Sagrado Corazón de Jesús (dinámica completa para niños)

Sagrado Corazón de Jesús (dinámica completa para niños)

El Corazón del Verbo encarnado

Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: «El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Ga 2, 20). Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Jn 19, 34), «es considerado como el principal indicador y símbolo […] de aquel amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres» (Pio XII, Enc.Haurietis aquas: DS, 3924; cf. ID. enc. Mystici Corporis: ibíd., 3812).

Catecismo de la Iglesia Católica, n.º 478

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Con motivo de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús os proponemos esta dinámica en la que los niños interiorizan el amor que Jesús y la Virgen María tienen por nosotros y que por amor a ellos debemos amar y ser buenos con los demás.

Es una dinámica para un grupo numeroso de al menos 10-12 niños en la que vamos a construir un mural que explica paso a paso la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Para ello, se reparten los dibujos que los niños tienen que colorear a su gusto. Una vez terminados todos los dibujos hacemos el mural colocando los dibujos en orden (vienen numerados): cada niño lee primero su dibujo y luego lo coloca ordenadamente. A medida que los niños van leyendo y entregando sus dibujos, se pueden comentar todos los aspectos y dudas que surjan.

Esta dinámica debería durar unos 45 minutos y solo se necesitan cartulinas o paredes donde hacer los murales, lápices de colores y los dibujos impresos. 

Si sobrara tiempo (o también como actividad para casa con los padres), el catequista puede repartir las láminas «Díselo al Sagrado Corazón de Jesús» y que los niños, además de pintar los dibujos, escriban algo que ellos le quieran contar a Jesús. 

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Mural del Sagrado Corazón de Jesús

Se puede acceder a las láminas en tamaño grande pulsando sobre el título o sobre la imagen. 

Portada
Portada

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Lámina 1

Lámina 2

Lámina 3

Lámina 1 Lámina 2 Lámina 3

Lámina 4

Lámina 5

Lámina 6

Lámina 4 Lámina 5 Lámina 6

Lámina 7

Lámina 8

Lámina 9

Lámina 7 Lámina 8 Lámina 9

Lámina 10

Lámina 11

Lámina 12

Lámina 10 Lámina 11 Lámina 12

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Díselo al Sagrado Corazón de Jesús

Niñas Niños
Díselo al Sagrado Corazón de Jesús - Niñas Díselo al Sagrado Corazón de Jesús - Niño

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Catequesis adaptada de los materiales encontrados en el blog La Catequesis

El autor original corresponde al Taller «Jugando me acerco a María»


Canción «El mandamiento del Amor»

Canción «El mandamiento del Amor»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «El mandamiento del Amor»

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Canción «El mandamiento del Amor»: letra

Jesús, Amigo,

los niños te queremos saludar.

Jesús, Maestro,

enséñanos a amarnos de verdad. (Estribillo)

 

Nos diste el Mandamiento del Amor,

sellado con tu muerte en una Cruz,

en ella nos dejaste tu perdón,

camino para hallar la eterna luz.

Jesús, Amigo,

los niños te queremos saludar.

Jesús, Maestro,

enséñanos a amarnos de verdad. (Estribillo)

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

 

San Agustín

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Fiesta del Inmaculado Corazón de María

Fiesta del Inmaculado Corazón de María

Esta fiesta está íntimamente vinculada con la del Sagrado Corazón de Jesús, la cual se celebra el día anterior, viernes. Ambas fiestas se celebran, viernes y sábado respectivamente, en la semana siguiente al domingo de Corpus Christi. Los Corazones de Jesús y de María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad desde el momento de la Encarnación. La Iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de María. Por eso nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María.

La fiesta del Corazón Inmaculado de María fue oficialmente establecida en toda la Iglesia por el papa Pío XII, el 4 de mayo de 1944, para obtener por medio de la intercesión de María «la paz entre las naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la pureza y la práctica de las virtudes». Esta fiesta se celebra en la Iglesia todos los años el sábado siguiente al segundo domingo después Pentecostés.

