Nicodemo y José de Arimatea: De la fe escondida al amor valiente

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Catequesis familiar | 31 de agosto

Nicodemo y José de Arimatea

De la fe escondida al amor valiente

Dos discípulos que aprendieron a nacer de nuevo, esperar el Reino y servir públicamente a Cristo.

Nicodemo y José dejaron que una fe todavía escondida madurase hasta convertirse en una obra pública de amor.

Presentación

Esta catequesis reconstruye dos vidas evangélicas. De Nicodemo conocemos tres apariciones en el Evangelio de san Juan. De José de Arimatea recibimos un retrato breve formado por los cuatro evangelistas. Solo al final se recoge, de manera separada y prudente, la tradición posterior sobre sus últimos días.

Ambos pertenecían al mundo de las autoridades de Jerusalén y ambos fueron discípulos con temor. Sin embargo, la gracia hizo crecer su fe. En Nicodemo, la pregunta sincera se convirtió primero en una defensa de la justicia y después en una presencia pública junto a la cruz. En José, la espera del Reino se convirtió en una obra de amor realizada con su posición, sus bienes y sus propias manos.

Principio fundamental. Dios no desprecia una fe que todavía necesita madurar, pero la llama a salir de la noche, acercarse a la luz y hacerse visible en la verdad y en el amor.

Para quién está preparada

El documento está dirigido principalmente a adultos y jóvenes de postcomunión, y puede utilizarse en familia o en grupos parroquiales. Los menores acompañados pueden trabajar una imagen, una actividad y la oración final sin recorrer necesariamente toda la sesión.

Qué queremos descubrir

  • Comprender el nuevo nacimiento del agua y del Espíritu.
  • Descubrir que la vejez permanece abierta a la esperanza y a la novedad de Dios.
  • Aprender a escuchar antes de juzgar y a no consentir en la injusticia.
  • Poner la posición, el tiempo y los bienes al servicio de Cristo y de los necesitados.
  • Contemplar la muerte y la sepultura verdadera de Jesús dentro del misterio pascual.

Cómo utilizar el documento

Para un encuentro completo conviene leer una parte, comentar dos imágenes, realizar una actividad y terminar con un momento de lectio divina. En un recorrido breve, la familia puede escoger un capítulo de Nicodemo, uno de José y el relato común de Juan 19,38-42.

Los Evangelios permiten reconocer dos caminos personales que terminan unidos junto a Cristo.

PARTE I

Dos discípulos dentro de la historia de la salvación

1. No todos pensaban lo mismo sobre Jesús

Las autoridades religiosas de Jerusalén no fueron un bloque unido contra Jesús. El Evangelio conserva discusiones, dudas y adhesiones imperfectas. El Catecismo menciona expresamente a Nicodemo y José como discípulos secretos y rechaza atribuir la Pasión indistintamente a todos los judíos de entonces o de cualquier época. La cruz revela la responsabilidad universal del pecado y, sobre todo, la misericordia de Cristo que entrega su vida por todos.1

Idea para recordar. La fidelidad a los Evangelios impide convertir al pueblo judío en culpable colectivo de la muerte de Jesús.

Comentario catequético de la imagen

Observación. La escena no permite dividir fácilmente a todos entre buenos y malos: hay discusión, silencio, hostilidad y conciencia.

Contexto. Nicodemo pertenecía a los dirigentes judíos; Lucas presenta a José como miembro del Consejo que no consintió en la decisión ni en la actuación.

Lectura iconográfica. La distancia corporal de José y la atención de Nicodemo indican desacuerdo sin inventar discursos o votaciones que los Evangelios no narran.

Explicación catequética. La pertenencia a un grupo no anula la conciencia. La fe exige juzgar cada decisión ante Dios y respetar la verdad de cada persona.

Gesto. No sumarse automáticamente al gesto de la mayoría.

Idea. La conciencia no se delega.

Aplicación. Antes de repetir una acusación compartida por otros, debemos preguntar qué sabemos realmente y si hemos escuchado al acusado.

