por Javier González Ramírez | Pastoral Juvenil de Monterrey | 22 Oct, 2014 | Novios Artículos temáticos
Es importante preguntarse si es posible amarse «para siempre». Ésta es una pregunta que debemos hacer: ¿es posible amarse «para siempre»? Muchas personas hoy tienen miedo de hacer opciones definitivas. Un joven decía a su obispo: «Yo quiero llegar a ser sacerdote, pero sólo por diez años». Tenía miedo a una opción definitiva. Pero es un miedo general, propio de nuestra cultura. Hacer opciones para toda la vida, parece imposible. Hoy todo cambia rápidamente, nada dura largamente. Y esta mentalidad lleva a muchos que se preparan para el matrimonio a decir: «estamos juntos hasta que dura el amor», ¿y luego? Muchos saludos y nos vemos. Y así termina el matrimonio. ¿Pero qué entendemos por «amor»? ¿Sólo un sentimiento, uno estado psicofísico? Cierto, si es esto, no se puede construir sobre ello algo sólido. Pero si en cambio el amor es una relación, entonces es una realidad que crece, y podemos incluso decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se construye juntos, no solos. Construir significa aquí favorecer y ayudar el crecimiento. Queridos novios, vosotros os estáis preparando para crecer juntos, construir esta casa, vivir juntos para siempre. No queréis fundarla en la arena de los sentimientos que van y vienen, sino en la roca del amor auténtico, el amor que viene de Dios.
SS Francisco, Discurso a las parejas de novios que se preparan para el matrimonio, Plaza de San Pedro, viernes, 14 de febrero de 2014.
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Os presentamos esta sesión de catequesis para novios elaborada por Javier González Ramírez orientada a los jóvenes. En ella se pretende que los asistentes descubran el sentido cristiano del noviazgo, para los que se propone al catequista u orientador una dinámica, una charla, una serie de compromisos y otros materiales para que sean meditados por los asistentes a la sesión. Este material ha sido publicado en el libro titulado Un proceso de Formación para los Grupos Juveniles 1 por la Editorial San Pablo y lo ofrece la Pastoral Juvenil de Monterrey (México), para su uso sin ánimo de lucro.
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1. Objetivo
Descubrir el sentido cristiano del noviazgo.
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2. Dinámica: «Puntos de vista»
Partimos de la experiencia
A. Grupos pequeños
Se le encomienda a cada grupo un tema de reflexión sobre el noviazgo para que den sus puntos de vista. Sugerimos cuatro temas de reflexión con las siguientes preguntas:
Tema 1: El sentido cristiano del noviazgo
- ¿Cuál es la preocupación fundamental de los novios durante el noviazgo?
- ¿Qué es lo que más les interesa?
- ¿Creen que el noviazgo sea un tiempo importante en la vida de los jóvenes? ¿Por qué?
- ¿Qué sentido tiene el noviazgo?
Tema 2: La edad y la duración del noviazgo
- ¿A qué edad conviene tener novio?
- ¿Qué opinan de los que se casan a los dos o tres meses de novios?
- ¿Qué opinan de los que duran muchos años de novios?
Tema 3: La elección de novio(a)
- ¿Qué criterios se siguen generalmente para la elección del novio(a)?
- ¿Qué cualidades debe tener el novio(a)?
- ¿Es importante hacer una buena elección? ¿Por qué?
Tema 4: el noviazgo y los padres de familia
- ¿Qué errores cometen frecuentemente los padres de familia con sus hijos que tienen novios?
- ¿Qué deberían hacer los padres de familia durante el noviazgo de sus hijos?
B. Plenario
Cada grupo expone el tema que reflexionó al resto de los participantes. Al final se pueden hacer preguntas, aclaraciones y comentarios sobre los temas tratados.
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3. Buscamos luz sobre el tema
Charla: sentido cristiano del noviazgo
El noviazgo no es un pasatiempo o una diversión; es una etapa importante en la vida de los jóvenes.
A. El noviazgo es un tiempo para conocerse
- El noviazgo es una escuela en la que los novios han de aprender a conocerse. Un conocimiento profundo que va más allá de las apariencias. Conocerse como son, con sus cualidades y defectos.
- Conocerse para saber tratarse y comprenderse, no obstante que sean diferentes. Conocerse para ayudarse mutuamente, para compartir con confianza los anhelos, proyectos, esperanzas y temores. Conocerse para que midan si pueden o no contraer el importante compromiso de formar responsablemente un hogar.
- Los novios deberían aprovechar sus encuentros y salidas para conocerse más: conocer la forma de ser y de pensar del otro, conocer su familia, sus amigos, etc.
B. El noviazgo es un tiempo para amarse
- Por el amor los novios se sienten atraídos y empiezan a relacionarse. Este amor tiene su origen en Dios, que es la fuente del amor. El noviazgo es una llamada de Dios a vivir el amor en su dimensión humana y cristiana. -Un amor que no es egoísmo. Un amor que se traduce en respeto, generosidad, servicio, sacrificio.
- Desgraciadamente muchos consideran el noviazgo como una aventura amorosa, como un flirteo, donde lo único que predomina es el coqueteo, el placer y la pasión. Son noviazgos de diversión y entretenimiento que no fomentan el amor verdadero.
C. El noviazgo es un tiempo de preparación para el matrimonio
- La meta del noviazgo es el matrimonio. En el noviazgo se construye el amor que ha de unir a los esposos para toda la vida.
- La felicidad del hogar se fragua en el noviazgo. El noviazgo es, por tanto, un compromiso serio y trascendente que nunca debe tomar. se a la ligera.
- Un problema: la edad para el noviazgo. Si la meta del noviazgo es el matrimonio, no tiene sentido el noviazgo de adolescentes. El noviazgo exige madurez y reflexión.
- Otro problema: la elección del novio(a). Muchos problemas de la vida matrimonial arrancan de no haber elegido bien al novio.
- Para elegir al novio no hay que quedarse en los aspectos externos (dinero, belleza física, etc.); hay que fijarse en las cualidades del corazón (comprensión, espíritu de trabajo, capacidad de diálogo, servicialidad, religiosidad, etc.).
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4. Nos comprometemos
Compromisos
- Tomar el noviazgo con seriedad y formalidad.
- Saber elegir al novio(a).
- No «jugar» con los sentimientos de las personas.
- «Meter a Dios en el noviazgo»: Ir a Misa juntos, orar juntos, hacer un apostolado común, etc.
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5. Materiales complementarios
Poema «En-amor-a-dos»
Señor, tu amor nos invade.
Te haces presente en el agua, en la flor,
en la música, en el aire, en la luz…
Un día tu amor, tu amor de enamorado, llegó al colmo;
te hiciste hombre como nosotros.
¡Una sola carne con nosotros!
Acertaste. ¡Vaya que acertaste!
Has logrado que quien se enamore de ti
te vea en todas partes, te sienta en todo.
Tu amor fue una locura, y tu locura ha contagiado.
Nos amas con todo el corazón, con toda el alma,
con todo tu ser… ¡Y así te gusta que nos amemos!
En esto del amor sí que diste en el clavo.
Diste contento a todos, nos nivelaste a todos…
¡Todos podemos amar a tope
sin pisar los derechos de nadie!
¡Qué maravilla es el hombre! ¡Qué maravilla la mujer!
El amor entre los dos
es lo más grandioso que has hecho.
Lo más maravilloso de cada uno.
Lo más maravilloso de los dos en uno.
Lo más maravilloso de ti… en cada uno.
En los dos hecho uno…
Para dos que se aman así, todo y nada es banal,
todo les parece inútil e importante,
todo lo ven desde su amor.
Cuando dos se dicen «te quiero»,
tu repites lo de «hágase la luz»,
y das, como beso de amor, un nuevo soplo de vida.
Y ríes a carcajadas. Y palmoteas de satisfacción.
Es que lo que mejor te ha salido de todo es el amor.
Y sueñas, siempre sueñas en el amor.
Te dices a ti mismo: en mi siembra de amor,
empezarán en-amor-a-dos.
Y cuando lo hayan experimentado plenamente
seguirán en-amor-a-(to)dos…
Y siempre, siempre en-amor a-d(i)os.
Quizás, algún día, Señor, veamos en cada árbol
miles de corazones, flechas, nombres…
y en medio tú.
Nunca te pondrás celoso
porque el hombre y la mujer se quieran tanto,
hasta la pasión, si su amor es verdadero.
Seguro que te gusta, Señor. Lo que no te gusta
es que pongamos alambradas al corazón
Señor, acrecienta el amor de los que se aman.
Y, a todos, haznos amar a los otros,
a las cosas, a Ti, con corazón… de enamorados.
Alfonso Francia.
Plegaria de los novios
Somos novios; Señor, y nos queremos mucho. Hace tiempo nos encontramos y nos reconocimos, como si siempre nos hubiéramos buscado.
Qué experiencia maravillosa, para cada uno, sentirse elegido, preferido sin saber de todo por qué.
Sentimos tu presencia, Señor, y te damos gracias por haber hecho posible este amor.
Queremos no olvidarte:
para que seamos abiertos y sinceros;
para que busquemos el bien y la alegría del otro con comprensión;
para que nos esforcemos en cambiar
y ofrecemos cada uno lo mejor de sí mismo;
para que el deseo y la pasión no ahoguen el amor;
para que juntos forjemos un ideal-vocación
para la vida y nos unamos para alcanzarlo.
Un día, Señor, pensamos sellar para siempre nuestro amor con el sacramento del matrimonio. Que nuestro noviazgo sea un camino de maduración y seamos conscientes del compromiso mutuo que asumiremos.
Amén.
Decálogo de los novios
- Amarse de todo corazón sin excluir a Dios y a los demás.
- No tomar en vano el nombre del amor, ni profanarlo con el egoísmo.
- Santificar el noviazgo con miras a un hogar humano y santo.
- Seguir amando a los padres, pero sin dejarlos que lancen dardos que hieren y separan.
- No matar la ilusión de la paternidad responsable, ni dejarse ilusionar por nada extra matrimonial que divida y disuelva el mutuo amor.
- Conservar la castidad propia del noviazgo, que prepare para la castidad matrimonial.
- No robar modelos imperfectos y podridos de la pantalla, de las novelas, de la vida real.
- No creer calumnias ni chismes que destruyen el hogar, separan los corazones, y terminan separando los cuerpos de los esposos.
- No desear sino lo que acerca y une, y buscar cuanto da fuerza y santifica el amor y la unión entre los esposos con los hijos y con todos.
- No codiciar ni aspirar a más de lo que da la vida y puede brotar de la realidad económica y física del propia matrimonio.
Javier González Ramírez:
Un proceso de Formación para los Grupos Juveniles 1,
Tema 10, Editorial San Pablo.
por CeF | Fuentes varias | 22 Oct, 2014 | Postcomunión Dinámicas
Luego vienen la pubertad y la adolescencia, con las grandezas y los riesgos que presenta esa edad. Es el momento del descubrimiento de sí mismo y del propio mundo interior, el momento de los proyectos generosos, momento en que brota el sentimiento del amor, así como los impulsos biológicos de la sexualidad, del deseo de estar juntos; momento de una alegría particularmente intensa, relacionada con el embriagador descubrimiento de la vida. Pero también es a menudo la edad de los interrogantes más profundos, de búsquedas angustiosas, incluso frustrantes, de desconfianza de los demás y de peligrosos repliegues sobre sí mismo; a veces también la edad de los primeros fracasos y de las primeras amarguras. La catequesis no puede ignorar esos aspectos fácilmente cambiantes de un período tan delicado de la vida. Podrá ser decisiva una catequesis capaz de conducir al adolescente a una revisión de su propia vida y al diálogo, una catequesis que no ignore sus grandes temas, —la donación de sí mismo, la fe, el amor y su mediación que es la sexualidad—.
San Juan Pablo II, Catechesi Tradendae n. 38.
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En este artículo recopilamos una serie de veintitrés dinámicas útiles para utilizar en las sesiones de catequesis de postcomunión y en la preparación del sacramento de la Confirmación. Su objetivo fundamental es fomentar las relaciones humanas entre los catecúmenos que forman el grupo, ayudándolos a relacionarse entre ellos, a conocerse a ellos mismos y a estar más dispuestos a recibir el mensaje evangélico.
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1. La tempestad
2. Fulano se comió un pan en las calles de…
3. Números
4. Las frutas están en la canasta
5. Las frutas
6. El teléfono escacharrado
7. Representaciones
8. La argolla
9. La risa
10. El rey manda
11. Quien se fue a Sevilla, perdió su silla
12. El naufrago
13. El correo llega
14. Encontrar su pareja
15. Zoológico de caramelos
16. Zapatos
17. Nombres diferentes
18. Penitencias
19. La patata caliente
20. Laberinto humano
21. La cuerda en la botella
22. El limón
23. El encuentro
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1. La tempestad
Materiales necesarios: sillas colocadas en círculo (no debe sobrar ninguna).
Todos los participantes forman un círculo con sus respectivas sillas. Quien dirija la dinámica se coloca a la mitad y dice:
—Un barco en medio del mar, viaja a rumbo desconocido. Cuando yo diga ola a la derecha, todos cambian de puesto a la derecha; cuando yo diga, ola a la izquierda, todos cambian de puesto hacia la izquierda, cuando yo diga tempestad, todos deben cambiar de puesto, mezclándose en diferentes direcciones.
Se dan varias órdenes, intercambiando a la derecha y a la izquierda; cuando se observe que los participantes estén distraídos, el dirigente dice: “Tempestad”.
A la segunda o tercera orden el dirigente ocupa un puesto aprovechando la confusión, quedando un participante sin puesto, este debe entonces pasar a dirigir la dinámica.
Si el participante queda tres veces sin puesto, se le impone una “penitencia”.
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2. Fulano se comió un pan en las calles de…
Materiales necesarios: sillas colocadas en círculo.
Los participantes se ubican en sus sillas formando un círculo.
Quien dirige la dinámica dice:
—Fulano se comió un pan en las calles de (nombre de tu ciudad o pueblo).
