Taller de oración
Orar haciendo deporte
Aprender a descubrir momentos de encuentro con Dios mientras entrenas, compites, te esfuerzas y disfrutas.
«También tu cuerpo, tu esfuerzo y tu alegría pueden entrar en tu conversación con Dios.»

Presentación
Quizá haces deporte porque te divierte, porque te gusta competir o porque sencillamente necesitas moverte. Algunos momentos de tu práctica deportiva pueden convertirse en encuentro con Dios. A veces puedes hablar con Él precisamente mientras entrenas.
Eso no significa que tengas que rezar durante todo el entrenamiento. Este taller quiere ayudarte a reconocer los momentos que sí dejan espacio interior y a encontrar una oración que encaje de verdad con ellos. Se trata de rezar, hacer deporte y disfrutar, sin forzar ninguna de las tres cosas.
Índice
1. Mens sana in corpore sano
Seguramente has oído mens sana in corpore sano. La frase viene de Juvenal, pero expresa una intuición que el cristianismo puede recoger y profundizar. No eres un alma metida dentro de un cuerpo: cuerpo y alma forman parte de quien eres.
Por eso cuidar el cuerpo no es ajeno a tu vida cristiana. Dios te ha creado entero y también puedes glorificarlo con tu cuerpo: cuidándolo, educándolo y poniéndolo al servicio del bien.
San Pablo habla del atleta, la carrera, el combate y la meta. Las cosas importantes necesitan entrenamiento; también la vida interior necesita constancia y la meta merece el esfuerzo.
Una mente sana y un cuerpo cuidado son buenos; la fe añade algo decisivo: ambos son dones de Dios y están llamados a formar una vida orientada hacia Él y hacia los demás.

«Dios no te ha dado solamente un alma: te ha creado entero.»
Idea destacada
Cuerpo y alma pertenecen a la misma persona creada por Dios. Cuidar, educar y desarrollar responsablemente el cuerpo no queda fuera de la vida cristiana: también puede formar parte de nuestra respuesta agradecida a los dones que hemos recibido.
2. Cuida y desarrolla los dones que has recibido
Cuando haces deporte utilizas músculos, coordinación, inteligencia, voluntad, paciencia y resistencia. San Juan Pablo II recordaba que cuerpo, inteligencia y voluntad son dones del Creador. Lo que has recibido es un regalo y también algo que puedes aprender a desarrollar.
Rezar no sustituye al entrenamiento. Puedes pedir a Dios que te ayude a dar lo mejor de ti y después poner de tu parte el trabajo bien hecho: repetir, corregir, descansar y volver a intentarlo.
Cuidar no es idolatrar. Un cuerpo que necesita descanso o prudencia no te ha traicionado: conocer tus límites también forma parte de entrenar.
Señor Jesús, gracias por el cuerpo y las capacidades que me has dado. Ayúdame a entrenar con constancia, alegría y humildad. Enséñame a esforzarme sin hacerme daño y a dar hoy lo mejor de mí. Amén.
| Cuidar el cuerpo | Convertirlo en un ídolo |
|---|---|
| Entrenar para desarrollarte. | Obsesionarte con tu aspecto. |
| Descansar cuando lo necesitas. | Ignorar límites y señales de alarma. |

«Cuidar un don también significa aprender a trabajarlo bien.»
Idea destacada
Los dones que hemos recibido necesitan disciplina, técnica, descanso y responsabilidad. La oración puede acompañar y dar sentido al esfuerzo, pero no sustituye el entrenamiento ni el trabajo bien hecho.
3. Cuando haces deporte con otros
En un equipo descubres que no basta con ser bueno tú. Tienes que confiar, ayudar y aceptar al otro. El deporte te hace necesitar a los demás y te recuerda que tu adversario no es tu enemigo.
No reces para ganar
Dos equipos pueden rezar antes de la misma final. Dios no lleva la camiseta de ninguno. No reces para ganar: pide poder dar lo mejor de ti, jugar limpiamente y aceptar el resultado.
Persignarte o dar gracias puede ser una oración preciosa si lo haces de corazón. Fe no es superstición. La oración se demuestra también al ganar sin arrogancia y perder sin desprecio.
Antes: encomiéndate y ofrece el partido. Durante: una petición breve puede devolverte serenidad. Después: da gracias por haber podido jugar, también cuando el resultado no era el que querías.
| Cuando pasa esto… | Puedes rezar así |
|---|---|
| Antes de competir | «Ayúdame a dar lo mejor de mí.» |
| Alguien se lesiona | Pide por él, sea compañero o rival. |
| Te provocan | Pide serenidad y dominio propio. |
| Ganas o pierdes | Agradece, respeta y aprende. |

