Itinerario catequético: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Itinerario catequético: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Comprender la historia de Dios y descubrir la Santísima Trinidad

Catequesis de Primera Comunión para niños de 7 a 10 años

Finalidad del itinerario

Este itinerario introduce a los niños en el misterio de la Santísima Trinidad mediante escenas bíblicas narrativas, imágenes catequéticas tipo cómic, oración, diálogo y actividades familiares. El recorrido une Antiguo y Nuevo Testamento para mostrar que toda la historia de la salvación conduce hacia el Padre, por medio del Hijo y en el Espíritu Santo.


Índice general

PARTE I · Presentación del itinerario

  1. Presentación general

PARTE II · Fundamentos bíblicos y teológicos

  1. Dios se revela progresivamente
  2. La Trinidad en la vida cristiana
  3. El Credo explicado a los niños

PARTE III · Las cinco sesiones catequéticas

  1. Dios da vida al mundo
    Gn 1, 1–2, 3 · Mt 3, 13-17
  2. Dios habla a sus hijos
    Ex 3, 1-15 · Lc 11, 1-13
  3. Escuchad a mi Hijo
    1 Re 19, 9-13 · Mt 17, 1-8
  4. El Espíritu Santo llena la Iglesia
    Ez 37, 1-14 · Hch 2, 1-11
  5. Un solo Dios y una sola familia
    Gn 18, 1-15 · Mt 28, 16-20

PARTE IV · Actividades y dinámicas

  1. La señal de la cruz
  2. El Credo explicado en familia
  3. El camino de la Trinidad
  4. Orar con el Padrenuestro
  5. Pentecostés y la Iglesia

PARTE V · Lectio divina y oración

  1. Lectio divina familiar
  2. Oración final a la Santísima Trinidad

PARTE VI · Conclusión y orientaciones finales

  1. Vivir en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
  2. Orientaciones para padres y catequistas
  3. Notas finales y referencias documentales

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PARTE I · PRESENTACIÓN DEL ITINERARIO

Objetivo general

Ayudar a los niños a descubrir que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo actúan unidos en toda la historia de la salvación y continúan presentes hoy en la vida de la Iglesia.


1. Presentación general

Destinatarios y finalidad

Este itinerario está pensado para niños de Primera Comunión, especialmente entre los siete y los diez años, cuando ya pueden relacionar mejor los relatos bíblicos, la oración y las explicaciones catequéticas. La finalidad no consiste en presentar una teoría complicada sobre Dios, sino en introducir progresivamente a los niños en el misterio de la Santísima Trinidad mediante escenas visibles, narrativas y profundamente unidas a la vida cristiana.

El recorrido utiliza constantemente la relación entre Antiguo y Nuevo Testamento. Los niños descubren así que toda la historia de la salvación prepara la revelación plena realizada por Jesucristo y continuada en la vida de la Iglesia por medio del Espíritu Santo.

Objetivos del itinerario

El objetivo principal es ayudar a reconocer la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la creación, en el Bautismo, en la oración, en la Eucaristía y en la vida de la Iglesia. Por eso el itinerario evita explicaciones abstractas y utiliza principalmente escenas bíblicas, imágenes catequéticas, contemplación y lenguaje sencillo.

También se busca que los niños comprendan mejor la señal de la cruz, el Credo, el Padrenuestro y la fórmula bautismal. La catequesis trinitaria deja así de parecer una lección aislada y se convierte en una experiencia unida a la vida cotidiana y a la preparación para recibir a Jesús en la Primera Comunión.

Claves metodológicas del itinerario

  • Relación constante entre Antiguo y Nuevo Testamento.
  • Uso de imágenes catequéticas narrativas tipo cómic.
  • Lenguaje sencillo y visual.
  • Participación activa de la familia.
  • Integración entre Biblia, oración y vida cristiana.

Posibles usos catequéticos y familiares

El itinerario puede utilizarse en catequesis parroquial, convivencias infantiles, encuentros familiares o preparación próxima a celebraciones litúrgicas. Cada sesión está organizada para combinar contemplación de imágenes, lectura bíblica, explicación catequética, actividades y oración.

La familia puede prolongar fácilmente el trabajo realizado en la parroquia mediante pequeños gestos: contemplar una imagen, releer una cartela bíblica, rezar lentamente la señal de la cruz o comentar una frase del Evangelio. Lo importante es que el niño perciba continuidad entre catequesis, familia y vida cristiana.

Método narrativo y visual

Las imágenes del itinerario no funcionan como decoración, sino como verdaderas secuencias catequéticas. Cada composición narra un pasaje bíblico mediante escenas fundidas, cartelas breves y referencias visibles al texto sagrado, ayudando al niño a seguir el relato y al catequista a explicarlo con orden.

La continuidad visual de toda la serie busca crear una auténtica colección catequética infantil. Por eso las escenas mantienen el mismo lenguaje gráfico, la misma organización narrativa y el mismo tono contemplativo orientado a niños de Primera Comunión.