Después de su entrada a los cielos, el Corazón de María sigue ejerciendo a favor nuestro su amorosa intercesión. El amor de su corazón se dirige primero a Dios y a su Hijo Jesús, pero se extiende también con solicitud maternal sobre todo el género humano que Jesús le confió al morir; y así la alabamos por la santidad de su Inmaculado Corazón y le solicitamos su ayuda maternal en nuestro camino a su Hijo.

Una práctica que hoy en día forma parte integral de la devoción al Corazón de María, es la Devoción a los Cinco Primeros Sábados. En diciembre de 1925, la Virgen se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima y le dijo: «Yo prometo asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen la tercera parte del Rosario, con intención de darme reparación». Junto con la devoción a los nueve Primeros Viernes de Mes, ésta es una de las devociones más conocidas entre el pueblo creyente.

El Papa Juan Pablo II recientemente declaró que la conmemoración del Inmaculado Corazón de María, será de naturaleza «obligatoria» y no «opcional». Es decir, por primera vez en la Iglesia, la liturgia para esta celebración debe de realizarse en todo el mundo Católico.

Entreguémonos al Corazón de María diciéndole: «¡Llévanos a Jesús de tu mano! ¡Llévanos, Reina y Madre, hasta las profundidades de su Corazón adorable! ¡Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros!».

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Artículo original en EWTN

Promesas del Sagrado Corazón Jesús

Promesas del Sagrado Corazón Jesús

Jesús mío dulcísimo, que en vuestra infinita y dulcísima misericordia prometisteis la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos: acordaos de esta promesa, y a mí, indigno siervo vuestro, que acabo de recibiros sacramentado con este fin e intención, concededme que muera detestando todos mis pecados, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.

Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, tened piedad de nosotros.

Padrenuestro…

Corazón de Jesús, rico en todos los que os invocan, tened piedad de nosotros.

Padrenuestro…

Corazón de Jesús, esperanza de los que mueren en Vos, tened piedad de nosotros.

Padrenuestro…

Oración de ofrecimiento al Sagrado Corazón de Jesús

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Promesas del Sagrado Corazón Jesús

Promesas principales hechas por el Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita de Alacoque:

  1. A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado.
  2. Daré la paz a las familias.
  3. Las consolaré en todas sus aflicciones.
  4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte
  5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas
  6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia
  7. Las almas tibias se harán fervorosas
  8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección
  9. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.
  10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos
  11. Las personas que propaguen esta devoción, tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.
  12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.

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Artículo original en Aciprensa

Celebración del pan y del vino – Dinámica sobre el Corpus Christi

Celebración del pan y del vino – Dinámica sobre el Corpus Christi

En la víspera de su Pasión, durante la Cena pascual, el Señor tomó el pan en sus manos —como acabamos de escuchar en el Evangelio— y, después de pronunciar la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, este es mi cuerpo». Después tomó el cáliz, dio gracias, se lo dio y todos bebieron de él. Y dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos» (Mc 14, 22-24). Toda la historia de Dios con los hombres se resume en estas palabras. No sólo recuerdan e interpretan el pasado, sino que también anticipan el futuro, la venida del reino de Dios al mundo. Jesús no sólo pronuncia palabras. Lo que dice es un acontecimiento, el acontecimiento central de la historia del mundo y de nuestra vida personal.

Santo Padre emérito Benedicto XVI

Solemnidad del Corpus Christi

Homilía del jueves, 15 de junio de 2006

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Celebración del pan y del vino

Celebración para niños de postcomunión con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi. Los cantos son de libre elección y el código utilizado para las lecturas es el siguiente: C: celebrante, L1: lector 1, L2: lector 2, y R: respuesta.


C. Mientras escuchamos este “Es mi cuerpo tomad y comed” se acerca cada uno a la mesa, donde esta en su lugar un pan.

Para hacernos discípulos, Jesús nos hace eucaristía. Vamos a reflexionar sobre nuestro propio proceso de formación en la acción a través de los pasos de Jesús en la Última Cena: Tomo pan, lo bendijo, lo partió, lo repartió, Esto es mi cuerpo y mi sangre, coman y beban todos, hagan esto en memoria mía. Detallemos estos pasos:


1.- Tomó pan en sus manos.