Referencia. Jn 7,45-52; Lc 23,50-51; Catecismo 595-598.

Las autoridades religiosas no actuaron de manera unánime ante Jesús.

2. Creer sin haber vencido todavía el miedo

El Evangelio no niega que hubiera una fe verdadera en aquellos hombres, pero muestra que todavía estaba condicionada por el temor humano. Nicodemo va a Jesús de noche. José es llamado discípulo secreto por miedo. Juan afirma también que otros dirigentes creyeron, aunque temían ser expulsados de la sinagoga y preferían la gloria humana.

Jesús acoge ese punto de partida, como acogió a Nicodemo y respondió a sus preguntas. Pero no convierte el miedo en ideal. La gracia invita a crecer en libertad, porque una fe encerrada permanentemente en lo privado no puede dar todos sus frutos.

3. Dios hace crecer una fe todavía imperfecta

La conversión puede ser un proceso real. Nicodemo no pasa de la noche al valor pleno en un instante: pregunta, escucha, intenta defender un procedimiento justo y finalmente aparece junto al cuerpo de Jesús. La continuidad entre las tres escenas permite reconocer la obra de la gracia sin inventar episodios intermedios.

Clave catequética. La paciencia de Dios no justifica la inmovilidad: sostiene el crecimiento y conduce hacia una respuesta más entera.

4. De la noche al sepulcro

La pregunta de Nicodemo y la espera de José terminan encontrándose en Juan 19. Uno lleva una cantidad extraordinaria de mirra y áloe; el otro obtiene el cuerpo y ofrece el sepulcro. No realizan una acción espectacular ante una multitud: prestan un servicio delicado cuando Jesús parece derrotado y ya no puede devolverles nada.

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PARTE II

Nicodemo: aprender a nacer de nuevo

1. Un maestro de Israel busca a Jesús durante la noche

Nicodemo era fariseo y jefe de los judíos. Se acerca a Jesús reconociendo que sus signos manifiestan que viene de Dios. Sabe mucho, pero no se presenta como quien posee todas las respuestas. Su primera grandeza consiste en buscar y preguntar.

La visita sucede durante una noche real, quizá elegida por prudencia o miedo. En san Juan, además, la oscuridad permite comprender una noche interior: Nicodemo ha percibido una luz, pero todavía no sabe recibirla plenamente.

Comentario catequético de la imagen

Observación. Dos maestros conversan, pero Nicodemo ha aceptado ocupar el lugar de quien necesita aprender.

Contexto. El encuentro abre el capítulo tercero de Juan y contiene el anuncio del nuevo nacimiento y del amor salvador de Dios.

Lectura iconográfica. La lucerna no representa todavía la luz plena; permite ver lo suficiente para comenzar el camino.

Explicación catequética. La fe no comienza fingiendo que comprendemos, sino acercándonos a Cristo con verdad.

Gesto. Inclinarse para escuchar.

Idea. Una pregunta sincera puede abrir un camino de fe.

Aplicación. Formular ante Jesús una pregunta que normalmente ocultamos por vergüenza.

Referencia. Jn 3,1-2.

Nicodemo acudió con preguntas, y Jesús lo invitó a recibir una vida nueva.

2. «Tenéis que nacer de nuevo»

Jesús responde llevando la conversación más lejos: para ver el Reino hay que nacer de lo alto. No propone maquillajes exteriores ni una nostalgia imposible de la juventud. Habla de una existencia nueva que comienza como don recibido, porque nadie puede darse a sí mismo el nacimiento.

El cristiano coopera, decide y se esfuerza, pero la raíz de la vida nueva es la acción creadora de Dios. La conversión no elimina nuestra historia: la sana y orienta hacia una libertad renovada.

3. Nacer del agua y del Espíritu

Jesús precisa que es necesario nacer del agua y del Espíritu. La Iglesia reconoce aquí el anuncio del Bautismo: Dios libera del pecado, hace hijos en el Hijo, incorpora a la Iglesia y comunica una vida que debe desarrollarse cada día.2

El viento libre no puede encerrarse en nuestros cálculos. Así actúa el Espíritu Santo: no de manera caprichosa, sino con una libertad divina que abre caminos donde nosotros solo veíamos repetición.

