Con este artículo queremos fomentar especialmente que niños y jóvenes sean capaces de compartir su fe aprendiendo y divirtiéndose, por qué no. El teatro es una herramienta muy adecuada en la adolescencia para que estos «cristianos en crecimiento» creen recuerdos llenos de sentido espiritual… que muchas veces puede marcar la diferencia.
Representando un personaje con valores cristianos, el joven actor se identifica con ellos, los asume como propios, y es capaz de transmitirlos a los demás.
Os presentamos esta obra para títeres del escritorJoan Salvador, adecuada para los niños que están preparando su Primera Comunión, o algo más mayores.
Cuernecillos, Plumas y Pastorcillos
Aconsejada para niños de 8 a 12 años, cuenta con un reparto de más de 30 personajes.
Unos angelitos preparan el nacimiento del niño Jesús, donde aparecen los Reyes Magos, pastores, incluso unos diablillos buenos.
Os adelantamos en estas fechas una sencilla obra de teatro, titulada «Un nacimiento especial» para preparar en el aula, en la parroquia o entre un grupo de niños de nuestro vecindario. Es importante que el trabajo con los niños sea riguroso, aunque no agobiante… los niños son buenos actores por naturaleza, siempre que comprendan lo que están haciendo. La labor del director de la obra debe insistir precisamente en eso: que los actores sean capaces de comprender su personaje y el de los demás, y que el texto de la obra sea asimilado por todos, con los valores que contiene.
Decorado
El escenario representa un nacimiento sin figuras. Puede haber un fondo de montañas pintadas, y un portal realizado con cartones pintados. A los lados deben aparecer simuladas dos cajas de donde saldrán las figuras y los juguetes.
Personajes
El reparto completo lo componen 20 personajes.
Lorena
Jimena
Mónica
Melchor
Gaspar
Baltasar
Paje Melchor
Paje Gaspar
Paje Baltasar
Pastora
Rapero
Bacalao
Rockero
China
India
Marroquí
Egipcia
Virgen
San José
Ángel
REPRESENTACIÓN
Primera Parte
LORENA: ¡Hola! ¿Cómo estás? Me llamo Lorena y, como veis soy una muñeca.
JIMENA: Y yo soy Jimena, y también soy una muñeca. Nuestra dueña se llama Mónica y tiene 8 Años. La queremos mucho. Somos sus muñecas preferidas… Bueno, no sólo nosotras, porque como pronto verán, a Mónica le gustan mucho las muñecas.
LORENA: Pero se preguntarán qué hacemos aquí. Vamos a contarles una historia deNavidad. Aunque un poco extraña, o mejor dicho, un poco fantástica, o un poco milagrosa. Veréis.
JIMENA: Unos días antes de Navidad, Mónica quiso poner su nacimiento. Colocó las montañas, las casitas, el río y el portal. Mónica fue sacando de la caja las figuritas del Portal y las fue colocando.
– De la caja van saliendo las figuras del Portal que Mónica va colocando –
MÓNICA: Primero la Virgen y San José. Luego el Ángel y el niño… Después todas las demás figuras.
LORENA: Pero, ¡qué fatalidad! Sólo quedaba una pastorcilla. Es que el Año pasado se le cayó la caja y se le rompieron las demás figuras.
MONICA: ¿Y qué hago ahora?
JIMENA: Mónica no sabía que hacer. De repente tuvo una idea muy extraña. Se dirigió a la caja donde guardaba todas sus muñecas, y fue colocándolas en el nacimiento.
– De la caja del lado opuesto, Mónica va sacando muñecos –
JIMENA: Primero, las muñecas que sus padres le habían traído de todas las partes del mundo.
LORENA: Una muñequita de la China.
JIMENA: Una pequeña muñeca india.
LORENA: una elegante muñeca egipcia.
JIMENA: Una preciosa muñequita marroquí…
LORENA: Pero también sacó de la caja tres marchosos personajes: un rockero, un fan de la música bacalao y un rapero.
JIMENA: Mónica estaba contenta con aquel original nacimiento. Lo miró con cariño y como estaba muy cansada se fue a la cama.
Segunda Parte
MELCHOR: ¡Qué oscuro está esto! Nos hemos perdido. ¿Dónde estará el portal?
Aparecen por el fondo del teatro y avanzan entre los espectadores.