El aludido contesta:
—¿Quién, yo?
Y responden:
—Sí, tú.
Al tiempo que este contesta:
—Pero yo no fui.
Acto seguido, se pregunta:
—Entonces, ¿quién?
A la cual él o ella responde de nuevo dando el nombre de otro participante:
—¡Fue fulanito!
Así pues, se repite el dialogo anterior, hasta que todos sean nombrados.
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3. Números
Se forma una ronda con todos los participantes, los participantes deben estar siempre en movimiento, es decir, caminando.
Quien dirige la dinámica da la orden: “una pareja”, “dos parejas”, tres, cuatro, etc.
Al escuchar la orden, los participantes deben tomarse de la mano. La persona que quede sin pareja o si se equivoca de número sale de la dinámica.
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4. Las frutas están en la canasta
Los participantes deben colocarse en círculo con sus respectivas sillas.
El asesor del grupo se dirige a algunos de los participantes y les dice:
—Limón, piña, lechosa.
El aludido debe decir el nombre de la persona que está a su derecha. Luego se dirige a otro participante:
—Melocotón, manzana, pera.
Y este deberá decir el nombre del compañero que está a la izquierda.
La orden deberá decirse varias veces y a diferentes participantes. Cuando se observe que están distraídos y se han nombrado a todos se dice en voz alta:
—Las frutas están en la canasta.
Luego, todos los participantes deberán cambiar de lugar mezclándose en todas las direcciones pues no está permitido que nadie se quede en su puesto original.
La orden: “las frutas están en la canasta”, tras repetirse 2 o 3 veces, indica a aquel que está dirigiendo la dinámica que ocupe una silla y continúa la dinámica reemplazando a la persona que quedo sin ella.
A cada participante se le da el nombre de tres frutas o tres veces el nombre de una misma fruta.
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5. Las frutas
Puede hacerse al aire libre o en el salón, el objetivo es ver la relación que hay entre comprador y vendedor.
Se divide el grupo en dos equipos de 6 personas.
A un equipo se le da el nombre de frutas diferentes (comprador), el otro equipo no sabe el nombre de las frutas (es el vendedor) y lo tienen que adivinar cuando vayan los compradores a solicitarla.
“Los compradores” serán 2 personas escogidas de los que quedaron fuera de los 12. Uno será de modales bruscos y otro de modales correctos. Estos deben simular la compra de las frutas y acertar de que fruta se trata mediante un dialogo de compraventa, adivinando los nombres de las frutas (el dialogo se deja a la creatividad de los participantes).
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6. El teléfono escacharrado
Se trata de descubrir barreras en la comunicación.
Se divide el grupo en dos equipos (también puede hacerse un solo grupo en círculo).
Al primero de la fila (o del círculo) se le da un mensaje al oído a fin de que lo vaya transmitiendo en secreto correctamente. Luego se pregunta en voz alta al último de cada fila (o del círculo) cuál fue el mensaje que se le comunico.
Se compara, entonces, con el mensaje real transmitido.
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7. Representaciones
Cada participante recibe un papel de un color específico con una silaba o palabra. Los de papeles del mismo color han de reunirse y combinarlas, y así obtener el título de una canción o el nombre de una acción.
Si le sale una acción, por ejemplo “paseo por la montaña”, debe de representarlo con mímica.
Los demás deberán adivinar la acción que está representando.
Si le sale una canción, por ejemplo “Pescador de hombres” el grupo se reúne, ensaya y la canta.
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8. La argolla
Los participantes se dividen en dos equipos de igual cantidad, formando líneas o filas alternando chicos y chicas.
Cada participante tiene un palito en la boca y el primero de cada fila un anillo.
Se trata de ir pasando el anillo o argollita de palito en palito, sin dejarlo caer y sin tocarlo, hasta el final de la fila.
Gana el equipo que lo haga en menor tiempo.
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9. La risa
Los participantes se separan en dos filas iguales, una frente a la otra, a una distancia de unos dos metros.
Quien dirija la dinámica tira al centro una moneda o algo de dos colores.
Si cae cara o un color especifico los participantes de una fila deben permanecer serios y los de la otra deben reír fuerte y hacer morisquetas.
Los que ríen cuando deben estar serios salen de la fila y se continúa.
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10. El rey manda
Quien dirija la dinámica hace las veces de rey todos los demás formaran un equipo.
Cada equipo elige un nombre a fin de favorecer la animación de la dinámica.
Cada equipo elige a un representante y este será el único que servirá al rey acatando sus órdenes.
Si el rey pide, por ejemplo, un reloj, el representante de cada equipo trata de conseguir el reloj en su equipo a fin de llevarlo prontamente al rey.
El rey sólo recibe el regalo del primero que lo entregue.
Al final gana el equipo que haya suministrado más objetos.
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11. Quien se fue a Sevilla, perdió su silla
Se colocan sillas en dos filas, una menos del total de participantes juntando los respaldos.
Todos se sientan y mientras suena la música todos deben bailar a su alrededor.
Cuando la música cesa a la señal del que dirige, toman asiento.
Quien se quede sin silla, sale de la dinámica.
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12. El naufrago
Uno es el capitán, que dirigirá la dinámica. Todos los demás serán tripulantes.
El barco va a naufragar y todos deben seguir las órdenes del capitán.
Según el número de participantes se nombrará a dos ayudantes que tirarán al mar a los que se equivoquen, de esa manera salen de la dinámica.
El barco se hunde y el capitán dice:
—Haced grupos de 8, de 7, de 6, etc.
Todos los que queden fuera de un grupo salen de la dinámica.
Es necesario hacer reflexiones que sirvan para aplicarlas a diversas actitudes ante la vida.
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13. El correo llega
Esta dinámica se puede realizar de pie o sentado.
Quien dirige la dinámica dice:
—Llegó el correo para los que tienen: zapatos, reloj, etc.
Los aludidos deben cambiar de sitio rápido
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14. Encontrar su pareja
Los participantes varones se colocan en círculo y en el centro las niñas.
La cantidad de varones alrededor será uno más que el de las niñas.
Los círculos se mueven en direcciones opuestas bailando al son de la música. Cada varón sale a buscar pareja.
El que se quede dos veces sin pareja tiene que pagar penitencia.
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15. Zoológico de caramelos
Los participantes se sientan en círculo. En una mesa en el centro se colocan los caramelos.
El dirigente susurra en el oído de cada persona el nombre de un animal diferente, pero uno de los nombres se dará a varios participantes.
En el momento en que el dirigente dice en voz alta el nombre de un animal, la persona con ese nombre corre y toma un caramelo.
Cuando quede un caramelo, se dice el nombre del animal que tiene varios participantes estos correrán para tratar de agarrarlo.
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16. Zapatos
Todos los participantes se quitan los zapatos.
El dirigente los amarra en parejas distintas.
Los participantes están a 5 m de distancia.
Cuando se da la señal todos van a buscar sus zapatos, se los ponen y el último que llegue tiene su penitencia.
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17. Nombres diferentes
Se forma un círculo con todos los participantes.
El animador dará un nombre a cada participante: este nombre es el de uno de los integrantes del grupo.
Cuando dice: “Salga Fulano” y sale el verdadero Fulano y no al que se le dio ese nombre, sale de la dinámica.
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18. Penitencias
Se forma un círculo con todos los participantes.
A cada participante se le pide que le marque una penitencia al compañero de la derecha, la escriba en un papel y al final coloque su nombre.
Cuando todos hayan terminado, el animador recoge los papeles, y les explica a los participantes que cada quien tiene que hacer la penitencia que escribió.
Al final se da la moraleja: no le hagas al otro que no quieres que te hagan a ti.
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19. La patata caliente
Se hace un circulo con los participantes, ya sean sentados o en pie.
Se elige a un participante y se le entrega una pelota o cualquier otro objeto.
El animador se coloca de espalda al grupo y va diciendo: “¡patata caliente!”.
La pelota u objeto va rotando entre todos.
De repente dice: “¡se quemó!”… y la persona que en ese momento tenga la pelota pierde, y si se queda dos veces con la misma tiene penitencia.
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20. Laberinto humano
Todos en círculo agarrados de las manos.
Quien dirige va a ser la punta y empieza a pasar por arriba, por abajo, por donde quiera. Sin soltarse de las manos todos lo siguen.
Cuando todos estén enredados, se pide que se vuelva a la posición inicial, sin soltarse.
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21. La cuerda en la botella
Se hace un círculo todos de pie, se elige una persona y se le amarra en la parte de atrás del pantalón (en el ojal) una cuerda pequeña, y se le pide que introduzca la punta de la cuerda en la botella.
Si en un minuto no logra hacerlo tiene penitencia.
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22. El limón
Se forman dos grupos: se coloca en fila un grupo frente a otro y en el medio se coloca un limón.
El primero de cada fila corre hacia atrás y pasa por el medio de las piernas de los otros participantes.
El primero que llegue, agarra el limón y lo deja ahí, y se coloca de último en la fila.
Así van pasando todos.
El equipo que más veces agarre el limón gana.
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23. El encuentro
Varios participantes en pie o sentados en círculo, pero un poco separados.
Dos participantes vecinos agarran cada uno un objeto.
El animador, de espalda y sin ver, ordena que comience la dinámica.
Cada objeto pasa de mano en mano, pero en dirección opuesta.
De repente se ordena que se vuelvan los objetos en dirección contraria (la señal puede darse a través de una palmada).
La dinámica termina cuando alguien queda con los dos objetos: se le marca penitencia.
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por CeF | Fuentes varias | 20 Oct, 2014 | Primera comunión Dinámicas
En este artículo recogemos una amplia colección de actividades dirigidas especialmente a los coordinadores de grupos de niños de primera comunión, y que pueden ser de especial interés para aplicar en sus sesiones de catequesis. Recopilamos, de diversas fuentes, dieciocho juegos y cuarenta y seis ejemplos de dinámicas para desarrollar. También son muy adecuadas para animadores de catequesis familiar y para padres que quieran trabajar actitudes, valores y conocimientos cristianos con sus hijos.
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Juegos
Cazar al ruidoso
Objetivos: Ayudar a los niños a ganar confianza en sus movimientos aunque no vean nada.
Materiales: Tantos pañuelos como chicos haya menos uno
Desarrollo: Todos los niños con los ojos vendados menos uno que es el «ruidoso», al que intentan cazar los demás, el primero que lo hace, pasa a hacer de «ruidoso». El «ruidoso» se desplaza lentamente y haciendo distintos ruidos. Se marca una zona determinada de la que no se puede salir.
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Dibujos en equipo
Objetivos: Incentivar la capacidad creativa y la rapidez de pensamiento.
Materiales: Un lápiz por equipo. 5 o más pliegos de papel por equipo.
Desarrollo: Se forman equipos según el número de participantes y el material que se disponga (se recomienda no más de 6 por equipo ). Estos equipos se forman en fila, un equipo junto al otro, dónde el primero de cada fila tiene un lápiz. Frente a cada equipo, a unos 7-10 metros se coloca un pliego de papel u hoja grande. El juego comienza cuando el animador nombra un tema, por ejemplo «la ciudad», luego el primero de cada fila corre hacia el papel de su equipo con un lápiz en la mano y comienza a dibujar sobre el tema nombrado, en este caso «la ciudad», luego de más o menos 10 segundos el animador grita «ya» y los que estaban dibujando corren a entregar el lápiz al segundo de su fila que rápidamente corre a continuar el dibujo de su equipo, luego de más o menos 10 segundos…
El juego termina cuando el animador lo estime y se le otorgan puntos al equipo que mejor dibujó sobre el tema nombrado.
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El pitador
Objetivos: Agilizar los sentidos
Materiales: Un silbato
Desarrollo: Un jugador se coloca en el centro de un gran círculo, con los ojos vendados y un silbato colgado de la cintura. Un equipo, partiendo de cualquier punto del borde del círculo, trata de acercarse para tocar el silbato sin ser oído.
Si el jugador del centro toca al jugador que se acerca éste último queda eliminado.
Este es un juego muy reposado que exige silencio absoluto por parte de los que no están participando; de lo contrario el juego pierde interés.
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La batalla de los globos
Objetivos: Fomentar la libertad de movimiento y la competencia.
Materiales: Un globo por participante.
Desarrollo: Cada uno de los participantes tendrá un globo inflado amarrado en uno de sus tobillos de forma que quede colgando aprox. 10 cm. El juego consiste en tratar de pisar el globo del contrincante sin que le pisen el suyo. Al participante que le revientan el globo queda eliminado.
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Matamoscas
Objetivos: Fomentar la cooperación.
Desarrollo: Todos los chicos se ubican en un extremo de un terreno previamente delimitado. El animador nombra a un participante que se ubicará en el medio del terreno, a su indicación todos los participantes deberán correr hacia el otro extremo, los participantes que sean atrapados por éste deberán tomarse de las manos y, sin soltarse, tratarán de atrapar a los otros jugadores que arrancan por otro lado del terreno. Ganará el jugador que sea el último en ser atrapado.
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Rescate del tesoro
Objetivos: Fomentar el juego en equipos.
Materiales: Una bolsa con cosas pequeñas (fichas, monedas, etc,) que serán el tesoro.
Desarrollo: Los equipos atacantes usarán un pañuelo entallado atrás (en el pantalón). Los atacantes deben llegar al tesoro y sacar una «ficha» del tesoro para levarla a su guarida. Deben tratar de que los defensores no les quiten el pañuelo que representa su vida. Al juntar 5 fichas en su guarida los atacantes pueden recuperar una vida. Los defensores entregan a un dirigente las vidas que le quitan a los atacantes, el mismo que esta encargado de entregar las vidas que quieran recuperar los atacantes. Los defensores pueden tener una zona de la que no puedan salir. Además debe existir un círculo de más o menos 2 m de radio alrededor del tesoro que delimite una zona prohibida para los defensores. El juego termina cuando no quedan fichas, no quedan atacantes vivos o después de ciertos minutos para luego hacer el recuento de puntos (un punto por ficha y cinco puntos por vida).
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Una torre alta, firme y segura
Objetivos: Este juego sirve de integración para equipos recién formados.