Comentario catequético de la imagen

Observación. El agua permanece disponible; el viento se reconoce por sus efectos.

Contexto. Jesús une ambos signos para hablar del nacimiento necesario para entrar en el Reino.

Lectura iconográfica. Los elementos no sustituyen el sacramento: disponen a comprender que Dios actúa mediante signos visibles y gracia invisible.

Explicación catequética. El Bautismo no es un recuerdo decorativo de la infancia, sino el comienzo de una vida filial que el Espíritu continúa renovando.

Gesto. Dejar que el manto se mueva sin intentar sujetar el viento.

Idea. La vida nueva se recibe y se cultiva.

Aplicación. Recordar la fecha del Bautismo y renovar conscientemente sus promesas.

Referencia. Jn 3,5-8; Catecismo 1213-1284.

La vida nueva no nace del esfuerzo aislado, sino del agua y del Espíritu.

4. «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo?»

Nicodemo entiende primero las palabras de forma material y formula una pregunta literal. Sin embargo, su dificultad toca una experiencia profunda: cuando la vida se ha alargado y los hábitos se han endurecido, puede parecer que ya no existe un futuro de Dios.

Francisco explicó que la vejez no es obstáculo para dejarnos abrazar por la ternura creadora de Dios. León XIV recuerda que la Escritura muestra a personas mayores llamadas nuevamente dentro de la historia de la salvación. Existe esperanza a cualquier edad, y la experiencia de los mayores puede convertirse en testimonio para las generaciones que siguen.3

Comentario catequético de la imagen

Observación. Nicodemo contempla una transmisión: el anciano no vuelve a ser niño, pero ayuda a que una vida joven reciba lo que él aprendió.

Contexto. Es una aplicación visual, no una escena narrada por Juan.

Lectura iconográfica. El amanecer expresa una novedad que no borra la noche vivida.

Explicación catequética. Renacer no significa negar la edad, sino permitir que el Espíritu vuelva fecunda la historia recibida.

Gesto. El mayor entrega la palabra; el niño la recibe.

Idea. La vejez puede abrir futuro para otros.

Aplicación. Preguntar a una persona mayor qué esperanza desea transmitir.

Referencia. Jn 3,4-10.

5. Defender la verdad antes de comprenderlo todo

Cuando los guardias no detienen a Jesús, Nicodemo pregunta si la Ley permite condenar a alguien sin escuchar primero y conocer sus obras. No pronuncia todavía una confesión completa, pero formula una pregunta justa que interrumpe el juicio precipitado.

Comentario catequético de la imagen

Observación. Nicodemo no domina la sala; introduce una pregunta que obliga a recordar la justicia.

Contexto. Sus compañeros responden desacreditándolo, no contestando al principio legal formulado.

Lectura iconográfica. La mano levantada no es agresiva: pide tiempo y escucha.

Explicación catequética. Defender la dignidad de alguien no exige saberlo todo sobre él; basta reconocer que merece ser escuchado y tratado justamente.

Gesto. Detener una condena con una pregunta.

Idea. La justicia comienza escuchando.

Aplicación. No compartir mensajes que dañen la fama de alguien sin comprobarlos.

Referencia. Jn 7,45-52.

6. El que vino de noche regresa junto a la cruz

Juan recuerda la noche cuando Nicodemo reaparece. La mención une el comienzo y la madurez del camino. Ahora lleva una cantidad extraordinaria de mirra y áloe, digna de una sepultura regia. El discípulo antes reservado queda públicamente asociado al cuerpo de un crucificado.

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PARTE III

José de Arimatea: esperar el Reino y actuar

1. Un hombre bueno y justo que esperaba el Reino

Los cuatro Evangelios forman un retrato complementario. Mateo lo llama rico y discípulo; Marcos, miembro respetado del Consejo; Lucas, hombre bueno y justo que no consintió en la decisión ni en la actuación; Juan, discípulo secreto por miedo. En el centro permanece una expresión: esperaba el Reino.

