La Pascua para colorear
Serie de láminas infantiles para descubrir la alegría de Cristo resucitado
1. Presentación
La Pascua es el centro de la fe cristiana: Jesús ha resucitado, está vivo y camina con nosotros. Para los niños, esta verdad no debe presentarse como una idea lejana o complicada, sino como una noticia luminosa, cercana y llena de alegría. Estas láminas para colorear quieren ayudar a los más pequeños a contemplar, poco a poco, los grandes momentos del tiempo pascual.
No se trata solo de “pintar dibujos religiosos”. Cada imagen está pensada como una pequeña puerta de entrada al misterio de la Pascua. El niño colorea, mira, pregunta, reconoce personajes, descubre símbolos y se familiariza con las escenas principales: el cirio, el sepulcro vacío, las apariciones de Jesús resucitado, Emaús, la pesca milagrosa, la Ascensión y la oración de María con los discípulos antes de Pentecostés.
La serie está especialmente orientada a niños pequeños, por eso se ha buscado un estilo de línea clara, sencilla y amable, sin personajes deformados, sin cabezas exageradas y sin espacios excesivamente pequeños que dificulten el coloreado. Las figuras son proporcionadas, reconocibles y serenas, de modo que el dibujo resulte infantil sin empobrecer el contenido religioso.
2. Criterios pedagógicos y catequéticos
Estas láminas siguen un criterio muy concreto: ayudar al niño a rezar mirando. Una imagen para colorear no debe estar sobrecargada, porque el exceso de detalles cansa, distrae y acaba convirtiendo la actividad en una tarea mecánica. Por eso, las escenas buscan espacios amplios, gestos claros y símbolos reconocibles.
El dibujo infantil cristiano debe ser sencillo, pero no infantilizado de cualquier manera. Cristo resucitado aparece como un hombre joven, sereno y lleno de vida; no como un anciano ni como una figura abstracta. Su aura con rayos o “piquillos” ayuda a los niños a reconocer que no se trata solo de Jesús antes de la Pasión, sino de Jesús glorioso, vencedor de la muerte.
También se ha cuidado la presencia de María. En la serie aparece como Madre de Jesús y Madre de la Iglesia, especialmente en la escena de la espera junto a los discípulos. Su lugar central no es decorativo: ayuda a los niños a comprender que la Iglesia aprende a esperar, rezar y confiar junto a María.
El conjunto de láminas puede utilizarse durante todo el tiempo pascual, en sesiones de catequesis, encuentros familiares, celebraciones infantiles o como material complementario para Primera Comunión. Cada dibujo puede trabajarse de manera independiente, pero el recorrido completo permite presentar una pequeña catequesis visual de la Pascua.
3. Cómo usar estas láminas en casa o en catequesis
Antes de entregar la lámina, conviene dedicar uno o dos minutos a mirar la imagen con los niños. No hace falta dar una explicación larga. Basta con preguntar: “¿Qué ves?”, “¿Quién está en el centro?”, “¿Qué está haciendo Jesús?”, “¿Qué sienten los discípulos?”. Cuando el niño responde, empieza a entrar en la escena.
Después se puede leer una frase breve del Evangelio o presentar una idea muy sencilla. Por ejemplo: “Jesús está vivo”, “Jesús nos da la paz”, “Jesús se queda con nosotros”, “María reza con la Iglesia”. La clave está en que el niño no coloree sin sentido, sino que sepa qué misterio está contemplando.
Durante el coloreado, el catequista o los padres pueden acercarse y comentar suavemente algunos detalles. No hace falta corregirlo todo ni convertir la actividad en un examen. El objetivo es que el niño disfrute, se calme, mire con atención y asocie la Pascua con una experiencia de luz, vida, confianza y alegría.
Al terminar, puede hacerse una oración breve: “Jesús resucitado, quédate con nosotros”, “Jesús vivo, llena nuestra casa de alegría”, “María, enséñanos a esperar y rezar”. Así la lámina no queda solo como una manualidad, sino como una pequeña experiencia de fe.
4. Lámina 1 · El cirio pascual

