida no puede ser tan difícil.

SAMUEL

No sabes trabajar.

DANIEL

Trabajaré cuando haga falta.

SAMUEL

No sabes reconocer a un embustero.

DANIEL

Eso lo dices porque no confías en mí.

SAMUEL

Lo digo porque conozco el mundo mejor que tú.

DANIEL

¡Conoces nuestro campo!

SAMUEL

Y tú ni siquiera conoces bien nuestro campo.

PADRE

Basta.

[Los hermanos callan.]

PADRE

Daniel, ¿cuánto tiempo llevas pensando en marcharte?

DANIEL

Mucho.

PADRE

¿Cuánto?

DANIEL

Desde ayer por la tarde.

[Samuel niega con la cabeza.]

DANIEL

Bueno… quizá desde antes.

PADRE

¿Y qué esperas encontrar?

DANIEL

Algo grande. Algo distinto. Amigos, aventuras, alegría…

PADRE

¿No tienes amigos aquí?

DANIEL

Sí.

PADRE

¿No tienes alegría?

DANIEL

A veces.

PADRE

¿No eres amado?

[Daniel tarda en responder.]

DANIEL

Sí, padre.

PADRE

Entonces no te marchas porque te falte amor.

DANIEL

No.

PADRE

Te marchas porque crees que existe algo mejor lejos de aquí.

DANIEL

Sí.

[El Padre lo mira con tristeza.]

PADRE

Puede que necesites descubrirlo por ti mismo.

SAMUEL

Padre…

DANIEL

Hay otra cosa.

PADRE

Dila.

[Daniel vacila.]

DANIEL

Quiero que me entregues la parte de la fortuna que me corresponde.

[Silencio.]

[Samuel da un paso hacia él.]

SAMUEL

¿Sabes lo que estás pidiendo?

DANIEL

Es mi parte.

SAMUEL

Será tuya algún día.

DANIEL

La quiero ahora.

SAMUEL

La herencia se recibe cuando muere el padre.

[Daniel baja la mirada.]

SAMUEL

Lo que estás diciendo es que quieres los bienes de nuestro padre, pero no quieres seguir viviendo con él.

DANIEL

No he dicho eso.

SAMUEL

Es exactamente lo que has dicho.

DANIEL

Solo quiero lo que me corresponde.

SAMUEL

¡No te corresponde exigirlo!

PADRE

Samuel.

SAMUEL

Padre, esto es una deshonra.

DANIEL

No quería herirte.

PADRE

Pero me has herido.

[Daniel lo mira.]

DANIEL

Lo siento.

PADRE

¿Lo sientes de verdad?

[Daniel guarda silencio.]

PADRE

Aún quieres marcharte.

DANIEL

Sí.

PADRE

Y quieres recibir tu parte.

DANIEL

Sí.

[Samuel se aparta indignado.]

SAMUEL

No puedes dársela.

PADRE

Puedo hacerlo.

SAMUEL

Pero no debes.

PADRE

Es mi decisión.

SAMUEL

Perderá todo.

DANIEL

¡No perderé nada!

SAMUEL

Lo engañarán.

DANIEL

¡No soy un niño!

SAMUEL

Te comportas como uno.

DANIEL

Tú te comportas como si fueras mi padre.

SAMUEL

Alguien tiene que pensar con sensatez.

PADRE

Los dos vais a escucharme.

[Callan.]

PADRE

Daniel, no puedo obligarte a amarme.

DANIEL

Yo te amo.

PADRE

Pero deseas alejarte de mí.

DANIEL

Necesito vivir mi propia vida.

PADRE

Tu vida es tuya. Yo te la he dado para que la vivas. Pero la libertad no consiste en hacer cualquier cosa. La libertad exige aprender a elegir el bien.

DANIEL

Lo aprenderé.

PADRE

Puede que lo hagas. Puede que tengas que aprenderlo con dolor.

SAMUEL

Entonces no le dejes ir.

PADRE

Si cierro la puerta para impedirle salir, su cuerpo seguirá aquí, pero su corazón estará lejos.

[Samuel mira al Padre.]

PADRE

Prefiero dejar abierta la puerta.

DANIEL

¿Eso significa que me darás mi parte?

[El Padre se levanta.]

PADRE

Sí.

[Samuel se aparta.]

SAMUEL

No puedo creerlo.

PADRE

No lo hago porque apruebe su decisión. Lo hago porque es mi hijo. Porque debe aprender a responder de sus actos. Y porque, aunque se aleje, nunca dejaré de esperarlo.

DANIEL

No tienes que esperar. Volveré pronto. Solo quiero ver mundo.

PADRE

Eso espero.

DANIEL

Te escribiré.

PADRE

Eso espero.

DANIEL

No gastaré más de lo necesario.

[Samuel deja escapar una pequeña risa.]

DANIEL

¿Qué?

SAMUEL

Nada.

DANIEL

¿No crees que pueda hacerlo?

SAMUEL

Creo que no sabes lo que cuesta ganar una sola moneda.

DANIEL

Pues cuando vuelva tendré muchas.

SAMUEL

Cuando vuelvas…

[Se detiene.]

DANIEL

¿Qué?

SAMUEL

Nada.

PADRE

Elías.

[Entran Elías y los demás demasiado deprisa.]

ELÍAS

¿Sí, señor?

PADRE

Prepara las cuentas.

ELÍAS

¿Las cuentas?

PADRE

Dividiremos los bienes.

[Los criados quedan conmocionados.]

NOEMÍ

Señor…

PADRE

Haz lo que te he pedido.

ELÍAS

Sí, señor.

PADRE

Mañana estará preparada tu parte.

DANIEL

Gracias, padre.

[Daniel intenta abrazarlo, duda y finalmente le da un abrazo rápido.]

DANIEL

No estés triste.

PADRE

No puedo prometerte eso.

DANIEL

Volveré convertido en un hombre importante.

PADRE

Solo deseo que vuelvas convertido en un hombre bueno.

[Oscuro breve.]

Escena 3

El Reparto

[La luz vuelve. Han pasado algunos días.]

[Sobre la mesa hay bolsas, telas, documentos y algunas monedas. Elías cuenta. Noemí dobla ropa. Rebeca prepara comida. Bartolo sostiene una balanza.]

ELÍAS

Tres bolsas de monedas, dos piezas de plata, una parte de la venta del ganado y la porción correspondiente de la última cosecha.

BARTOLO

Esta bolsa pesa demasiado.

NOEMÍ

No la sueltes.

[La bolsa cae.]

BARTOLO

No pensaba soltarla. Pensaba dejarla suavemente.

REBECA

¿Has preparado comida para el camino?

NOEMÍ

Pan, queso, dátiles y agua.

REBECA

¿Solo eso?

NOEMÍ

Si le damos más, se lo comerá antes de salir.

[Entra Daniel con demasiada ropa encima.]

DANIEL

¿Qué os parece?

[Todos lo miran.]

REBECA

¿De verdad quieres saberlo?

DANIEL

Claro.

REBECA

Pareces un puesto de telas con piernas.

[Daniel se quita una capa.]

DANIEL

¿Y ahora?

BARTOLO

Un puesto de telas más pequeño.

DANIEL

En las grandes ciudades la gente viste con elegancia.

NOEMÍ

En las grandes ciudades también se ríen.

DANIEL

Tendré que comprar ropa nueva.

ELÍAS

Acabas de recibir ropa nueva.

DANIEL

Ropa nueva de aquí. Yo quiero ropa nueva de allí.

[Entra Samuel.]

SAMUEL

Así empiezan las grandes fortunas: comprando dos veces lo que ya se tiene.

DANIEL

¿Has venido a despedirte?

SAMUEL

He venido a revisar las cuentas.

DANIEL

Claro. Las cuentas.

SAMUEL

Alguien debe asegurarse de que todo sea justo.

DANIEL

¿Crees que quiero quitarte algo?

SAMUEL

No.

DANIEL

Pues no lo parece.

SAMUEL

No estoy enfadado por el reparto.

DANIEL

¿Entonces por qué?