PAJE MELCHOR: No sé, majestad. Quizás es mejor que vayamos a recoger los camellos y volvamos a Oriente.
GASPAR: Ni hablar, Melchor. No hemos hecho un viaje tan largo para rendirnos ante las dificultades.
PAJE GASPAR: ¡Majestad! ¡Allí! Iluminado por esa gran estrella.BALTASAR: ¡Si, si, ya la veo! ¡Vamos, vamos deprisa!
MELCHOR: Pero, ¿qué es esto?
PAJE MELCHOR: Majestad, nos hemos equivocado de siglo.
GASPAR: ¿Puede decirme alguien qué es todo esto?
LORENA: Es un nacimiento, Majestad. Pero con figuras de todos los tiempos. ¿O es que vuestra majestad no sabe que Jesús ha nacido para todos?
PAJE GASPAR: ¡Me gusta esto! ¿Quiénes son ustedes?
JIMENA: Muñecas. Somos muñecas que formamos parte del nacimiento. ¿No les gusta la idea?
BALTASAR: Mmm… A mí me gusta. Es cierto que para Dios todos somos iguales.
LORENA: Pero subid, subid, majestades…Estaréis muy cansados… Sentaos, sentaos aquí.
PAJE BALTASAR: Pero, ¿no hay ni una sola figura de verdad?
JIMENA: Si majestad, hay una. Es una pastora. ¡Pastora, pastora! Ven aquí que sus majestades quieren verte.
PASTORA: Aquí estoy majestad.
LORENA: Majestades, ¿os gustaría oír villancicos? Es el canto típico de Navidad.
MELCHOR: Si, si… Pero, tú sola.
RAPERO: Déjenme a mí. Van a ver lo que es ritmo.
– Se oye música rap y el rapero se pone a bailar –
PAJE MELCHOR: Pero esto no es un villancico de los de toda la vida.
JIMENA: Tenéis razón. Pastora, ven a cantar.
GASPAR: ¡Ah! ¡No hay nada como los villancicos de toda la vida!
BACALAO: Pues ahora me toca a mí. Prepárense a oír villancicos modernos.
– Se oye música bacalao y baila al ritmo de la música –
LORENA: ¡Qué horror! Esto no es un villancico. Pastora, ahora te toca a ti.
ROCKERO: No, no. El rock es el mejor ritmo para un villancico. ¡A bailar!
– Se oye un rock y baila a su ritmo –
Tercera Parte
VIRGEN: (sale del portal y se acerca a la parte exterior del escenario). ¿Qué escándalo es éste? Me van a despertar al niño.
CHINA: tiene razón María ¡Nos han despertado a todos!, ¿verdad compañeras? Venga todas para acá.
– Se acercan las muñecas del mundo –
PAJE GASPAR: Perdonen. Estábamos discutiendo sobre música.
SAN JOSÉ: Pero, ¿qué pasa aquí? ¿Quiénes son todos ustedes?
INDIA: Somos personas de todo el mundo que hemos venido a ver al niño Jesús.
ÁNGEL: Pero… aquí ocurren cosas muy extrañas.
EGIPCIA: No, Ángel, no es extraño: es más natural. Aquí estamos todas las razas y todos los siglos y todas las edades.
VIRGEN: Es cierto. Pensándolo bien, éste es el nacimiento verdadero y no el que han puesto otros Años.
MARROQUÍ: Claro, Jesús nace para todos los siglos, y para todas las razas y para todas las edades.
SAN JOSÉ: Muchachas, ¡esto me gusta!, Deberían conseguir que en todas partes se pusieran nacimientos como éste.
CHINA: Yo estoy muy orgullosa de poder estar aquí representando todas las razas.
INDIA: ¡Y todos los colores!
EGIPCIA: ¡Y todas las culturas!
MARROQUÍ: ¡Y todas las naciones!
LORENA: Y así acabó aquella maravillosa noche. En aquel nacimiento se reunieron todas las razas, edades y gustos, porque Jesús ha nacido para todos.
JIMENA: ¡Jesús ha nacido para todos! Y cada Navidad debemos hacer que este nacimiento se haga realidad en nuestras vidas. ¿Qué les parece si nos unimos para cantar un villancico?
Buscar un villancico popular para que canten todos los participantes y animen al público a hacerlo con ellos.