PARTE II · FUNDAMENTOS BÍBLICOS Y TEOLÓGICOS

Sentido de esta parte

Antes de comenzar las sesiones, los niños necesitan descubrir que la Santísima Trinidad no es una idea aislada, sino el modo en que Dios se revela y actúa continuamente en la historia de la salvación.

1. Dios se revela progresivamente

La Santísima Trinidad no aparece explicada completamente desde las primeras páginas de la Biblia. Dios fue preparando poco a poco a su pueblo mediante acontecimientos, promesas, profetas y encuentros que ayudaban a comprender mejor quién es Él y cómo acompaña la historia humana. El Antiguo Testamento contiene ya muchas señales que preparan la revelación plena realizada por Jesucristo.

En el Nuevo Testamento, Jesús muestra claramente la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Bautismo del Señor, el Padrenuestro, la Transfiguración, Pentecostés y el envío misionero permiten descubrir que Dios actúa siempre unido en la creación, en la salvación y en la vida de la Iglesia.

Idea clave para los niños

Dios acompaña toda la historia de la salvación y se revela plenamente por medio de Jesús y del Espíritu Santo.

2. La Trinidad en la vida cristiana

La fe en la Santísima Trinidad no pertenece solamente a las explicaciones de catequesis. El cristiano vive continuamente en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: comienza la oración santiguándose, recibe el Bautismo con la fórmula trinitaria y participa en una Iglesia reunida por el Espíritu Santo alrededor de Jesucristo.

Los niños descubren esta presencia de Dios en muchos momentos concretos: la misa dominical, el Gloria, el Padrenuestro, las oraciones familiares o la bendición antes de dormir. La Trinidad deja así de parecer una explicación difícil y se convierte en una experiencia cercana, visible y profundamente unida a la vida cristiana cotidiana.

Relación con la Primera Comunión

Toda la preparación para recibir a Jesús en la Eucaristía se desarrolla dentro de la vida trinitaria de la Iglesia.

3. El Credo explicado a los niños

Muchos niños memorizan el Credo antes de comprender plenamente sus palabras. Este itinerario quiere ayudarles a descubrir lentamente expresiones fundamentales como: «Creo en Dios Padre todopoderoso», «Creo en Jesucristo, su único Hijo» o «Creo en el Espíritu Santo», relacionándolas siempre con escenas bíblicas concretas.

La explicación utiliza imágenes narrativas, lenguaje sencillo y referencias constantes a la vida cristiana. De este modo, el niño comprende que el Credo no es una lista complicada de fórmulas, sino la manera en que la Iglesia expresa su fe en el único Dios verdadero: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Conviene recordar

A esta edad los niños comprenden mejor la fe cuando pueden verla narrada en escenas, gestos, palabras y acontecimientos concretos.

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PARTE III · LAS CINCO SESIONES CATEQUÉTICAS

Estructura de las sesiones

Cada sesión une una escena del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento. Las imágenes catequéticas tipo cómic ayudan a los niños a contemplar cómo Dios prepara progresivamente la revelación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1. Dios da vida al mundo

Objetivo de la sesión

Descubrir que Dios es Creador, origen de toda vida, y contemplar cómo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo aparecen unidos en el Bautismo de Jesús.

Relación con la Primera Comunión: el mismo Dios que crea el mundo prepara también la salvación y reúne a su Iglesia alrededor de Jesucristo.

La primera sesión introduce a los niños en la gran historia de Dios como Señor de la vida y Creador del universo. El recorrido comienza con el relato de la creación y culmina en el Bautismo de Jesús, donde el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo aparecen unidos de forma visible.

La sesión ayuda a comprender que el mismo Dios que crea el mundo es también el Dios que salva y acompaña a su pueblo. La Trinidad no aparece todavía como una explicación abstracta, sino como una presencia viva actuando desde el comienzo mismo de la historia.

Imagen 1 · Antiguo Testamento

Gn 1, 1–2, 3

El cómic catequético presenta la creación del mundo mediante escenas fundidas entre sí: las aguas primitivas, la luz naciendo en medio de la oscuridad, la separación de la tierra y del mar, la aparición de la vida y el Espíritu de Dios cerniéndose sobre la creación.

Los niños descubren así que Dios crea con sabiduría, orden y amor. El relato prepara además la comprensión del Espíritu Santo como presencia de vida y acción divina desde el inicio mismo de la historia de la salvación.

Imagen 2 · Nuevo Testamento

Mt 3, 13-17

La segunda imagen muestra el Bautismo de Jesús en el Jordán mediante una secuencia narrativa luminosa y continua: Jesús acercándose a Juan Bautista, el agua del río, el cielo abierto, la voz del Padre y el Espíritu Santo descendiendo en forma de paloma.

La escena permite contemplar de manera sencilla y visual la acción conjunta del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El niño comienza así a comprender que hay un solo Dios y que las Personas divinas actúan unidas en la obra de la salvación.