Comentario catequético de la imagen

Observación. José une lectura, ciudad y responsabilidades concretas.

Contexto. La lectura profética es una reconstrucción verosímil de la espera expresamente afirmada por Marcos y Lucas.

Lectura iconográfica. Las llaves y documentos indican que su esperanza se vive dentro de una posición social real.

Explicación catequética. Esperar el Reino no consiste en huir del mundo, sino en permitir que Dios juzgue y transforme nuestras responsabilidades.

Gesto. Leer mirando después hacia la ciudad.

Idea. La esperanza prepara decisiones.

Aplicación. Revisar una responsabilidad concreta a la luz del Evangelio.

Referencia. Mc 15,43; Lc 23,50-51.

José era un hombre bueno y justo que esperaba el Reino de Dios.

2. Un discípulo oculto que se presentó con valentía

Lucas afirma que José no consintió en la decisión ni en la actuación del Consejo. Después de la muerte de Jesús, Marcos utiliza un verbo decisivo: se atrevió a entrar donde Pilato y pedir el cuerpo. El miedo no desapareció por falta de peligro, sino porque el amor se hizo mayor.

Comentario catequético de la imagen

Observación. La firmeza de José se expresa permaneciendo separado, no mediante gestos heroicos.

Contexto. Lucas informa de su no consentimiento, pero no describe el procedimiento concreto.

Lectura iconográfica. El espacio vacío alrededor de José hace visible el coste de no seguir al grupo.

Explicación catequética. A veces no podemos impedir una decisión, pero sí negarnos a colaborar con ella y preparar el bien que todavía es posible.

Gesto. Permanecer sin asentir.

Idea. No consentir también es una decisión moral.

Aplicación. Identificar una presión de grupo ante la que necesitamos decir que no.

Referencia. Lc 23,50-51.

Comentario catequético de la imagen

Observación. José utiliza el acceso que su posición le permite, pero lo hace en favor de otro.

Contexto. Pilato verifica mediante el centurión que Jesús ya ha muerto antes de conceder el cuerpo.

Lectura iconográfica. La distancia entre José y Pilato subraya que se trata de una petición arriesgada, no de un favor entre amigos.

Explicación catequética. La autoridad, la influencia y el conocimiento de los procedimientos pueden convertirse en instrumentos de misericordia.

Gesto. Dar un paso al frente y pedir.

Idea. El amor emplea responsablemente las posibilidades reales.

Aplicación. Usar una capacidad o contacto legítimo para ayudar a quien no puede defenderse solo.

Referencia. Mc 15,43-45; Jn 19,38.

Cuando reconocer a Jesús parecía inútil y peligroso, José se manifestó como discípulo.

3. Poner los propios bienes al servicio de Cristo

José compra o dispone una sábana limpia y ofrece un sepulcro nuevo excavado en la roca. Mateo precisa que se lo había hecho excavar para sí. Lo que representaba seguridad, patrimonio y memoria familiar queda entregado al Señor.

Comentario catequético de la imagen

Observación. José no entrega un objeto sobrante, sino un lugar nuevo y reservado.

Contexto. La proximidad del jardín permite actuar antes del sábado.

Lectura iconográfica. La llave abierta, la sábana desplegada y el espacio preparado expresan disponibilidad.

Explicación catequética. El desprendimiento no desprecia los bienes: los libera para que cumplan una finalidad de amor.

Gesto. Abrir lo propio para recibir a Cristo.

Idea. Poseemos bien cuando podemos ofrecer.

Aplicación. Elegir un bien concreto que pueda compartirse esta semana.

Referencia. Mt 27,57-60; Mc 15,46.

José no quedó aprisionado por sus bienes: puso a disposición del Señor aquello que poseía.