La productora Monte Tabor ha desarrollado una fascinante serie en 13 DVD para los más pequeños. A través de relatos, canciones y ejemplos Querubín entretiene y enseña a los niños sus primeros pasos en la fe educando en valores.
Podéis obtener más información en el portal de la productora Monte Tabor Producciones, donde ofrecen una gama de productos audiovisuales muy apropiados para la catequesis familiar.
Con este artículo queremos fomentar especialmente que niños y jóvenes sean capaces de compartir su fe aprendiendo y divirtiéndose, por qué no. El teatro es una herramienta muy adecuada en la adolescencia para que estos «cristianos en crecimiento» creen recuerdos llenos de sentido espiritual… que muchas veces puede marcar la diferencia.
Representando un personaje con valores cristianos el joven actor se identifica con ellos, los asume como propios, y es capaz de transmitirlos a los demás.
En este artículo os presentamos la obra Canción de Navidad, adaptada teatralmente por el escritor Joan Salvador e Isabel Giménez. Una obra muy adecuada para quienes preparan su Confirmación.
Canción de Navidad
Aconsejada para jóvenes de 10 a 15 años, implica 24 personajes.
Es una adaptación del cuento de Charles Dickens; Scrooge recibe la visita de tres espíritus para que reflexione sobre su forma de vivir.
Uno de los más grandes maestros de la teología medieval es san Alberto Magno. El título de “grande” (magnus), con el que ha pasado a la historia, indica la vastedad y la profundidad de su doctrina, que él asoció a la santidad de la vida. Pero ya sus contemporáneos no dudaban en atribuirle títulos excelentes; un discípulo suyo, Ulrico de Estrasburgo, lo definió «asombro y milagro de nuestra época».
Nació en Alemania a principio del siglo XIII, y aún muy joven se dirigió a Italia, a Padua, sede de una de las más famosas universidades de la Edad Media. Se dedicó al estudio de las llamadas “artes liberales”: gramática, retórica, dialéctica, aritmética, geometría, astronomía y música, es decir, de la cultura general, manifestando ese típico interés por las ciencias naturales, que se convertiría bien pronto en el campo predilecto de su especialización. Durante su estancia en Padua, frecuentó la iglesia de los Dominicos, a los cuales se unió después con la profesión de los votos religiosos. Las fuentes hagiográficas dan a entender que Alberto maduró gradualmente esta decisión. La relación intensa con Dios, el ejemplo de santidad de los Frailes dominicos, la escucha de los sermones del beato Jordán de Sajonia, sucesor de santo Domingo en la guía de la Orden de los Predicadores, fueron los factores decisivos que le ayudaron a superar toda duda, venciendo también resistencias familiares. A menudo, en los años de la juventud, Dios nos habla y nos indica el proyecto de nuestra vida. Como para Alberto, también para todos nosotros la oración personal nutrida por la Palabra del Señor, la frecuencia de los sacramentos y la guía espiritual de hombres iluminados son los medios para descubrir y seguir la voz de Dios. Recibió el hábito religioso del beato Jordán de Sajonia.
Tras la ordenación sacerdotal, los Superiores lo destinaron a la enseñanza en varios centros d estudios teológicos anexos a los conventos de los Padres dominicos. Las brillantes cualidades intelectuales le permitieron perfeccionar el estudio de la teología en la universidad más célebre de la ´poca, la de París. Desde entonces san Alberto emprendió esa extraordinaria actividad de escritor, que habría proseguido durante toda la vida.
Le fueron asignadas tareas prestigiosas. En 1248 fue encargado de abrir un estudio teológico en Colonia, una de las capitales más importantes de Alemania, donde vivió en muchas ocasiones y que se convirtió en su ciudad de adopción. De París llevó consigo a Colonia un alumno excepcional, Tomás de Aquino. Bastaría sólo el mérito de haber sido maestro de santo Tomás, para nutrir profunda admiración hacia san Alberto. Entre estos dos teólogos se estableció una relación de estima y amistad recíproca, actitudes humanas que ayudan mucho al desarrollo de la ciencia. En 1254 Alberto fue elegido Provincial de la Provincia Teutoniae – teutónica – de los Padres dominicos, que comprendía comunidades difundidas en un vasto territorio del Centro y del Norte de Europa. Se distinguió por el celo con el que ejerció este ministerio, visitando las comunidades y recordando constantemente a los hermanos la fidelidad a las enseñanzas y al ejemplo de santo Domingo.