Idea principal de la sesión

El mismo Dios que crea el mundo revela plenamente su amor en Jesucristo y continúa dando vida por medio del Espíritu Santo.

2. Dios habla a sus hijos

Objetivo de la sesión

Descubrir que Dios habla a su pueblo, escucha la oración de sus hijos y enseña a los hombres a dirigirse a Él con confianza.

Relación con la Primera Comunión: Jesús enseña a rezar al Padre y promete el don del Espíritu Santo a quienes oran con fe.

La segunda sesión presenta a Dios como un Padre cercano que llama, acompaña y escucha a su pueblo. El itinerario une la zarza ardiente con la enseñanza del Padrenuestro para mostrar cómo Dios se revela y enseña a los hombres a vivir en relación con Él.

El niño descubre que la oración cristiana no consiste solamente en repetir palabras, sino en entrar en diálogo con Dios. Jesús no solo habla del Padre, sino que enseña a rezar como hijos y promete el Espíritu Santo a quienes lo buscan con confianza.

Imagen 1 · Antiguo Testamento

Ex 3, 1-15

La imagen presenta a Moisés acercándose a la zarza ardiente en medio del desierto. Las escenas fundidas muestran el fuego misterioso, el silencio del monte y el momento en que Moisés escucha la voz de Dios y se descalza ante su presencia.

Los niños contemplan así un Dios que llama personalmente y se hace cercano a su pueblo. El relato ayuda además a comprender que toda la historia de la salvación comienza siempre con una iniciativa amorosa de Dios.

Imagen 2 · Nuevo Testamento

Lc 11, 1-13

El cómic catequético muestra a Jesús enseñando el Padrenuestro a sus discípulos mediante escenas suaves y luminosas: los discípulos acercándose a Él, Jesús levantando la mirada al cielo y la enseñanza de la oración cristiana.

La sesión ayuda a descubrir que Jesús enseña a llamar Padre a Dios y promete el Espíritu Santo a quienes oran con confianza. La oración aparece así como un verdadero encuentro con el Padre, por medio del Hijo y en el Espíritu Santo.

Idea principal de la sesión

Jesús enseña a los cristianos a vivir como hijos que hablan con confianza con Dios Padre.

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3. Escuchad a mi Hijo

Objetivo de la sesión

Contemplar cómo Dios revela progresivamente quién es Jesús y descubrir que Cristo es el Hijo amado del Padre.

Relación con la Primera Comunión: los niños aprenden a escuchar a Jesús, seguir su palabra y reconocerlo como centro de toda la historia de la salvación.

La tercera sesión muestra cómo Dios prepara lentamente la revelación plena de Jesucristo. El recorrido une la experiencia del profeta Elías en el monte Horeb con la Transfiguración del Señor, ayudando a contemplar la presencia de Dios y la gloria de Cristo.

El niño descubre que Jesús no es solamente un profeta o un maestro bueno, sino el Hijo amado del Padre. La luz, la nube y la voz divina ayudan a comprender que toda la historia bíblica conduce hacia Él.

Imagen 1 · Antiguo Testamento

1 Re 19, 9-13

La imagen presenta al profeta Elías refugiándose en la cueva del monte Horeb. El cómic catequético muestra el viento fuerte, el terremoto, el fuego y finalmente la brisa suave en la que Dios se manifiesta misteriosamente al profeta.

Los niños descubren así que Dios no aparece como violencia o espectáculo, sino como una presencia viva y cercana que habla al corazón. La escena prepara la revelación plena que tendrá lugar en la Transfiguración de Jesús.

Imagen 2 · Nuevo Testamento

Mt 17, 1-8

El cómic narrativo muestra a Jesús subiendo al monte con Pedro, Santiago y Juan, la aparición luminosa de Moisés y Elías, la nube resplandeciente y la voz del Padre diciendo: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo».

La escena ayuda a contemplar la gloria de Cristo y la relación entre el Padre y el Hijo. Los discípulos aparecen sobrecogidos y, al mismo tiempo, sostenidos por la presencia cercana de Jesús, que se aproxima a ellos y les devuelve la paz.

Idea principal de la sesión

Jesús es el Hijo amado del Padre y toda la historia de la salvación conduce hacia Él.

4. El Espíritu Santo llena la Iglesia

Objetivo de la sesión

Descubrir al Espíritu Santo como fuente de vida nueva, fuerza de la Iglesia y presencia de Dios entre los cristianos.

Relación con la Primera Comunión: el Espíritu Santo continúa reuniendo a la Iglesia alrededor de Jesucristo y ayuda a vivir la fe cristiana.

La cuarta sesión presenta al Espíritu Santo como principio de vida y unidad para el pueblo de Dios. El itinerario une la visión de los huesos secos con Pentecostés, mostrando cómo el Espíritu transforma la muerte en vida y reúne a la Iglesia.