Materiales: Una barra de pegamento por equipo. Dos o tres periódicos completos que se puedan usar.
Desarrollo: El responsable de la actividad pide a cada equipo que construya «una torre alta, firme y hermosa». No especifica nada más y se le entregan los materiales a cada equipo. Después de más o menos 30 minutos se juntan los equipos y por votación se elige la que mejor cumple con las características solicitadas. Después el responsable de la actividad pide a los participantes que piensen que su equipo se construye igual que la torre que han presentado.
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Relévame I
Objetivos: Fomentar el juego en equipo y remarcar la cooperación
Desarrollo: Hay tantas botellas como grupos (pueden ser cartones de leche con la parte superior cortada). Las botellas estarán vacías y tendrán la misma capacidad.
Cada botella distará de su equipo unos 10 metros. Los grupos dispondrán de algún recipiente con agua o canilla para poderse ir a llenar la boca. Cuando suena la señal, sale un jugador de cada equipo con la boca llena de agua. Al llegar a la botella, vierte en ella el agua que lleva y regresa corriendo. En cuanto ha llegado a donde está su equipo, sale otro jugador haciendo lo mismo… Gana el equipo que consigue llenar antes la botella.
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Relévame II
Objetivos: Fomentar el juego en equipo y remarcar la cooperación
Desarrollo: Cada equipo se pone formando una fila. Detrás del último de la fila hay una botella vacía, y delante del primero hay un recipiente lleno de agua. Todos los jugadores se ponen con las piernas abiertas. Cuando empieza el juego, el primero llena en el recipiente un vaso y se lo pasa al segundo por debajo de sus propias piernas; éste lo pasa al tercero y así hasta llegar al último, que vaciará el agua que quede en el vaso dentro de la botella y devolverá dicho vaso al compañero que tiene delante. El vaso siempre tiene que pasar por entre las piernas.
Gana el equipo que primero llene la botella.
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La caza de la culebra
Objetivos: Fomentar la agilidad y la atención.
Desarrollo: En el suelo y dispersas, se situarán tantas cuerdas como número de participantes haya menos uno. Todos corren entre las cuerdas, y, a la señal, deben apoderarse de una, quedando eliminado el que no lo consiga. Una vez eliminado, se retira una cuerda, se tiran todas las demás al suelo y se vuelve a empezar. Si dos participantes toman la misma cuerda, se hace una pequeña prueba de velocidad, poniendo la cuerda portada por el animador a cierta distancia ambos; a la señal, los dos corren hacia ella ganando quien la agarre primero.
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El supermercado
Objetivos: Aumentar la atención en los participantes
Desarrollo: Este juego se llama supermercado (con todas sus variantes): se sientan todos en ronda sentados en sillas dejando una silla vacía, a cada uno se le da el nombre de algún producto del supermercado (uno es lata de tomates, el otro perejil, el otro detergente, y así). El animador comienza a contar una historia (que tenga algún sentido y sea graciosa, obviamente) y a medida que nombra algún elemento del supermercado que figura entre los que posee alguno de los niños, el niño nombrado tiene que darse cuenta e inmediatamente levantarse y correr al lugar vacío de la ronda. Si no lo hace pierde un punto. El último detalle a tener en cuenta es que si el animador, mientras cuenta la historia, dice la palabra supermercado, todos deben cambiar de lugar. Este juego puede adaptarse con personajes bíblicos (y, por ejemplo, cuando se dice Jesús o Biblia todos cambian de lugar) o a cualquier otra situación.
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Agarrar las cintas
Objetivos: Divertir
Materiales: Cintas de tres colores, tantas como participantes en el juego.
Desarrollo: Se forman tres equipos. Cada niño se coloca una cinta del color correspondiente a su grupo en la parte trasera de la cintura (colgando de los pantalones, cinturón). El juego consiste en sacar las cintas a los demás. Cuando se quita una cinta se coloca junto a la propia. El niño que se queda sin cinta queda fuera del juego hasta que uno del mismo equipo recupere la cinta y pueda llevársela, quien no tiene cinta quedará en un lugar llamado “el calabozo”. El juego termina cuando un equipo queda sin cintas y los ganadores cuentan cuantas cintas tienen cada uno.
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Las banderas
Objetivos: Fomentar el juego en equipos
Materiales: Cintas de dos colores diferentes (una para cada participante), dos banderas
Desarrollo: Se divide a los participantes en dos equipos, y a cada uno de los dos equipos se les asigna un campo relativamente amplio, y con unos límites bien definidos. Cada uno de los equipos dispone de una bandera, que debe colocar en su campo de forma que sea distinguible a simple vista por los miembros del otro equipo. El juego consiste en que cada uno de los equipos debe robar la bandera del equipo contrario, y llevarla hasta su campo, y evitar que el equipo contrario robe su bandera. A los enemigos se los captura únicamente en el campo propio, y se hace quitando el pañuelo que llevan colgando de la cintura, quien es atrapado queda afuera.
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Cinchada en cruz
Objetivos: Divertirse
Materiales: Dos cuerdas gruesas. Una cuerda más fina para atar el ladrillo. Cuatro recipientes y un ladrillo que quepa en ellos.
Desarrollo: Se atan las dos cuerdas por el medio y se colocan en forma de equis. Se ata el pedazo de cuerda fina en el centro de la equis con el ladrillo en la punta. Se colocan cuatro recipientes en equis a los lados del centro. Los cuatro equipos se posicionan en las puntas de la equis y comienza el juego. Gana el primero que logre colocar el ladrillo dentro de su recipiente.
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Dos lineas y un pañuelo
Objetivos: Este juego ayuda a agilizar los reflejos, la agilidad.
Materiales: Un pañuelo
Desarrollo: Se escogen dos equipos, se traza una línea en el suelo, se colocan cada uno de los equipos a ambos lados de la línea a unos 5 metros o más de distancia de la misma, se coloca un pañuelo sobre la línea de manera que sobresalgan las puntas del mismo a ambos lados. Se le asigna un numero a cada uno de los participantes de cada equipo, por ejemplo si son cinco jugadores por equipo existirá 1-1, 2-2, 3-3, 4-4, 5-5 ; el animador estará dirigiendo el juego de manera que si él dice «uno», entonces saldrán los numero «uno» de los dos equipos y trataran de agarrar el pañuelo y llevárselo, el jugador del equipo contrario, el que no alcance a agarrar el pañuelo, correrá tras el que sí lo agarró y si lo toca antes que llegue a donde su equipo pierde, si los jugadores se paran frente a la pañoleta y uno de ellos pone el pie después de la línea o pisa la línea pierde, si uno de los jugadores toca al otro antes que el toque la pañoleta pierde.
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Fútbol revisión
Objetivos: Evaluar Jugando
Desarrollo: Se juega igual que el fútbol, con la variante de que cada vez que tienes que cobrar algo (lateral, gol, etc..) le haces una pregunta sobre temas que se hayan desarrollado en el año al equipo que cobraste a favor si la contesta mal lo cobrado será para el equipo contrario. Es una buena forma de evaluar sin que los chicos se den cuenta y mantener siempre presente los conocimientos.
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¡Me mató!
Objetivos: Divertirse
Materiales: Globos, una pelota que se pueda tomar con la mano.
Desarrollo: Se juega muy parecido al balonmano (fútbol con la mano), pero con una serie de peculiaridades; todos los jugadores tienen que llevar un globo debajo de la remera (es su vida, si se explota tiene que salir del campo a buscar otro globo hasta un máximo de dos veces), se puede explotar el globo de un jugador del equipo contrario siempre que este lleve la pelota, el arquero puede quitar la vida a cualquier jugador que se encuentre dentro del área, si alguien quita la vida cuando no puede deberá entregar la suya a quien se la ha quitado e ir el a por una, y se comete una falta. El juego no se detiene nunca exceptuando cuando se produce una falta, hay gol o la pelota se sale fuera del campo.
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Fútbol loco
Objetivos: Divertirse
Desarrollo: Se divide al grupo en cuatro equipos. Se usa la cancha de fútbol habitual y las reglas del fútbol, con la variante de que se juegan dos partidos a la vez y con cuatro arcos (cruzados). Los jugadores solo pueden pegarle a la pelota que les corresponde a su partido. Luego los ganadores jugarán entre si y los perdedores igual conservando la misma dinámica.
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Dinámicas
Junto a mi casa vive un señor que no cree
Con este juego se afianza el Credo.
Se reparte a los miembros el credo, una parte para cada uno. Por ejemplo:
- Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra
- Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
- Y nació de Santa María Virgen…
Y así, de acuerdo al número de miembros.
Un miembro comienza diciendo: Junto a mi casa vive un señor que no cree en…
El miembro que tiene la parte del Credo que se ha mencionado responde: El sí cree en… (lo dicho), pero no cree en…
Ejemplo:
El que inicia dice: Junto a mi casa vive un señor que no cree en la Virgen
El que tiene «y nació de Santa María Virgen» responde: El sí cree en la Virgen, pero no cree en la Iglesia
El que tiene «creo en la santa Iglesia Católica» responde: El sí cree en la Iglesia, pero no cree en la vida eterna.
Y así sucesivamente.
No hay que sacar a los que pierden, pues se trata de que repasen bien y ellos son los que más necesitan afianzarse.
Solamente alguna vez, cuando ya todos están peritos, podría jugarse retirando a los que pierdan, se equivoquen, o se demoren, y otorgando un premio al que gana.
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Cabeza y cola
Es bueno especialmente para aquello que hay que aprender de memoria, o para las oraciones comunes. Igualmente, pueden prepararse preguntas para respuesta breve, a juicio del catequista.
Los niños se sientan en semicírculo. En un extremo está la cabeza y en otro la cola.
La primera pregunta se le dirige al niño de la cabeza, si responde bien se queda ahí, pero si no sabe se le pregunta al segundo y a los que siguen, hasta que alguno responda bien. Cuando eso sucede, el que respondió bien sube al puesto del primero que recibió la pregunta y todos se corren un puesto hacia la cola.
Se siguen haciendo preguntas y así los niños pueden conservar el puesto, subir o bajar.
Esta dinámica nos permite detectar quiénes son los que generalmente se quedan cerca de la cola, o sea los que saben menos, los distraídos, los que tienen dificultad para aprender. Al darse cuenta, hay que tomar a estos niños en tiempo extra para buscar la forma de afianzar en ellos el conocimiento.
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Dramatizaciones bíblicas
Puede dramatizarse algún pasaje de la Biblia, por ejemplo: el llamado de Dios a Samuel, o la visita de Jesús a la casa de Marta y María, o cualquier texto que pueda servir para el mensaje que se presenta.
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Dramatizaciones para analizar la realidad
También pueden dramatizarse hechos de la vida real, que puedan servir para iniciar la catequesis o realizar el análisis de la realidad. Por ejemplo: relaciones entre padres e hijos.
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El bautismo de emergencia
En la misma forma que el anterior.
Es bueno que los catequistas aprendan cómo se bautiza a un niño en peligro de muerte. Esto desde cuando se preparan para la primera comunión.
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Venimos de Jerusalén
Se reparte a los miembros en dos bandos, o en más si son muchas personas.
Cada equipo debe ir preparando la mímica de un pasaje de la Biblia, para que el otro pueda descubrir de qué se trata.
Al principio, pueden ser sólo pasajes del Evangelio. Y con grupos más avanzados, de toda la Biblia.
Los que van a representar llegan y los otros les preguntan: ¿De dónde vienen?
Respuesta: De Jerusalén.
Pregunta: ¿Qué oficio traen?
Respuesta: Ya lo verán.
E inmediatamente comienzan a representar su mímica. Los otros observan y cuando crean que ya saben de qué se trata, lo dicen en voz alta. Si está correcto, ahí se termina y pasan a actuar ellos.
Si no lograron saber, pierden un miembro y el equipo que actuó dice a quién deben dar.
Se pueden dar una, dos, o tres posibilidades de «adivinar», según el grupo.
Los equipos siguen actuando en forma alterna.
Cuando el tiempo termine, gana el equipo que tenga mayor número de miembros.
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La biblia incompleta
Se distribuyen entre los participantes los nombres de los libros de la Biblia, o de una parte de la Biblia, por ejemplo: los profetas.
El que inicia dice: Esta Biblia está incompleta porque le falta el libro de Jeremías.
El que tiene asignado ese libro dice: El libro de Jeremías no le falta, el que le falta es el libro de Amós.
El otro dice: El libro de Amós no le falta, el que le falta es el libro de Sofonías.
Y así se continúa.
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La biblioteca del catequista
Es muy similar al de la Biblia incompleta, pero con los libros que debe tener un catequista. Por ejemplo: La Biblia, Vaticano II, Medellín, Puebla, Catecismo de la Iglesia Católica y otros.
A cada uno se le asigna el nombre de un libro.
El que inicia dice: Yo quiero comprar una Biblia.
Al que le corresponde la Biblia interviene: Yo ya tengo la Biblia, pero quiero comprar el libro de Medellín.
El otro dice: Yo ya tengo el libro de Medellín, pero quiero comprar el Catecismo de la Iglesia Católica, etc.
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Un profeta
Se van nombrando las diferentes clases de personajes que aparecen en la Biblia: profetas, reyes, apóstoles, evangelistas, patriarcas, fariseos, etc.
Se ponen todos en círculo.
El primero dice: Un profeta
El que sigue dice: Un profeta y dos…
El que sigue dice: Un profeta, dos… y tres…
Y así sucesivamente.
Ejemplo:
- Un profeta
- Un profeta y dos apóstoles
- Un profeta, dos apóstoles y tres reyes
- Un profeta, dos apóstoles, tres reyes y cuatro evangelistas
Cuando alguien pierde, se vuelve a comenzar. Gana el que queda de último.
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Hablando con los personajes de la Biblia
A uno de los miembros se le asigna con tiempo un personaje bíblico, conocido por todos, para que se estudie bien quién fue ese personaje, qué hizo, cómo fue su vida, etc.
La persona se presenta, ojalá vestida como el personaje, y les comienza a contar su vida. También, si se quiere, se permite a los asistentes que le hagan preguntas.