Sus dotes no se le escaparon al papa de aquella época, Alejandro IV, que quiso a Alberto durante un cierto tiempo junto a sí en Anagni –donde los papas residían con frecuencia– en la misma Roma y en Viterbo, para valerse de sus asesoramiento teológico. El mismo Sumo Pontífice lo nombró obispo de Ratisbona, una diócesis grande y famosa que se encontraba, sin embargo, en un momento difícil. Entre 1260 y 1262 Alberto llevó a cabo ese ministerio con dedicación incansable, consiguiendo llevar paz y concordia a la ciudad, reorganizar parroquias y conventos, y dar un nuevo impulso a las actividades caritativas.
En los años 1263-1264, Alberto predicaba en Alemania y en Bohemia, encargado por el papa Urbano IV, para volver después a Colonia y retomar su misión de profesor, de investigador y de escritor. Siendo hombre de oración, de ciencia y de caridad, gozaba de gran autoridad en sus intervenciones, en varias circunstancias de la Iglesia y de la sociedad de la época: fue sobre todo hombre de reconciliación y de paz en Colonia, donde el arzobispo había entrado en dura confrontación con las instituciones ciudadanas; se prodigó durante el desarrollo del Concilio de Lyon, en 1274, convocado por el papa Gregorio X para favorecer la unión entre la Iglesia latina y la griega, tras la separación del gran cisma de Oriente de 1054; aclaró el pensamiento de Tomás de Aquino, que había sido objeto de objeciones e incluso de condenas del todo injustificadas.
Murió en la celda de su convento de la Santa Cruz en Colonia en 1280, y bien pronto fue venerado por sus hermanos. La Iglesia lo propuso al culto de los fieles con la beatificación, en 1622, y con la canonización, en 1931, cuando el papa Pío XI lo proclamó Doctor de la Iglesia. Se trataba de un reconocimiento sin duda apropiado para este gran hombre de Dios e insigne investigador, no sólo de las verdades de la fe, sino de muchísimos otros sectores del saber; de hecho, echando una mirada a los títulos de sus numerosísimas obras, se da uno cuenta de que su cultura tiene algo de prodigioso, y que sus intereses enciclopédicos le llevaron a ocuparse no sólo de filosofía y de teología, como otros contemporáneos, sino también de toda otra disciplina entonces conocida, de la física a la química, de la astronomía a la mineralogía, de la botánica a la zoología. Por este motivo el papa Pío XII lo nombró patrono de quienes cultivan las ciencias naturales, y se le llama también Doctor universalis, precisamente por la vastedad de sus intereses y de su saber.
Ciertamente, los métodos científicos utilizados por san Alberto Magno no son los que se afirmarían en los siglos sucesivos. Su método consistía simplemente en la observación, en la descripción y en la clasificación de los fenómenos estudiados, pero así abrió la puerta a trabajos futuros.
Él tiene mucho que enseñarnos aún. Sobre todo, san Alberto muestra que entre fe y ciencia no hay oposición, a pesar de algunos episodios de incomprensión que se han registrado en la historia. Un hombre de fe y de oración, como fue san Alberto Magno, puede cultivar serenamente el estudio de las ciencias naturales y progresar en el conocimiento del micro y del macrocosmos, descubriendo las leyes propias de la materia, ya que todo esto concurre a alimentar la sed y el amor de Dios. La Biblia nos habla de la creación como del primer lenguaje a través del cual Dios – que es suma inteligencia, que es Logos – nos revela algo de sí mismo. El libro de la Sabiduría, por ejemplo, afirma que los fenómenos de la naturaleza, dotados de grandeza y de belleza, son como las obras de un artista, a través de las cuales, por analogía, podemos conocer al Autor de la creación (cfr Sb. 13,5). Con una similitud clásica en la Edad Media y en el Renacimiento se puede comparar el mundo natural a un libro escrito por Dios, que nosotros leemos en base a las diversas aproximaciones de las ciencias (cfr Discurso a los participantes en la Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, 31 de octubre de 2008). ¡Cuántos científicos, de hecho, tras las huellas de san Alberto Magno, han llevado adelante sus investigaciones inspirados por el asombro y la gratitud frente al mundo que, a sus ojos de investigadores y de creyentes, aparecía y aparece como obra buena de un Creador sabio y amoroso! El estudio científico se transforma entonces en un himno de alabanza. Lo había comprendido bien un gran astrofísico de nuestros tiempos, del que se ha iniciado la causa de beatificación, Enrico Medi, el cual escribió: “Oh, vosotras, misteriosas galaxias …, yo os veo, os calculo, os entiendo, os estudio y os descubro, os penetro y os recojo. De vosotras tomo la luz y hago ciencia de ella, tomo el movimiento y lo hago sabiduría, tomo las chispas de colores y las hago poesía; os tomo, estrellas, en mis manos, y temblando en la unidad de mi ser os elevo sobre vosotras mismas, y en oración os pongo ante el Creador, a quien sólo por mi medio vosotras estrellas podéis adorar» (Le opere. Inno alla creazione).