El niño descubre que el Espíritu Santo no pertenece solamente al pasado bíblico, sino que continúa actuando hoy en la comunidad cristiana, en la oración, en la Eucaristía y en la vida diaria de los creyentes.

Imagen 1 · Antiguo Testamento

Ez 37, 1-14

La imagen presenta la visión del profeta Ezequiel en el valle de los huesos secos. El cómic muestra el paisaje desolado, el viento poderoso, los huesos reuniéndose y la aparición progresiva de un gran pueblo lleno de vida.

La escena ayuda a comprender que el Espíritu de Dios puede renovar lo que parecía perdido y devolver la esperanza a su pueblo. El paso de la muerte a la vida prepara visualmente el acontecimiento de Pentecostés.

Imagen 2 · Nuevo Testamento

Hch 2, 1-11

El cómic catequético presenta a María y a los discípulos reunidos en oración, la llegada del viento poderoso, las lenguas de fuego y la salida de los apóstoles hacia Jerusalén para anunciar el Evangelio.

Los niños contemplan así el nacimiento visible de la Iglesia y descubren que el Espíritu Santo reúne a hombres y mujeres de muchos pueblos en una sola familia cristiana unida alrededor de Jesucristo.

Idea principal de la sesión

El Espíritu Santo da vida a la Iglesia y reúne a los cristianos alrededor de Jesucristo.

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5. Un solo Dios y una sola familia

Objetivo de la sesión

Reunir todo el camino recorrido durante el itinerario y descubrir que la Iglesia vive y bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Relación con la Primera Comunión: la vida cristiana, la oración, la familia y la Iglesia encuentran su unidad en el amor de Dios revelado por Jesucristo.

La última sesión reúne todas las grandes ideas trabajadas durante el itinerario. Las escenas de Abraham en Mambré y del envío misionero de Jesús ayudan a contemplar a Dios como comunión de amor y muestran cómo la Iglesia vive y anuncia el Evangelio en el nombre de la Santísima Trinidad.

El niño descubre que la Trinidad no es una idea lejana o difícil, sino el corazón mismo de la vida cristiana. La familia, la Iglesia, el Bautismo y la oración aparecen unidos por el amor de Dios, que llama a todos los hombres a vivir como hermanos.

Imagen 1 · Antiguo Testamento

Gn 18, 1-15

La imagen presenta a Abraham acogiendo a los tres visitantes bajo la encina de Mambré. El cómic catequético muestra la llegada de los viajeros, el gesto de hospitalidad, la comida compartida y la promesa del nacimiento de Isaac.

La escena ayuda a contemplar la cercanía de Dios y la importancia de la acogida, de la mesa compartida y de la comunión. El relato prepara además la comprensión cristiana de un Dios que no es soledad, sino amor y relación.

Imagen 2 · Nuevo Testamento

Mt 28, 16-20

El cómic narrativo muestra a los discípulos reuniéndose con Jesús resucitado en el monte de Galilea, la adoración de los apóstoles y el gran envío misionero hacia todos los pueblos de la tierra.

La sesión culmina con las palabras de Jesús: «Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». Los niños descubren así que toda la vida de la Iglesia nace y se desarrolla en el nombre de la Santísima Trinidad.

Idea principal de la sesión

La Iglesia vive, reza y bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

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PARTE IV · ACTIVIDADES Y DINÁMICAS

Finalidad de las actividades

Las dinámicas del itinerario ayudan a relacionar las escenas bíblicas con la oración, la vida familiar, la celebración de la fe y la preparación para la Primera Comunión.

1. La señal de la cruz

La primera actividad ayuda a los niños a descubrir que la señal de la cruz no es un gesto automático o apresurado, sino una oración breve que resume toda la fe cristiana. El catequista puede comenzar preguntando cuándo se santiguan normalmente y qué palabras acompañan el gesto.

Después se realiza lentamente la señal de la cruz, explicando que los cristianos viven y rezan en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Conviene repetir varias veces el gesto con serenidad y crear un pequeño clima de oración y silencio.

Objetivo catequético

Relacionar la señal de la cruz con la vida diaria, la oración y el misterio de la Santísima Trinidad.

2. El Credo explicado en familia

La actividad propone trabajar el Credo frase a frase, relacionando cada parte con las imágenes del itinerario. Los niños pueden leer lentamente expresiones como: «Creo en Dios Padre todopoderoso», «Creo en Jesucristo, su único Hijo» o «Creo en el Espíritu Santo».

La explicación debe ser sencilla y siempre vinculada a escenas concretas: la creación, el Bautismo de Jesús, Pentecostés o la Transfiguración. El objetivo no consiste en memorizar definiciones difíciles, sino en descubrir que el Credo resume toda la historia de Dios con los hombres.

Aplicación familiar

Los padres pueden releer el Credo con los niños antes de dormir o después de la misa dominical, relacionando alguna frase con las imágenes catequéticas del itinerario.

3. El camino de la Trinidad

En esta dinámica se colocan las cinco imágenes principales del itinerario siguiendo el orden de las sesiones. Los niños observan el recorrido completo y descubren cómo Dios va revelándose progresivamente desde la creación hasta el envío de la Iglesia.