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El personaje desconocido
Variante de la anterior.
Cuando se quiere presentar a un personaje desconocido por los participantes, para que así lo conozcan. ejemplo:
Si se está estudiando los jueces de Israel, alguien –en algunos casos el mismo catequista y en otros algún estudiantes que se ha preparado con tiempo-
Se presenta ante los demás, si quiere ataviado como el personaje y comienza a contarles de su vida.
Por ejemplo: Yo me llamo Gedeón, estaba trabajando cuando el Señor me llamó de tal y tal manera, yo le pedí una señal, etc.
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Béisbol bíblico
Se reparten en dos o más equipos. Cada equipo elige su líder.
Debe haber tres clases de preguntas: hit, doble y jonrón. Estas preguntas se habrán preparado y clasificado con anterioridad, revisadas por el catequista.
El líder de un grupo dirige una pregunta al primer miembro del equipo que está jugando. Si responde bien, se anota un hit, doble, o jonrón. Si no responde, puede responder el segundo miembro, si no sabe puede responder el tercero y así sucesivamente. Si nadie responde, es un out y ahí termina la ronda, pero un miembro del equipo del líder debe responder correctamente o de lo contrario también es out.
Se inicia entonces la segunda ronda, cambiando de equipo. Y así se continúa de acuerdo al tiempo que se programe.
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Bolsita de sorpresas
Se tiene una bolsita, con diversas preguntas sobre los temas de la catequesis. Cada miembro va sacando una y la debe responder. Si no la responde, el compañero puede hacerlo y se va llevando la cuenta de las respuestas correctas.
Es preferible que todos participen durante todo el tiempo, sin sacarlos, para que los que no saben mucho escuchen y así tengan la oportunidad de repasar lo que no saben bien.
Cuando están ya muy adelantados, se puede alguna vez ir sacando a los que fallan y dar un premiecito al ganador.
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Alcance la estrella
Se realiza en forma de concurso, con dos o tres equipos, que deben tener igual número de miembros.
Las estrellas estarán prendidas en un tablero un poco alejado de los asientos. Por detrás cada estrella lleva una pregunta.
Los miembros se numeran: 1, 2, 3… Y cuando sea el momento, quien dirige el juego indica: salgan los números tal.
El primero que llegue, coge la estrella que desee, lee en voz alta la pregunta y da su respuesta.
Si no lo sabe, no o responde bien, otro de su mismo número puede responder. De lo contrario, devuelve la estrella a su sitio. Se va notando la puntuación, para saber al final cuál es el equipo ganador.
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Coleccionando estrellas
Es una variante de la anterior. No hay equipos. Es personal.
En cada estrella figuran la pregunta y la respuesta correcta. Todos se sientan en rueda. El primero alcanza la estrella, lee la pregunta y se la lanza al segundo. Si este responde correctamente recibe su estrella y pasa a tomar otra para seguir el juego. Si no responde bien, el que trajo la estrella le dice la respuesta y regresa la estrella a su sitio. El segundo, aunque no hubiera respondido bien, pasa a buscar otra estrella y le hace la pregunta al tercero y así se continúa.
Gana el que haya recogido más estrellas.
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Orden del día
Se puede usar especialmente para un día de encuentro o convivencia.
El catequista, de acuerdo a la programación, prepara tarjetas con diversos servicios o ministerios. Por ejemplo: adornar el salón, dirigir la oración inicial, preparar una dinámica, mantener todo en orden, repartir algo, encargarse de distribuir el refrigerio, explicar un tema, preparar una cartelera, etc. Guarda estas tarjetas en una bolsa.
Cada catequista saca una y se preparar para hacer lo indicado.
Esto ayuda a fomentar la responsabilidad y el espíritu de servicio y además permite ver que uno es capaz de hacer las cosas bien, si se preparara convenientemente.
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Descubriendo a los personajes de la Biblia
Uno de los participantes, o el propio catequista, representa a un personaje de la Biblia, que sea bastante conocido. Les va indicando algunas cosas sobre su vida, de manera que ellos puedan descubrir de quién se trata.
Si hay varios participantes, el que logró descubrir pasa a representar a otro personaje.
De acuerdo a la madurez del grupo, esto puede traerse preparado, o repartir y dejar unos momentos para prepararse, o cuando la persona deba actuar, saca a la suerte la papeleta con el nombre del personaje que deberá representar.
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Qué me pueden decir
Uno de los miembros sale del salón y los demás seleccionan un personaje de la Biblia, que sea muy conocido.
Cuando regresa, pregunta: Del Antiguo o del Nuevo Testamento? Y cuando le responden, continúa: Qué me saben decir?
Cada miembro le dice, sin repeticiones, algo sobre el personaje, hasta que logre detectar quién es.
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Qué tenemos en común
Cada miembro saca una papeleta, en la cual figura el nombre de un personaje de la Biblia y reflexiona qué tiene en común con ese personaje, por ejemplo: que es varón, que el joven, que es tímido, que vive en el campo, que se desanima fácilmente.
Después hay socialización.
En grupos adelantados, los otros miembros pueden intervenir diciéndole en qué más se parece.
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Adivina del personaje
Se tiene ya preparadas unas series de «pistas» sobre diferentes personajes de la Biblia. Puede ser verbalmente o con papeletas, para que se pueda descubrir de quién se trata. De acuerdo a la madurez del grupo, se puede preguntar a todos en general, o a cada uno en particular. Es posible establecer quipos.
Ejemplo:
- Un profeta
- Tuvo un encuentro especial con Dios en el monte Horeb
- Puso en ridículo a los sacerdotes de Baal
- Fue arrebatado en un carro de fuego.
Las pistas se escogen de acuerdo con la madurez del grupo y su conocimiento de la Biblia.
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Los libros de la Biblia
Se toma un grupo de libros de la Biblia, por ejemplo los profetas o las epístolas paulinas. Se sientan todos en rueda y a cada uno se le asigna el nombre de un libro (puede ser en el orden en que aparecen en la Escritura). El primero lo dice, el segundo repite ese y dice el siguiente, y así se continúa.
Ejemplo: Epístolas Católicas
El primero dice: Primera de Pedro
El segundo dice: Primera de Pedro, segunda de Pedro
El tercero dice: Primera de Pedro, segunda de Pedro, carta de Santiago
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Contenido de los libros de la Biblia
Cuando el grupo ya conoce, aunque sea a grandes rasgos, el contenido de los libros de la Biblia, se puede realizar la siguiente dinámica:
El que inicia menciona un libro y su contenido general, pero luego añade: me gustaría saber de qué se trata el libro tal, mencionando otro. El que sigue debe responder, y así sucesivamente. Si alguno no sabe, se da la oportunidad de que el siguiente responda, pero sin retirar a nadie, pues lo que necesitamos es que afiancen y memoricen los contenidos.
También se puede jugar entre dos o más equipos, anotando qué equipo ha respondido mejor.
Ejemplo:
—Yo sé que el libro del Éxodo narra cómo Dios sacó al pueblo de la esclavitud en Egipto y lo puso en camino hacia la tierra prometida. Me gustaría saber de qué trata el libro de los jueces.
—El libro de los jueces trata sobre el pueblo establecido ya en la tierra prometida, liderado por hombres carismáticos llamados jueces. Me gustaría saber de qué trata el libro de la Sabiduría.
—El libro de la sabiduría trata de…
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Por qué se llaman así
Esta dinámica está relacionada con la anterior y permite memorizar la razón por la cual cada libro lleva su nombre.
El catequista y en grupos más avanzados los mismos participantes, pueden referirse al libro, para que el que va a contestar lo identifique.
Por ejemplo:
¿Por qué se llama así el libro de los Números?
O bien:
¿Qué libro lleva un nombre que significa “segunda ley”?
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A quién te pareces
Se selecciona a uno de los miembros y los demás le van diciendo a qué personaje de la Biblia se parece y por qué.
También se le puede pedir a uno que se retire unos momentos del salón, mientras todos deciden a qué personaje se parece.
Cuando llega, cada uno le va diciendo una característica y él debe detectar de quién se trata.
Ejemplo: El grupo lo encuentra parecido a San Pedro.
Cuando llega le van diciendo: eres entusiasta, te gusta hablar en nombre de todos, a veces eres imprudentes, eres, líder, tienes suegra,…
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Dones y frutos del Espíritu Santo
Pueden distribuirse entre los presentes, e irlos repitiendo como se hizo con los libros de la Biblia, o adaptarse otras dinámicas.
Por ejemplo: se reparten entre los participantes los dones del Espíritu.
El que inicia dice: Estoy pidiéndole al Espíritu Santo el don de fortaleza.
El que lo tiene, responde: Yo también le estoy pidiendo el don de consejo
Y así se continúa.
En la misma forma puede hacerse con los frutos, o con los carismas.
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Contenido de los libros de la Biblia II
Es para grupos avanzados y comprometidos. Se elige un determinado libro, que todos han leído previamente. El catequista puede iniciar diciendo: Estoy leyendo el libro tal y encontré esto, luego los demás por turno van diciendo: no solamente trata de eso, yo también encontré tal cosa.
Ejemplo: Libro del Génesis
Catequista: Leí el libro del Génesis y encontré la historia del diluvio universal.
Participante1: En el Génesis no solamente está la historia del diluvio universal, yo también encontré la historia de Abraham.
Participante 2: En el Génesis no solamente está la historia de Abraham, yo también encontré la creación.
Participante 3: En el Génesis no solamente está la creación, yo también encontré la historia de Esaú y Jacob.
Y así sucesivamente.
Si al catequista le parece, puede indicar qué libro se va a tratar en la siguiente sesión, para que lo lean o repasen el resumen, de acuerdo a la edad y condición de los participantes.
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Jesucristo es…
Se distribuyen entre los participantes las diferentes frases: Jesucristo es el camino, Jesucristo es la verdad, Jesucristo es el buen pastor, Jesucristo es la Palabra de Dios, y otras.
El que comienza dice, por ejemplo: Jesucristo es el camino.
El que tiene esa frase interviene: Jesucristo es el camino y también Jesucristo es la vida.
El que tiene la vida, dice: Jesucristo es la vida y también Jesucristo es el buen pastor.
Y así continúa la dinámica.
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Mis carismas
Se reparten a todos pequeñas llamitas de papel, para que cada uno reflexione unos momentos sobre lo que es el carisma. El catequista puede ir orientando la reflexión, para que cada uno de los catequizando reconozca los carismas que le ha regalado el Espíritu Santo. Cada uno escribe su carisma en la llamita.
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Tus carismas
Se reparten a los participantes llamitas con los nombres, procurando que a nadie le toque el suyo. Cada uno debe escribir un carisma que ha descubierto en el compañero. Después se les pide que roten la llamita dos o tres puestos a su derecha, el que la recibe observa y escribe lo que considere conveniente. Así se procede una o dos veces más. Luego se recoge todo y se le entrega a cada uno su llamita.
Variante: Primero cada cual escribe su carisma, y luego se rotan las llamitas.
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Dones, carismas y ministerios
Cuando el grupo ya ha madurado, y se reconocen bien los dones y carismas de los participantes, se pueden realizar las anteriores dinámicas y añadir cómo puede usarse para servir a su comunidad. Según sea el grupo, pueden conformarse diversos ministerios, ya sea al interior del mismo grupo, ya para trabajos en su parroquia, en su colegio o en su comunidad.
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El cofre espiritual
Cuando ya se han descubierto los dones y carismas, cada uno escribe en una hoja aquello que puede hacer por el grupo o por su comunidad, ofreciéndose para ello cuando lo necesiten. Por ejemplo: servir de monaguillo, visitar a los enfermos, orar en los velorios, elaborar carteles…
Cualquiera puede ir a buscar al cofre cuando necesite un servicio. El catequista debe conocer bien el contenido del cofre, para ayudar a todos a ubicarse como servidores de la comunidad.
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Jesucristo: palabras y obras
Jesucristo confirmaba con sus milagros las enseñanzas que impartía y explicaba con sus enseñanzas el sentido de sus milagros. Entonces, buscamos por ejemplo:
Jesucristo afirmó “Yo soy la luz” y dio la vista al ciego de nacimiento.
Se puede organizar con dos equipos:
La primera persona del equipo uno dice: Jesucristo afirmó “Yo soy la luz”; y la primera persona del equipo dos responde: Y dio la vista al ciego de nacimiento.
Así mismo puede hacerse con otras frases:
- Dijo “Yo soy el camino” e hizo caminar al paralítico
- Dijo “Yo soy la vida” y resucitó a Lázaro
- Y otras más…
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Los siete sacramentos
Se asignan sacramentos a las personas, de manera que estén representados todos siete. Cuando el sacramento se mencione, ellos deben cambiar de puesto. Cuando se diga «sacramentos», todos deben cambiar.
Quien dirige el juego, va inventando una pequeña historia, o frases sueltas, nombrando los sacramentos:
Ejemplo:
El guía dice: El domingo pasado en la Parroquia hubo Primeras Comuniones.
(Todos los que tiene el sacramento de la Eucaristía cambian de puesto).
El guía continúa: pero se habían confesado el sábado.
(Todos los que tiene la confesión cambian de puesto).
Y en esta Misa un adulto recibió el Bautismo, la Confirmación y la Primera Comunión.
(Los que tienen esos sacramentos cambian).
Se puede observar quién se equivoca, o no cambia y tener una penitencia al final.
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En mi parroquia hay… (sobre los sacramentos)
Deben participar en el juego siete niños. Si son más. Algunos actúan como observadores y llevan la cuenta de las equivocaciones.
Se le asigna a cada uno un sacramento. Puede iniciar el juego el catequista, o alguno de los miembros.
Ejemplo:
Alguien dice: En mi parroquia hubo un bautismo. El que tiene el bautismo responde:
No fue un bautismo, sino un matrimonio. El que tiene el matrimonio dice: No fue un matrimonio, sino solamente una misa. El que tiene la eucaristía dice: No fue una misa, sino la ordenación de un sacerdote. Es mejor dejarlos jugar, aunque se equivoquen. Ir corrigiendo, pero sin sacarlos, para que se graben bien los sacramentos.