San Alberto Magno nos recuerda que entre ciencia y fe hay amistad, y que los hombres de ciencia pueden recorrer, a través de su vocación al estudio de la naturaleza, un auténtico y fascinante recorrido de santidad.
Su extraordinaria apertura de mente se revela también en una operación cultural que él emprendió con éxito, es decir, en la acogida y en la valoración del pensamiento de Aristóteles. En los tiempos de san Alberto, de hecho, se estaba difundiendo el conocimiento de numerosas obras de este gran filósofo griego vivido en el siglo IV antes de Cristo, sobre todo en el ámbito de la ética y de la metafísica. Estas demostraban la fuerza de la razón, explicaban con lucidez y claridad el sentido y la estructura de la realidad, su inteligibilidad, el valor y el fin de las acciones humanas. San Alberto Magno abrió la puerta a la recepción completa de la filosofía de Aristóteles en la filosofía y teología medieval, una recepción elaborada después de modo definitivo por santo Tomás. Esta recepción de una filosofía, digamos, pagana pre-cristiana fue una auténtica revolución cultural para aquel tiempo. Y sin embargo, muchos pensadores cristianos temían a la filosofía de Aristóteles, la filosofía no cristiana, sobre todo porque ésta, presentada por sus comentaristas árabes, había sido interpretada de modo que aparecía, al menos en algunos puntos, como irreconciliable con la fe cristiana. Se planteaba entonces un dilema: fe y razón, ¿se contradicen entre ellas o no?
Aquí está uno de los grandes méritos de san Alberto: con rigor científico estudió las obras de Aristóteles, convencido de que todo lo que es realmente racional es compatible con la fe revelada en las Sagradas Escrituras. En otras palabras, san Alberto Magno contribuyó así a la formación de una filosofía autónoma, distinta de la teología y unida con ella sólo por la unidad de la verdad. Así nació en el siglo XIII una clara distinción entre estos dos saberes, filosofía y teología, que, dialogando entre sí, cooperan armoniosamente al descubrimiento de la autentica vocación del hombre, sediento de verdad y de felicidad: es sobre todo la teología, definida por san Alberto como “ciencia afectiva”, la que indica al hombre su llamada a la alegría eterna, una alegría que brota de la plena adhesión a la verdad.
San Alberto Magno fu capaz de comunicar estos conceptos de modo sencillo y comprensible. Auténtico hijo de santo Domingo, predicaba de buen grado al pueblo de Dios, que quedaba prendado de su palabra y del ejemplo de su vida.
Queridos hermanos y hermanas, oremos al Señor para que no falten nunca en la santa Iglesia teólogos doctos, píos y sabios como san Alberto Magno y que nos ayude a cada uno de nosotros a hacer propia la «fórmula de la santidad» que él siguió en su vida: “Querer todo lo que yo quiero para gloria de Dios, como Dios quiere para su gloria todo lo que él quiere”, es decir, conformarse siempre a la voluntad de Dios para querer y hacer sólo y siempre para su gloria.
2. Situación actual del matrimonio y la familia en nuestra sociedad
9. ¿Cuál es la situación de la familia en nuestra sociedad?
Los cambios culturales de las últimas décadas han influido fuertemente en el concepto tradicional de la familia. Sin embargo, la familia es una institución natural dotada de una extraordinaria vitalidad con gran capacidad de reacción y defensa. No todos estos cambios han sido perjudiciales y por eso el panorama actual sobre la familia puede decirse que está compuesto de aspectos positivos y negativos.
10. ¿Qué aspectos positivos se notan en muchas familias?
