Evangelio del día: Jesús durmiendo en la barca

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Evangelio del día

Mateo 8, 23-27 · Martes de la 13.ª semana del Tiempo Ordinario

El miedo es una tentación del demonio para impedirnos ir adelante por el camino del Señor. Jesús nos llama a confiar en Él incluso cuando la tormenta parece cubrir la barca.


Evangelio

Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía.

Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!». Él les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?».

Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?».

Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede


Lecturas

  • Primera lectura: Libro del Génesis, Gén 19, 15-29.
  • Salmo: Sal 26(25).

Oración introductoria

Señor, sé que Tú me ves, me escuchas, me conoces, me inspiras. Dios mío, que tu presencia amorosa en esta meditación no me haga temer, sino confiar más en tu Providencia.

Petición

Señor, no dejes nunca que desconfíe de Ti; por eso te pido que seas mi fortaleza y mi refugio.


Meditación del Santo Padre Francisco

La tentación, la curiosidad, el miedo y, por último, la gracia. Son cuatro situaciones que pueden aparecer cuando atravesamos momentos difíciles. Reflexionar sobre ellas nos ayuda a reconocer cómo actúa el corazón humano ante la prueba y cómo el Señor nos invita a seguir adelante.

La primera actitud aparece en la lentitud con la que Lot responde a la invitación del ángel, que le pide apresurarse a dejar la ciudad antes de que sea destruida. Lot quiere marcharse, pero va despacio. Esta actitud representa la incapacidad de apartarse del pecado. Queremos salir, estamos decididos, pero algo nos tira hacia atrás.

Ante el pecado, la voz de Dios dice: «huye». No se trata de mirar atrás ni de negociar con aquello que nos destruye. Se trata de huir para avanzar por el camino de Jesús.

La segunda actitud es la curiosidad. El ángel dice que no se mire atrás. Es un consejo para superar la nostalgia del pecado. El pueblo de Dios, después de salir de Egipto, recordaba las cebollas que comía allí, olvidando que las comía en la mesa de la esclavitud.

Ante el pecado hay que huir sin nostalgia. La curiosidad no sirve, hace daño. Todos somos débiles y debemos defendernos, sin mirar atrás hacia aquello que ya sabemos que nos aparta del Señor.

La tercera actitud es el miedo. El Evangelio muestra a los apóstoles en la barca, sacudidos por la tormenta. Gritan: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!». El miedo también es una tentación del demonio. Tener miedo de avanzar por el camino del Señor no nos ayuda.

Jesús lo repite muchas veces: «No tengáis miedo». El miedo paraliza, encoge el corazón y nos impide confiar en la presencia del Señor, incluso cuando parece dormir en medio de la tormenta.

La cuarta actitud es la gracia del Espíritu Santo, que se manifiesta cuando Jesús devuelve la calma al mar. Todos quedan llenos de estupor. Ante el pecado, la nostalgia y el miedo, necesitamos mirar al Señor y contemplarlo.

No debemos ser ingenuos ni cristianos tibios. Estamos llamados a ser audaces y valientes. Sí, somos débiles, pero debemos ser valientes en nuestra debilidad, porque el Señor está con nosotros en la barca.

Santo Padre Francisco: Valientes en la debilidad
Homilía del martes, 2 de julio de 2013.


Catecismo de la Iglesia Católica

III. Vida moral y testimonio misionero

2044. La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos.

2045. Los cristianos, por ser miembros del Cuerpo cuya Cabeza es Cristo, contribuyen a la edificación de la Iglesia mediante la constancia de sus convicciones y de sus costumbres. La Iglesia aumenta, crece y se desarrolla por la santidad de sus fieles.

2046. Llevando una vida según Cristo, los cristianos apresuran la venida del Reino de Dios, reino de justicia, de verdad y de paz. Esto no significa abandonar las tareas terrenas, sino cumplirlas con rectitud, paciencia y amor.

Catecismo de la Iglesia Católica


Propósito

Dedicar un momento en este día para recordar la última vez que desconfié del Señor, reflexionar sobre ello y hacer un acto de fe, confianza y amor a Dios como reparación.

Diálogo con Cristo

Señor, estoy convencido de que quien cree en Ti y te ama de verdad jamás desconfía, por más tribulaciones que padezca. Señor, quiero tener ese encuentro profundo, real, personal y comprometedor contigo, porque sé que a mayor fe, más felicidad.


Para profundizar

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