SAMUEL

Porque te marchas como si aquí no dejaras nada importante.

DANIEL

No he dicho eso.

SAMUEL

No hace falta.

DANIEL

¿Preferirías que me quedara y fuera desgraciado?

SAMUEL

Preferiría que dejaras de comportarte como si la felicidad estuviera siempre en otro lugar.

DANIEL

Tú no puedes entenderlo.

SAMUEL

Eso dices cada vez que alguien no te da la razón.

DANIEL

Siempre has pensado que eres mejor que yo.

SAMUEL

Nunca he pensado eso.

DANIEL

Eres el responsable, el obediente, el trabajador. Todos confían en ti.

SAMUEL

Porque procuro hacer lo que debo.

DANIEL

Y yo siempre soy el que se equivoca.

SAMUEL

Puedes cambiar.

DANIEL

Eso es lo que voy a hacer.

SAMUEL

¿Huyendo?

DANIEL

¡Marcharme no es huir!

SAMUEL

Depende de aquello que estés dejando atrás.

[Entra el Padre con una bolsa y un pequeño sello familiar.]

PADRE

Todo está preparado.

ELÍAS

Los bienes han sido repartidos con justicia.

PADRE

Gracias, Elías.

[El Padre entrega las bolsas a Daniel.]

PADRE

Esta es tu parte.

[Daniel las recibe con emoción.]

DANIEL

Nunca había tenido tanto dinero.

SAMUEL

Recuérdalo cuando empieces a gastarlo.

PADRE

Samuel.

[El Padre entrega a Daniel una pequeña bolsa con semillas.]

DANIEL

¿Qué es esto?

PADRE

Semillas de nuestro campo.

DANIEL

¿Semillas?

PADRE

Por si alguna vez necesitas recordar de dónde vienes.

DANIEL

No creo que lo olvide.

PADRE

Hay cosas que uno cree imposibles de olvidar hasta que deja de mirarlas.

[Le entrega también un pequeño anillo o sello.]

DANIEL

El sello de la familia.

PADRE

Llévalo contigo.

DANIEL

¿Aunque me marche?

PADRE

Marcharte de casa no cambia quién eres.

DANIEL

Gracias.

[El Padre mira a Samuel.]

PADRE

Samuel, acércate.

[Samuel se acerca.]

PADRE

No quiero que lo último que recuerde de ti sea una discusión.

SAMUEL

No sé qué decirle.

PADRE

Dile la verdad.

SAMUEL

La verdad es que creo que cometes un error.

DANIEL

Eso ya lo sé.

SAMUEL

La verdad es que eres impulsivo, desordenado y demasiado confiado.

DANIEL

Gracias por la despedida.

PADRE

Samuel…

SAMUEL

Pero también eres mi hermano.

[Daniel lo mira.]

SAMUEL

Y aunque ahora no logre entenderte, no quiero que te ocurra nada malo.

DANIEL

No me ocurrirá nada.

SAMUEL

Escucha a quien tenga experiencia. No confíes en quien te adule demasiado. No enseñes el dinero. No apuestes. No compres cosas inútiles.

DANIEL

¿Has preparado una lista?

[Samuel saca una tablilla.]

SAMUEL

Sí.

DANIEL

No puede ser.

SAMUEL

También he escrito la dirección de dos comerciantes honrados.

[Daniel toma la tablilla.]

DANIEL

Gracias.

SAMUEL

No la pierdas.

DANIEL

No la perderé.

[Entra Chispa y se tumba sobre los pies de Daniel.]

DANIEL

Chispa, no puedes venir conmigo.

[Chispa ladra.]

DANIEL

Tienes que cuidar de padre.

[Chispa vuelve a ladrar.]

PADRE

Creo que no está de acuerdo.

DANIEL

Volveré pronto.

[Chispa no se mueve.]

BARTOLO

Parece que ha decidido sujetarlo.

NOEMÍ

Es el más sensato de la casa.

[Daniel acaricia al perro.]

DANIEL

Buen perro.

[Chispa se aparta lentamente.]

Escena 4

Los Consejos

[Entran Abigail, Mateo, varios vecinos y niños.]

ABIGAIL

¡Daniel! ¡Hijo mío! ¡Me han dicho que te marchas al país lejano!

[Lo abraza con fuerza.]

DANIEL

Sí, señora Abigail.

ABIGAIL

¡Con tantos bandidos!

DANIEL

No creo que haya tantos.

ABIGAIL

¡Y serpientes!

DANIEL

¿Serpientes?

ABIGAIL

¡Y comidas extrañas!

DANIEL

Bueno…

ABIGAIL

¡Y gente que roba sandalias mientras duermes!

DANIEL

¿Quién roba una sola sandalia?

ABIGAIL

Para obligarte a comprar el par entero.

BARTOLO

Eso está muy bien pensado.

ABIGAIL

Tú come bien. No duermas debajo de árboles. No bebas agua que tenga cosas flotando.

DANIEL

Lo recordaré.

ABIGAIL

Y si ves una cabra que te mira fijamente…

DANIEL

¿Qué hago?

ABIGAIL

No le mantengas la mirada.

DANIEL

¿Por qué?

ABIGAIL

Porque las cabras nunca olvidan.

[Todos quedan confundidos.]

ABIGAIL

Toma este pañuelo.

DANIEL

Gracias.

ABIGAIL

Era de mi esposo. Lo llevaba en todos sus viajes.

DANIEL

¿Viajó mucho?

ABIGAIL

Nunca salió del pueblo, pero siempre estaba preparado.

[Entra Mateo con un pan.]

MATEO

Daniel, te traigo pan para el camino.

DANIEL

Gracias.

MATEO

Es pan duro.

DANIEL

¿Duro?

MATEO

Durará más.

BARTOLO

Y puede utilizarlo como arma.

[Entran dos niños.]

NIÑO 1

¿Vas a ver elefantes?

DANIEL

Quizá.

NIÑO 2

¿Y leones?

DANIEL

Seguramente.

NIÑO 1

¿Y gigantes?

DANIEL

Si encuentro uno, os lo traeré.

PADRE

Mejor trae algo más pequeño.

NIÑO 2

¿Nos traerás regalos?

DANIEL

Muchísimos.

NIÑO 1

Yo quiero una espada.

NIÑO 2

Yo quiero una corona.

BARTOLO

Yo quiero que alguien termine mi trabajo.

SAMUEL

Tú no recibirás nada.

BARTOLO

Entonces no hacía falta preguntar.

[Todos forman una fila y dan consejos.]

REBECA

Come todos los días.

NOEMÍ

No gastes el dinero de golpe.

ELÍAS

Apunta lo que pagas.

MATEO

Compra buen pan.

ABIGAIL

Vigila a las cabras.

NIÑO 1

Lucha contra un gigante.

NIÑO 2

Y trae mi corona.

BARTOLO

No aceptes trabajos con sacos.

SAMUEL

Sé prudente.

PADRE

Y recuerda siempre que puedes volver.

DANIEL

¡Dejad de preocuparos! No voy a desaparecer. Solo voy a vivir una gran aventura.

ABIGAIL

Eso dijeron los tres hijos de mi prima Ester.

DANIEL

¿Y qué les pasó?

ABIGAIL

Volvieron todos.

DANIEL

¿Lo veis?

ABIGAIL

Uno volvió casado, otro con una pata de palo y el tercero creyéndose músico.

BARTOLO

¿Cuál tuvo peor suerte?

ABIGAIL

El músico. Tocaba fatal.

[Ríen.]

DANIEL

Debo marcharme antes de que anochezca.

PADRE

Todavía es temprano.

DANIEL

Pero el mundo es muy grande.

PADRE

Eso es verdad.

Escena 5

La Despedida

[La música se vuelve suave.]

[Todos se apartan. Quedan en el centro el Padre, Daniel y Samuel.]

[Daniel se coloca la bolsa al hombro.]

[El Padre le arregla el manto.]

DANIEL

Padre, ya sé vestirme.

PADRE

Lo sé.

DANIEL

Entonces, ¿por qué haces eso?

PADRE

Porque sigo siendo tu padre.