L1. Tú eres el pan en las manos de Jesús. El quiso moldearte a su imagen y semejanza. “Como el barro en manos del alfarero, así son ustedes en mis manos, casa de Israel” (Jr 18, 6). Como un día moldeo a Adán y delineo los rasgos que definen los suyos, así te toma a ti para hacerte su discípulo, antes que ser un miembro del grupo. Tus cualidades y limitaciones son la materia prima con la que hace un vaso nuevo.

C. Mientras se canta “Un vaso nuevo” cada uno toma en sus manos el pan y se siente en manos de Dios. Para trabajar por el Señor, primero hemos de ser trabajados por El; para ser liberadores, hemos de ser liberados; para predicar el amor de Dios, hemos de experimentarlo. ¿Qué materia prima ofrezco al Señor?

R. Desprogramarnos

La computadora trabaja gracias a un programa que capacita su trabajo, pero también que la condiciona. A veces hemos hecho planes de nuestra vida, pero los proyectos del Señor pueden sorprendernos. También Saulo estaba convencido de seguir la voluntad del Señor cuando perseguía a los cristianos, y se dejo desprogramar en el camino de Damasco. De pronto, no veía nada, no podía nada, no sabia nada. Y dijo: “Señor ¿qué quieres que haga?” (Hc 22,10).

C. Al escuchar el canto “Entre tus manos”, nosotros hacemos la misma afirmación.


2.- Lo bendijo

L1. Bendecir significa “decir bien”. Sobre tu vida Cristo dice una palabra viva y eficaz que afirma tu verdad. Te conoce como eres, te acepta como eres, pero te dirige su Palabra para que vayas identificándote con sus mismos valores. Moldea así tu forma de pensar, que determinara tu forma de ser y actuar. Como ir grabando un disco para que luego reproduzca el mensaje. “Así como la lluvia empapa la tierra y la fecunda, así mi Palabra no tornara a mi vacía” (Is 55, 10, 11). Más cortante que espada de dos filos, esa Palabra penetra hasta la raíz de tus decisiones.

C. Mientras se canta “Tu Palabra me da Vida”, en el símbolo del pan tratas de pensar lo que impide que su Palabra de fruto en ti:

  • las preocupaciones del mundo, que consisten en afanarte por las cosas transitorias.
  • el afán de riquezas que comprende la exagerada búsqueda de bienes materiales.
  • el placer de la carne que es la satisfacción desmedida de todos los sentidos.

R. Escuchar.

“El primer mandamiento es este: Escucha Israel” (Mc 12, 28). Solo si escuchamos al Señor no le achacaremos nuestros errores e imposiciones, no nos equivocaremos ni arriesgaremos a otros “Habla Señor, que tu siervo escucha” “He aquí la esclava del Señor, Hágase en mi según tu Palabra”.


3.- Lo partió

L1. Después que el Señor te tomo en sus manos tal como eres, pronuncio sobre ti su Palabra viva, te consagra a través de una purificación para que seas capaz de ser ofrenda espiritual. Para que seas ázimo, libre de toda contaminación por la levadura. “Purifíquense de toda vieja levadura, para ser masa nueva, pues son panes ácimos, porque Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido inmolado” (1Cor 5, 7). Necesitas ser partido, destrozado, para despojarte de todo lo que te sobra o te daña.

L2. Si tuvieras más posibilidades, sería más efectivo tu trabajo. Pero el problema más serio tal vez no es lo que te falta, sino lo que te sobra. Los metales son puros si no tienen aleaciones. La pureza de intención consiste en hacer las cosas por una sola razón, que sea Evangélica, sin mezclarle intereses personales o ventajas.

C. En este momento cada uno va partiendo su pan en cuantos pedazos sea necesario mientras revisamos las cosas que nos sobran, y las acciones que contaminamos, que no nos dejan ser libres.

¿Que nos sobra?: el egoísmo, materialismo., competencia con nuestros compañeros, orgullo, soberbia, las heridas emocionales a consecuencia del pecado.