El catequista ayuda a relacionar unas escenas con otras mediante preguntas sencillas: «¿Dónde aparece el Espíritu Santo?», «¿Qué enseña Jesús sobre el Padre?» o «¿Qué escenas hablan de la Iglesia?». De este modo, los niños comienzan a contemplar la Biblia como una sola gran historia.

Material necesario

Imágenes impresas o proyectadas, cinta adhesiva o panel visual y espacio suficiente para contemplar el recorrido completo.

4. Orar con el Padrenuestro

La actividad parte de la sesión sobre Jesús enseñando a rezar. El catequista puede leer lentamente el Padrenuestro y detenerse brevemente en algunas expresiones importantes: «Padre nuestro», «hágase tu voluntad» o «danos hoy nuestro pan de cada día».

Después todos rezan juntos la oración intentando hacerlo con calma y atención. El niño descubre así que la oración cristiana no consiste solo en repetir palabras, sino en hablar con confianza con el Padre, por medio de Jesús y en el Espíritu Santo.

Consejo práctico

Conviene evitar prisas o explicaciones demasiado largas. El silencio y la repetición tranquila ayudan mucho más a esta edad.

5. Pentecostés y la Iglesia

La última actividad permite relacionar Pentecostés con la vida actual de la Iglesia. El catequista puede comenzar mostrando nuevamente la imagen del cenáculo y preguntando qué ocurre después de la venida del Espíritu Santo: los discípulos salen, anuncian a Jesús y reúnen a personas de muchos pueblos distintos.

Los niños descubren así que la Iglesia continúa viviendo hoy gracias al Espíritu Santo. La parroquia, la misa, la oración comunitaria y la catequesis aparecen como parte de esa misma historia que comenzó en Pentecostés y continúa todavía en nuestros días.

Desarrollo de la dinámica

Cada niño puede escribir o decir una pequeña acción concreta que ayude a construir unidad y alegría dentro de la familia, de la catequesis o de la parroquia.

Orientaciones para catequistas

Este itinerario debe trabajarse con un ritmo sereno y contemplativo. Las imágenes narrativas ocupan un lugar central y necesitan tiempo para ser observadas, comentadas y relacionadas con los textos bíblicos. Conviene evitar explicaciones excesivamente largas o abstractas que rompan el clima narrativo y visual de las sesiones.

También resulta importante mantener una verdadera unidad entre Biblia, oración y vida cristiana. La Trinidad no debe presentarse como un tema aislado o difícil, sino como la presencia viva de Dios en la creación, en Jesucristo, en la Iglesia y en la vida cotidiana de los niños.

Conviene especialmente

  • Leer siempre los textos bíblicos antes de explicar las imágenes.
  • Favorecer preguntas sencillas y diálogo tranquilo.
  • No convertir las sesiones en clases demasiado teóricas.
  • Relacionar continuamente las escenas con la misa y la vida cristiana.
  • Crear un clima de oración y confianza.

Orientaciones para la familia

Las familias pueden continuar fácilmente el itinerario mediante pequeños gestos cotidianos: rezar juntos la señal de la cruz, leer una cartela bíblica, contemplar una imagen antes de dormir o repetir alguna frase sencilla del Credo o del Padrenuestro.

Lo más importante es que el niño perciba que la fe no pertenece solamente al momento de la catequesis, sino que forma parte de la vida diaria. La oración familiar, la misa dominical y el diálogo sencillo sobre Dios ayudan mucho más que largas explicaciones teóricas.

Pequeño gesto recomendado

Antes de salir de casa o antes de dormir, la familia puede hacer lentamente la señal de la cruz y repetir juntos: «En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».

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PARTE V · LECTIO DIVINA Y ORACIÓN

Finalidad de esta parte

La lectio divina ayuda a los niños y a las familias a escuchar juntos la Palabra de Dios y a descubrir que toda la vida cristiana nace y crece en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1. Lectio divina familiar

La lectio divina permite contemplar el Evangelio con calma y entrar en diálogo con Jesús. No se trata solamente de leer un texto bíblico, sino de escucharlo, imaginar la escena, hablar sobre ella y descubrir qué quiere decir hoy el Señor a la Iglesia y a cada familia cristiana.

El itinerario concluye con el gran envío misionero del Evangelio según san Mateo. Las palabras de Jesús reúnen todo el camino recorrido: la fe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, la misión de la Iglesia y la presencia permanente de Cristo entre sus discípulos.

Evangelio

Mt 28, 16-20

«Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

“Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”.»

Lectura y contemplación

Conviene leer el Evangelio lentamente y dejar después un pequeño momento de silencio. El catequista o los padres pueden invitar a los niños a imaginar la escena: el monte de Galilea, Jesús resucitado hablando a sus discípulos y el envío hacia todos los pueblos de la tierra.