Se iba a celebrar un bautismo, pero…
Se asigna a cada uno algo de lo necesario para la celebración del bautismo: sacerdote, padrino, bautizando, agua, cirio, crisma, etc.
El que guía, o uno de los miembros dice: Se iba a celebrar un bautismo, pero faltó…
Ejemplo:
Se iba a celebrar un bautismo, pero faltó el padrino.
Al que le correspondió el padrino, dice: El padrino sí estaba, pero faltó el sacerdote.
El otro dice: el sacerdote sí estaba, pero faltó el agua, y así sucesivamente.
No deben sacarse cuando se equivocan, pues se trata de que recuerden bien lo necesario para el bautismo.
Asimismo puede procederse con los demás sacramentos.
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Ministerios para la celebración eucarística
Se asignan a los miembros los diferentes ministerios: presbítero, lector, salmista, comentador, monaguillo, recolector, cantor, etc.
El que comienza dice: Estábamos listos para la misa del domingo, pero faltaba…
Y se procede igual que en el anterior.
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El baúl de las oraciones
En un pequeño baúl se recogen papeletas con solicitud de oración de los mismos participantes, de sus familias, o de la comunidad. Por ejemplo: por la señora que está operada, por el papá que no tiene trabajo, por la conversión de alguien. Y en el momento de orar cada uno toma una papeleta y ora por esas necesidades.
Variante: Cada uno se lleva a la casa el papelito y ora por esa intención durante la semana.
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Teología de los sacramentos
Se puede practicar con grupos avanzados, con un sacramento cada vez, destacando lo esencial del sacramento a través de frases clave.
Por ejemplo: El Bautismo.
Frases: el bautismo borra el pecado original, el bautismo une a Cristo muerto y resucitado, por el bautismo somos hijos de Dios, por el bautismo somos miembros de la Iglesia,… A cada participante se le asigna una frase.
Si el que comienza dice: por el bautismo soy hijo de Dios. El que tenga esa frase interviene para decir: por el bautismo soy hijo de Dios y además participo de la misión mesiánica de Cristo. El que tiene esta frase la escucha, la repite y añade otra. Y así se continúa.
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En mi parroquia hay un señor que… (mandamientos)
Es similar al anterior, pero con los mandamientos, indicando algo que el mandamiento prohíbe, es decir, nombrando los pecados.
Ejemplo:
El que inicia dice: En mi parroquia hay un señor que roba.
El que tiene el 7º mandamiento dice: El no roba, lo que pasa es que no va a misa.
El que tiene el 3º dice: El sí va a misa, lo que pasa es que practica el espiritismo.
El que tiene el 1º dice: el no practica el espiritismo, lo que pasa es que…
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Mi madrina
Similar al anterior, pero con lo que los mandamientos ordenan.
Ejemplo:
El que comienza dice: Mi madrina va todos los domingos a misa.
El que tiene el tercer mandamiento dice: Y mi madrina siempre dice la verdad
El que tiene el octavo mandamiento dice: Y mi madrina es fiel a su esposo.
Y así se continúa.
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La señora Caridad
Con esta dinámica se repasan las obras de misericordia. A cada cual se le asigna una. Se puede trabajar de varias maneras, tal como se hizo con los mandamientos y los sacramentos.
También al terminar cada cual puede comunicar al grupo su compromiso para realizar esta semana un acto de caridad, por ejemplo: visitar a un enfermo, ayudar a un pobre, aconsejar a un amigo que anda en malos pasos, participar en un novenario de difuntos, tener paciencia con su vecino, etc.
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Escuchando problemas
Se expone un caso de la vida real, algo que se escogerá de acuerdo a las condiciones del grupo. Por ejemplo: el caso de una hija rebelde, de un niño ladrón.
Cada caso debe estar bien detallado, «con pelos y señales», ya sea que se tome de algo que sabemos, o que sea un relato verosímil preparado por el catequista. El grupo en plenario, o dividido en grupitos pequeños, reflexiona y luego se busca entre todos, a la luz de la Palabra de Dios, con todo lo que hemos aprendido, cuál es la actitud más conveniente para tomar ante este caso.
Puede usarse con grupos de adultos, pero también con adolescentes, pues a ellos les ayuda cuando se tratan cosas de la vida corriente y a veces es un punto de partida para empezar a confiar sus problemas.
Si hay miembros del grupo que conocen algún caso especial, pueden traerlo escrito y detallado para que sirva de tema a todos. Siempre se debe presentar por escrito, para que quede muy claro y tenga seriedad.
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Uno, dos, tres, cristianos
Es una dinámica que se usa con niños para afianzar en ellos que la cruz es la señal del cristiano.
Se reparten los niños en un espacio más o menos grande. El que dirige se pone de espaldas, contra la pared o contra un árbol, o simplemente vendado, y dice: uno, dos, tres, cristiano.
Entretanto, los otros se vienen caminando o corriendo hacia él, pero mientras habla deben ponerse en cruz. Cuando él vuelva la cara, todos deben estar quietos y en cruz. Si alguno todavía se mueve, o no está en cruz, se le corrige para que lo haga bien. Vuelven a jugar, hasta que alguno logre llegar por detrás y tocar al líder, pasando inmediatamente a dirigir el juego.
Variante: Cuando el líder se vuelve y un niño aún se está moviendo, o no está en cruz, mandarlo para atrás, al sitio del inicio.
Después, uno de los niños puede ponerse de espaldas.
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Dones y frutos del Espíritu Santo
Pueden distribuirse entre los presentes, e irlos repitiendo como se hizo con los libros de la Biblia, o adaptarse otras dinámicas.
Por ejemplo: se reparten entre los participantes los dones del Espíritu.
El que comienza dice: Estoy pidiéndole al Espíritu Santo el don de fortaleza.
El que lo tiene, responde: Yo también le estoy pidiendo el don de consejo. Y así se continúa.
En la misma forma puede hacerse con los frutos, o con los carismas.
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María, nuestra patrona
Puede prepararse durante el mes de mayo, o para alguna fiesta de la Virgen.
Se preparan las banderas de los diferentes países, departamentos, comunidades, estados, provincias o poblaciones, según se organice; y aparte están unas papeletas con las advocaciones de Nuestra Señora: Chiquinquirá Patrona de Colombia, Coromoto Patrona de Venezuela, la Inmaculada para España, Luján para Argentina, Guadalupe para México, etc. cada participante saca una y la coloca junto a la bandera correspondiente.
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Libros y personajes
Se puede realizar con grupos bastante avanzados. Hay que elegir un personaje bíblico que sea muy conocido e importante, buscando lo que se dice de él en los diversos libros de la Biblia. Si se quiere, se anuncia con anticipación, para que todos busquen, ayudándose de las concordancias bíblicas.
Ejemplo: Moisés
El primer participante dice: En el libro del Éxodo se relata cómo llamó Dios a Moisés cuando vio la zarza ardiente.
El segundo dice: En el Deuteronomio aparece que Moisés murió en el Monte Nebo.
El tercero dice: En los evangélicos sinópticos se afirma que Moisés apareció junto con Elías en la Transfiguración
Y así se continúa.
Si se quiere, se hace repitiendo lo que dijo el anterior: En el libro del Éxodo se relata cómo llamó Dios a Moisés cuando vio la zarza ardiente; y también en el Deuteronomio aparece que Moisés murió en el Monte Nebo.
por FERNANDA RODRÍGUEZ GAMES | Ediciones Paulinas | 20 Oct, 2014 | Confirmación Dinámicas
«Dios es creativo, no es cerrado, y por esto jamás es rígido, ¡Dios no es rígido! Nos acoge, nos viene al encuentro, nos comprende. Para ser fieles, para ser creativos, es necesario saber cambiar. Saber cambiar. ¿Y por qué debo cambiar? Es para adecuarme a las circunstancias en las que debo anunciar el Evangelio. Para permanecer con Dios es necesario saber salir, no tener miedo de salir. Si un catequista se deja llevar por el miedo, es un cobarde; si un catequista se está ahí tranquilo termina por ser una estatua de museo: ¡y tenemos tantas eh! ¡Tenemos tantas!¡Por favor, ninguna estatua de museo! Si un catequista es rígido se vuelve acartonado y estéril».
Papa Francisco,
Discurso en el Congreso Internacional sobre la Catequesis
(Roma, 27 de septiembre de 2013)
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Os presentamos el libro Nuevas dinámicas para la catequesis de adolescentes, jóvenes y adultos de Fernanda Rodríguez Games, de Ediciones Paulinas, que incluye una serie impresionante de nuevos planteamientos para poner en práctica en nuestras sesiones de catequesis de confirmación, de catecumenado de jóvenes o adultos, de novios, grupos, etc.
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Nuevas dinámicas para la catequesis de adolescentes, jóvenes y adultos
por Domund.org | 19 Oct, 2014 | Catequesis Noticias
El DOMUND es el día en que la Iglesia universal reza por los misioneros y misioneras y colabora con ellos en su labor evangelizadora desarrollada entre los más pobres.
El Domund ayuda a los misioneros
La Jornada Mundial de las Misiones, conocida en España como DOMUND, se celebra en todo el mundo el cuarto domingo de octubre. El DOMUND es una llamada de atención sobre la común responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización e invita a amar y apoyar la causa misionera. Los misioneros dan a conocer a todos el mensaje de Jesús, especialmente en aquellos lugares del mundo donde el Evangelio está en sus comienzos y la Iglesia aún no está asentada.
Estos lugares son conocidos como Territorios de Misión, están confiados a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y dependen en gran medida de la labor de los misioneros y del sostenimiento económico las Obras Misionales Pontificias de todo el mundo. Mediante el DOMUND, la Iglesia trata de cubrir estas carencias y ayudar a los más desfavorecidos a través de los misioneros.
El DOMUND es el momento culminante de una corriente de animación misionera y de cooperación con las misiones que se realiza durante todo el año, pero de una manera muy especial durante el «Octubre Misionero», el mes de las misiones.
¿Por qué celebramos el DOMUND?
La supervivencia de los Territorios de Misión depende de los donativos. El DOMUND es una llamada a la colaboración económica de los fieles. Gracias a su generosidad se construyen templos, se compran vehículos, se forman catequistas, se atienden proyectos sociales, sanitarios y educativos en las misiones.
Cada año llevan se llevan a cabo Proyectos Pastorales como:
La construcción de iglesias y capillas; la compra y sostenimiento de vehículos para la pastoral; la formación básica y permanente de los responsables de la pastoral; el sostenimiento de comunidades religiosas; el mantenimiento de los catequistas misioneros;
También se realizan Proyectos Sociales, Educativos y Sanitarios:
La Iglesia tiene una amplia labor social y educativa en todo el mundo: atiende a 117.119 instituciones sociales: hospitales, residencias de ancianos, orfanatos y comedores para personas necesitadas en todo el mundo. Se encarga de 209.688 instituciones educativas: guarderías, escuelas, universidades y centros de formación profesional.
En los Territorios de Misión la Iglesia atiende a 26.711 instituciones sociales. Esto significa que el 22,81% de las instituciones sociales del mundo están en la Misión. La Iglesia en estos territorios también se encarga de 99.045 instituciones educativas, lo que representa el 47,23% del total de instituciones educativas que tiene la Iglesia.
Todos estos proyectos son financiados con los donativos recogidos en el DOMUND. Las misiones siguen necesitando nuestra ayuda económica por eso muy necesaria toda nuestra colaboración.
Colabora con un donativo en OMP.ES
Fuente de este artículo: domund.org
por Pedro de Alcántara Martínez OFM | Varios en internet | 18 Oct, 2014 | Postcomunión Vida de los Santos
Era el año del Señor de 1494 [o más bien: 1499] cuando en la Extremadura Alta, en la villa de Alcántara, nacía del gobernador don Pedro Garabito y de la noble señora doña María Villela de Sanabria un varón cuya vida había de ser un continuo milagro y un mensaje espiritual de Dios a los hombres, porque no iba a ser otra cosa sino una potente encarnación del espíritu en cuanto ello lo sufre la humana naturaleza. Ocurrió cuando España entera vibraba hasta la entraña por la fuerza del movimiento contrarreformista. Era el tiempo de los grandes reyes, de los grandes teólogos, de los grandes santos. En el cielo de la Iglesia española y universal fulgían con luz propia Ignacio, Teresa, Francisco de Borja, Juan de la Cruz, Francisco Solano, Javier… Entre ellos el Santo de Alcántara había de brillar con potentísima e indiscutible luz.
Había de ser santo franciscano. La liturgia de los franciscanos, en su fiesta, nos dice que, si bien «el Seráfico Padre estaba ya muerto, parecía como si en realidad estuviese vivo, por cuanto nos dejó copia de sí en Pedro, al cual constituyó defensor de su casa y caminó por todas las vías de su padre, sin declinar a la derecha ni hacia la izquierda». Todo el que haya sentido alguna vez curiosidad por la historia de la Orden de San Francisco, se encontrará con un fenómeno digno de ponderación, que apenas halla par en la historia de la Iglesia: iluminado por Dios, se apoderó el Santo de Asís del espíritu del Evangelio y lo plasmó en una altísima regla de vida que, en consecuencia, se convierte en heroísmo. Este evangelio puro, a la letra, es la cumbre de la espiritualidad cristiana y hace de los hombres otros tantos Cristos, otros tantos estigmatizados interiores; pero choca también con la realidad de la concupiscencia y pone al hombre en un constante estado de tensión, donde las tendencias hacia el amor que se crucifica y hacia la carne que reclama su imperio luchan en toda su desnuda crudeza. Por eso ya en la vida de San Francisco se observa que su ideal, de extraordinaria potencia de atracción de almas sedientas de santidad, choca con las debilidades humanas de quienes lo abrazan. Y las almas, a veces, ceden en puntos de perfección, masivamente, en grandes grupos, y parece, sin embargo, como si el espíritu del fundador hubiese dejado en ellas una simiente de perpetuo descontento, una tremenda ansia de superación, y constantemente, apenas la llama del espíritu ha comenzado a flaquear, se levanta el espíritu hecho llama en otro hombre y comienza un movimiento de reforma. Nuestro Santo fue, de todos esos hombres, el más audaz, el más potente y el más avanzado. Su significación es, por tanto, doble: es reformador de la Orden y, a través de ella, de la Iglesia universal.