[Daniel sonríe.]

PADRE

Mírame.

[Daniel lo mira.]

PADRE

No sé qué encontrarás en el camino. Habrá personas buenas y otras que querrán aprovecharse de ti. Habrá días alegres y días en los que echarás de menos esta casa.

DANIEL

Estaré bien.

PADRE

Eso deseo. Pero si no lo estás, recuerda que no tendrás que inventar excusas para volver.

DANIEL

No volveré derrotado.

PADRE

No he hablado de derrota.

DANIEL

¿Entonces?

PADRE

Volver a casa nunca es una derrota.

[Daniel contiene la emoción.]

DANIEL

Volveré con riquezas.

PADRE

Prefiero que vuelvas con un corazón limpio.

DANIEL

Volveré convertido en alguien de quien estés orgulloso.

PADRE

Ya eres mi hijo. No necesitas conquistar el mundo para que te ame.

[Silencio.]

[Daniel abraza a su padre. El abrazo debe durar unos segundos.]

DANIEL

Adiós, padre.

PADRE

Que Dios te acompañe, hijo.

[Daniel se acerca a Samuel.]

[Los dos dudan. Daniel extiende la mano. Samuel, en lugar de estrechársela, lo abraza brevemente.]

SAMUEL

Cuídate.

DANIEL

Tú también.

SAMUEL

Y conserva la tablilla.

DANIEL

Sí.

SAMUEL

Y no enseñes las monedas.

DANIEL

Sí.

SAMUEL

Y no confíes en desconocidos.

DANIEL

Samuel…

SAMUEL

Ya está.

DANIEL

Adiós.

[Daniel se dirige hacia el camino.]

REBECA

¡Escribe!

NOEMÍ

¡Come!

ELÍAS

¡Haz cuentas!

MATEO

¡Compra buen pan!

ABIGAIL

¡Cuidado con las cabras!

NIÑO 1

¡Trae un gigante!

NIÑO 2

¡Y mi corona!

BARTOLO

¡Y si encuentras un criado que trabaje mucho, pregúntale cómo lo hace!

SAMUEL

¡Bartolo!

[Daniel agita la mano.]

DANIEL

¡Volveré pronto!

TODOS

¡Adiós!

[Daniel sale.]

[Chispa corre tras él.]

PADRE

Chispa.

[Chispa se detiene, mira hacia el camino y vuelve lentamente.]

[El Padre acaricia al perro sin dejar de mirar el lugar por donde Daniel se ha marchado.]

[Los demás comienzan a retirarse.]

[Samuel permanece junto al Padre.]

SAMUEL

¿Crees que volverá?

PADRE

Sí.

SAMUEL

¿Y si no vuelve pronto?

PADRE

Esperaremos.

SAMUEL

¿Y si pierde todo?

PADRE

Esperaremos.

SAMUEL

¿Y si se olvida de nosotros?

PADRE

Nosotros no nos olvidaremos de él.

[Samuel baja la cabeza.]

[A lo lejos se oye la voz de Daniel.]

VOZ DE DANIEL

¡Aventura, allá voy!

[Se escucha un golpe.]

VOZ DE DANIEL

¡Estoy bien!

[Bartolo sonríe.]

BARTOLO

Ha llegado hasta la primera piedra.

[Samuel lo mira.]

BARTOLO

Me callo.

[La luz queda concentrada en el Padre, que continúa mirando el camino.]

[Oscuro.]

Fin Del Acto I

Volver al índice

Escenario del acto II

Del ruido de la ciudad al silencio donde Daniel recapacita.

Acto II

¡QUÉ DESASTRE!

Escena 6

El País Lejano

[Suena música alegre y ruidosa.]

[Entran vendedores, músicos, viajeros y bailarines. Todos se mueven deprisa. Unos anuncian mercancías, otros ofrecen comida y otros cantan.]

VENDEDOR 1

¡Telas de todos los colores!

VENDEDOR 2

¡Perfumes traídos de más allá de las montañas!

VENDEDOR 3

¡Sandalias resistentes, elegantes y casi nuevas!

POSADERA

¡Habitaciones limpias! ¡Comida caliente! ¡Camas que no crujen demasiado!

MERCADER

¡Objetos únicos, maravillosos e imprescindibles que nadie necesita hasta que los ve!

[Entra DANIEL por el camino. Lleva su bolsa, el mapa y el bastón. Mira a todas partes con entusiasmo.]

DANIEL

¡Por fin!

[Un músico toca una nota estridente junto a su oído.]

DANIEL

¡Ah!

MÚSICO

Bienvenido al país lejano.

DANIEL

¿Siempre recibís así a los viajeros?

MÚSICO

Solo a los que parecen ricos.

DANIEL

¿Ricos?

[Daniel intenta ocultar la bolsa de monedas. La bolsa suena.]

[Todos se vuelven hacia él.]

VENDEDORES

¡Un cliente!

[Los vendedores lo rodean.]

VENDEDOR 1

Joven elegante, esta tela ha sido tejida para alguien como tú.

DANIEL

¿Para mí?

VENDEDOR 1

No sabía que existías hasta hace un momento, pero ahora estoy completamente seguro.

VENDEDOR 2

Prueba este perfume. Una sola gota hace que todos te recuerden.

[BARTOLO no aparece, pero podría oírse su voz imaginada si se desea. No es necesario.]

DANIEL

¿Y dos gotas?

VENDEDOR 2

Te recordarán incluso quienes no te hayan conocido.

MERCADER

Y necesitas este amuleto de la buena suerte.

DANIEL

No creo en amuletos.

MERCADER

Excelente. Entonces te lo dejo más barato.

DANIEL

¿Para qué sirve?

MERCADER

Para encontrar siempre el camino correcto.

DANIEL

Tengo un mapa.

MERCADER

¿Está al derecho?

[Daniel comprueba el mapa.]

DANIEL

Ahora sí.

MERCADER

El amuleto también sirve para comprobar mapas.

DANIEL

Eso parece útil.

[Aparecen LÍO, BRILLO y CANELA. Observan la bolsa de Daniel.]

LÍO

Amigos, ¿habéis visto lo que yo he visto?

BRILLO

He visto un joven distinguido, valiente y con una bolsa extraordinariamente llena.

CANELA

Yo he visto a nuestro nuevo mejor amigo.

[Se acercan a Daniel.]

LÍO

¡Por fin llegas!

DANIEL

¿Me conoces?

LÍO

Todavía no. Pero llevo toda la mañana esperando conocer a alguien como tú.

BRILLO

Se nota enseguida que eres un gran viajero.

DANIEL

Acabo de llegar.

BRILLO

Eso demuestra lo rápido que aprendes.

CANELA

Y el porte. Mira ese porte.

DANIEL

¿Mi porte?

CANELA

Inconfundible.

[Daniel se endereza.]

DANIEL

Soy Daniel.

LÍO

¡Daniel!

BRILLO

Un nombre magnífico.

CANELA

El nombre de alguien destinado a hacer grandes cosas.

LÍO

Yo soy Lío.

DANIEL

¿Lío?

LÍO

Mi madre decía que el nombre me iba a quedar perfecto.

BRILLO

Yo soy Brillo.

CANELA

Y yo, Canela.

DANIEL

Encantado.

LÍO

¿Vienes solo?

DANIEL

Sí.

BRILLO

Eso requiere valentía.

CANELA

Y una bolsa llena requiere buenos amigos.

LÍO

Por suerte, acabas de encontrarlos.

DANIEL

¿Así de rápido?

LÍO

Las grandes amistades no necesitan tiempo.

BRILLO

Solo necesitan confianza.

CANELA

Y, en ocasiones, una comida para celebrarlas.

[La Posadera se acerca.]

POSADERA

¿Habéis dicho comida?

LÍO

La mejor mesa para nuestro amigo Daniel.

POSADERA

¿Quién paga?

[Todos miran a Daniel.]

DANIEL

Bueno… puedo invitaros.

LÍO

¡Sabía que eras generoso!

BRILLO

La generosidad es la mayor de las virtudes.

CANELA

Especialmente a la hora de cenar.