Nuestras acciones:

  • Realizamos un importante trabajo en el grupo, pero nuestra única intención es ser tomados en cuenta por los demás; por eso nos desanimamos cuando no nos reconocen.
  • Nos esforzamos por cumplir el deber y lo que nos encomiendan, pero para ganar otra competencia con otros compañeros del grupo. Buscamos quedar bien o superarlos.
  • Desaprobamos un proyecto señalándole mil desventajas, pero el verdadero problema es que no nos tomaron en cuenta para hacerlo.
  • Buscamos estar en el grupo para servir una pascua, e incluso lo hacemos como una opción prioritaria, pero más que servir, nos servimos de esto para incrementar el culto a nuestra persona.
  • Hacemos oración todos los domingos, pero no con vista a Dios, sino al reconocimiento de los demás
  • Servimos al Señor pero esperando una recompensa material.

Igual que los fariseos:

  • Ayunaban de acuerdo a la ley, pero demacraban su rostro para que todos advirtieran su sacrificio.
  • Buscaban hacer notorias oraciones para que se hablara bien de ellos.

Mientras se canta este CANTO, revisemos en nuestro interior que es lo que más nos sobra.

L2. El oro y la plata pasan por un largo proceso de purificación, pero el diamante no puede ser purificado. Hay áreas de nuestra vida que solo dependen de la acción del Espíritu Santo. Somos libres par aceptar que nos lave los pies, pero no podemos hacer nada para que nos lave las manos y la cabeza. No se trata de mejorar nuestra fachada exterior, sino de purificar el corazón. Seria pintar de blanco el sepulcro y dejar por dentro la corrupción. El Señor vomita el doblez de corazón. “Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5)

C. Ahora cada uno saque un poco de migaron de su pan, sintiéndose que es el mismo, lo moldea y lo come. Mientras escuchamos el proceso que debemos seguir para purificarnos.


Medios de purificación:

A) La persecución:

L1. A través de la crítica, la burla, la incomprensión, la destitución, Dios te va liberando de toda seguridad, para depender solo de El. “Ustedes que me han seguido recibirán el ciento por uno, junto con persecuciones, y después la vida eterna” (Mc 10, 29-30) “El siervo bueno es más que su señor; si a mi me han perseguido, también los perseguirán a ustedes” (Jn 15, 20) “Si fueran del mundo, el mundo los amaría. Pero como ya no son del mundo, porque yo al elegirlos los saque del mundo, por eso el mundo los odia” (Jn 15, 19). Si no has sido perseguido, posiblemente eres perseguidor: “El que no esta conmigo, esta contra mi”. El ladrillo de barro necesita meterse al fuego para poder ser utilizado en la construcción. El grano de trigo debe morir para dar fruto.

C. Reflexión.

B) El fracaso

L2. A veces Dios puede permitirlo para que hagamos un alto en el camino y rectifiquemos. La nueva Jerusalén se construye sobre ruinas de la antigua, Así mostramos que trabajamos, si no por fidelidad a Dios y a la misión encomendada. “Uno siembra, otro recoge, Cristo es quien da el crecimiento”. Independientemente del éxito que tengamos en el grupo, nosotros hemos sido enviados a evangelizar.

C. Reflexión.

C) Los problemas:

L1. Jesús nunca nos dijo que todo seria fácil. Nos mando como ovejas entre los lobos. Solo que tendríamos un poder especial para vencer las pruebas y superar las dificultades. Pablo lucho contra el aguijón de la carne, el ángel de Satanás que lo abofeteaba, y al no poder vencerlo suplico y suplico al Señor que lo librara, pero el Señor le respondió: “Te basta mi gracia”. Dios no nos evita los problemas, pero nos da garantía de victoria. Debemos cargar con la cruz para seguir a Cristo a su Pascua. “En el mundo tendrán tribulaciones, pero animo, Yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33).

Los problemas y dificultades purifican nuestras intenciones. Trabajamos, no por comodidad, ni por ventajas personales, sino porque El nos ha seducido y nos hemos dejado seducir. Hay un fuego prendido en nuestros huesos, como en Jeremías, que es imposible extinguir. La obra no es nuestra, sino de Dios. Los problemas sentimos que nos sobrepasan, pero de ninguna manera superan el amor de Dios. Esa es la fe que mueve montañas. Podemos pasar las aguas caudalosas del Mar Rojo, pero el triunfo no es nuestro, pues el Señor ha solucionado los problemas que para nosotros eran imposibles.

