Evangelio del día: Instrucciones a los Doce

Evangelio del día: Instrucciones a los Doce

Mateo 10, 7-15

Jueves de la 14.ª semana del Tiempo Ordinario

El proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre. En la medida en que Dios logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, justicia, paz y dignidad para todos.

Evangelio del día

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.

No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.

Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies.

Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad».

Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede

Lecturas

Primera lectura: Libro del Génesis, Gén 44, 18-21.23b-29; 45, 1-5

Salmo: Sal 105(104)

Oración introductoria

Señor, ayúdame a dejar atrás mi pereza espiritual y mi indiferencia, para que esta oración me dé la luz y la fuerza que tanto necesito para vivir tu mandamiento del amor. Tú me das a manos llenas mientras que yo soy mezquino y calculador; por eso te doy mi corazón en esta oración, para que lo transformes con el fuego de tu amor.

Petición

Señor, ayúdame a aprender a ser tu apóstol, a ser hoy mejor de lo que fui ayer.


Meditación del Santo Padre Francisco

El Reino que nos reclama

180. Leyendo las Escrituras queda por demás claro que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación personal con Dios. Nuestra respuesta de amor tampoco debería entenderse como una mera suma de pequeños gestos personales dirigidos a algunos individuos necesitados, lo cual podría constituir una «caridad a la carta», una serie de acciones tendentes sólo a tranquilizar la propia conciencia.

La propuesta es el Reino de Dios; se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos.

Entonces, tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar consecuencias sociales. Buscamos su Reino: «Buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura» (Mt 6,33). El proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre; Él pide a sus discípulos: «¡Proclamad que está llegando el Reino de los cielos!» (Mt 10,7).

Clave espiritual: anunciar el Reino no es sólo hablar de Dios; es dejar que Dios transforme la vida personal, familiar y social desde dentro.

181. El Reino que se anticipa y crece entre nosotros lo toca todo y nos recuerda aquel principio de discernimiento que Pablo VI proponía con relación al verdadero desarrollo: «todos los hombres y todo el hombre».

Sabemos que «la evangelización no sería completa si no tuviera en cuenta la interpelación recíproca que en el curso de los tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre».

Se trata del criterio de universalidad, propio de la dinámica del Evangelio, ya que el Padre desea que todos los hombres se salven y su plan de salvación consiste en «recapitular todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo» (Ef 1,10).

El mandato es: «Id por todo el mundo, anunciad la Buena Noticia a toda la creación» (Mc 16,15), porque «toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios» (Rm 8,19).

Toda la creación quiere decir también todos los aspectos de la vida humana, de manera que «la misión del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinación universal». Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes de la convivencia y todos los pueblos. Nada de lo humano le puede resultar extraño.

La verdadera esperanza cristiana, que busca el Reino escatológico, siempre genera historia.

Santo Padre Francisco
Exhortación Apostólica Evangelii gaudium sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual


Catecismo de la Iglesia Católica

IV. La Iglesia es apostólica

857. La Iglesia es apostólica porque está fundada sobre los apóstoles, y esto en un triple sentido:

  • Fue y permanece edificada sobre «el fundamento de los Apóstoles», testigos escogidos y enviados en misión por el mismo Cristo.
  • Guarda y transmite, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en ella, la enseñanza y el buen depósito recibido de los Apóstoles.
  • Sigue siendo enseñada, santificada y dirigida por los Apóstoles gracias a aquellos que les suceden en su ministerio pastoral.

858. Jesús es el enviado del Padre. Desde el comienzo de su ministerio, llamó a los que quiso e instituyó a los Doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar. En ellos continúa su propia misión: «Como el Padre me envió, también yo os envío».

859. Jesús los asocia a su misión recibida del Padre. Los Apóstoles saben que están calificados por Dios como ministros de una nueva alianza, ministros de Dios, embajadores de Cristo, servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

860. En el encargo dado a los Apóstoles hay un aspecto intransmisible: ser los testigos elegidos de la Resurrección del Señor y los fundamentos de la Iglesia. Pero hay también un aspecto permanente de su misión, pues Cristo les ha prometido permanecer con ellos hasta el fin de los tiempos.

861. Para que continuase después de su muerte la misión confiada a los Apóstoles, ellos encargaron a sus colaboradores que terminaran y consolidaran la obra comenzada, cuidando de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les había puesto como pastores.

862. Así como permanece el ministerio confiado personalmente por el Señor a Pedro, también permanece el ministerio de los Apóstoles de apacentar la Iglesia, ejercido perennemente por el orden sagrado de los obispos.

863. Toda la Iglesia es apostólica mientras permanezca, a través de los sucesores de san Pedro y de los Apóstoles, en comunión de fe y de vida con su origen. Toda la Iglesia es apostólica en cuanto que ella es enviada al mundo entero.

864. La fecundidad del apostolado depende de la unión vital con Cristo. La caridad, conseguida sobre todo en la Eucaristía, siempre es como el alma de todo apostolado.

865. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica en su identidad profunda y última, porque en ella existe ya y será consumado al fin de los tiempos el Reino de Dios.

Catecismo de la Iglesia Católica

Para meditar

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La fe, la gracia y la misión son dones recibidos de Dios. El apóstol no calcula ni se reserva: entrega lo recibido. El Evangelio transforma la vida personal, familiar y social.

Propósito

No dejarme influir por la indiferencia o la tibieza, y renovar hoy mi espíritu de generosidad.

Diálogo con Cristo

Las instrucciones son claras. Creer, confiar y amar me llevará a vivir en plenitud mi vocación cristiana, con pasión y entrega generosa, porque sólo tengo una vida y no debo perder el tiempo buscando placeres pasajeros y egoístas. Señor, quiero invertir todo mi tiempo y energía en llevar a cabo la misión que me has encomendado; con tu gracia lo puedo lograr.

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Para seguir profundizando

Idea para vivir el Evangelio de hoy

Hoy puedo preguntarme: ¿qué he recibido gratuitamente de Dios? Después, convertir esa respuesta en una acción concreta: una palabra de paz, una ayuda desinteresada, una visita, una oración o un gesto de reconciliación.