La contemplación debe centrarse especialmente en las palabras: «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». El niño descubre así que toda la vida cristiana nace y crece en el nombre de la Santísima Trinidad.

Preguntas para dialogar

  • ¿Qué hacen los discípulos cuando ven a Jesús?
  • ¿Qué misión les confía el Señor?
  • ¿Qué significa bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo?
  • ¿Por qué Jesús promete quedarse siempre con nosotros?

Explicación catequética

El Evangelio une toda la fe cristiana en una sola escena: Jesús resucitado envía a la Iglesia y manda bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La Trinidad aparece así en el centro mismo de la misión cristiana.

Los niños pueden comprender además que la Iglesia continúa hoy esa misión mediante el Bautismo, la catequesis, la oración y la Eucaristía. La fe no pertenece solamente al pasado bíblico, sino que sigue viva en la comunidad cristiana actual.

Aplicación familiar

Después de la lectura y del diálogo, la familia puede volver a contemplar alguna de las imágenes del itinerario y relacionarla con el Evangelio final. El objetivo no consiste en repetir toda la explicación, sino en ayudar al niño a descubrir que las escenas bíblicas forman una única historia que conduce hacia Jesucristo y hacia la vida de la Iglesia.

También conviene relacionar el Evangelio con pequeños momentos cotidianos: la señal de la cruz antes de dormir, la oración familiar, la misa dominical o el recuerdo del Bautismo. De este modo, la Trinidad deja de parecer una idea lejana y se convierte en una presencia viva dentro de la vida cristiana.

Propuesta sencilla para casa

Cada niño puede elegir una escena del itinerario y explicar a su familia qué descubre en ella sobre el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo.

Diálogo y oración

La oración final debe realizarse con calma y sin prisas. Conviene evitar discursos largos y favorecer un ambiente sencillo de silencio, escucha y confianza. Los niños pueden repetir lentamente algunas frases breves mientras contemplan una imagen del itinerario.

El catequista o los padres pueden terminar recordando que Jesús permanece siempre con su Iglesia y que los cristianos viven continuamente en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

2. Oración final a la Santísima Trinidad

Padre bueno,
tú has creado el mundo
y nos llamas a vivir como hijos tuyos.

Jesús, Hijo de Dios,
quédate siempre junto a nosotros
y enséñanos a seguirte con alegría.

Espíritu Santo,
llena nuestro corazón de luz,
de paz y de amor.

Santísima Trinidad,
acompaña a nuestras familias,
a nuestra parroquia
y a todos los niños que se preparan
para recibir a Jesús.

Amén.

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PARTE VI · CONCLUSIÓN Y ORIENTACIONES FINALES

Finalidad de esta conclusión

Ayudar a los niños y a las familias a comprender que toda la vida cristiana se desarrolla en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1. Vivir en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

El itinerario termina recordando que toda la vida cristiana se desarrolla en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Los niños han recorrido escenas de la creación, de la vida de Jesús y del nacimiento de la Iglesia para descubrir que Dios acompaña siempre a su pueblo y llama a todos los hombres a vivir unidos en el amor.

La Trinidad aparece así no como un tema aislado de catequesis, sino como el corazón mismo de la fe cristiana. La oración, el Bautismo, la Eucaristía, la Iglesia y la vida familiar encuentran su verdadera unidad en el amor de Dios revelado por Jesucristo y comunicado por el Espíritu Santo.

Idea central del itinerario

La historia de la salvación conduce siempre hacia el Padre, por medio del Hijo y en el Espíritu Santo.

2. Orientaciones para padres y catequistas

La catequesis trinitaria para niños pequeños necesita apoyarse continuamente en la Biblia, en la liturgia y en la experiencia concreta de la vida cristiana. Las imágenes narrativas ayudan mucho más que las explicaciones excesivamente abstractas o las comparaciones difíciles de comprender.

Conviene mantener siempre un tono sencillo, contemplativo y cercano. Los niños aprenden mejor cuando pueden mirar una escena, escuchar una historia, repetir una oración breve y relacionar la fe con la vida cotidiana de la familia y de la parroquia.

Conviene recordar

  • La Trinidad no debe presentarse como un problema complicado.
  • Las escenas bíblicas ayudan más que las analogías forzadas.
  • La contemplación y la oración son fundamentales.
  • La familia debe participar activamente en el itinerario.
  • La señal de la cruz y el Credo forman parte esencial del aprendizaje cristiano.

Conclusión final

La preparación para la Primera Comunión no consiste solamente en aprender unas oraciones o recibir unos conocimientos básicos. El niño comienza a descubrir que Dios está presente en toda la historia de la salvación y que Jesucristo continúa reuniendo hoy a su Iglesia por medio del Espíritu Santo.

Este itinerario quiere ayudar precisamente a dar ese paso: pasar de una fe aprendida solo de memoria a una fe contemplada, rezada y vivida dentro de la comunidad cristiana. La Trinidad deja así de ser una fórmula repetida y se convierte en una presencia viva que acompaña toda la vida del creyente.