POSADERA

Por aquí, señor Daniel.

DANIEL

¿Señor Daniel?

POSADERA

En mi posada todos los clientes son señores.

[Mira la bolsa.]

POSADERA

Algunos más que otros.

[Todos entran hacia la mesa de la posada.]

Escena 7

Daniel El Magnífico

[La mesa aparece llena de platos, jarras y frutas.]

[Los músicos tocan. Los amigos comen con entusiasmo.]

LÍO

¡Por Daniel, el gran viajero!

TODOS

¡Por Daniel!

DANIEL

Bueno, todavía no he viajado tanto.

BRILLO

Has cruzado montañas.

DANIEL

Solo una colina.

BRILLO

Una colina es una montaña que todavía no ha crecido.

CANELA

¡Por Daniel, vencedor de montañas pequeñas!

TODOS

¡Por Daniel!

[Beben.]

POSADERA

Otra jarra.

DANIEL

¿La hemos pedido?

LÍO

Las mejores jarras llegan antes de pedirlas.

POSADERA

Y se pagan después.

DANIEL

No hay problema.

[Deja unas monedas.]

[La Posadera las recoge inmediatamente.]

CANELA

Cuéntanos de dónde vienes.

DANIEL

De una casa grande, con campos, criados, ganado…

LÍO

¿Criados?

DANIEL

Sí.

BRILLO

Entonces eres un príncipe.

DANIEL

No exactamente.

CANELA

Un príncipe discreto.

DANIEL

Mi padre tiene una buena propiedad.

LÍO

¿Y la has dejado para venir aquí?

DANIEL

Quería vivir mi propia vida.

BRILLO

¡Qué decisión tan sabia!

CANELA

¡Qué libertad!

LÍO

¡Qué valor!

DANIEL

Mi hermano no piensa lo mismo.

BRILLO

Los hermanos mayores nunca entienden a los hombres extraordinarios.

CANELA

¿Y tu padre?

[Daniel vacila.]

DANIEL

Mi padre… me dejó marchar.

LÍO

Entonces también sabe que estás destinado a algo grande.

DANIEL

Creo que estaba triste.

[Por un instante, Daniel queda pensativo.]

[Canela da una palmada.]

CANELA

¡Música!

[Los músicos tocan.]

LÍO

Nada de tristezas en nuestra mesa.

BRILLO

Tu nueva vida acaba de empezar.

DANIEL

Tenéis razón.

LÍO

¿Qué quieres hacer primero?

DANIEL

Quiero conocer la ciudad.

BRILLO

Nosotros te la enseñaremos.

CANELA

Conocemos todos los lugares importantes.

POSADERA

Especialmente los caros.

LÍO

No la escuches. Tiene un corazón calculador.

POSADERA

Y una posada que mantener.

[MERCADER entra llevando un manto brillante.]

MERCADER

Señor Daniel, he encontrado la prenda que estaba esperando.

DANIEL

¿Esperando?

MERCADER

Este manto se negaba a ser vendido hasta encontrar un dueño digno.

BRILLO

Póntelo.

CANELA

Te quedará perfecto.

[Daniel se lo coloca.]

LÍO

¡Daniel el Magnífico!

TODOS

¡Daniel el Magnífico!

DANIEL

¿Cuánto cuesta?

MERCADER

Para cualquier otro, una fortuna.

DANIEL

¿Y para mí?

MERCADER

Una fortuna un poco más pequeña.

DANIEL

Me lo quedo.

[El Mercader extiende la mano.]

[Daniel paga.]

MERCADER

Una elección sabia.

[Se aparta y cuenta las monedas con satisfacción.]

[Entran dos vendedores.]

VENDEDOR 1

Una copa de metal dorado.

VENDEDOR 2

Un sombrero extranjero.

VENDEDOR 1

Una alfombra que casi vuela.

VENDEDOR 2

Una jaula sin pájaro.

DANIEL

¿Para qué quiero una jaula sin pájaro?

VENDEDOR 2

Para elegir el pájaro después.

BRILLO

Muy práctico.

DANIEL

Me la quedo.

[La escena se acelera.]

[Los vendedores muestran objetos absurdos. Daniel compra. Los amigos lo animan. La Posadera presenta cuentas. Los músicos cobran.]

[Pueden repetirse frases a modo de estribillo.]

VENDEDORES

¡Una moneda más!

POSADERA

¡Una cuenta más!

AMIGOS

¡Una fiesta más!

DANIEL

¡Que siga la diversión!

[La música aumenta.]

[Puede incluirse una breve canción.]

TODOS, CANTANDO

Mientras haya monedas, que no pare el tambor; hoy la vida es una fiesta, mañana será mejor.

Come, canta, compra y baila,

que la noche acabará;

si la bolsa sigue llena,

nadie te abandonará.

[Al final de la canción, Daniel alza una copa.]

DANIEL

¡Mañana daremos una fiesta todavía mayor!

TODOS

¡Sí!

POSADERA

¿En mi posada?

DANIEL

¡En tu posada!

POSADERA

¿Con comida?

DANIEL

¡Con toda la comida!

LÍO

¿Y músicos?

DANIEL

¡Muchos músicos!

BRILLO

¿Y regalos?

DANIEL

¡Regalos para todos!

CANELA

Daniel, eres el mejor amigo que hemos tenido.

LÍO

Sin ninguna duda.

BRILLO

Desde esta mañana.

[Ríen.]

[La música continúa mientras baja la luz.]

Escena 8

La Bolsa Se Vacía

[La luz vuelve.]

[La misma mesa está más desordenada. Hay platos vacíos, telas y objetos inútiles.]

[Daniel duerme con la cabeza sobre la mesa. Lleva el manto brillante torcido y el sombrero extranjero.]

[La Posadera entra con una cuenta larga.]

POSADERA

Señor Daniel.

[Daniel no responde.]

POSADERA

Señor Daniel.

[Le toca con la cuenta.]

DANIEL

Cinco minutos más.

POSADERA

Cinco monedas más.

[Daniel se despierta.]

DANIEL

¿Qué hora es?

POSADERA

La hora de pagar.

DANIEL

¿Otra vez?

POSADERA

Cada día tiene esa hora.

DANIEL

¿Dónde están mis amigos?

POSADERA

Durmiendo.

DANIEL

¿Aquí?

POSADERA

En mis mejores habitaciones.

DANIEL

¿Y quién las paga?

[La Posadera lo mira.]

DANIEL

Claro.

[Daniel abre su bolsa y saca algunas monedas.]

POSADERA

Faltan doce.

DANIEL

¿Doce?

POSADERA

Dos habitaciones, tres jarras, cuatro platos, músicos, limpieza y una mesa rota.

DANIEL

Yo no rompí la mesa.

POSADERA

Tu amigo Lío bailó encima.

DANIEL

Entonces que pague él.

POSADERA

Dijo que la danza era un regalo para ti.

[Entran Lío, Brillo y Canela, bostezando.]

LÍO

Buenos días, amigo.

BRILLO

Magnífica fiesta.

CANELA

Inolvidable.

DANIEL

La Posadera dice que tenemos que pagar.

[Los tres se miran.]

LÍO

Naturalmente.

BRILLO

Toda buena fiesta debe pagarse.

CANELA

Es una cuestión de honor.

DANIEL

Perfecto. ¿Cuánto vais a poner?

[Silencio.]

LÍO

¿Poner?

DANIEL

Dinero.

BRILLO

Ah.

CANELA

Eso.

LÍO

Yo pagué con mi alegría.

BRILLO

Yo aporté conversación.

CANELA

Y yo canté dos canciones.

POSADERA

Tres. Y ninguna estaba incluida en el precio.

DANIEL

Pero dijisteis que éramos amigos.

LÍO

Lo somos.

BRILLO

Amigos inseparables.

CANELA

Especialmente durante las fiestas.

DANIEL

Pues ayudadme con la cuenta.

LÍO

Me encantaría, pero no llevo monedas.

BRILLO

Yo nunca llevo dinero. Deforma la ropa.

CANELA

Yo tenía una moneda, pero se la di a un pobre.