El cirio pascual es uno de los signos más hermosos de la Pascua. Su luz recuerda que Cristo resucitado vence la oscuridad. Para los niños, esta imagen es muy adecuada al comienzo de la serie, porque presenta la Pascua mediante un símbolo sencillo, visible y fácil de reconocer.
El catequista puede explicar que, en la Vigilia Pascual, la iglesia comienza a oscuras y una luz nueva entra en medio del pueblo. Esa luz no es una decoración: representa a Jesús vivo. Por eso el cirio permanece encendido durante el tiempo pascual y en celebraciones importantes como el Bautismo.
Frase para los niños: “Jesús resucitado es la luz que nunca se apaga”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Qué parte del dibujo te recuerda más a la luz de Jesús?”
Oración breve: Jesús resucitado, ilumina mi corazón y ayúdame a vivir como hijo de la luz. Amén.
5. Lámina 2 · La alegría de la Pascua en familia

La Pascua no es solo una fiesta de la iglesia: está llamada a entrar en la casa, en la vida diaria y en la familia. Esta lámina ayuda a presentar a los niños una verdad muy importante: Jesús resucitado quiere llenar de alegría nuestro hogar.
Conviene subrayar que la alegría cristiana no significa estar siempre riendo o no tener problemas. La alegría pascual nace de saber que Jesús vive, nos ama y no nos abandona. Por eso la familia puede mirar a Cristo en medio de sus trabajos, cansancios, juegos, celebraciones y dificultades.
Frase para los niños: “Jesús vivo quiere estar en mi casa”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Cómo se nota que esta familia está contenta con Jesús?”
Oración breve: Jesús resucitado, llena mi familia de paz, cariño y alegría. Amén.
6. Lámina 3 · Jesús sale del sepulcro

Esta escena presenta el núcleo de la Pascua: Jesús ha vencido la muerte. El sepulcro abierto, la piedra retirada y la figura de Cristo lleno de vida ayudan al niño a comprender que la Resurrección no es un símbolo vacío ni un simple recuerdo bonito. Es la gran noticia de la fe cristiana.
Para los niños pequeños conviene expresarlo con palabras muy claras: Jesús murió en la cruz, fue puesto en el sepulcro, pero al tercer día resucitó. Ya no está muerto. Vive para siempre. Por eso los cristianos celebramos la Pascua con tanta alegría.
Frase para los niños: “Jesús vive para siempre”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Qué cosas del dibujo nos dicen que ha pasado algo maravilloso?”
Oración breve: Jesús resucitado, gracias porque has vencido la muerte y nos das vida nueva. Amén.
7. Lámina 4 · Jesús se aparece a María Magdalena

María Magdalena fue una de las primeras personas que encontró a Jesús resucitado. Al principio lloraba, buscaba al Señor y no entendía lo que había ocurrido. Pero Jesús la llamó por su nombre, y entonces ella lo reconoció. Esta escena es muy hermosa para los niños porque muestra que Jesús conoce y llama personalmente.
El catequista puede explicar que María Magdalena no encuentra a Jesús porque sea más lista o más fuerte que los demás, sino porque lo busca con amor. Jesús se acerca a quien lo busca, consuela al que llora y convierte la tristeza en misión.
Frase para los niños: “Jesús me llama por mi nombre”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Cómo mira María Magdalena a Jesús?”
Oración breve: Jesús resucitado, ayúdame a escucharte cuando me llamas y a responder con alegría. Amén.
8. Lámina 5 · Jesús se aparece a los discípulos

Después de la Resurrección, los discípulos estaban encerrados y tenían miedo. Entonces Jesús se presentó en medio de ellos y les dio la paz. Esta escena ayuda a los niños a descubrir que Jesús resucitado entra allí donde hay miedo y trae una paz que no depende de que todo sea fácil.
Es importante explicar que los discípulos no fueron héroes perfectos. Habían tenido miedo, se habían escondido y estaban confundidos. Pero Jesús no llega para humillarlos, sino para levantarlos. La Pascua es también esto: Jesús vuelve a reunir a sus amigos y los prepara para anunciar el Evangelio.
Frase para los niños: “Jesús resucitado nos da la paz”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Qué sienten los discípulos cuando ven a Jesús?”
Oración breve: Jesús resucitado, entra en mi corazón cuando tengo miedo y dame tu paz. Amén.
9. Lámina 6 · Jesús y santo Tomás