San Francisco entendió la santidad como una identificación perfecta con Cristo crucificado y trazó un camino para ir a Él. El itinerario comienza por una intuición del Verbo encarnado que muere en cruz por amor nuestro, moviendo al hombre a penitencia de sus culpas y arrastrándole a una estrecha imitación. Así introduce al alma en una total pobreza y renuncia de este mundo, en el que vivirá sin apego a criatura alguna, como extranjera y peregrina; de aquí la llevará a desear el oprobio y menosprecio de los hombres, será humilde; de aquí, despojada ya de todo obstáculo, a una entrega total al prójimo, en purísima caridad fraterna. Ya en este punto el hombre encuentra realizada una triple muerte a sí mismo: en el deseo de la posesión y del goce, en la propia estima, en el propio amor. Entonces ha logrado la perfecta identificación con el Cristo de la cruz. Esto, en San Francisco, floreció en llagas, impresas por divinas manos en el monte de la Verna. Y, cuando el hombre se ha configurado así con el Redentor, su vida adquiere una plenitud insospechada de carácter redentivo, completando en sí los padecimientos de Cristo por su Iglesia; se hace alma víctima y corredentora por su perfecta inmolación. Cuando el alma se ha unido así con Cristo ha encontrado la paz interior consumada en el amor y sus ojos purificados contemplan la hermosura de Dios en lo creado; queda internamente edificada en sencilla simplicidad; vive una perpetua y perfecta alegría, que es sonrisa de cruz. Es franciscana.
Por estos caminos, sin declinar, iba a correr nuestro Santo de Alcántara. Nos encontramos frente a una destacadísima personalidad religiosa, en la que no sabemos si admirar más los valores humanos fundamentales o los sobrenaturales añadidos por la gracia. San Pedro fue hombre de mediana estatura, bien parecido y proporcionado en todos sus miembros, varonilmente gracioso en el rostro, afable y cortés en la conversación, nunca demasiada; de exquisito trato social. Su memoria fue extraordinaria, llegando a dominar toda la Biblia; ingenio agudo; inteligencia despejadísima y una voluntad férrea ante la cual no existían los imposibles y que hermanaba perfectamente con una extrema sensibilidad y ternura hacia los dolores del prójimo. Es de considerar cómo, a pesar de su extrema dureza, atraía de manera irresistible a las almas y las empujaba por donde quería, sin que nadie pudiese escapar a su influencia. Cuando la penitencia le hubo consumido hasta secarle las carnes, en forma de parecer –según testimonio de quienes le trataron– un esqueleto recién salido del sepulcro; cuando la mortificación le impedía mirar a nadie cara a cara, emanaba de él, no obstante, una dulzura, una fuerza interior tal, que inmediatamente se imponía a quien le trataba, subyugándole y conduciéndole a placer.
Sus padres cuidaron esmeradamente de su formación intelectual. Estudió gramática en Alcántara y debía de tener once o doce años cuando marchó a Salamanca. Allí cursó la filosofía y comenzó el derecho. A los quince años había ya hecho el primero de leyes. Tornó a su villa natal en vacaciones, y entonces coincidieron las dudas sobre la elección de estado con un período de tentaciones intensas. Un día el joven vio pasar ante su puerta unos franciscanos descalzos y marchó tras ellos, escapándose de casa apenas si cumplidos los dieciséis años y tomando el hábito en el convento de los Majarretes, junto a Valencia de Alcántara, en la raya portuguesa, año de 1515.
Fray Juan de Guadalupe había fundado en 1494 una reforma de la Orden conocida comúnmente con el nombre de la de los descalzos. Esta reforma pasó tiempos angustiosos, combatida por todas partes, autorizada y suprimida varias veces por los Papas, hasta que logró estabilizarse en 1515 con el nombre de Custodia de Extremadura y más tarde provincia descalza de San Gabriel. Exactamente el año en que San Pedro tomó el santo hábito.
La vida franciscana de éste fue precedida por larga preparación. Desde luego que nos enfrentamos con un individuo extraordinario. De él puede decirse con exactitud que Dios le poseyó desde el principio de sus vías. A los siete años de edad era ya su oración continua y extática; su modestia, sin par. En Salamanca daba su comida de limosna, servía a los enfermos, y era tal la modestia de su continente que, cuando los estudiantes resbalaban en conversaciones no limpias y le veían llegar, se decían: «El de Alcántara viene, mudemos de plática».
Claro está que solamente la entrada en religión, y precisamente en los descalzos, podía permitir que la acción del espíritu se explayase en su alma. Cuando San Pedro, después de haber pasado milagrosamente el río Tiétar, llamó a la puerta del convento de los Majarretes, encontró allí hombres verdaderamente santos, probados en mil tribulaciones por la observancia de su ideal altísimo, pero pronto les superó a todos. En él estaba manifiestamente el dedo de Dios.
Apenas entrado en el noviciado se entregó absolutamente a la acción de la divina gracia. Fue nuestro Santo ardiente amador y su vida se polarizó en torno a Dios, con exclusión de cualquier cosa que pudiese estorbarlo. El misterio de la Santísima Trinidad, donde Dios se revela viviente y fecundo; la encarnación del Verbo y la pasión de Cristo; la Virgen concebida sin mancha de pecado original, eran misterios que atraían con fuerza irresistible sus impulsos interiores. Ya desde el principio más bien pareció ángel que hombre, pues vivía en continua oración. Dios le arrebataba de tal forma que muchas veces durante toda su vida se le vio elevarse en el aire sobre los más altos árboles, permanecer sin sentido, atravesar los ríos andando sin darse cuenta por encima de sus aguas, absorto en el ininterrumpido coloquio interior. Como consecuencia que parece natural, ya desde el principio se manifestó hombre totalmente muerto al mundo y al uso de los sentidos. Nunca miró a nadie a la cara. Sólo conocía a los que le trataban por la voz; ignoraba los techos de las casas donde vivía, la situación de las habitaciones, los árboles del huerto. A veces caminaba muchas horas con los ojos completamente cerrados y tomaba a tientas la pobre refacción.
Gustaba tener huertecillos en los conventos donde poder salir en las noches a contemplar el cielo estrellado, y la contemplación de las criaturas fue siempre para su alma escala conductora a Dios.
Como es lógico, esta invasión divina respondía a la generosidad con que San Pedro se abrazara a la pobreza real y a la cruz de una increíble mortificación. Esta fue tanta que ha pasado a calificarle como portento, y de los más raros, en la Iglesia de Cristo. Ciertamente parece de carácter milagroso y no se explica sin una especial intervención divina.
Si en la mortificación de la vista había llegado, cual declaró a Santa Teresa, al extremo de que igual le diera ver que no ver, tener los ojos cerrados que abiertos, es casi increíble el que durante cuarenta años sólo durmiera hora y media cada día, y eso sentado en el suelo, acurrucado en la pequeña celda donde no cabía estirado ni de pie, y apoyada la cabeza en un madero. Comía, de tres en tres días solamente, pan negro y duro, hierbas amargas y rara vez legumbres nauseabundas, de rodillas; en ocasiones pasaba seis u ocho días sin probar alimento, sin que nadie pudiese evitarlo, pues, si querían regalarle de forma que no lo pudiese huir, eran luego sus penitencias tan duras que preferían no dar ocasión a ellas y le dejaban en paz.
Llevó muchísimos años un cilicio de hoja de lata a modo de armadura con puntas vueltas hacia la carne. El aspecto de su cuerpo, para quienes le vieron desnudo, era fantástico: tenía piel y huesos solamente; el cilicio descubría en algunas partes el hueso y lo restante de la piel era azotado sin piedad dos veces por día, hasta sangrar y supurar en úlceras horrendas que no había modo de curar, cayéndole muchas veces la sangre hasta los pies. Se cubría con el sayal más remendado que encontraba; llevaba unos paños menores que, con el sayal, constituían asperísimo cilicio. El hábito era estrecho y en invierno le acompañaba un manto que no llegaba a cubrir las rodillas. Como solamente tenía uno, veíase obligado a desnudarse para lavarlo, a escondidas, y tornaba a ponérselo, muchas veces helado, apenas lo terminaba de lavar y se había escurrido un tanto. Cuando no podía estar en la celda por el rigor del frío solía calentarse poniéndose desnudo en la corriente helada que iba de la puerta a la ventana abiertas; luego las cerraba poco a poco, y, finalmente, se ponía el hábito y amonestaba al hermano asno para que no se quejase con tanto regalo y no le impidiese la oración.
Su aspecto exterior era impresionante, de forma que predicaba solamente con él: la cara esquelética; los ojos de fulgor intensísimo, capaces de descubrir los secretos más íntimos del corazón, siempre bajos y cerrados; la cabeza quemada por el sol y el hielo, llena de ampollas y de golpes que se daba por no mirar cuando pasaba por puertas bajas, de forma que a menudo le iba escurriendo la sangre por la faz; los pies siempre descalzos, partidos y llagados por no ver dónde los asentaba y no cuidarse de las zarzas y piedras de los caminos.
San Pedro era víctima del amor de Dios más ardiente y su cuerpo no había florecido en cinco llagas como San Francisco, sino que se había convertido en una sola, pura, inmensa. Su vida entera fue una continua crucifixión, llenando en esta inmolación de amor por las almas las exigencias más entrañables del ideal franciscano.
No es de extrañar, claro está, que su vista no repeliese. Juntaba al durísimo aspecto externo una suavidad tal, un profundo sentido de humana ternura y comprensión hacia el prójimo, una afabilidad, cortesía de modales y un tal ardor de caridad fraterna, que atraía irresistiblemente a los demás, de cualquier clase y condición que fuesen. Es que el Santo era todo fuerza de amor y potencia de espíritu. Aborrecía los cumplimientos, pero era cuidadoso de las formas sociales y cultivaba intensamente la amistad. Tuvo íntima relación con los grandes santos de su época: San Francisco de Borja, quien llamaba «su paraíso» al convento de El Pedroso donde el Santo comenzó su reforma; el beato Juan de Ribera, Santa Teresa de Jesús, a quien ayudó eficazmente en la reforma carmelitana y a cuyo espíritu dio aprobación definitiva. Acudieron a él reyes, obispos y grandes. Carlos V y su hija Juana le solicitaron como confesor, negándose a ello por humildad y por desagradarle el género de vida consiguiente. Los reyes de Portugal fueron muy devotos suyos y le ayudaron muchas veces en sus trabajos. A todos imponía su espíritu noble y ardiente, su conocimiento del mundo y de las almas, su caridad no fingida.
Secuela de todo esto fue la eficacia de su intenso apostolado. San Pedro de Alcántara es un auténtico santo franciscano y su vida lo menos parecido posible a la de un cenobita. Como vivía para Dios completamente no le hacía el menor daño el contacto con el mundo. A pesar de ello le asaltaron con frecuencia graves tentaciones de impureza, que remediaba en forma simple y eficaz: azotarse hasta derramar sangre, sumergirse en estanques de agua helada, revolcarse entre zarzas y espinas. Desde los veinticinco años, en que por obediencia le hacen superior, estuvo constantemente en viajes apostólicos. Su predicación era sencilla, evangélica, más de ejemplo que de palabra. En el confesonario pasaba horas incontables y poseía el don de mover los corazones más empedernidos. Fue extraordinario como director espiritual, ya que penetraba el interior de las almas con seguro tino y prudencia exquisita: así fue solicitado en consejo por toda clase de hombres y mujeres, lo mismo gente sencilla de pueblo que nobles y reyes; igual teólogos y predicadores que monjas simples y vulgo ignorante. Amó a los niños y era amado por ellos, llegando a instalar en El Pedroso una escuelita donde enseñarles. Predicó constantemente la paz y la procuró eficazmente entre los hombres.
Dios confirmó todo esto con abundancia de milagros: innúmeras veces pasó los ríos a pie enjuto; dio de comer prodigiosamente a los religiosos necesitados; curó enfermos; profetizó; plantó su báculo en tierra y se desarrolló en una higuera que aún hoy se conserva; atravesó tempestades sin que la lluvia calara sus vestidos, y en una de nieve ésta le respetó hasta el punto de formar a su alrededor una especie de tienda blanca. Y sobre todas estas cosas el auténtico milagro de su penitencia.
Aún, sin embargo, nos falta conocer el aspecto más original del Santo: su espíritu reformador. No solamente ayuda mucho a Santa Teresa para implantar la reforma carmelitana; no se contenta con ayudar a un religioso a la fundación de una provincia franciscana reformada en Portugal, sino que él mismo funda con licencia pontificia la provincia de San José, que produjo a la Iglesia mártires, beatos y santos de primera talla. Si bien él mismo había tomado el hábito en una provincia franciscana austerísima, la de San Gabriel, quiso elevar la pobreza y austeridad a una mayor perfección, mediante leyes a propósito y, sobre todo, deseó extender por todo el mundo el genuino espíritu franciscano que llevaba en las venas, cosa que, por azares históricos, estaba prohibido a la dicha provincia de San Gabriel, que sólo podía mantener un limitado número de conventos. Con muchas contradicciones dio comienzo a su obra en 1556, en el convento de El Pedroso, y pronto la vio extendida a Galicia, Castilla, Valencia; más tarde China, Filipinas, América. Los alcantarinos eran proverbio de santidad entre el pueblo y los doctos por su vida maravillosamente penitentes. Dice un biógrafo que vivían en sus conventos –diminutos, desprovistos de toda comodidad– una vida que más bien tenía visos de muerte. Cocinaban una vez por semana, y aquel potaje se hacía insufrible al mejor estómago. Sus celdas parecían sepulcros. La oración era sin límites, igual que las penitencias corporales. Y si bien es cierto que las constituciones dadas por el Santo son muy moderadas en cuanto a esto, sin exigir mucho más allá que las demás reformas franciscanas conocidas, no se puede dudar que su poderosísimo espíritu dejó en sus seguidores una imborrable huella y un deseo extremo de imitación. Y es sorprendente el genuino espíritu franciscano que les comunicó, ya que tal penitencia no les distanciaba del pueblo, antes los unía más a él. Construían los conventos junto a pueblos y ciudades, mezclándose con la gente a través del desempeño del ministerio sacerdotal, en la ayuda a los párrocos, enseñanza a los niños; siempre afables y corteses, penitentes y profundamente humanos.