«En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo»

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Notas finales y referencias documentales

1 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 232-267.

2 Cf. Congregación para el Clero, Directorio General para la Catequesis, 1997, nn. 98-100.

3 Cf. Dicasterio para la Evangelización, Directorio para la Catequesis, 2020, nn. 236-237.

4 Cf. san Juan Pablo II, Catechesi Tradendae, nn. 5-9.

5 Cf. Benedicto XVI, Deus Caritas Est, n. 19.

6 Cf. papa Francisco, Lumen Fidei, nn. 50-52.

7 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 683-747.

8 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 198-267.

9 Cf. Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia. Versión oficial de la CEE, BAC, Madrid 2011.

10 Cf. san Juan Pablo II, audiencia general del 26 de noviembre de 1997.

11 Cf. Benedicto XVI, Homilía en la solemnidad de la Santísima Trinidad, 3 de junio de 2007.

12 Cf. papa Francisco, Homilía en la solemnidad de la Santísima Trinidad, 7 de junio de 2020.

13 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 121-141.

14 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 232-237.

15 Cf. Congregación para el Clero, Directorio General para la Catequesis, nn. 85-87.

16 Cf. Dicasterio para la Evangelización, Directorio para la Catequesis, nn. 227-233.

17 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 683-686.

18 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2650-2662.

19 Cf. san Juan Pablo II, Redemptoris Missio, nn. 21-30.

20 Cf. Benedicto XVI, Sacramentum Caritatis, nn. 8-10.

21 Cf. papa Francisco, Evangelii Gaudium, nn. 163-168.

Las citas bíblicas utilizadas en este itinerario corresponden a la versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Las referencias catequéticas y doctrinales han sido elaboradas principalmente a partir del Catecismo de la Iglesia Católica, de los directorios catequéticos de la Iglesia y de diversos documentos pontificios sobre evangelización, catequesis y vida cristiana.

El presente itinerario catequético ha sido pensado para favorecer una comprensión progresiva y narrativa de la Santísima Trinidad dentro de la preparación a la Primera Comunión, integrando Biblia, contemplación, liturgia, oración y vida familiar.

Padrenuestro para niños

Padrenuestro para niños

  1. En este artículo recopilamos diversos recursos para enseñar a los niños la oración por excelencia, aquella que Cristo nos enseñó: el Padrenuestro.

*  *  *

Recemos juntos el Padrenuestro

 

Significado del Padrenuestro para niños, explicado por Infancia Misionera.

 

1.— Padre nuestro que estás en el cielo.

 

Si Jesucristo no nos llega a revelar que Dios es nuestro Padre, jamás se le hubiera ocurrido ni al más santo de la tierra. —¿Dónde está Dios nuestro Padre, además de su casa del cielo…? Pregunta sabrosa como para escuchar las verdades más bellas y los disparates más inocentes.

 

padrenuestroninos012.— Santificado sea tu nombre.

 

O sea, que todos bendigamos y glorifiquemos a Dios, que más falta nos hace a nosotros que El sea glorificado y más bienes se nos siguen, porque así nos bendice y nos ayuda como PADRE NUESTRO.

 

padrenuestroninos023.— Venga a nosotros tu reino.

 

Sin votaciones ni elecciones, ni peleas. Los misioneros se la pasan en eso toda su vida. Anunciando el Reino de Dios.

 

padrenuestroninos034.— Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

 

¡Qué golilla para el mundo entero! Viviríamos casi como en el paraiso; lo de casi es porque allí no necesitamos médicos ni farmacias; aquí en la tierra, hasta los santos se enferman y mueren.

 

padrenuestroninos045.— Danos hoy nuestro pan de cada día.

 

Jesús pensó en nosotros. Tres peticiones en honor de Dios y cuatro en provecho de la gente (cuenten y verán). Claro que lo del pan es lo primero; sin comer no se puede rezar.

 

padrenuestroninos056.— Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

 

O sea, «dando y dando, pajarito volando». Con Dios nadie se las puede echar de vivo. Si tú perdonas, te perdonan, si no olvídate de eso y cambia.

 

padrenuestroninos067.— No nos dejes caer en la tentación.

 

Vean al muchachito que se acuesta de puro flojo y deja la tarea y todos sus deberes, para cuando venga su mamá…

 

padrenuestroninos078.— Líbranos del mal. Amen

 

Advertencia

 

Con lo que usted sabe del Padrenuestro y con estos dibujos a la vista, tiene un poco de catequesis sabrosas y profundas, tal como se contienen en la oración del Señor. Es cuestión de corazón y un poco de fantasía de la buena. Pueden salir estupendos misioneros, ¡aunque usted no lo crea!