C. Reflexión.

D) La calumnia:

L2. Jesús lo prometió: “Los atacaran con toda clase de mentiras” (Mt 5, 11). Es una de las bienaventuranzas, no una desgracia que echa por tierra todo lo construido. La dura experiencia de ser condenados o mal interpretados por algo que no hicimos ni dijimos; y Dios guardando silencio, como si estuviera de parte de quien tiene la injusticia y la mentira. Todo esto propicia la tentación de renunciar al grupo o a encerrarnos en nosotros mismos en actitud defensiva. Y parece que a Dios no le importa el grito de su siervo. En esas circunstancias, el plan de Dios no es manifestar su poder ni extender su brazo vengador, sino purificar a los que han vivido bajo el complejo de esclavitud, forjando al hombre nuevo que conquiste la tierra prometida. Por eso el Señor mismo ha corrido el riesgo de que su nombre sea difamado, de perder su reputación ante los creyentes. Y nosotros no aceptamos que nuestra imagen sea derrumbada y nuestra estatua derribada. Cuando le seguimos a pesar de las calumnias, es que nuestra motivación es su amor, por encima de nuestra fama, prestigio o renombre. Le seguimos por El, no por lo que nos puede dar.

C. Reflexión.

R. Desprendimiento:

Si quemamos las naves, no nos queda otra sino internarnos en la aventura de Jesús. Cuando Jesús dijo: “¿Ustedes también quieren retirarse?” Pedro respondió: “¿A quién iremos, solo tú tienes palabras de vida eterna?”. No importa que sean los buenos quienes nos persigan. Fueron los buenos los que llevaron a Jesús a la Cruz. Tal vez los responsables de representar a Dios te estén obligando a callar, a dejar de trabajar, te tachan de enemigo del orden establecido. Solo te queda abandonarte completamente en Dios, abrazándote a la Cruz. Ya vendrá la resurrección. Tus pecados que son muchos te quedan perdonados porque amas mucho.


4.- Lo repartió.

L1. El pan no se deja en las manos de Jesús, sino que se da a los demás. Jesús llamo a sus discípulos para que estuvieran con El y para enviarlos a predicar. Quien descubre a Jesús comparte su hallazgo con los demás. Entre más partido hayas sido, más repartido serás, y más alcanzaran a comer de esta multiplicación de panes que ha hecho el Señor contigo. Tú pondrás tus cinco panes y dos peces que tienes para ti, y El hace el milagro de darte fecundidad. La vida se conquista dándola. “El hijo del hombre no ha venido ha ser servido sino a servir, y a dar la vida en rescate de todos”.

R. Servicio generoso:

La viuda pobre dio más que todos, porque “Ofrendo todo cuanto tenia”. Nosotros medimos la calidad de la oferta por la cantidad. Pero el ofrendómetro divino mide lo que se dejo de dar, no lo que se dio. Desprendernos para una relación de exclusividad con Cristo y con la causa del reino.

C. ¿En qué urge que sigas sirviendo? En este momento como signo de que queremos ser compartidos intercambiamos nuestros trozos de pan con los demás.

CANTO


5.- Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre.

L1. Nosotros nos transformamos en el mismo Jesús. La formación de un discípulo apóstol se termina hasta que es transformado en cristo Jesús. “Vivo, mas no vivo yo, es Cristo quien vive en mi” (Gal 2, 20). Todos juntos, amasados como granos de trigo hecha harina, formamos el cuerpo de Cristo. Somos miembros unos de otros. Hay variedad de carismas, ministerios, actividades, pero un mismo Espíritu que anima. Buscamos el crecimiento de todo el cuerpo.

C. ¿Hay personas que no acepto en este grupo? Manifestamos un gesto de paz unos con otros mientras se canta “Hazme un Instrumento de Paz”.