4. Del sepulcro de José al servicio de los pobres

Los Evangelios no dicen que José desarrollara una obra particular en favor de los pobres; por eso no debemos convertir una aplicación catequética en dato biográfico. Pero su gesto enseña a desprenderse, y Jesús mismo se identifica con el Cristo necesitado: hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o encarcelado.

León XIV recoge en Dilexi te una exhortación de san Gregorio Nacianceno: no basta con honrar a Cristo en el sepulcro o con perfumes; es necesario ofrecerle misericordia concreta en quienes están necesitados y abatidos.4

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PARTE IV

Juntos junto a la cruz

1. Jesús entregó libremente su vida

La muerte de Jesús no fue un accidente que escapara al designio de Dios. Sin justificar la injusticia de quienes actuaron, la fe reconoce la entrega libre del Hijo, obediente hasta la cruz. En ella se manifiesta el amor del Padre que quiere salvar, no condenar al mundo.5

2. La muerte verdadera del Hijo De Dios

Pilato hace comprobar que Jesús ha muerto. Del costado traspasado brotan sangre y agua. La Iglesia confiesa una muerte real, no aparente. El cuidado del cadáver pertenece a la fe en una encarnación verdadera: el Hijo asumió nuestra condición humana hasta el final.

Comentario catequético de la imagen

Observación. El lugar antes lleno se ha vaciado; quienes llegan no buscan reconocimiento.

Contexto. La muerte ha sido verificada y queda poco tiempo antes del sábado.

Lectura iconográfica. El lino y los aromas anticipan un cuidado concreto; la distancia al cuerpo evita el morbo.

Explicación catequética. La fidelidad se prueba también cuando parece que ya no puede cambiar el resultado.

Gesto. Acercarse cuando otros se han marchado.

Idea. El amor permanece junto a quien parece derrotado.

Aplicación. Acompañar a una persona en duelo o soledad sin exigirle una recuperación rápida.

Referencia. Mc 15,42-45; Jn 19,33-39.

La fe escondida se hizo visible cuando permanecer junto a Jesús ya no ofrecía ventaja humana.

3. Unas manos que confiesan la fe

Juan utiliza el plural: tomaron el cuerpo, lo envolvieron con los aromas y los lienzos. No escuchamos un discurso de ambos, pero contemplamos una confesión con las manos. Tocan el cuerpo de un ajusticiado y quedan públicamente vinculados a él.

Comentario catequético de la imagen

Observación. Cada mano cumple una tarea; el dolor no paraliza el cuidado.

Contexto. Juan describe conjuntamente el uso de lienzos y aromas según la costumbre judía de sepultar.

Lectura iconográfica. El lino blanco, el cobre de los recipientes y la piedra fría contrastan con la delicadeza de los gestos.

Explicación catequética. La dignidad del cuerpo no depende de su salud, belleza, utilidad ni reconocimiento social.

Gesto. Sostener sin exhibir.

Idea. Cuidar el cuerpo es una obra de misericordia.

Aplicación. Tratar con respeto a enfermos, ancianos y difuntos, y acompañar con delicadeza a sus familias.

Referencia. Jn 19,38-40.

José y Nicodemo confesaron con sus manos el amor que antes habían vivido en secreto.

4. Sábana, lienzos, mirra y áloe

Marcos menciona la sábana; Juan, los lienzos y los aromas. La fe se traduce en cuidado concreto: conseguir materiales, preparar el lugar y actuar dentro del tiempo disponible. La abundancia de Nicodemo expresa una generosidad proporcionada a la dignidad que reconoce en Jesús.

5. Un sepulcro nuevo en un jardín

Juan señala un jardín cercano con un sepulcro nuevo. Mateo añade que pertenecía a José. Los sinópticos indican que las mujeres observan dónde queda el cuerpo. Ellas mantienen la continuidad entre el entierro apresurado y la mañana del primer día de la semana.

Comentario catequético de la imagen

Observación. La piedra se cierra y todos deben marcharse; las mujeres y Juan fijan en la memoria el lugar.