El sentido cristiano de la vida ha influido para que en nuestra sociedad se promueva cada vez más: una conciencia más viva de la libertad y responsabilidad personales en el seno de las familias; el deseo de que las relaciones entre los esposos y de los padres con los hijos sean virtuosas; una gran preocupación por la dignidad de la mujer; una actitud más atenta a la paternidad y maternidad responsables; un mayor cuidado a la educación de los hijos; una mayor preocupación de las familias para relacionarse y ayudarse entre sí.
11. ¿Qué aspectos negativos encontramos en las familias de nuestro país?
Son muchos y todos ellos revelan las consecuencias que provoca el rechazo del amor de Dios por los hombres y mujeres de nuestra época. De modo resumido podemos señalar: una equivocada concepción de la independencia de los esposos; defectos en la autoridad y en la relación entre padres e hijos; dificultades para que la familia transmita los valores humanos y cristianos; creciente número de divorcios y de uniones no matrimoniales; el recurso fácil a la esterilización, al aborto y la extensión de una mentalidad antinatalista muy difundida entre los matrimonios; condiciones morales de miseria inseguridad y materialismo; la emergencia silenciosa de gran número de niños de la calle fruto de la irresponsabilidad o de la incapacidad educativa de sus padres; gran cantidad de personas abandonadas por falta de familia estable y solidaria.
12. ¿Qué podemos hacer para que los signos negativos no prevalezcan?
La única solución verdaderamente eficaz es que cada hombre y cada mujer se esfuercen por vivir en sus familias las enseñanzas del Evangelio, con autenticidad El sentido cristiano de la vida hará que siempre prevalezcan los signos positivos sobre los negativos, aunque estos nunca falten.
13. ¿Jesucristo nos dio algún ejemplo especial sobre la familia?
Sí, porque Jesucristo nació en una familia ejemplar, Sus padres fueron José y María. Les obedeció en todo (cf. Lc 2,5 1) y aprendió de ellos a crecer como verdadero hombre. Así pues la familia de Cristo es ejemplo y modelo para toda familia.
14. ¿Esas enseñanzas son válidas para la familia de nuestros días?
Los ejemplos de la Sagrada Familia alcanzan a los hombres de todas las épocas y culturas, porque el único modo de conseguir la realización personal y la de los seres amados es crear un hogar en donde la ternura, el respeto, la fidelidad, el trabajo, el servicio desinteresado sean las normas de vida.
15. ¿Quiénes deben sentirse responsables de fortalecer la institución familiar?
Cada hombre es responsable dé una manera u otra de la sociedad en que vive, y por tanto de la institución familiar, que es su fundamento. Los casados, deben responder que la familia que han formado sea según el designio de Dios; los que permanecen solteros, deben cuidar de aquella en que nacieron. Los jóvenes y adolescentes tienen una particular responsabilidad de prepararse para construir establemente su futura familia.
La Iglesia enseña que la familia es uno de los bienes más preciosos de la humanidad.
2. ¿Por qué es un bien tan precioso?
La familia es un don tan precioso porque forma parte del plan de Dios para que todas las personas puedan nacer y desarrollarse en una comunidad de amor, ser buenos hijos de Dios en este mundo y participar en la vida futura del Reino de los Cielos: Dios ha querido que los hombres, formando la familia, colaboren con Él en esa tarea.
3. ¿Dónde están revelados los planes de Dios sobre el matrimonio y la familia?
En la Sagrada Escritura la Biblia se narra la creación del primer hombre y de la primera mujer: Dios los creó a su imagen y semejanza; los hizo varón y mujer, los bendijo y les mandó crecer y multiplicarse para poblar la tierra (cf. Gen 1,27). Y para que esto fuera posible de un modo verdaderamente humano, Dios mandó que el hombre y la mujer se unieran para formar la comunidad de vida y amor que es el matrimonio (cf. Gen 2,19?24).
4. ¿Qué beneficios trae formar una familia como Dios, manda?
Cuando las familias se forman según la voluntad de Dios, son fuertes, sanas y felices; hacen posible la promoción humana y espiritual de sus miembros contribuyendo a la renovación de toda la sociedad y de la misma Iglesia.
5. ¿Cómo ayuda la Iglesia a los hombres para que conozcan el bien de la familia?
La Iglesia ofrece su ayuda a todos los hombres recordándoles cuál es el designio de Dios sobre la familia y el matrimonio. A los católicos corresponde de modo especial comprender Y dar testimonio de las enseñanzas de Jesucristo en este campo.