POSADERA

Se la diste al músico para que repitiera la canción.

CANELA

Era un músico muy pobre.

[Daniel suspira y paga.]

POSADERA

Faltan cuatro.

[Daniel busca dentro de la bolsa.]

DANIEL

No puede ser.

[La vuelca. Caen unas pocas monedas y el pequeño saco de semillas.]

LÍO

¿Eso es todo?

DANIEL

Debe quedar más.

[Revisa sus bolsillos.]

BRILLO

Quizá esté en otra bolsa.

DANIEL

Solo tenía esta.

CANELA

¿Y en el cofre?

DANIEL

Vendí el cofre para comprar la alfombra.

LÍO

¿La alfombra que no vuela?

DANIEL

El Mercader dijo que “casi” volaba.

POSADERA

Casi todas las alfombras casi vuelan si hace suficiente viento.

DANIEL

Puedo vender algunas cosas.

[Señala los objetos comprados.]

DANIEL

El sombrero, la copa, la jaula…

[Entra el Mercader.]

MERCADER

¿Alguien ha dicho vender?

DANIEL

Quiero devolver lo que compré.

MERCADER

Imposible.

DANIEL

¿Por qué?

MERCADER

Porque ahora es usado.

DANIEL

Apenas lo he tocado.

MERCADER

Eso es exactamente lo que dice todo el que toca algo.

DANIEL

Entonces cómpramelo.

MERCADER

Podría ofrecerte una pequeña cantidad.

DANIEL

¿Cuánto?

[El Mercader susurra una cifra.]

DANIEL

¡Pero pagué diez veces más!

MERCADER

Entonces hizo usted un excelente negocio para mí.

DANIEL

No es justo.

MERCADER

La justicia y el comercio no siempre viven en la misma calle.

[El Mercader empieza a recoger los objetos.]

MERCADER

La copa, el sombrero, el manto…

DANIEL

El manto no.

POSADERA

Faltan cuatro monedas.

[Daniel se quita el manto.]

DANIEL

También el manto.

MERCADER

Hecho.

[Le entrega unas pocas monedas.]

[Daniel paga a la Posadera.]

POSADERA

Cuenta saldada.

DANIEL

Bien. Ahora podemos empezar de nuevo.

[Mira a sus amigos.]

DANIEL

Buscaremos algún lugar más barato. Tal vez podamos trabajar unos días.

LÍO

¿Trabajar?

BRILLO

¿Has dicho trabajar?

CANELA

Creo que ha dicho viajar.

DANIEL

He dicho trabajar.

LÍO

Amigo, me encantaría, pero tengo una lesión.

DANIEL

¿Dónde?

LÍO

Aquí.

[Se señala un hombro.]

DANIEL

Hace un momento bailabas encima de una mesa.

LÍO

Por eso me he lesionado.

BRILLO

Yo tengo asuntos urgentes.

DANIEL

¿Qué asuntos?

BRILLO

Debo visitar a un pariente.

DANIEL

Ayer dijiste que no tenías familia en esta ciudad.

BRILLO

Acabo de recordarla.

CANELA

Y yo debo ensayar.

DANIEL

¿Ensayar qué?

CANELA

Mi despedida.

DANIEL

No podéis marcharos ahora.

LÍO

No nos marchamos para siempre.

BRILLO

Volveremos.

CANELA

Cuando las cosas mejoren.

DANIEL

Pensaba que erais mis amigos.

LÍO

Y lo somos.

BRILLO

Pero los amigos no deben impedir que los amigos sigan su camino.

CANELA

Especialmente cuando uno de ellos ya no puede pagar la posada.

[Los tres comienzan a retirarse.]

DANIEL

Lío.

LÍO

Cuídate.

DANIEL

Brillo.

BRILLO

Ha sido un placer.

DANIEL

Canela.

CANELA

Nunca olvidaré tus fiestas.

[Salen.]

[Daniel queda inmóvil.]

POSADERA

Necesito la mesa.

DANIEL

¿Ahora?

POSADERA

Tengo clientes.

DANIEL

Yo también soy cliente.

POSADERA

Eras cliente.

[La Posadera retira los platos.]

DANIEL

¿Puedo quedarme esta noche?

POSADERA

¿Puedes pagar?

[Daniel guarda silencio.]

POSADERA

Entonces no.

DANIEL

Podría trabajar aquí.

POSADERA

No necesito trabajadores.

[Mira el desorden.]

POSADERA

Necesito personas que no rompan mesas.

DANIEL

No tengo adónde ir.

[La Posadera se detiene un instante. Parece sentir compasión, pero mantiene su dureza.]

POSADERA

La ciudad está llena de gente que ayer tenía adónde ir.

[Le entrega un trozo pequeño de pan.]

POSADERA

Toma.

DANIEL

Gracias.

POSADERA

Y llévate la jaula. El Mercader no la quiso.

DANIEL

¿Para qué quiero ahora una jaula?

POSADERA

Eso debiste preguntarlo antes de comprarla.

[La Posadera sale.]

[Daniel queda solo con el pan, la jaula, la bolsa vacía y las semillas.]

Escena 9

El Hambre

[Una voz o un pregonero entra corriendo.]

PREGONERO

¡Escuchad! ¡Escuchad! ¡Las cosechas se han perdido! ¡No llega grano a la ciudad! ¡El precio del pan vuelve a subir!

[Entran varios ciudadanos preocupados.]

CIUDADANO 1

No queda harina.

CIUDADANO 2

Los campos están secos.

CIUDADANO 3

Dicen que el hambre se extiende por toda la región.

POSADERA

¡Una porción por persona! ¡No empujéis!

[Daniel se acerca con el pequeño pan.]

[Un niño o viajero hambriento mira el pan.]

NIÑO HAMBRIENTO

¿Vas a comértelo entero?

[Daniel mira el pan. Tiene hambre. Después lo parte y entrega un trozo al niño.]

DANIEL

Toma.

NIÑO HAMBRIENTO

Gracias.

[El niño sale.]

[Daniel come su pequeña parte muy despacio.]

PREGONERO

¡Se buscan trabajadores en los campos del norte!

DANIEL

¡Yo trabajaré!

[Se acerca a un hombre.]

DANIEL

Señor, necesito trabajo.

CAPATAZ 1

¿Sabes segar?

DANIEL

Aprenderé.

CAPATAZ 1

Necesito gente que ya sepa.

[Daniel se acerca a otro.]

DANIEL

¿Necesita ayuda?

VENDEDOR

¿Sabes reparar carros?

DANIEL

No.

VENDEDOR

Entonces no.

DANIEL

Puedo cargar cajas.

VENDEDOR

Tengo diez hombres que cargan cajas por menos comida de la que tú necesitas.

[Sale.]

[Daniel llama a varias puertas imaginarias.]

DANIEL

¿Trabajo?

VOZ 1

¡No!

DANIEL

¿Necesitan un criado?

VOZ 2

¡No!

DANIEL

¿Puedo limpiar?

VOZ 3

¡Ya está limpio!

DANIEL

¿Puedo limpiar otra vez?

VOZ 3

¡Vete!

[Daniel se sienta agotado.]

[Saca la tablilla de Samuel.]

DANIEL

“No confíes en quien te adule demasiado.”

[La mira.]

DANIEL

Ahora es fácil decirlo.

[Lee otra línea.]

DANIEL

“No gastes en cosas inútiles.”

[Mira la jaula.]

DANIEL

No es inútil.

[La observa.]

DANIEL

Puede servir para guardar… aire.

[Deja la jaula.]

[Saca las semillas de su padre.]

DANIEL

“Por si necesitas recordar de dónde vienes.”

[Mira hacia el camino.]

[Por un instante parece que va a regresar.]

[Después guarda las semillas.]

DANIEL

Todavía no.

[Entra DON SEVERO.]

DON SEVERO

¿Buscas trabajo?

[Daniel se levanta rápidamente.]

DANIEL

Sí, señor. Haré cualquier cosa.

DON SEVERO

Todo el mundo dice eso hasta que oye cuál es la cosa.

DANIEL

No me importa.