Contexto. La cercanía del sábado explica la urgencia; la sepultura nueva y próxima facilita la acción.

Lectura iconográfica. El jardín no niega la muerte; anuncia discretamente que la creación no termina en la tumba.

Explicación catequética. La esperanza cristiana no finge que la piedra está abierta antes de tiempo. Aprende a permanecer fiel durante el silencio.

Gesto. Mirar y recordar dónde ha sido puesto.

Idea. La memoria fiel prepara el encuentro.

Aplicación. Visitar un cementerio y rezar por los difuntos con esperanza pascual.

Referencia. Mt 27,59-61; Mc 15,46-47; Lc 23,53-56; Jn 19,41-42.

Todo parecía terminado, pero el sepulcro de José estaba a punto de convertirse en lugar de esperanza.

6. Esperar cuando todo parece terminado

La sepultura introduce un silencio verdadero. Cristo ha experimentado la muerte y ha compartido el sepulcro. El Catecismo enseña, sin embargo, que su cuerpo no conoció la corrupción y que la sepultura manifiesta el reposo sabático del Hijo antes de la Resurrección. La esperanza pascual no disminuye la muerte; proclama que Dios la atraviesa y vence.6

Los Vía Crucis pontificios contemplan a José como quien sabe no resignarse a que la injusticia sea inevitable. Su espera del Reino le da el valor de presentarse ante la autoridad y hacer el bien todavía posible.7

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PARTE V

La memoria conservada por la Iglesia

1. Dos santos recordados juntos

El Martirologio Romano conmemora conjuntamente a san José de Arimatea y san Nicodemo el 31 de agosto. La memoria eclesial conserva lo que la Escritura permite afirmar con seguridad: fueron discípulos del Señor y realizaron juntos el servicio al cuerpo de Jesús después de la cruz.

Comentario catequético de la imagen

Observación. Dos comunidades distantes en el tiempo escuchan el mismo Evangelio.

Contexto. La santidad de ambos se apoya ante todo en el testimonio canónico.

Lectura iconográfica. La Escritura abierta une las épocas; la obra de arte no reemplaza el texto, ayuda a contemplarlo.

Explicación catequética. La tradición viva de la Iglesia transmite personas reales y aprende de su respuesta a la gracia.

Gesto. Escuchar juntos la Palabra.

Idea. La Iglesia recuerda para aprender a vivir.

Aplicación. Celebrar la memoria de un santo leyendo el texto bíblico o histórico que fundamenta su testimonio.

Referencia. Jn 19,38-42; Martirologio Romano, 31 de agosto.

La Iglesia conserva la memoria de los dos discípulos que cuidaron juntos el cuerpo del Señor.

2. Lo que se cuenta sobre sus últimos días

La información segura del Nuevo Testamento termina en el sepulcro. Tradiciones antiguas relacionan a Nicodemo con Gamaliel y con la memoria de unas reliquias halladas en Cafargamala en el año 415. Otras narraciones hablan de persecuciones sufridas por ambos. Deben presentarse señalando siempre su grado de certeza, sin completar con leyendas aquello que la Escritura ha dejado en silencio.

Criterio de lectura. La tradición puede conservar una memoria valiosa; no debe confundirse con el texto inspirado ni utilizarse para afirmar como seguro lo que no puede demostrarse.

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PARTE VI

Actividades

La fe crece cuando se convierte en una decisión que puede realizarse.

1. De la noche a la luz

Finalidad. Presentar a Jesús una pregunta real y elegir un paso posible hacia la verdad.

Material. Ficha y bolígrafo.

Desarrollo. Cada participante escribe una pregunta que lleva dentro. Después lee Jn 3,1-8, anota qué palabra de Jesús ilumina su búsqueda y elige una acción sencilla: preguntar a una persona formada, consultar una fuente católica, rezar o corregir una conducta.

Tiempo. 12 minutos.

2. Antes de juzgar, escucha

Finalidad. Aprender a detener rumores y juicios precipitados.