6. Coman y beban todos.

L2. Ser comido y bebido significa gastar la vida en servicio de los demás, para que ellos vivan. Los malos pastores viven de sus ovejas; el buen pastor da la vida por sus ovejas. Sobre todo por la oveja perdida, rebelde, que nada puede dar a cambio.

R. Disposición incondicional:

Un servidor es como el grano de trigo que muere para dar fruto. Sabe desaparecer en tiempo oportuno, entregándose en alimento para que otros crezcan. Esta en la entera disposición de quien lo necesita.

C. Todos pasan a beber un poco de vino en el cáliz comen de su pan. (Se pone un poco de música.)


7.- Hagan esto en memoria mía.

L1. Ya que hemos sido hechos Eucaristía, ahora Jesús nos manda repetir este mismo gesto, para hacer otros discípulos como El nos ha hecho a nosotros. Así nos ofreceremos juntos al Padre. No basta entrenar a la gente con dinámicas de grupo y administración, con clases de religión y ciencias de la comunicación. “Enséñenles a guardar todo lo que Yo les he mandado”. Este es el programa de vida que se te ofrece en cada Eucaristía. En ella vas siendo cada día más discípulo y pastor.

C. Compromiso.

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El hombre en oración: Introducción e índice general

El hombre en oración: Introducción e índice general

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy quiero comenzar una nueva serie de catequesis. Después de las catequesis sobre los Padres de la Iglesia, sobre los grandes teólogos de la Edad Media, y sobre las grandes mujeres, ahora quiero elegir un un tema que nos interesa mucho a todos: es el tema de la oración, de modo específico de la cristiana, es decir, la oración que Jesús nos enseñó y que la Iglesia sigue enseñándonos. De hecho, es en Jesús en quien el hombre se hace capaz de unirse a Dios con la profundidad y la intimidad de la relación de paternidad y de filiación. Por eso, juntamente con los primeros discípulos, nos dirigimos con humilde confianza al Maestro y le pedimos: «Señor, enséñanos a orar» (Lc 11, 1).

En las próximas catequesis, acudiendo a las fuentes de la Sagrada Escritura, la gran tradición de los Padres de la Iglesia, de los maestros de espiritualidad y de la liturgia, queremos aprender a vivir aún más intensamente nuestra relación con el Señor, casi una «escuela de oración». En efecto, sabemos bien que la oración no se debe dar por descontada: hace falta aprender a orar, casi adquiriendo siempre de nuevo este arte; incluso quienes van muy adelantados en la vida espiritual sienten siempre la necesidad de entrar en la escuela de Jesús para aprender a orar con autenticidad. La primera lección nos la da el Señor con su ejemplo. Los Evangelios nos describen a Jesús en diálogo íntimo y constante con el Padre: es una comunión profunda de aquel que vino al mundo no para hacer su voluntad, sino la del Padre que lo envió para la salvación del hombre.

Santo Padre emérito Benedicto XVI: El hombre en oración

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El hombre en oración: Introducción e índice general

1. Culturas antiguas

2. El hombre es un ser religioso

3. La intercesión de Abraham por Sodoma

4. Lucha nocturna y encuentro con Dios

5. La intercesión de Moisés por su pueblo

6. Confrontación entre profetas y oraciones

7. El pueblo de Dios que reza: los Salmos

8. La lectura de la Biblia, alimento del espíritu

9. El «oasis» del espíritu

10. La meditación

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«La Virgen niña» – Vida de la Virgen María

«La Virgen niña» – Vida de la Virgen María

Vivía en Judea un matrimonio mayor, llamados Joaquín y Ana, que pedían a Dios, con fervor, una sola cosa: que les diera descendencia. Tan pura era su oración que el Señor los premió con un gran regalo: una bellísima niña a la que llamaron María.

María era dulce, fiel y amable, respetuosa con su familia y amiga de todos. Además, como sus padres, amaba a Dios sobre todas las cosas.

Y Dios, que nos conoce a todos en nuestro interior, la encontró tan pura y buena, que la reservó para la misión más importante: ser la Madre del Salvador y de todos los hombres.