«El rival está delante de ti, pero no deja de ser tu hermano.»
Idea destacada: La competición puede vivirse con compañerismo, sana competitividad, respeto y capacidad de perdonar. También puedes rezar por quien compite contra ti: Dios no «lleva nuestra camiseta», y el rival nunca deja de ser una persona a la que estamos llamados a querer y respetar.
4. Cuando entrenas solo
En la piscina, corriendo, pedaleando o haciendo trabajo repetitivo puedes pasar mucho tiempo dentro de tu cabeza. Parte de ese tiempo puede convertirse en conversación con Dios: llevarle una preocupación, una decisión o una persona.
No buscamos poner la mente en blanco. La oración cristiana es encuentro con Alguien. Aprende a reconocer los momentos que dejan espacio para hablar con Él.
Acrobacias, trampolín, levantamientos exigentes, movimientos técnicos y jugadas rápidas necesitan concentración. La atención y seguridad también forman parte de cuidar el cuerpo.

«Cuando el cuerpo encuentra su ritmo, puede abrirse un espacio interior.»
Idea destacada: En algunos entrenamientos, la repetición y el aislamiento pueden favorecer el pensamiento profundo y la conversación con Dios. No se trata de «poner la mente en blanco», sino de descubrir que, mientras el cuerpo mantiene un movimiento conocido y rítmico, puede quedar un espacio interior para la oración.
5. Pon la oración en el ritmo de tu cuerpo
Una forma sencilla es meter la oración en el ritmo del cuerpo: respiración, repetición, brazada, paso, pedaleo o serie. Así consigues que el tiempo no pase solamente por el cuerpo.
Si repites una jaculatoria, la atención irá y vendrá. De pronto escucharás de nuevo lo que estás diciendo y la oración vuelve. No necesitas atención perfecta en cada repetición: el ritmo puede sostener el hilo mientras vuelves una y otra vez a Dios.
| Si estás haciendo… | Puedes probar… |
|---|---|
| Natación | Avemarías, decenas o misterios según largos y brazadas; rosario de dedo. |
| Carrera / bicicleta / aeróbico | Jaculatorias al ritmo de respiración, pasos o pedaleo; conversación prolongada. |
| Musculación | Invocación por repetición o serie; las series de tres pueden recordar Trinidad o Sagrada Familia. |
| Core / calistenia | Jaculatorias, avemaría o petición acompasada a respiración y repetición. |
| Calentamiento / estiramientos | Conversación con Dios, petición y acción de gracias. |
| Ejercicio con música | Cuando la técnica lo permita, música que ayude a elevar el pensamiento y sostener la oración. |
Prueba jaculatorias tradicionales, un avemaría en español o en latín si su cadencia te ayuda, o una frase breve tuya dirigida de verdad a Jesús. No conviertas el avemaría en un cronómetro vacío.
Si repites treinta veces «Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía», quizá no atiendas igual las treinta. De pronto vuelves a escuchar las palabras. Ese regreso consciente también es oración.

«La oración puede aprender a seguir el ritmo de tu cuerpo.»
Idea destacada: Las jaculatorias, el avemaría o una oración breve pueden acompasarse con la respiración y las repeticiones. No necesitas mantener una atención perfecta en cada movimiento: mientras el cuerpo conserva su ritmo, la atención puede ir y volver, y cada regreso consciente a las palabras puede convertirse de nuevo en oración.
6. Esto te lo ofrezco
Al final del entrenamiento, el cansancio normal puede convertir algo que te cuesta en una ocasión para ofrecerlo por amor. Quizá decides hacer con prudencia una serie o unos largos más.
Esos cinco largos finales ya no los haces solo por tu físico; los haces por una intención. Puedes ofrecerlos por una persona, una necesidad o como pequeña reparación unida a Cristo.
[Invitar a elegir una persona o intención antes de la parte más exigente.]
Ofrece un esfuerzo razonable. Una lesión, un mareo, un dolor anormal o una situación peligrosa no son una oportunidad de oración. Hacerte daño no es sacrificio.

«Lo que cuesta puede convertirse en una oración cuando lo ofreces por amor.»
Idea destacada: Hay momentos en los que puedes superar voluntariamente la primera frontera del cansancio razonable y ofrecer ese esfuerzo a Dios por una persona o una intención. El sacrificio cristiano no consiste en poner el cuerpo en peligro ni en buscar el dolor: consiste en que un esfuerzo prudente y libre puede convertirse en oración cuando se ofrece por amor.
7. Reza también cuando disfrutas
Orar haciendo deporte no es pensar solo en cansancio. Disfrutar también es un don: el agua, el movimiento, el juego, una técnica aprendida o una tarde con amigos son motivos para dar gracias.
Si llega la hora del Ángelus y puedes parar, hazlo con naturalidad. Si no puedes, rezarás después. Dios no desaparece cuando empieza el deporte: también puede formar parte de una vida vivida con Él.
Gracias, Señor, por poder moverme, aprender y disfrutar. Gracias por quienes entrenan y juegan conmigo, por lo que hoy me ha salido bien y por lo que todavía tengo que aprender. Que esta alegría me haga más agradecido y generoso. Amén.