Material. Cuatro tarjetas y un caso breve preparado por el adulto.

Desarrollo. Se presenta una acusación cotidiana que no contenga datos reales de personas conocidas. El grupo ordena las tarjetas «Detente», «Pregunta», «Escucha» y «Comprueba». Después decide qué información falta y qué sería justo hacer. Se concluye leyendo Jn 7,50-51.

Tiempo. 15 minutos.

3. Lo que tengo puede servir

Finalidad. Descubrir bienes materiales e inmateriales que pueden ponerse al servicio de otros.

Material. Ficha y bolígrafos.

Desarrollo. La familia completa los seis espacios sin calcular solamente dinero. Después elige una necesidad real y una ayuda que pueda realizar durante la semana. La ayuda debe respetar la dignidad del destinatario y no exhibirse en redes sociales.

Tiempo. 15 minutos.

4. Una fe que se ve en las manos

Finalidad. Convertir la catequesis en un compromiso breve, concreto y revisable.

Material. Ficha.

Desarrollo. Cada participante escoge uno de los seis verbos y define una acción que pueda completar en menos de una semana. Al terminar el plazo, anotará cuándo la cumplió y qué dificultad tuvo que vencer.

Tiempo. 10 minutos.

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LECTIO DIVINA

«Tomaron el cuerpo de Jesús»

José y Nicodemo dejaron que sus manos manifestaran la fe que antes mantenían escondida.

Texto para la oración

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús aunque oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Evangelio según san Juan 19, 38-42

Preparación

Guardamos el silencio del atardecer del Viernes Santo. Pedimos reconocer la presencia de Dios también cuando no vemos todavía la respuesta.

Lectura

Leemos despacio y observamos qué hace José, qué aporta Nicodemo, cómo actúan juntos y por qué el evangelista recuerda que ambos habían mantenido su discipulado con reserva.

Meditación

¿Qué miedo que oculto limita mi respuesta a Jesús? ¿Qué bienes que poseo, capacidades o relaciones podrían ponerse al servicio del Señor? ¿Quién necesita hoy que lo cuide sin exhibirlo?

Oración

Pedimos una fe sincera que no se conforme con admirar a Jesús en secreto y un amor visible capaz de sostener, ofrecer, acompañar y esperar.

Contemplación

Permanecemos ante Cristo sepultado. No llenamos el silencio con explicaciones ni intentamos adelantar emocionalmente la mañana de Pascua. Descansamos en la fidelidad del Padre.

Compromiso

Elegimos una acción de valentía, justicia, generosidad o cuidado que podamos realizar esta semana.

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Oraciones

Para nacer de nuevo

Señor Jesús,
tú me dices que necesito nacer de lo alto.
No permitas que me encierre en lo que ya soy
ni que confunda tu llamada con un cambio superficial.

Hazme nacer del agua y del Espíritu.
Que el Espíritu sople donde quiera,
desate mis miedos
y me conduzca desde la noche hacia tu luz.

Tú has venido porque Dios ama al mundo.
Enséñame a creer en ti,
a obrar según la verdad
y a vivir como hijo de Dios. Amén.

Oración de las personas mayores

Señor, que nuestra esperanza no se desvanezca.
Cuando disminuyan las fuerzas,
haznos descubrir que la ancianidad
también es tiempo de bendición y de gracia.

Como sorprendiste a Abraham, Sara, Zacarías
y al anciano Nicodemo,
sorpréndenos con tu salvación
y abre ante nosotros un futuro nuevo.

Haznos testigos de esperanza para los jóvenes,
custodios agradecidos de la memoria
y servidores fecundos de tu pueblo.
No nos abandones cuando decaiga nuestro vigor:
manifiesta en nosotros tu fuerza. Amén.

Para ofrecer nuestros bienes

Señor Jesús,
José abrió para ti su sepulcro
y Nicodemo llevó los aromas.
Enséñanos a recibir con gratitud
sin quedar encerrados en lo que poseemos.

Que nuestro tiempo, nuestra casa,
nuestros conocimientos, relaciones y bienes
puedan servirte de verdad.