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«La Virgen niña» – Vida de la Virgen María

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Recursos para «Primeros pasos con Jesús»

 

 

 

Canción «El mandamiento del Amor»

Canción «Una espiga»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «Una espiga»

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Canción «Una espiga»: letra

Una espiga dorada por el sol,

el racimo que corta el viñador,

se convierten ahora en pan y vino de amor,

en el cuerpo y la sangre del Señor…

 

Compartimos la misma comunión,

somos trigo del mismo sembrador,

un molino la vida nos tritura con dolor,

Dios nos hace Eucaristía en el amor…

 

Como granos que han hecho el mismo pan,

como notas que tejen un cantar,

como gotas de agua que se funden en el mar,

los cristianos un cuerpo formarán.

 

En la mesa de Dios se sentarán,

como hijos, su pan comulgarán,

una misma esperanza, caminando, cantaran,

en la vida como hermanos se amaran.

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Canción «Una espiga»: partitura

Canción «Una espiga»

 

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

 

San Agustín

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Evangelio del día: Ustedes son la luz del mundo

Evangelio del día: Ustedes son la luz del mundo

Mateo 5, 13-16. Martes de la 10.ª semana del Tiempo Ordinario. La luz del Señor es una luz humilde, mansa, tranquila… es una luz de paz.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo».

Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede

Lecturas

Primera lectura: Segunda Carta de san Pablo a los Corintios, 2 Cor 1, 18-22

Salmo: Sal 119(118)

Oración introductoria

¡Oh Dios mío, Padre Todopoderoso! Nuestra felicidad está en buscar el Reino de los Cielos. Ayúdame a irradiar esta felicidad a los demás.

Petición

Señor, concédeme tu gracia indispensable para ser luz que ilumine la obra que Dios ha hecho en mí.

Meditación del Santo Padre Francisco

La humildad, la mansedumbre, el amor, la experiencia de la cruz, son los medios a través de los cuales el Señor derrota el mal. Y la luz que Jesús ha traído al mundo vence la ceguera del hombre, a menudo deslumbrado por la falsa luz del mundo, más potente, pero engañosa. Nos corresponde a nosotros discernir qué luz viene de Dios. Es éste el sentido de la reflexión propuesta por el Papa Francisco durante la misa del martes 3 de septiembre.

Comentando la primera lectura, el Santo Padre se detuvo en la «hermosa palabra» que san Pablo dirige a los Tesalonicenses: «Vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas… sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas» (1 Tes 5,1- 6, 9-11).

Está claro —explicó el Papa— lo que quiere decir el apóstol: «la identidad cristiana es identidad de la luz, no de las tinieblas». Y Jesús trajo esta luz al mundo. «San Juan —precisó el Santo Padre—, en el primer capítulo de su Evangelio, nos dice que «la luz vino al mundo», Él, Jesús». Una luz que «no ha sido bien querida por el mundo», pero que sin embargo «nos salva de las tinieblas, de las tinieblas del pecado». Hoy —continuó el Pontífice— se piensa que es posible obtener esta luz que rasga las tinieblas a través de tantos hallazgos científicos y otras invenciones del hombre, gracias a los cuales «se puede conocer todo, se puede tener ciencia de todo». Pero «la luz de Jesús —advirtió— es otra cosa. No es una luz de ignorancia, ¡no, no! Es una luz de sabiduría, de prudencia; pero es otra cosa. La luz que nos ofrece el mundo es una luz artificial. Tal vez fuerte, más fuerte que la de Jesús, ¿eh? Fuerte como un fuego artificial, como un flash de fotografía. En cambio la luz de Jesús es una luz mansa, es una luz tranquila, es una luz de paz. Es como la luz de la noche de Navidad: sin pretensiones. Es así: se ofrece y da paz. La luz de Jesús no da espectáculo; es una luz que llega al corazón. Es verdad que el diablo, y esto lo dice san Pablo, muchas veces viene disfrazado de ángel de luz. Le gusta imitar la luz de Jesús. Se hace bueno y nos habla así, tranquilamente, como habló a Jesús tras el ayuno en el desierto: «si tú eres el hijo de Dios haz este milagro, arrójate del templo», ¡hace espectáculo! Y lo dice de manera tranquila» y por ello engañosa.