Santo Tomás quería ver y tocar las llagas de Jesús. A veces se le llama “incrédulo”, pero esta escena debe presentarse a los niños con cuidado: Tomás no es simplemente un discípulo malo, sino un hombre que necesita ser ayudado en su fe. Jesús se acerca a él con paciencia y le muestra sus heridas gloriosas.
La imagen enseña algo muy profundo de manera sencilla: Jesús resucitado conserva las señales de su amor. Sus llagas no son derrota, sino prueba de que nos ha amado hasta el extremo. Tomás, al verlas, reconoce al Señor.
Frase para los niños: “Jesús me ayuda cuando me cuesta creer”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Por qué Jesús enseña sus heridas a Tomás?”
Oración breve: Jesús resucitado, aumenta mi fe y enséñame a confiar en ti. Amén.
10. Lámina 7 · La pesca milagrosa
La pesca milagrosa recuerda que cuando los discípulos escuchan a Jesús, todo cambia. La barca, las redes y los peces ayudan a los niños a entender que Jesús no solo aparece para consolar, sino también para volver a llamar a sus amigos a la misión.Esta escena puede trabajarse diciendo a los niños que los discípulos habían pescado durante la noche sin conseguir nada. Pero Jesús resucitado los esperaba en la orilla. Cuando obedecen su palabra, la red se llena. Así ocurre también en la vida cristiana: cuando escuchamos a Jesús, nuestra vida da fruto.Frase para los niños: “Con Jesús, mi vida da fruto”.Pregunta para mirar la imagen: “¿Qué cambia cuando los discípulos escuchan a Jesús?”Oración breve: Jesús resucitado, enséñame a escucharte y a confiar en tu palabra. Amén.
11. Lámina 8 · Emaús: Jesús parte el pan

Los discípulos de Emaús caminaban tristes porque no habían entendido todavía la Resurrección. Jesús se acercó, caminó con ellos, les explicó las Escrituras y, al partir el pan, lo reconocieron. Esta escena es preciosa para los niños porque muestra que Jesús camina con nosotros aunque a veces no sepamos verlo.
La fracción del pan permite introducir, con mucha sencillez, el sentido eucarístico de la Pascua. Jesús resucitado no se aleja de sus amigos: se queda con ellos de un modo nuevo. Por eso los cristianos reconocemos a Jesús especialmente en la Eucaristía.
Frase para los niños: “Jesús se queda con nosotros en el pan de la Eucaristía”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Qué están descubriendo los discípulos cuando Jesús parte el pan?”
Oración breve: Jesús resucitado, quédate conmigo y ayúdame a reconocerte en la Eucaristía. Amén.
12. Lámina 9 · María y Juan con Jesús resucitado

Esta lámina presenta una escena de recogimiento y esperanza. María y Juan aparecen junto a Jesús resucitado, iluminados por su presencia. Es una imagen muy útil para recordar a los niños que, en la Cruz, Jesús entregó a María como Madre al discípulo amado, y que María permanece cerca de la Iglesia naciente.
El aura de Cristo resucitado indica que Jesús está glorioso. Las auras de María y Juan ayudan a reconocer su santidad y su cercanía al Señor. La escena no necesita mucho movimiento: su fuerza está en la paz, la mirada y la comunión.
Frase para los niños: “María nos acompaña junto a Jesús”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Cómo miran María y Juan a Jesús?”
Oración breve: Jesús resucitado, gracias por darnos a María como Madre. María, ayúdame a estar cerca de Jesús. Amén.
13. Lámina 10 · Jesús enseña desde la barca

Jesús enseña desde la barca y la gente escucha desde la orilla. En esta serie pascual, la escena recuerda que Cristo resucitado sigue enseñando a su Iglesia. No es un maestro del pasado, sino el Señor vivo que habla a sus discípulos y los guía.
Para los niños, la imagen se puede explicar de forma sencilla: Jesús nos habla para enseñarnos a vivir, a amar, a perdonar y a confiar. La barca puede recordar también a la Iglesia, donde los discípulos escuchan la voz del Señor y aprenden a llevar su palabra a los demás.
Frase para los niños: “Jesús vivo me enseña el camino”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Qué hacen las personas que están escuchando a Jesús?”
Oración breve: Jesús resucitado, enséñame a escuchar tu palabra y a vivir como tú quieres. Amén.
14. Lámina 11 · La Ascensión del Señor

En la Ascensión, Jesús sube al cielo y los discípulos miran hacia lo alto. No significa que Jesús se desentienda de nosotros. Al contrario: Cristo resucitado entra en la gloria del Padre y promete estar siempre con su Iglesia.
La imagen ayuda a explicar que Jesús no desaparece como alguien que abandona a sus amigos. Él los bendice, los envía y los prepara para recibir el Espíritu Santo. La Ascensión enseña a los niños que nuestra vida no termina en la tierra: estamos llamados al cielo con Jesús.
Frase para los niños: “Jesús nos abre el camino del cielo”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Por qué los discípulos miran hacia arriba?”
Oración breve: Jesús resucitado, ayúdame a caminar hacia el cielo haciendo el bien cada día. Amén.
15. Lámina 12 · María y los discípulos esperan al Espíritu Santo