No permitas que te honremos solo con palabras
mientras pasamos de largo ante quien te necesita.
Haznos reconocerte en los pobres y abatidos
y ofrecerte en ellos una misericordia concreta. Amén.

Oración familiar ante Cristo muerto y sepultado

Jesús, Señor nuestro,
José y Nicodemo recibieron tu cuerpo,
lo sostuvieron con delicadeza
y te ofrecieron lienzos, aromas y sepulcro.

Cuando el miedo esconda nuestra fe,
danos la valentía de acercarnos.
Cuando alguien sea juzgado sin ser escuchado,
danos una palabra justa.
Cuando una persona necesite cuidado,
danos manos respetuosas.
Cuando todo parezca terminado,
conserva viva nuestra esperanza.

San Nicodemo y san José de Arimatea,
interceded por nuestra familia,
para que sepamos preguntar, defender, ofrecer,
cuidar, acompañar y esperar junto a Cristo. Amén.

Conclusión. Ya no permanecieron escondidos

Nicodemo vino de noche con una pregunta. José esperaba el Reino mientras ejercía responsabilidades entre las autoridades de Jerusalén. Ninguno aparece en los Evangelios como discípulo perfecto desde el principio.

La gracia condujo sus caminos hasta una obra común. Cuando Jesús murió, ambos se acercaron, ofrecieron lo que poseían y cuidaron su cuerpo. La fe terminó haciéndose visible en sus manos.

Para recordar. Cristo no exige que neguemos nuestros procesos, pero nos llama a no instalarnos en el miedo. La fe madura cuando se convierte en verdad, valentía, generosidad y cuidado.

Lámina iconográfica final

La gracia condujo su fe desde la reserva y el temor hasta una obra pública de valentía, generosidad y amor.

Fuentes y notas

  1. Catecismo de la Iglesia Católica, 595-598, sobre las divisiones entre las autoridades judías y la imposibilidad de atribuir la Pasión colectivamente al pueblo judío. Consultar en la Santa Sede.
  2. Catecismo de la Iglesia Católica, 1213-1284, sobre el sacramento del Bautismo. Consultar en la Santa Sede.
  3. Francisco, audiencia general de 8 de junio de 2022, catequesis sobre Nicodemo y la vejez; León XIV, mensaje para la V Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, 2025. Francisco; León XIV.
  4. León XIV, exhortación apostólica Dilexi te, 119, con la exhortación atribuida a san Gregorio Nacianceno a honrar a Cristo en los necesitados. Consultar en la Santa Sede.
  5. Catecismo de la Iglesia Católica, 599-623, sobre la muerte redentora de Cristo y su ofrenda libre al Padre. Consultar en la Santa Sede.
  6. Catecismo de la Iglesia Católica, 624-630, «Jesucristo fue sepultado». Consultar en la Santa Sede.
  7. Meditaciones pontificias sobre la sepultura de Jesús, especialmente los Vía Crucis de 2005, 2015, 2024 y 2025. Vía Crucis de 2025.

Sagrada Escritura

Conferencia Episcopal Española. Evangelio según san Juan; Evangelio según san Mateo; Evangelio según san Marcos; Evangelio según san Lucas. Versión oficial de la Biblia de la Conferencia Episcopal Española.

Otras fuentes

Martirologio Romano, 31 de agosto; Benedicto XVI, meditación ante la Sábana Santa, Turín, 2 de mayo de 2010; Francisco, Vía Crucis de 2025; Vatican News, memoria de los santos José de Arimatea y Nicodemo; fuentes hagiográficas católicas consultadas en Mercaba, Catholic.net y ACI Prensa, utilizadas de manera subsidiaria y diferenciando los datos evangélicos de las tradiciones posteriores.

Las imágenes y la maquetación de este documento se han realizado con herramientas ayuda de herramientas de inteligencia artificial, con el apoyo de ChatGPT. Los contenidos y desarrollo gráfico son exclusivos del autor.

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