«También puedes dar gracias por la alegría de jugar, moverte y compartir.»
Idea destacada: La oración durante el deporte no se reduce al sacrificio, al cansancio o al esfuerzo. También la alegría de moverte, disfrutar de la naturaleza, aprender, reír y compartir con tus amigos puede convertirse en acción de gracias sencilla y natural. Dar gracias a Dios porque lo has pasado bien también es rezar.
8. Ahora hazlo tú
Elige tu próximo entrenamiento y prueba solamente una posibilidad concreta: una jaculatoria, un misterio del rosario, una intención o un agradecimiento final.
Después fíjate en lo que ha ocurrido. Si algo no encaja, no lo fuerces. La finalidad no es cumplir un método, sino descubrir tu forma de encontrarte con Dios también mientras haces deporte.
1. Un momento en el que puedo rezar: __________
2. Una oración o jaculatoria que encaja con mi ritmo: __________
3. Una persona o intención por quien ofreceré un esfuerzo: __________
4. Un momento final para dar gracias: __________

«No necesitas cambiar de deporte: prueba a cambiar lo que haces con algunos de sus momentos.»
Idea destacada: Ahora te toca pasar de leer sobre la oración a probarla en un entrenamiento real. Antes de empezar puedes elegir un momento en el que rezar, una oración que acompañe tu ritmo, una persona por quien ofrecer un esfuerzo y un momento para dar gracias. No tienes que cambiar de deporte: empieza cambiando algunos de sus momentos.
9. Oración de León XIV por los valores del deporte
Ahora vuelve a leerla. Después de este recorrido quizá reconozcas de otra manera sus palabras sobre el cuerpo, la amistad, el esfuerzo, la fraternidad, la derrota y la victoria. Intenta reconocer tu propia experiencia dentro de esta oración.
Texto oficial
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la vida,
te damos gracias por el don del deporte,
por quienes glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos,
por las amistades que nacen en la cancha
y la alegría de jugar en equipo.
Tú nos enseñas que en la vida, como en el juego,
nadie se salva solo.
Necesitamos del otro para crecer,
para aprender a respetar, superar límites,
y celebrar juntos los logros alcanzados.
Te pedimos que el deporte sea siempre
escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía,
espacio de encuentro y no de exclusión,
camino de paz y no de violencia.
Haz que quienes practican, entrenan o animan
descubran en el deporte un lenguaje universal
que acerca culturas, une pueblos,
y siembra respeto, solidaridad y superación personal.
Señor Jesús,
que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo,
colaborando con esfuerzo y alegría,
viviendo con humildad en la derrota
y gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección.
Que nunca falte en nosotros tu Espíritu,
que nos hace un solo equipo, unido contigo
para construir comunión y fraternidad en la historia.
Amén.
León XIV, «Reza con el Papa» — Junio de 2026: Por los valores del deporte ↗

«El deporte también puede convertirse en parábola de una vida vivida con Dios.»
Idea destacada: En la oración de León XIV se unen cuerpo, dones, esfuerzo, fraternidad, humildad, alegría y perseverancia. La carrera representa una vida en la que cada uno avanza con capacidades y ritmos distintos, acompañado por los demás y abierto a Dios. No todos llegan igual, pero todos pueden convertir el camino recorrido en una vida vivida con Él.
10. Para seguir orando y profundizando
Para seguir leyendo en la Biblia
1 Corintios 6, 19-20. El cuerpo y la gloria de Dios. Biblia de la CEE ↗
1 Corintios 9, 24-27. La carrera, el entrenamiento y la corona. Biblia de la CEE ↗
Filipenses 3, 12-14. Correr hacia la meta. Biblia de la CEE ↗
2 Timoteo 4, 7-8. Combatir el buen combate y completar la carrera. Biblia de la CEE ↗
Unas palabras para llevar contigo
Juvenal, poeta romano pagano: «Mens sana in corpore sano».
San Juan Pablo II: «El deporte… también tiene un alma».
San Juan Pablo II: «Ayúdales a realizar una armoniosa y coherente unidad de cuerpo y alma».
Francisco: «Dar lo mejor de uno mismo en el deporte es también una llamada a aspirar a la santidad».
León XIV: «Nadie se salva solo».
León XIV: «Que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo».
Fuentes y puertas para profundizar
1. Concilio Vaticano II. Gaudium et spes, especialmente n. 14.
2. Catecismo de la Iglesia Católica. «Corpore et anima unus», nn. 362–365.
3. San Juan Pablo II. Homilía en el Jubileo de los deportistas, 29 de octubre de 2000.
4. San Juan Pablo II. «El rostro y el alma del deporte», 28 de octubre de 2000.
5. Francisco. Discurso en la Cumbre internacional «Deporte para todos», 30 de septiembre de 2022.
6. Francisco. Discurso a la Federación Italiana de Baloncesto, 31 de mayo de 2021.
7. Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Dar lo mejor de uno mismo.
8. Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Dar lo mejor de uno mismo, texto completo en PDF.
9. León XIV. «Reza con el Papa» — Junio de 2026: Por los valores del deporte.
10. León XIV. La Vida en Abundancia, carta sobre el valor del deporte, 6 de febrero de 2026.