El 18 de octubre de 1562 murió en el convento de Arenas.
La Santa de Avila vio volar su alma al cielo y la oyó gozarse de la gloria ganada con su excelsa penitencia. El Santo moría en paz. Dejaba una obra hecha: una escuela de santos, un colegio de almas intercesoras y víctimas por las culpas del mundo. Sus penitencias llegaron a parecer a algunos «locuras y temeridades de hombre desesperado»; las gentes le tuvieron muchas veces por loco al ver los extremos a que le llevaba su vida de contemplación. Sólo que, como muy gentilmente aclaró a sus monjas Santa Teresa, aquellas locuras del bendito fray Pedro eran precisamente locuras de amor. Cuando Cristo ama intensamente a un alma no descansa hasta clavarla consigo en la cruz. Cuando un alma ama a Cristo no desea sino compartir con Él los mismos dolores, oprobios y menosprecios. La vocación franciscana es, recordémoslo, una vocación de amor crucificado y San Pedro supo vivirla con plenitud. Su penitencia venía condicionada por su papel corredentivo en la Iglesia de Dios y, si no a todos es dado imitarla materialmente, sí es exigido amar como él amó y desprenderse por amor, y al menos en espíritu, de las cosas temporales, abrazándose a la cruz.
Pedro de Alcántara Martínez, OFM, «San Pedro de Alcántara»,
en Año Cristiano, Tomo IV, Madrid, Ed. Católica (BAC 186), 1960, pp. 152-160.
Artículo en el Directorio Franciscano.
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por Aciprensa | 15 Oct, 2014 | Novios Artículos temáticos
Carmen Peña García, directora especialista en Causas Matrimoniales de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid (España) aclaró que en la Iglesia no se «anula» ningún matrimonio, sino que se le declara nulo –que nunca existió– ya que el mensaje de Jesús en el Evangelio es preciso: «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
Peña es profesora de derecho canónico y ha trabajado en el tema de la familia como defensora del vínculo y promotora de justicia del Tribunal Metropolitano de Madrid desde hace varios años. Este recorrido a favor de la familia le hizo llegar al Vaticano para participar como experta en el Sínodo Extraordinario para la Familia que se realiza hasta el 19 de octubre.
En conversación con ACI Prensa en Roma, la canonista española expresó que la Iglesia Católica se esfuerza por ayudar a entender su situación frente al matrimonio a aquellas parejas separadas cuyas nupcias nunca surtieron efecto a los ojos de Dios.
«No todos los primeros matrimonios fracasados son nulos, pero muchos sí pueden serlo. El reconocimiento de la nulidad no es tan difícil como a veces la gente piensa; hay muchas causas de nulidad y muchos motivos que la provocan. A veces hay un desconocimiento sobre esto, y se podría hacer mucho en este sentido», dijo.
«Un modo de solventar muchas situaciones de divorciados vueltos a casar que quieren estar en plena comunión eclesial y quieren volver a una vida plena dentro de la Iglesia pasa por el estudio que hace la Iglesia a través de sus tribunales si su primer matrimonio fue válido o no», añadió.
En relación a aquellas parejas divorciadas cuyo matrimonio fue válido de acuerdo a las normas del derecho canónico, Peña afirmó que la Iglesia está en camino para darles un acompañamiento.
«De algún modo se trata de ver, no obstante, cómo acompañar a esas personas, cómo apoyarlas, cómo reconocer que a pesar de esa situación son miembros de pleno derecho en la Iglesia. Como dice el Papa: ‘la Iglesia tiene que acoger a todas las personas y a todos los Hijos como una Madre amorosa, y más al débil o al herido’. Lo que quiere decir es que debemos acoger a cada persona con su vida a cuestas, porque la vida de cada uno debe ser tenida en consideración», expresó.
Por otro lado subrayó que «si el primer matrimonio es válido, por el principio de la indisolubilidad, la Iglesia parte de que no se puede reconocer un segundo matrimonio, porque el mensaje del Evangelio es claro».
Peña participa en el Sínodo como experta canonista y su labor fundamental es resolver las dudas en situaciones matrimoniales donde es necesario estudiar más en profundidad a nivel del derecho canónico.
«Ya seamos canonistas, teólogos, moralistas, de ciencias sociales y humanas, nosotros aportamos nuestro conocimiento en esas cuestiones, y con carácter general, ayudamos en la revisión de los documentos y en la preparación y elaboración de los documentos que se van entregando en la asamblea y que luego darán lugar a la relación final», indicó.
Por último la experta lamentó que en relación al Sínodo y desde el punto de vista mediático, se ha podido crear una impresión de que la Doctrina de la Iglesia va a cambiar de una día para otro. «Esto es un globo que el mismo Papa ha intentado pinchar muchas veces, por eso no hay que focalizar ahí el tema; el Sínodo de la Familia es mucho más amplio. El Sínodo busca líneas pastorales, no cambiar la doctrina», concluyó.
Fuente del artículo
por Catequesis en Familia | 14 Oct, 2014 | La Biblia
Mateo 22, 15-21. Vigésimo noveno Domingo del Tiempo Ordinario. La Iglesia está llamada a esparcir la levadura y la sal del Evangelio, es decir, el amor y la misericordia de Dios, que son para todos los hombres, indicando la meta ultraterrena y definitiva de nuestro destino, mientras que a la sociedad civil y política le corresponde la ardua tarea de organizar y encarnar en la justicia y en la solidaridad, en el derecho y en la paz, una vida cada vez más humana.
Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?». Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».
Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede
Lecturas
Primera lectura: Libro de Isaías, Is 45, 1.4-6
Salmo: Sal 96(95), 1.3.4-5.7-10a.10c
Segunda lectura: Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, Tes 1, 1-5b
Oración introductoria
Padre, aumenta mi fe para poder crecer en el amor. Danos días de paz, vela sobre nuestro camino, haz que veamos a tu Hijo, llenos de alegría en el cielo.
Petición
Ayúdame a dar a Dios mi corazón, mi amor y nunca dar impoortancia a lo material, al dinero. Que lo que te pida cada día sea lo espiritual y no lo material.
Meditación del Santo Padre Francisco
[…] usted me pregunta también cómo se entiende la originalidad de la fe cristiana, centrada precisamente en la encarnación del Hijo de Dios, con respecto a otras religiones que se basan, en cambio, en la trascendencia absoluta de Dios.
La originalidad —diría yo— estriba precisamente en el hecho de que la fe nos hace participar, en Jesús, en la relación que Él tiene con Dios, que es Abbá y, a partir de ahí, en la relación que Él establece con los demás hombres, incluso con los enemigos, bajo el signo del amor. Con otras palabras, la filiación de Jesús, tal como nos la presenta la fe cristiana, no ha sido revelada para crear una separación insuperable entre Jesús y todos los demás, sino para decirnos que, en Él, todos estamos llamados a ser hijos del único Padre y hermanos entre nosotros. La singularidad de Jesús es para la comunicación, no para la exclusión.
Ciertamente, de aquí se sigue también —y no es algo banal— esa distinción entre la esfera religiosa y la esfera política que expresa la frase «dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César», afirmada claramente por Jesús, y sobre la cual, no sin dificultad, se ha construido la historia de occidente. La Iglesia, de hecho, está llamada a esparcir la levadura y la sal del Evangelio, es decir, el amor y la misericordia de Dios, que son para todos los hombres, indicando la meta ultraterrena y definitiva de nuestro destino, mientras que a la sociedad civil y política le corresponde la ardua tarea de organizar y encarnar en la justicia y en la solidaridad, en el derecho y en la paz, una vida cada vez más humana. Vivir la fe cristiana no significa huir del mundo o buscar una cierta hegemonía, sino servir al hombre, a todo el hombre y a todos los hombres, a partir de las periferias de la historia, teniendo despierto el sentido de la esperanza, que impulsa a hacer el bien a pesar de todo y mirando siempre más allá.
Santo Padre Francisco
Carta al periodista italiano Eugenio Scalfari del periódico «La Repubblica» el día 4 de septiembre de 2013
Meditación del Santo Padre emérito Bendicto XVI
Venerados hermanos, queridos hermanos y hermanas:
[…] Nos detenemos ahora en el pasaje del Evangelio. Se trata del texto sobre la legitimidad del tributo que hay que pagar al César, que contiene la célebre respuesta de Jesús: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22, 21). Pero antes de llegar a este punto, hay un pasaje que se puede referir a quienes tienen la misión de evangelizar. De hecho, los interlocutores de Jesús —discípulos de los fariseos y herodianos— se dirigen a él con palabras de aprecio, diciendo: «Sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie» (v. 16). Precisamente esta afirmación, aunque brote de hipocresía, debe llamar nuestra atención. Los discípulos de los fariseos y los herodianos no creen en lo que dicen. Sólo lo afirman como una captatio benevolentiae para que los escuche, pero su corazón está muy lejos de esa verdad; más bien quieren tender una trampa a Jesús para poderlo acusar. Para nosotros en cambio, esa expresión es preciosa y verdadera: Jesús, en efecto, es sincero y enseña el camino de Dios según la verdad y no depende de nadie. Él mismo es este «camino de Dios», que nosotros estamos llamados a recorrer. Podemos recordar aquí las palabras de Jesús mismo, en el Evangelio de san Juan: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (14, 6). Es iluminador al respecto el comentario de san Agustín: «era necesario que Jesús dijera: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» porque, una vez conocido el camino, faltaba conocer la meta. El camino conducía a la verdad, conducía a la vida… y nosotros ¿a dónde vamos sino a él? y ¿por qué camino vamos sino por él?» (In Ioh 69, 2). Los nuevos evangelizadores están llamados a ser los primeros en avanzar por este camino que es Cristo, para dar a conocer a los demás la belleza del Evangelio que da la vida. Y en este camino, nunca avanzamos solos, sino en compañía: una experiencia de comunión y de fraternidad que se ofrece a cuantos encontramos, para hacerlos partícipes de nuestra experiencia de Cristo y de su Iglesia. Así, el testimonio unido al anuncio puede abrir el corazón de quienes están en busca de la verdad, para que puedan descubrir el sentido de su propia vida.
Una breve reflexión también sobre la cuestión central del tributo al César. Jesús responde con un sorprendente realismo político, vinculado al teocentrismo de la tradición profética. El tributo al César se debe pagar, porque la imagen de la moneda es suya; pero el hombre, todo hombre, lleva en sí mismo otra imagen, la de Dios y, por tanto, a él, y sólo a él, cada uno debe su existencia. Los Padres de la Iglesia, basándose en el hecho de que Jesús se refiere a la imagen del emperador impresa en la moneda del tributo, interpretaron este paso a la luz del concepto fundamental de hombre imagen de Dios, contenido en el primer capítulo del libro del Génesis. Un autor anónimo escribe: «La imagen de Dios no está impresa en el oro, sino en el género humano. La moneda del César es oro, la de Dios es la humanidad… Por tanto, da tu riqueza material al César, pero reserva a Dios la inocencia única de tu conciencia, donde se contempla a Dios… El César, en efecto, ha impreso su imagen en cada moneda, pero Dios ha escogido al hombre, que él ha creado, para reflejar su gloria» (Anónimo, Obra incompleta sobre Mateo, Homilía 42). Y san Agustín utilizó muchas veces esta referencia en sus homilías: «Si el César reclama su propia imagen impresa en la moneda —afirma—, ¿no exigirá Dios del hombre la imagen divina esculpida en él? (En. in Ps., Salmo 94, 2). Y también: «Del mismo modo que se devuelve al César la moneda, así se devuelve a Dios el alma iluminada e impresa por la luz de su rostro… En efecto, Cristo habita en el interior del hombre» (Ib., Salmo 4, 8).
Esta palabra de Jesús es rica en contenido antropológico, y no se la puede reducir únicamente al ámbito político. La Iglesia, por tanto, no se limita a recordar a los hombres la justa distinción entre la esfera de autoridad del César y la de Dios, entre el ámbito político y el religioso. La misión de la Iglesia, como la de Cristo, es esencialmente hablar de Dios, hacer memoria de su soberanía, recordar a todos, especialmente a los cristianos que han perdido su identidad, el derecho de Dios sobre lo que le pertenece, es decir, nuestra vida.
Santo Padre emérito Bendicto XVI
Homilía del domingo, 16 de octubre de 2011
Diálogo con Cristo
Jesús, te pido me des la docilidad y confianza para saber escuchar y responder con prontitud a tu llamada. Permite que sea un testigo de tu amor, auténtico y sincero, de manera que mi fe se manifieste en mis palabras, obras y acciones. Te pido me concedas la gracia para ser coherente con mi fe.
Propósito
Pensar hoy que lo que Dios quiere es mi corazón, mi amor, mi fidelidad. Esto es más importante que los bienes materiales que pueda querer o necesitar.
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por Catequesis en Familia | 14 Oct, 2014 | Confirmación Vida de los Santos
Este artículo es un índice de todos los santos y advocaciones marianas que aparecen en nuestro portal, para que a nuestros usuarios les sea más fácil encontrar este tipo de recursos.