Por ello el Papa Francisco recomendó «pedir mucho al Señor la sabiduría del discernimiento para reconocer cuándo es Jesús quien nos da la luz y cuándo es precisamente el demonio disfrazado de ángel de luz. ¡Cuántos creen vivir en la luz, pero están en las tinieblas y no se dan cuenta!».

¿Pero cómo es la luz que nos ofrece Jesús? «Podemos reconocerla —explicó el Santo Padre— porque es una luz humilde. No es una luz que se impone, es humilde. Es una luz apacible, con la fuerza de la mansedumbre; es una luz que habla al corazón y es también una luz que ofrece la cruz. Si nosotros, en nuestra luz interior, somos hombres mansos, oímos la voz de Jesús en el corazón y contemplamos sin miedo la cruz en la luz de Jesús». Pero si, al contrario, nos dejamos deslumbrar por una luz que nos hace sentir seguros, orgullosos y nos lleva a mirar a los demás desde arriba, a desdeñarles con soberbia, ciertamente no nos hallamos en presencia de la «luz de Jesús». Es en cambio «luz del diablo disfrazado de Jesús —dijo el obispo de Roma—, de ángel de luz. Debemos distinguir siempre: donde está Jesús hay siempre humildad, mansedumbre, amor y cruz. Jamás encontraremos, en efecto, a Jesús sin humildad, sin mansedumbre, sin amor y sin cruz». Él hizo el primero este camino de luz. Debemos ir tras Él sin miedo, porque «Jesús tiene la fuerza y la autoridad para darnos esta luz». Una fuerza descrita en el pasaje del Evangelio de la liturgia del día, en el que Lucas narra el episodio de la expulsión, en Cafarnaún, del demonio del hombre poseído (cf. Lc 4, 16-30). «La gente —subrayó el Papa comentando el texto— era presa del temor y, dice el Evangelio, se preguntaba: «¿qué clase de palabra es ésta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen». Jesús no necesita un ejército para expulsar los demonios, no necesita soberbia, no necesita fuerza, orgullo». ¿Cuál es ésta palabra que «da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen?», se preguntó el Pontífice. «Es una palabra —respondió— humilde, mansa, con mucho amor». Es una palabra que nos acompaña en los momentos de sufrimiento, que nos acercan a la cruz de Jesús. «Pidamos al Señor —fue la exhortación conclusiva del Papa Francisco— que nos dé hoy la gracia de su luz y nos enseñe a distinguir cuándo la luz es su luz y cuándo es una luz artificial hecha por el enemigo para engañarnos».

Santo Padre Francisco: Una luz humilde y llena de amor

Homilía del martes, 3 de septiembre de 2013

Catecismo de la Iglesia Católica, CEC

III. Vida moral y testimonio misionero

2044 La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos. “El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios” (AA 6).

2045 Los cristianos, por ser miembros del Cuerpo, cuya Cabeza es Cristo (cf Ef 1, 22), contribuyen a la edificación de la Iglesia mediante la constancia de sus convicciones y de sus costumbres. La Iglesia aumenta, crece y se desarrolla por la santidad de sus fieles (cf LG 39), “hasta que lleguemos al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud en Cristo” (Ef 4, 13).

2046 Llevando una vida según Cristo, los cristianos apresuran la venida del Reino de Dios, “Reino de justicia, de verdad y de paz” (Solemnidad de N. Señor Jesucristo Rey del Universo, Prefacio: Misal Romano). Esto no significa que abandonen sus tareas terrenas, sino que, fieles a su Maestro, las cumplen con rectitud, paciencia y amor.

Catecismo de la Iglesia Católica

Propósito

Ser el primero en disculparme y poner una sonrisa tras una discusión.

Diálogo con Cristo

Señor, me llamas a ser sal y luz para los demás; a ser reflejo de tu amor y misericordia. Ayúdame, Señor, a ser dócil al Espíritu Santo, para que sea el sagrado Paráclito quien muestre al testigo auténtico de tu amor.

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