DON SEVERO

Tengo animales.

DANIEL

Sé cuidar animales.

DON SEVERO

¿De verdad?

DANIEL

En casa teníamos ganado.

DON SEVERO

¿Lo cuidabas tú?

DANIEL

Lo… supervisaba.

DON SEVERO

¿Qué significa eso?

DANIEL

Que a veces lo miraba desde lejos.

DON SEVERO

No parece una gran preparación.

DANIEL

Aprendo deprisa.

DON SEVERO

Son cerdos.

[Daniel se queda helado.]

DANIEL

¿Cerdos?

DON SEVERO

Cerdos.

DANIEL

Entiendo.

DON SEVERO

¿Te dan miedo?

DANIEL

No.

DON SEVERO

¿Asco?

DANIEL

Un poco.

DON SEVERO

Entonces procura no mirarlos cuando coman.

DANIEL

¿Cuánto paga?

DON SEVERO

Te daré un lugar donde dormir.

DANIEL

¿Y comida?

DON SEVERO

Cuando sobre.

DANIEL

¿Y suele sobrar?

DON SEVERO

No.

DANIEL

Eso no parece mucho.

DON SEVERO

Hay otros esperando.

[Daniel mira alrededor. No hay nadie.]

DANIEL

No veo a nadie.

DON SEVERO

Podrían llegar.

[Daniel baja la cabeza.]

DANIEL

Acepto.

DON SEVERO

Sígueme.

Escena 10

Los Cerdos

[Se retiran los elementos de la ciudad. Aparece la cerca, el cubo y el pesebre.]

[Entran TRUFA, CHATO, SÓCRATES y POMPÓN.]

[Trufa inspecciona el pesebre. Chato busca comida. Pompón duerme. Sócrates contempla el cielo.]

TRUFA

Atención. Revisión de provisiones.

CHATO

¿Hay comida?

TRUFA

Todavía no.

CHATO

Entonces la revisión ha terminado.

SÓCRATES

El hambre es la prueba de que el deseo puede existir antes que su objeto.

CHATO

¿Eso significa que hay comida?

SÓCRATES

No.

CHATO

Entonces habla más claro.

POMPÓN

¿Ya es la hora de dormir?

TRUFA

Llevas durmiendo desde ayer.

POMPÓN

Por eso tengo práctica.

[Entran Don Severo y Daniel.]

DON SEVERO

Aquí están.

[Daniel los mira con inquietud.]

CHATO

¿Quién es?

TRUFA

Un humano.

SÓCRATES

Desde un punto de vista filosófico, nosotros también observamos al humano, de modo que quizá él sea el animal nuevo.

CHATO

¿Trae comida?

POMPÓN

Entonces me cae bien.

DON SEVERO

Los sacarás al amanecer, los traerás antes de anochecer y evitarás que entren en los cultivos.

DANIEL

¿Cuántos son?

DON SEVERO

Demasiados cuando corren y ninguno cuando hay que contarlos.

TRUFA

Eso ha sido ofensivo.

DON SEVERO

Les darás estas algarrobas.

[Le muestra la cesta.]

CHATO

¡Algarrobas!

[Pompón despierta de golpe.]

POMPÓN

¿Quién ha dicho algarrobas?

DON SEVERO

Ni una para ti.

DANIEL

No pensaba comerlas.

[Los cerdos lo miran.]

TRUFA

Ha mirado la cesta.

CHATO

Con ojos de hambre.

SÓCRATES

Tal vez el deseo haya encontrado por fin su objeto.

DANIEL

No voy a comer comida de cerdo.

DON SEVERO

Eso espero. Es cara.

[Daniel mira sorprendido.]

DON SEVERO

Dormirás allí.

[Señala un rincón con paja.]

DANIEL

¿Allí?

DON SEVERO

¿Ves algún palacio?

DANIEL

No.

DON SEVERO

Entonces allí.

[Don Severo sale.]

[Los cerdos se acercan lentamente a Daniel.]

DANIEL

Quietos.

[Trufa se detiene.]

TRUFA

Ha dicho “quietos”.

CHATO

Quizá piensa que somos perros.

POMPÓN

Yo puedo sentarme.

[Se sienta.]

SÓCRATES

La quietud exterior no garantiza la paz interior.

TRUFA

Sócrates, cállate.

[Daniel abre la cerca.]

DANIEL

Vamos. Fuera.

[Ninguno se mueve.]

DANIEL

He dicho fuera.

[Chato se tumba.]

DANIEL

¿No me habéis oído?

TRUFA

Te hemos oído.

[Daniel da un salto.]

DANIEL

¡Hablas!

TRUFA

Y tú también. No presumimos por eso.

DANIEL

Los cerdos no hablan.

SÓCRATES

Tal afirmación queda refutada por la experiencia presente.

CHATO

Yo hablo mejor cuando como.

POMPÓN

Yo duermo mejor cuando duermo.

DANIEL

Esto no puede estar pasando.

TRUFA

A nosotros tampoco nos entusiasma el nuevo cuidador.

DANIEL

Soy Daniel.

CHATO

¿Has traído algarrobas, Daniel?

DANIEL

Sí.

CHATO

Entonces eres Daniel el Maravilloso.

DANIEL

Hace poco me llamaban Daniel el Magnífico.

TRUFA

¿Quién?

DANIEL

Mis amigos.

SÓCRATES

¿Dónde están?

[Daniel guarda silencio.]

CHATO

Quizá fueron a buscar algarrobas.

TRUFA

Todo lo relacionas con comida.

CHATO

Porque casi todo mejora con comida.

[Daniel vuelca las algarrobas en el pesebre.]

[Los cerdos se lanzan.]

DANIEL

¡Despacio!

TRUFA

¡Orden!

CHATO

¡Tengo orden de comer!

POMPÓN

Guardadme un poco.

SÓCRATES

La abundancia desvela el verdadero carácter.

[Trufa aparta a Chato.]

CHATO

¡Eh!

TRUFA

Todos comen.

POMPÓN

Eso es una filosofía que entiendo.

[Los cerdos comen.]

[Daniel los observa. Su estómago suena.]

[Todos se detienen.]

CHATO

¿Qué ha sido eso?

DANIEL

Nada.

[Su estómago vuelve a sonar.]

POMPÓN

Tiene un cerdo dentro.

TRUFA

Está hambriento.

DANIEL

No.

SÓCRATES

Negar el hambre no alimenta.

DANIEL

He dicho que no.

[Chato toma una algarroba y se la acerca.]

CHATO

¿Quieres?

[Trufa le golpea la mano.]

TRUFA

¡Es nuestra comida!

CHATO

Solo era una.

TRUFA

Hoy una. Mañana dos. Pasado mañana se pone un hocico y duerme con nosotros.

POMPÓN

Hay sitio.

DANIEL

No comería eso ni aunque me muriera de hambre.

[Su estómago vuelve a sonar.]

SÓCRATES

Las palabras orgullosas suelen tener una vida muy corta.

[Daniel se aparta.]

Escena 11

Días De Barro

[Puede representarse como una sucesión cómica de pequeñas escenas.]

Primer Día

[Daniel intenta conducir a los cerdos.]

DANIEL

Todos en fila.

[Los cerdos se colocan en fila.]

DANIEL

Muy bien. Adelante.

[Cada uno sale en una dirección diferente.]

DANIEL

¡No! ¡La misma dirección!

[Trufa vuelve.]

TRUFA

No especificaste cuál.

Segundo Día

[Daniel lleva un cubo de agua.]

CHATO

¿Es sopa?

DANIEL

Agua.

CHATO

¿Sopa transparente?

DANIEL

Agua.

[Chato mete el hocico. Daniel acaba mojado.]

Tercer Día

[Pompón duerme en medio del camino.]

DANIEL

Pompón, levántate.

POMPÓN

No puedo.

DANIEL

¿Por qué?

POMPÓN

Estoy ocupado durmiendo.

[Daniel intenta arrastrarlo.]

POMPÓN

Cinco minutos más.

Cuarto Día

[Daniel cuenta a los cerdos.]