Después de la Ascensión, los discípulos no se dispersan ni empiezan a actuar por su cuenta. Permanecen reunidos en oración con María. Esta lámina representa ese momento de espera serena antes de Pentecostés: la Iglesia aprende a rezar unida.
Es importante que la imagen no tenga llamas, porque todavía no representa Pentecostés. Aquí los discípulos y las mujeres están esperando el don del Espíritu Santo. María aparece en el centro no para ocupar el lugar de Jesús, sino como Madre que acompaña, sostiene y enseña a confiar.
Frase para los niños: “Con María, aprendemos a esperar y rezar”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Qué hacen todos juntos en el cenáculo?”
Oración breve: María, Madre de Jesús, enséñame a rezar y a esperar con confianza al Espíritu Santo. Amén.
16. Lámina final · La Pascua

La lámina final resume todo el recorrido. En el centro aparece Jesús resucitado, con los brazos abiertos y rodeado de luz. A su alrededor se presentan algunos signos principales de la Pascua: el sepulcro vacío, la barca, el cirio, el pan, el cáliz, María, los discípulos y la paloma que recuerda el don del Espíritu Santo.
Esta imagen no pretende contarlo todo con muchos detalles, sino recoger lo esencial: Jesús vive, reúne a sus discípulos, alimenta a la Iglesia y nos envía su Espíritu. Por eso es una buena lámina de cierre para una sesión o para un pequeño cuaderno pascual.
Conviene invitar a los niños a colorearla después de haber trabajado varias escenas anteriores. Así podrán reconocer los símbolos y recordar lo aprendido. El catequista puede preguntar: “¿Qué partes de la Pascua aparecen aquí?”, “¿Dónde está Jesús?”, “¿Qué signo te gusta más?”, “¿Qué nos quiere regalar Jesús resucitado?”.
Frase para los niños: “La Pascua es la alegría de Jesús vivo”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Qué signos de la Pascua reconoces en esta lámina?”
Oración breve: Jesús resucitado, gracias por tu Pascua. Gracias porque vives, nos reúnes y llenas la Iglesia de alegría. Amén.
17. Lámina 14 · Pentecostés

En Pentecostés, el Espíritu Santo desciende sobre los discípulos y los llena de fuerza y alegría. Las lenguas de fuego sobre sus cabezas indican que Dios está actuando en ellos de una manera nueva. Ya no tienen miedo: ahora están preparados para anunciar a Jesús resucitado.
María aparece en el centro, en actitud de oración. Ella no recibe el Espíritu como algo nuevo, porque ya vivía llena de Él desde la Anunciación, pero acompaña a la Iglesia en este momento decisivo. La escena muestra que la Iglesia nace en oración, unida y guiada por el Espíritu Santo.
Para los niños, es importante destacar que el Espíritu Santo no es un fuego que quema, sino un fuego que ilumina, fortalece y llena el corazón de amor. Gracias a Él, los discípulos salen al mundo con valentía.
Frase para los niños: “El Espíritu Santo nos da fuerza para amar y anunciar a Jesús”.
Pregunta para mirar la imagen: “¿Qué cambia en los discípulos cuando reciben el Espíritu Santo?”
Oración breve: Espíritu Santo, ven a mi corazón, lléname de tu luz y ayúdame a seguir a Jesús con alegría. Amén.
18. Oración final
Jesús resucitado, tú eres la luz de la Pascua. Tú saliste vivo del sepulcro y llenaste de alegría a tus amigos. Tú llamaste a María Magdalena por su nombre, diste la paz a los discípulos, ayudaste a santo Tomás a creer, caminaste con los de Emaús y partiste para ellos el pan.
También hoy quieres estar con nosotros. Quédate en nuestra casa, en nuestra parroquia, en nuestra catequesis y en nuestro corazón. Enséñanos a escucharte, a confiar en ti y a vivir como hijos de la luz.
María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia, enséñanos a rezar unidos, a esperar con paciencia y a recibir con alegría el don del Espíritu Santo.
Jesús resucitado, danos tu paz y tu alegría. Amén.