«El entrenamiento termina; la conversación con Dios puede continuar.»
Idea destacada: El cuaderno termina, pero la vida de oración no se queda dentro de estas páginas ni termina cuando acaba el entrenamiento. Permanecen la Escritura, la oración de la Iglesia y tu propia experiencia para seguir aprendiendo a reconocer a Dios en la vida ordinaria. La carrera continúa, y la conversación con Él también.
Bibliografía fundamental
Esta catequesis se ha elaborado a partir de la Sagrada Escritura y del Magisterio de la Iglesia sobre el cuerpo, el deporte y la vida cristiana. Los enlaces siguientes permiten acceder directamente a los documentos utilizados como apoyo doctrinal y bibliográfico.
Concilio Vaticano II. Gaudium et spes. Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. Especialmente n. 14, sobre la unidad corporal y espiritual de la persona humana.
Catecismo de la Iglesia Católica. «El hombre», nn. 362–365. Sobre la unidad de cuerpo y alma en la persona humana.
Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Dar lo mejor de uno mismo. Documento sobre la perspectiva cristiana del deporte y la persona humana, 1 de junio de 2018. Documento fundamental para la comprensión cristiana del deporte, la unidad de la persona, el esfuerzo, la formación, el juego, la competición y el desarrollo integral.
Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Dar lo mejor de uno mismo — presentación del documento, 1 de junio de 2018. Presentación de la perspectiva cristiana del deporte como lugar de encuentro, formación, misión y santificación.
San Juan Pablo II. Homilía en el Jubileo de los deportistas, 29 de octubre de 2000. Sobre san Pablo y la imagen del atleta, el deporte como don de Dios, el ejercicio del cuerpo, la inteligencia y la voluntad, la fraternidad y la unidad de cuerpo y alma.
San Juan Pablo II. Discurso al Congreso internacional «En el tiempo del jubileo: el rostro y el alma del deporte», 28 de octubre de 2000. Reflexión sobre la dimensión humana y espiritual del deporte y sus posibles desviaciones.
San Juan Pablo II. Ángelus del Jubileo de los deportistas, 29 de octubre de 2000. Sobre el deporte orientado al desarrollo integral de la persona, las relaciones fraternas y la alegría.
Papa Francisco. Discurso a los deportistas y organizadores del Partido de fútbol por la paz, 1 de septiembre de 2014. Sobre lealtad, compartir, acogida, diálogo, confianza en el otro, amistad y fraternidad.
Papa Francisco. Discurso a los directivos y futbolistas de Juventus y Lazio, 16 de mayo de 2017. Sobre equilibrio, autocontrol, respeto a las reglas, lealtad, humanidad y rechazo de la violencia en el deporte.
Papa Francisco. Discurso a los participantes en la Cumbre internacional «Deporte para todos», 30 de septiembre de 2022. Sobre juego, comunidad, inclusión, amistad, cohesión, paz y dimensión educativa del deporte.
Papa Francisco. Regina Caeli, 7 de abril de 2024. Invitación a promover un deporte que eduque para una sociabilidad abierta y solidaria y fomente la amistad social y la fraternidad.
Papa León XIV. La vida en abundancia. Carta sobre el valor del deporte, 6 de febrero de 2026. Sobre la armonía entre desarrollo físico y espiritual, el cuidado de uno mismo, la superación, la fraternidad, la disciplina y el sentido espiritual del esfuerzo.
Papa León XIV. «Reza con el Papa». Junio de 2026: Por los valores del deporte, 2 de junio de 2026. Oración que constituye el principal hilo espiritual de este taller: deporte como don, amistad, fraternidad, superación, paz, humildad, gratitud y vida compartida con Dios.
Las imágenes y la maquetación de este documento se han realizado con herramientas de inteligencia artificial, con apoyo de ChatGPT.
Autor: Guillermo Mirecki