6. ¿Cómo es posible realizar plenamente el proyecto de Dios sobre el matrimonio y familia?
Solo con la ayuda de la gracia de Dios, viviendo de verdad el Evangelio, es posible realizar plenamente el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia.
7. ¿Por qué hay tantas familias rotas, o con dificultades? ¿Por qué a veces parece tan difícil de cumplir la voluntad de Dios sobre el matrimonio?
Adán y Eva pecaron desobedeciendo a Dios y desde entonces todos los hombres nacen con el pecado original. Este pecado y los que comete cada persona hacen difícil conocer y cumplir la voluntad de Dios sobre el matrimonio. Por eso Jesucristo quiso venir al mundo: para redimirnos del pecado y para que pudiéramos vivir como hijos de Dios en esta vida y alcanzar el Cielo. Hace falta la luz del Evangelio y la gracia de Cristo para devolverle al hombre, y también al matrimonio y a la familia, su bondad y belleza originales.
8. ¿Qué consecuencias tiene para toda la sociedad no cumplir el plan de Dios sobre la familia y el matrimonio?
Cuando la infidelidad, el egoísmo y la irresponsabilidad de los padres respecto a los hijos son las normas de conducta, toda la sociedad se ve afectada por la corrupción, por la deshonestidad de costumbres y por la violencia.
Son muchos los ejemplos que, a diario, conocemos de matrimonios profundamente cristianos: personas que, en cualquier ambiente, son capaces de vivir el sacramento matrimonial, sin tapujos, sin excusas. Quizá uno de los lugares en el que los matrimonios estén más expuestos a la laicización sea el mundo del Séptimo Arte, por lo que es una alegría leer el testimonio de fe de alguna de sus grandes estrellas, en este caso, el actor Jim Caviezel, que interpretó a Jesús en La Pasión de Cristo, filme producido y dirigido por Mel Gibson, y que realizó estas declaraciones cuando se encontraba en Denver para recibir, a nombre de todo el equipo de producción de La Pasión de Cristo, el Premio «Imago Dei», que otorga la Arquidiócesis de Denver.
A continuación reproducimos la entrevista:
P. Jim, respecto de tu fe, ¿cómo ha cambiado esta película tu experiencia del sufrimiento, y qué significa ahora el sufrimiento para ti?
R. Ahora entiendo el sufrimiento mucho más, como nunca antes en mi vida. Durante gran parte de la filmación no estaba seguro de poder hacerlo, no sabía si la hipotermia me iba a impedir lograrlo. Luchar con la hipotermia por un día está bien, aunque es sumamente duro. Pero intenta sobrellevarla por cinco semanas seguidas, en una cruz que sobresale por encima de los 300 metros, y cuando además tu hombro esta dislocado y estás enfermo, con neumonía y vomitando. Al mismo tiempo, eres alcanzado por un rayo. Todas estas cosas influyen en el momento en que gritas: «¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?» Yo dije eso muchas, muchas veces durante la filmación. Llega un momento en que te preguntas si a Dios le importaba que hiciéramos esta película o no. Pero ese es mi lado humano, porque sé que a Él (Jesús) sí le importó. Y si yo no hubiese pasado por todo ese sufrimiento no hubiera podido lograr la actuación que puedes ver en la pantalla. Esta experiencia me arrojó a los brazos de Dios.
P. Tu fe es algo que ocupa un lugar central en tu vida. ¿Has encontrado alguna contradicción o conflicto entre tu vida de fe y tu carrera de actor?
R. Cuando trabajas en un banco, trabajas con dinero. ¿Significa eso que no puedes ser católico y trabajar en un banco? ¿Acaso no puedes ser católico y presidente de los Estados Unidos? Se puede ser católico y estar comprometido con cualquier aspecto, por ejemplo del mundo de las comunicaciones, ya sea como reportero o como cualquier otra cosa. Nosotros necesitamos [a los católicos] en toda misión, en todas las áreas. Necesitamos misioneros y buenas personas en todos los ámbitos de la vida.