DANIEL

Uno, dos, tres… ¿Dónde está Chato?

CHATO, FUERA

¡Aquí!

DANIEL

¿Dónde es aquí?

CHATO

¡Donde huele bien!

[Daniel corre tras él.]

Quinto Día

[Daniel aparece cubierto de barro.]

TRUFA

Ahora pareces más de la familia.

DANIEL

No digas eso.

SÓCRATES

El barro iguala al rico y al pobre.

DANIEL

A ti voy a ponerte un nombre nuevo.

SÓCRATES

¿Más sabio?

DANIEL

“Silencio”.

Sexto Día

[Daniel se tumba agotado.]

[DON SEVERO entra.]

DON SEVERO

Falta un cerdo.

[Daniel se levanta de golpe.]

DANIEL

No falta ninguno.

DON SEVERO

He contado tres.

DANIEL

Son cuatro.

[POMPÓN levanta una pata desde detrás del pesebre.]

POMPÓN

Estoy descansando.

DON SEVERO

Eso no es trabajar.

POMPÓN

No soy empleado.

[Don Severo mira a Daniel.]

DANIEL

A veces hablan.

DON SEVERO

El hambre te está afectando.

[Sale.]

Séptimo Día

[Daniel reparte las algarrobas. Está mucho más débil.]

CHATO

Hoy hay menos.

TRUFA

Porque el campo está seco.

SÓCRATES

Cuando escasean los bienes, se revela si una comunidad sabe compartir.

TRUFA

Hoy has dicho algo útil.

POMPÓN

¿Podemos compartir después de la siesta?

[Los cerdos empiezan a comer.]

[Daniel mira fijamente una algarroba que ha caído al suelo.]

[Se agacha.]

[Va a recogerla.]

[Trufa pone una pata encima.]

TRUFA

No.

DANIEL

Solo iba a apartarla.

TRUFA

La mirabas como Chato mira una cazuela.

CHATO

Con amor.

DANIEL

Tengo hambre.

SÓCRATES

Eso ya lo sabíamos.

DANIEL

No he comido desde ayer.

POMPÓN

Yo no he comido desde hace un momento.

TRUFA

No es lo mismo.

[Daniel intenta coger otra algarroba.]

[Trufa aparta el pesebre.]

DANIEL

¡Dámela!

TRUFA

No eres un cerdo.

DANIEL

Ya lo sé.

TRUFA

Entonces no vivas como si lo fueras.

[Silencio.]

[Daniel queda inmóvil.]

Escena 12

Recapacitar

[La luz baja. Los cerdos se apartan.]

[Daniel se sienta junto al árbol seco. Saca la bolsa vacía, la tablilla de Samuel, las semillas y el sello familiar.]

DANIEL

Una bolsa vacía.

[Mira la tablilla.]

DANIEL

Una lista que no quise escuchar.

[Mira las semillas.]

DANIEL

Un campo al que creí demasiado pequeño.

[Mira el sello.]

DANIEL

Y un nombre que no merezco llevar.

[SÓCRATES se acerca.]

SÓCRATES

¿Por qué no vuelves?

DANIEL

No puedo.

SÓCRATES

Eso no parece cierto. El camino sigue donde estaba.

DANIEL

No puedo presentarme ante mi padre.

TRUFA

¿Por qué?

DANIEL

Porque lo herí. Le pedí la herencia como si estuviera muerto. Cogí todo lo que me dio y lo malgasté.

CHATO

¿Todo?

DANIEL

Todo.

CHATO

Eso es gastar mucho.

TRUFA

Chato.

CHATO

Me callo.

DANIEL

Mi hermano tenía razón. Me engañaron. Compré cosas inútiles. Llamé amigos a quienes solo querían mi dinero.

POMPÓN

Eso no suena a amigos.

DANIEL

No lo eran.

SÓCRATES

Descubrir que uno se ha equivocado es desagradable, pero también es el principio de dejar de equivocarse.

DANIEL

Mi padre no querrá verme.

TRUFA

¿Te lo ha dicho?

DANIEL

No.

TRUFA

Entonces hablas por él.

DANIEL

No sabéis lo que hice.

TRUFA

Lo acabas de contar.

DANIEL

He perdido el derecho a ser su hijo.

SÓCRATES

¿Un hijo deja de ser hijo porque se pierde?

[Daniel mira el sello.]

DANIEL

En casa de mi padre, hasta los jornaleros tienen pan de sobra.

CHATO

¿Pan de sobra?

DANIEL

Sí.

CHATO

Tu casa parece maravillosa.

TRUFA

No interrumpas.

DANIEL

Y yo aquí me muero de hambre.

[Se levanta lentamente.]

DANIEL

Me levantaré.

[Los cerdos lo miran.]

DANIEL

Volveré junto a mi padre.

[Da un paso, pero se detiene.]

DANIEL

Le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo.”

[Respira.]

DANIEL

“Trátame como a uno de tus jornaleros.”

POMPÓN

¿Y si te abraza?

DANIEL

No lo hará.

TRUFA

¿Y si lo hace?

DANIEL

No debo esperarlo.

SÓCRATES

El arrepentimiento no exige adivinar la respuesta. Solo exige decir la verdad y ponerse en camino.

[Daniel mira hacia la salida.]

DANIEL

Sí.

[Se quita los restos de ropa llamativa. Conserva una túnica pobre y el sello.]

DANIEL

No puedo devolverle el dinero. No puedo borrar lo que hice. Pero puedo dejar de huir.

TRUFA

Eso suena mejor.

CHATO

¿Te vas ahora?

DANIEL

Ahora.

POMPÓN

Es mala hora para caminar.

TRUFA

Para ti todas las horas son malas si no incluyen una siesta.

DANIEL

Gracias.

TRUFA

No nos des las gracias. Solo hemos impedido que te comieras nuestra cena.

CHATO

Yo le habría dado una algarroba.

TRUFA

Por eso no administras la comida.

SÓCRATES

Antes de partir, recuerda esto: no eres solamente aquello que hiciste cuando estabas perdido.

[Daniel mira a Sócrates.]

DANIEL

Para ser un cerdo, hablas demasiado bien.

SÓCRATES

Para ser un humano, has tardado bastante en escuchar.

[Daniel sonríe por primera vez en mucho tiempo.]

[Entra Don Severo.]

DON SEVERO

¿Adónde vas?

DANIEL

A mi casa.

DON SEVERO

No has terminado el trabajo.

DANIEL

Tiene razón.

[Recoge el cubo y deja todo ordenado.]

DANIEL

Ahora sí.

DON SEVERO

Si te marchas, no cobrarás.

DANIEL

No me ha pagado nada.

DON SEVERO

Entonces estamos en paz.

DANIEL

No. Pero ya no voy a discutir.

[Don Severo observa el cambio de Daniel.]

DON SEVERO

¿Tienes familia?

DANIEL

Sí.

DON SEVERO

¿Te recibirán?

DANIEL

No lo sé.

DON SEVERO

Entonces eres un necio por volver.

DANIEL

Fui un necio al marcharme. Ahora quiero hacer al menos una cosa sensata.

[Don Severo se aparta.]

DON SEVERO

El camino del sur lleva a tu región.

DANIEL

Gracias.

DON SEVERO

No te he dado nada.

DANIEL

Me ha indicado el camino.

[Don Severo sale sin responder.]

[Daniel se despide de los cerdos.]

DANIEL

Adiós, Trufa.

TRUFA

No vuelvas a robar comida.

DANIEL

Adiós, Chato.

CHATO

Si en tu casa sobra pan, puedes traer un poco.

TRUFA

¡Chato!

CHATO

Era una despedida amable.

DANIEL

Adiós, Pompón.

POMPÓN

¿Ya te vas?

DANIEL

Sí.

POMPÓN

Entonces he debido dormirme en la mitad de la conversación.

DANIEL

Adiós, Sócrates.

SÓCRATES

No olvides que el camino de regreso empieza antes de llegar a casa.

DANIEL

Empieza cuando uno se levanta.

SÓCRATES

Exactamente.

[Daniel guarda las semillas y el sello.]