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A
Santa Águeda, un ejemplo de pureza
San Agustín de Hipona: catequesis de Benedicto XVI
San Agustín de Hipona: película «Agustín»
San Alberto Magno, Doctor de la Iglesia, con recursos audiovisuales
San Alberto Magno, Doctor de la Iglesia: catequesis de Benedicto XVI
Beato Álvaro del Portillo, primer prelado del Opus Dei, con recursos audiovisuales
Beata Ana Catalina Emmerich: La amarga Pasión de Cristo
San Andrés, apóstol, con recursos audiovisuales
Santa Ángela de la Cruz
San Antonio abad, con recursos de animación
San Antonio de Padua: biografía y tres películas online
San Antonio María Claret: catequesis sobre su vida y misión
Los Apóstoles: película «Los Hechos de los Apóstoles»
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B
San Bartolomé, apóstol y mártir
San Beda, el Venerable, sabio y humilde: catequesis de Benedicto XVI
San Benito de Nursia, Patrón de Europa
Boecio y Casiodoro, la cultura clásica se incorpora al pensamiento cristiano: Catequesis de Benedicto XVI
Santa Brígida de Suecia, Patrona de Europa, con recursos audiovisuales
San Bruno, fundador de los cartujos, con libro biográfico y recursos audiovisuales
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C
San Carlos Borromeo, el patrón de los catequistas
San Casimiro de Polonia: santo en la adolescencia
Casiodoro y Boecio, la cultura clásica se incorpora al pensamiento cristiano: catequesis de Benedicto XVI
Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir, con recursos audiovisuales
Santa Catalina Labouré y la Medalla Milagrosa, con recursos audiovisuales
Santa Cecilia, patrona de la Música, con recursos audiovisuales
San Charbel Makhlouf
San Charbel Makhlouf: catequesis
San Charbel Makhlouf: película biográfica «Charbel»
Santos Cirilo y Metodio, copatrones de Europa
Santa Clara de Asís: película «Francisco y Clara»
Santa Clara de Asís, el alma gemela de san Francisco
Beata Clara «Luce» Badano, un ejemplo de amor para todos
San Claudio de la Colombière, apóstol del Sagrado Corazón de Jesús, con recursos audiovisuales
San Clemente Romano: recursos para la catequesis
San Cleofás, el discípulo que acompaño al Señor a Emaús
San Conrado de Piacenza Confalonieri, el cazador eremita
Santos mártires de Corea: santos Andrés Kim, Pablo Chong y compañeros
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D
San Dámaso I, el Papa que compuso el ‘Gloria Patri’
San Daniel Comboni, apóstol de África, con recursos audiovisuales
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E
Santa Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz): vida y pensamientos
San Edmundo: el rey que se sacrificó por la fe y por su pueblo
San Eladio de Toledo, de ministro de Hacienda a santo
San Enrique de Ossó, con recursos audiovisuales
Mártires de la Persecución Española, con homilía de san Juan Pablo II
San Esteban, el primer mártir de la Iglesia, con recursos audiovisuales
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F
Santa María Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia
Santa María Faustina Kowalska y la Divina Misericordia: Dos documentales
Santa María Faustina Kowalska: película «Faustina»
Santas Felicidad y Perpetua: actas de su martirio
San Felipe de Jesús, el mártir mexicano del Japón, con recursos audiovisuales
San Felipe Neri, el santo del buen humor, con recursos audiovisuales
San Fernando III de Castilla, ejemplo de gobernante cristiano
San Francisco de Asís: documental y película «Francisco y Clara»
San Francisco de Asís en el cine: cuatro grandes producciones online
San Francisco de Asís y el origen del «belén»
San Francisco de Sales: carta de Juan Pablo I en «Ilustrísimos señores»
San Francisco Javier y el tesoro del samurai, y más
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G
Santa Gema Galgani: biografía y recursos audiovisuales
San Gregorio Magno: catequesis de Benedicto XVI
San Gregorio Magno, su doctrina: catequesis de Benedicto XVI
San Gregorio VII, paladín de la fe
San Gregorio de Nisa: dos catequesis de Benedicto XVI
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H
Santa Hilario de Poitiers: catequesis de Benedicto XVI
San Hilario de Poitiers, doctor de la Iglesia – con recursos audiovisuales
Santa Hildegarda de Bingen: una mujer muy moderna
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I
San Ignacio de Antioquía: biografía y recursos audiovisuales
San Ignacio de Antioquía: catequesis de Benedicto XVI
San Ignacio de Loyola
San Ignacio de Loyola: «El capitán de Loyola», película biográfica
San Ildefonso de Toledo: La casulla de San Ildefonso
Santa Inés, patrona de los adolescentes, con recursos audiovisuales
Los Santos Inocentes, con recursos audiovisuales
San Isidoro de Sevilla, una vida en busca de Dios: catequesis de Benedicto XVI
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J
Santa Jacinta Mariscotti, un ejemplo para las jóvenes de hoy, con recursos audiovisuales
Mártires del Japón: san Pablo Miki y sus compañeros
Venerable Jérôme Lejeune: el científico que renunció al Nobel por defender la vida
San Jerónimo de Estridón: catequesis de Benedicto XVI
San Jerónimo de Estridón: la Orden de San Jerónimo en recursos audiovisuales
San Jerónimo Emiliani, patrón de los huérfanos y la infancia abandonada, con recursos audiovisuales
San Jorge de Capadocia: biografía
San Jorge y el dragón en la Leyenda Áurea
San Josafat de Lituania, patrón de la unión de los cristianos, con recursos audiovisuales
San José, Custodio de Nuestro Señor Jesucristo
San José: «José el carpintero», historia árabe
San José: «José el carpintero», historia copta
San José: película «José de Nazaret»
San José Pignatelli, restaurador de los Jesuitas, con recursos audiovisuales
San Josemaría Escrivá de Balaguer: obras
San Josemaría Escrivá de Balaguer: su iniciación cristiana
San Juan apóstol y evangelista, el discípulo amado: su biografía
San Juan apóstol y evangelista: primera catequesis de Benedicto XVI
San Juan apóstol y evangelista: segunda catequesis de Benedicto XVI
San Juan Bautista, el mártir que entregó su cabeza por la Verdad
San Juan Bautista: catequesis de Benedicto XVI sobre su natividad
San Juan Bautista de La Salle, con recursos audiovisuales
San Juan Bautista de La Salle: película «El Señor de La Salle»
San Juan Bosco, apóstol de los niños
San Juan Bosco: película «Don Bosco»
San Juan Cancio de Kety, con recursos audiovisuales
San Juan de Capistrano, el «Santo de Europa», con recursos audiovisuales
San Juan Casiano, maestro de la oración
San Juan de la Cruz, biografía y obras en versión musical
San Juan Diego, el mensajero de la Virgen de Guadalupe, las apariciones y película en dibujos animados
San Juan Diego y la Virgen de Guadalupe: película online
Beato Juan Duns Scoto: película «Scoto, el defensor de la Inmaculada Concepción»
San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia – Con recursos audiovisuales
San Juan XXIII: película «El Santo Padre Juan XXIII»
Juan Pablo I: la sonrisa de Dios – Miniserie online
San Juan Pablo II: catequesis de Benedicto XVI
San Juan Pablo II: película «Karol, un hombre que se hizo Papa»
San Juan Pablo II: película «Karol II»
Santa Juana de Lestonnac: modelo de madre y de educadora
Santa Juana Francisca de Chantal
Santos Judas Tadeo y Simón Cananeo, apóstoles
Santos Judas Tadeo y Simón Cananeo, apóstoles: catequesis de Benedicto XVI
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K
Santos Andrés Kim, Pablo Chong y compañeros, santos mártires coreanos
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L
San Leandro de Sevilla, con recursos audiovisuales
Santa Leocadia, patrona de Toledo (España), con recursos audiovisuales
San León I Magno: catequesis de Benedicto XVI y recursos audiovisuales
San Lucas evangelista: patrón de médicos y artistas
Santa Lucía de Siracusa, con recursos audiovisuales
Beatos Luis y María Beltrame-Corsini, un matrimonio santo – con enlaces y recursos audiovisuales
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M
San Macario de Alejandría, el Grande: un gran asceta
Santa Magdalena de Nagasaki
Santa Margarita de Escocia, con recursos audiovisuales
Santa Margarita María de Alacoque y el Sagrado Corazón de Jesús
Santa Margarita María de Alacoque: Historia del Sagrado Corazón de Jesús
Beatos María y Luis Beltrame-Corsini, un matrimonio santo – con enlaces y recursos audiovisuales
Santa María Goretti: biografía y película
Santa María Magdalena
Santa María Magdalena: canción «Alabaster Box», de CeCe Winans
Santa María Magdalena: película «Magdalena, de la vergüenza a la libertad»
Santa María Magdalena: película «María Magdalena, pecadora de Magdala»
Santa María Mazzarello: película biográfica «Maín, la casa de la felicidad»
Santa María Soledad Torres Acosta, fundadora de las Siervas de María
San Martín de Porres: tres películas de su vida
San Martín de Tours, con recursos audiovisuales
Los primeros mártires del Tercer Milenio, con homilía de san Juan Pablo II
San Mateo, apóstol y evangelista: evangelio de la misa y catequesis de los Papas Francisco y Benedicto XVI
San Mateo, apóstol y evangelista: catequesis de Benedicto XVI con recursos audiovisuales
San Mateo, apóstol y evangelista: película «El Evangelio según san Mateo»
San Mauricio y la legión tebana
San Maximiliano Kolbe: mártir de la generosidad
Santos Metodio y Cirilo, copatrones de Europa
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N
San Nicolás de Tolentino, con recursos audiovisuales
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O
Órdenes mendicantes: catequesis de Benedicto XVI
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P
San Pablo de Tarso: película «San Pablo, el apóstol misionero»
San Pablo de Tarso: película y cómic sobre su vida y conversión
San Pablo Miki y sus compañeros mártires en Japón, con recursos audiovisuales
Beato Pablo VI: El Papa en la tempestad, miniserie online
San Patricio: películas y fiesta
San Pedro, apóstol: La cátedra de San Pedro
San Pedro de Alcántara, con recursos audiovisuales
San Pedro Canisio: catequesis de Benedicto XVI
San Pedro Claver, el apóstol de los esclavos
San Pedro Damián, reformador y doctor de la Iglesia, con recursos audiovisuales
San Pedro Damián de Molokai, el apóstol de los leprosos
San Pedro Damián de Molokai: película «Molokai, la historia del Padre Damian»
San Pedro Damián de Molokai: película «Molokai, la isla maldita»
San Pedro Nolasco, con recursos audiovisuales
Santas Perpetua y Felicidad: Actas de su martirio
Beato Pío IX, el papa de la Inmaculada Concepción, con recurss audiovisuales
San Policarpo de Esmirna, pastor fiel hasta el martirio
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R
San Raimundo de Peñafort, con recursos audiovisuales
San Roque González, un ejemplo para los jóvenes
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S
Siete salesas mártires en 1936: Dieron su vida por la fe
Santiago el Mayor, el apóstol de la paz
San Saturnino de Tolosa, con recursos audiovisuales
San Sebastián, con recursos audiovisuales
San Sebastián, apóstol de mártires
Los santos amigos, fundadores de los Servitas, con recursos audiovisuales
San Silvestre I, Papa, con recursos audiovisuales
Santos Simón Cananeo y Judas Tadeo, apóstoles
Santos Simón Cananeo y Judas Tadeo, apóstoles: catequesis de Benedicto XVI
Santa María Soledad Torres Acosta, fundadora de las Siervas de María
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T
Santa Teresa de Calcuta: mujer, monja, fundadora
Santa Teresa de Jesús: catequesis de Benedicto XVI
Santa Teresa de Jesús: maestra de oración. Poemas líricos
Santa Teresa de Jesús: serie/película, también subtitulada en portugués
Santa Teresa de Lisieux: catequesis, películas, documentales y otros audiovisuales
Santa Teresa de Lisieux: obras
Santa Teresa Benedicta de la Cruz: vida y pensamientos
Santos Timoteo y Tito, colaboradores de san Pablo
La Fiesta de Todos los Santos
Santo Tomás de Aquino, el patrono de los estudiantes
Santos Tomás Dinh Viet Du y Domingo Nguyen Van Xuyên, y 117 los mártires de Vietnam
Santo Tomás Moro: El gusto de vivir, sus «bienaventuranzas»
Santo Tomás de Villanueva: catequesis con cómic
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V
San Vicente, diácono y mártir, con recursos audiovisuales
San Vicente de Paúl, el santo de la Caridad, con recursos audiovisuales
San Vicente de Paúl: película «Monsieur Vincent»
Mártires de Vietnam: santos Tomás Dinh Viet Du y Domingo Nguyen Van Xuyên, y 117 compañeros
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W
San Wenceslao, el príncipe de la unidad
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Santa María Virgen, madre de Dios y madre nuestra
Natividad de Santa María: Nacimiento, infancia y juventud de María en el Protoevangelio de Santiago
La Presentación de Nuestra Señora, con recursos audiovisuales
La Virgen María, modelo para una juventud actual
La Asunción de Nuestra Señora
A Jesús por María
La Virgen Santa, causa de nuestra alegría
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Advocaciones marianas
Nuestra Señora de la Almudena, Patrona de Madrid
Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica, con recursos audiovisuales
Nuestra Señora de Aparecida, Patrona de Brasil, con recursos audiovisuales
Nuestra Señora del Carmen: recursos audiovisuales
Nuestra Señora del Carmen, la Estrella del Mar
Nuestra Señora del Cisne: película «Virgen del Cisne, más allá del milagro»
Nuestra Señora de Covadonga, con recursos audiovisuales
Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia, patrona de Puerto Rico
Nuestra Señora de los Dolores, con recursos audiovisuales
Nuestra Señora de Fátima: película «Fátima»
Nuestra Señora de Guadalupe de México, Patrona de las Américas y Filipinas
Nuestra Señora de Guadalupe y san Juan Diego: película online
Nuestra Señora de los Llanos, patrona de Albacete (España)
Nuestra Señora de Loreto: oración, himnos y recursos audiovisuales
Nuestra Señora de Lourdes: dos películas sobre las apariciones
Nuestra Señora de Luján: historia de una gran devota
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, con recursos audiovisuales
Nuestra Señora de las Mercedes
Nuestra Señora del Pilar: materiales para dinámica y catequesis
Nuestra Señora del Rosario
Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Patrona de Colombia, con recursos audiovisuales
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