P. ¿Qué papel juega tu fe a la hora de escoger las películas en las que trabajas?
R. [Mi fe] no implica que no interprete personajes pecadores. No significa que no vaya a hacer películas con calificación R. Evidentemente, esta película tiene esa calificación. De hecho, si lees la Biblia le darías una calificación más severa –tal vez hasta X–, porque se trata de un libro muy serio lleno de muchos pecadores y muchos santos. He interpretado tanto personajes pecadores como personajes que fueron personas santas, pero siempre procuro encontrar algo rescatable en las historias. Pero eso sí, no blasfemo contra nuestro Señor, y hay cosas en las películas que no haría. Y en esos casos solo espero. Dios me permite esperar. Si encuentro un guión que me gusta, pero que contiene partes inaceptables para mí, les pido que lo cambien y si realmente están interesados en mi trabajo, lo cambiarán.
P. ¿Cuán importante es tu fe en tu vida de casado, y tu matrimonio en tu fe?
R. Es fundamental, como la alimentación. Tienes que comer todos los días; tienes que recibir la Eucaristía. Dios me entregó a mi esposa. Ella es un regalo. Yo la cuido, ella me cuida a mí. Nos encanta la manera en que Dios quiere que amemos. Tratamos de ser un ejemplo para las demás personas. A veces nos equivocamos pero seguimos intentando para luego levantarnos si caemos. Permanecemos juntos y nos amamos tanto como podemos. Mi fe alimenta todo, mi actuación y todo el resto. Es el alma de mi vida.
P. ¿Cuál es tu reacción ante la cobertura que la prensa hace de ti?
R. En la prensa, muchas veces se buscan ángulos para embarrarte. Por ejemplo, continuamente se refieren a mí como «el devoto católico Jim Caviezel». Lo hacen cada vez que hablan de mí en la prensa, y uno piensa: «¿Qué hay de malo en eso?». Pero déjame preguntarte algo, ¿dicen acaso «el devoto cienciologista Tom Cruise» o «el devoto judío Adam Sandler» una y otra vez? Ellos saben lo que están haciendo cuando intentan mancharte: buscan mostrarte como un «fanático religioso» que juzga y condena a los demás. Siempre ha existido este tipo de persecución en todos los tiempos.
P. ¿Y te afecta esto?
R. Cierta prensa no está muy abierta a cómo vives tu vida. Yo no voy e impongo mi fe a los demás. Hablo sobre ella cuando me lo preguntan y algunas veces ni siquiera hablo. Pero la vivo. No se trata de lo que dices; lo importante es lo que haces. Pero no puedo andar preocupado de lo que piensan los demás. Yo tendré que responderle a Dios. Solo tengo miedo de no hacer lo correcto, porque tendré que rendirle cuentas a El algún día.
P. ¿Cómo explicas el éxito de «La Pasión de Cristo»? ¿Sabes de algún fruto espiritual que la gente haya recibido luego de ver la película?
R. Puedes navegar por las distintas páginas en Internet y leer acerca de los frutos espirituales, están en todos lados. Pero lo que escuchas en alguna prensa es solo la historia de una señora que murió a causa de un ataque cardiaco mientras veía La Pasión en Kansas. Los que quieren van a encontrar algo negativo entre los millones y millones de buenas cosas. Pero creo que esta película ayudará a promover la verdadera paz en el mundo.
P. ¿Crees que esta película tenga algún impacto en la fe de la gente?
R. Espero que sí. En muchos países alrededor del mundo, atenuamos nuestra fe para acomodarla y así llamar a la «unidad» de las iglesias, y eso está mal. Yo no estoy pidiéndole, por ejemplo, a los Bautistas que acepten la figura de María y que entiendan su significado, ese es el trabajo del Espíritu Santo. Al final, lo que pido es que un hermano evangélico rece por mi conversión y yo rezaré por la suya, pero «aguar» nuestra fe, para acomodarse el uno al otro, es solo acomodarse a una cosa: el pecado.
P. ¿Cuál es tu escena favorita en esta película?
R. En mi escena favorita, Poncio Pilatos le habla a Jesús, y Jesús dice: «Aquellos que me conocen, conocen la Verdad». Pilatos contesta: «¿Qué es la verdad?». Jesús permanece callado. Luego, Pilatos se dirige a su esposa, Claudia, y dice: «¿Qué verdad es esta?». A lo cual ella responde: «Si tú no lo sabes, yo no puedo decírtelo».
Muchas veces, la gente piensa que Jesús es un fanático intolerante; pero no lo es. El habla en verdad. Habla con la plena verdad y plena gracia.