[Se coloca la bolsa vacía al hombro.]

DANIEL

Padre, he pecado contra el cielo y contra ti…

[Empieza a caminar.]

DANIEL

Ya no merezco llamarme hijo tuyo…

[Da otro paso.]

DANIEL

Trátame como a uno de tus jornaleros.

[Los cerdos lo observan.]

CHATO

¿Creéis que lo recibirán?

TRUFA

No lo sé.

POMPÓN

Yo sí.

TRUFA

¿Por qué?

POMPÓN

Porque, cuando hablaba de su padre, ha dejado de parecer solo.

[Sócrates mira hacia el camino.]

SÓCRATES

A veces el que vuelve cree que camina solo. Pero quizá haya alguien esperándolo desde antes de que comenzara a regresar.

[Suena música suave.]

[Daniel cruza lentamente el escenario.]

[La luz se va apagando mientras repite en voz baja su confesión.]

DANIEL

Padre, he pecado contra el cielo y contra ti…

[Oscuro.]

Fin Del Acto II

Volver al índice

Acto III

¡BIENVENIDO A CASA!

Escena 13

El Padre Espera

[El escenario vuelve a ser exactamente el del Acto I.]

[Han pasado muchos días. El patio está tranquilo. El Padre sale cada mañana a mirar el camino.]

NOEMÍ

Señor, el desayuno está preparado.

PADRE

Enseguida.

ELÍAS

Los jornaleros esperan sus instrucciones.

PADRE

Ahora voy.

[Pero antes vuelve a mirar el camino.]

BARTOLO

¿Mira todos los días?

NOEMÍ

Todos.

BARTOLO

¿Y si hoy tampoco vuelve?

PADRE

Entonces mañana volveré a mirar.

[SAMUEL entra con herramientas.]

SAMUEL

Padre, llevas meses esperando.

PADRE

Lo sé.

SAMUEL

Quizá haya elegido otra vida.

PADRE

Puede ser.

SAMUEL

¿Y si nunca vuelve?

PADRE

Seguirá siendo mi hijo.

[Chispa ladra mirando hacia el camino.]

ELÍAS

Solo es un viajero.

[El Padre sonríe con serenidad.]

PADRE

Algún día será él.

Escena 14

¡Alguien Viene!

[Daniel aparece muy lejos, cansado, con ropa humilde.]

REBECA

¡Señor!

PADRE

¿Qué ocurre?

REBECA

Hay un caminante.

[El Padre mira.]

[Permanece inmóvil unos segundos.]

PADRE

Es él.

[Sin esperar a nadie comienza a correr.]

[Los criados quedan sorprendidos.]

NOEMÍ

¡El señor está corriendo!

BARTOLO

¡Nunca lo había visto correr!

[Daniel avanza lentamente.]

PADRE

¡Daniel!

[Daniel levanta la cabeza.]

DANIEL

¿Padre?

[El Padre llega hasta él y lo abraza con fuerza.]

[Daniel intenta arrodillarse.]

DANIEL

Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo…

[El Padre no le deja terminar.]

PADRE

¡Basta!

[Lo vuelve a abrazar.]

PADRE

Has vuelto.

[Eso es lo único que importa.]

[Daniel rompe a llorar.]

PADRE

Ya estás en casa.

Escena 15

La Fiesta

[El Padre llama a los criados.]

PADRE

¡La mejor túnica!

[NOEMÍ corre.]

PADRE

¡El anillo!

[ELÍAS lo trae.]

PADRE

¡Sandalias nuevas!

[REBECA llega con ellas.]

PADRE

¡Y preparad una gran fiesta!

BARTOLO

¡Eso sí que sé hacerlo!

[Todos ríen.]

[Mientras ayudan a Daniel a cambiarse de ropa, los vecinos comienzan a entrar.]

MATEO

¡Ha vuelto!

ABIGAIL

¡Yo sabía que volvería!

BARTOLO

¿De verdad?

ABIGAIL

Bueno… esperaba tener razón alguna vez.

[Suena música.]

[Todos cantan.]

Canción

Qué alegría cuando vuelve

quien un día se perdió.

La esperanza nunca muere]

siempre espera el corazón.]

Hoy la casa está de fiesta,

hoy renace la ilusión.

Quien regresa arrepentido

encuentra siempre el perdón.

Escena 16

El Hermano Mayor

[Samuel entra desde el campo.]

SAMUEL

¿Qué ocurre?

MATEO

¡Ha vuelto tu hermano!

[Samuel se queda inmóvil.]

SAMUEL

¿Ha vuelto?

ELÍAS

Sí.

SAMUEL

¿Y por eso hay fiesta?

ELÍAS

Sí.

[Samuel baja la mirada.]

SAMUEL

Yo nunca pedí nada.

[El Padre sale.]

PADRE

Samuel.

SAMUEL

Padre… Llevo años trabajando contigo. Nunca me negué a obedecerte. Y jamás hicimos una fiesta así.

[PADRE escucha sin interrumpir.]

SAMUEL

Él malgastó todo… y ahora recibe abrazos.

[Silencio.]

PADRE

Hijo…

[Se acerca despacio.]

PADRE

Tú siempre has estado conmigo. Todo lo mío es tuyo. Pero hoy no celebramos que haya perdido la herencia. Celebramos que ha recuperado el corazón. Tu hermano estaba perdido. Y lo hemos encontrado.

[Samuel permanece callado.]

[Daniel aparece vestido con la túnica nueva.]

[No dice nada.]

[Solo mira a Samuel.]

[Finalmente habla.]

DANIEL

Hermano… No espero que olvides lo que hice. Solo quiero pedirte perdón. He comprendido demasiado tarde cuánto os hice sufrir.

[Samuel lo mira unos segundos.]

[Después sonríe levemente.]

SAMUEL

La próxima vez…

[Daniel baja la cabeza.]

SAMUEL

…pregúntame antes de comprar una jaula sin pájaro.

[Daniel levanta la cabeza sorprendido.]

[Los dos ríen.]

[Samuel lo abraza.]

[Todos aplauden.]

Escena 17

Final

[Todos forman un gran semicírculo.]

[El Padre queda en el centro con los dos hijos.]

PADRE

Una familia no deja de ser familia porque uno se equivoque. El amor sabe esperar. Y cuando el que estaba perdido vuelve a casa…la alegría es mayor que cualquier tristeza.

[Todos miran al público.]

TODOS

¡Nunca tengáis miedo de volver a Dios!

Fin

NOTA PARA EL DIRECTOR

[La obra termina con el abrazo de los dos hermanos. Aunque el Evangelio de san Lucas deja abierto el desenlace del hermano mayor, este final se propone únicamente como resolución escénica para un público infantil, manteniendo intacto el mensaje central de la parábola: la misericordia del Padre y la alegría por el pecador que vuelve.]

Para familias, catequistas y educadores

El Padre debe ser el personaje inolvidable de la obra: sereno, sabio y lleno de ternura. Daniel cambia también en su manera de hablar: comienza deprisa y termina más despacio, aprendiendo a escuchar. Samuel es un hombre bueno y fiel, no un hermano malvado; su dificultad consiste en comprender que la misericordia lleva la justicia a su plenitud.

Los cerdos aportan el gran momento cómico y ayudan, sin saberlo, a que Daniel recapacite. Bartolo representa la sabiduría sencilla que puede decir una verdad profunda en medio de una broma. El camino simboliza primero la ilusión, después la distancia y finalmente la esperanza del regreso.

Después de la representación puede leerse en familia Lucas 15, 11-32 y conversar a partir de una pregunta: ¿A cuál de estos personajes me parezco más hoy?

La obra termina con el abrazo de los hermanos. Aunque el Evangelio deja abierto el desenlace del hermano mayor, esta resolución escénica está pensada para un público infantil y conserva el mensaje central: la misericordia del Padre y la alegría por quien vuelve.

Las imágenes y la maquetación de este documento se han realizado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

Novedad
Cuadernos, recursos y guía
Amigos de Jesús
La Biblia de los más pequeños
Cuentos de Casals
Recomendamos
Editorial Combel
Editorial Casals