 

 

Padrenuestro para niños pequeños

padrenuestropeques

Padrenuestro con música de Simon & Garfunkel

a) Partitura con acordes

Padrenuestro_partitura_SG

b) Vídeo de ejemplo cantado por niños

Padrenuestro con música de Martín Valverde

a) Letra y acordes

padrenuestro_martinvalverde

Padrenuestro en inglés (Our Father)

Our Father,

who are in Heaven,

hallowed by Thy name,

Thy kingdom come,

Thy will be done

on earth as it is in Heaven.

 

Give us this day our daily bread,

and forgive us our trespasses

as we forgive those who trespass against us.

And lead us not into temptation

but deliver us from evil.

 

Amen.

padrenuestro_cartela

 

Evangelio del día: Jesús nos enseña el «Padrenuestro»

Evangelio del día: Jesús nos enseña el «Padrenuestro»

Lucas 11, 1-4. Miércoles de la 27.ª semana del Tiempo Ordinario. No hay necesidad de emplear tantas palabras para rezar, pues el Señor sabe lo que queremos decirle; lo importante es que la primera palabra de nuestra oración sea «Padre».

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos». El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación».

Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede

Lecturas

Primera lectura: Carta de san Pablo a los Gálatas, Gál 2, 1-2.7-14

Salmo: 117(116), 1-2

Oración introductoria

Señor, te damos gracias por enseñarnos a orar, por dejarnos tu oración, porque gracias a ella pedimos las gracias que necesitamos. Danos ese amor por la oración y que sigamos tu ejemplo de siempre orar antes de actuar.

Petición

Padre, dame la gracia de apreciar la oración que Cristo nos enseñó, el Padrenuestro y así pedirte lo que de verdad necesito.

Meditación del Santo Padre Francisco

No hay necesidad de emplear tantas palabras para rezar: el Señor sabe lo que queremos decirle. Lo importante es que la primera palabra de nuestra oración sea «Padre». […]

El Pontífice repitió las recomendaciones de Jesús cuando enseñó el Padrenuestro a los apóstoles, según el relato del evangelista Mateo (6, 7-15). Para rezar, según dijo el Papa, no hay necesidad de hacer ruido ni creer que es mejor derrochar muchas palabras. No podemos confiarnos al ruido, al alboroto de la mundanidad, que Jesús identifica con «tocar la tromba» o «hacerse ver el día de ayuno». Para rezar —repitió— no es necesario el ruido de la vanidad: Jesús dijo que esto es un comportamiento propio de los paganos. El Santo Padre fue más allá, afirmando que la oración no se ha de considerar como una fórmula mágica: «La oración no es algo mágico; no se hace magia con la oración»; «esto es pagano».

Entonces, ¿cómo se debe orar? Jesús nos lo enseñó: «Dice que el Padre que está en el Cielo «sabe lo que necesitáis, antes incluso de que se lo pidáis»». Por lo tanto, la primera palabra debe ser «»Padre». Esta es la clave de la oración. Sin decir, sin sentir, esta palabra no se puede rezar», explicó el Obispo de Roma. Y se preguntó: «¿A quién rezo? ¿Al Dios omnipotente? Está demasiado lejos. Esto yo no lo siento, Jesús tampoco lo sentía. ¿A quién rezo? ¿Al Dios cósmico? Un poco común en estos días, ¿no? Rezar al Dios cósmico. Esta modalidad politeísta llega con una cultura superficial». Es necesario, en cambio, «orar al Padre», a Aquél que nos ha generado. Pero no sólo: es necesario rezar al Padre «nuestro», es decir, no al Padre de un «todos» genérico o demasiado anónimo, sino a Aquél «que te ha generado, que te ha dado la vida, a ti, a mí», como persona individual, explicó el Pontífice. Es el Padre «que te acompaña en tu camino», quien «conoce toda tu vida, toda».

Para profundizar en el sentido de la palabra «Padre», el Pontífice volvió a proponer la actitud confiada con la que Isaac —«este muchacho de veintidós años no era un tonto», subrayó— se dirige a su padre cuando se da cuenta de que no estaba el cordero para sacrificar y sospecha que él mismo era la víctima sacrificial: «Debía hacer la pregunta, y la Biblia nos dice que dijo: «Padre, falta el cordero». Pero se fio de quien estaba a junto a él. Era su padre. Su preocupación: «¿tal vez soy la oveja?», la arrojó en el corazón de su padre». Es lo que sucede también en la parábola del hijo que despilfarra la herencia «pero luego regresa a casa y dice: «Padre, he pecado». Es la clave de toda oración: sentirse amados por un padre»; y nosotros tenemos «un Padre, muy cercano, que nos abraza» y a quien podemos confiarle todas nuestras preocupaciones porque «Él sabe lo que necesitamos».

Pero, ¿es «un padre solamente mío?» —se preguntó una vez más el Pontífice—. Y respondió: «No, es el Padre nuestro, porque yo no soy hijo único. Ninguno de nosotros lo es. Y si no puedo ser hermano, difícilmente puedo llegar a ser hijo de este Padre, porque es un Padre, con certeza, mío, pero también de los demás, de mis hermanos». Por ello —observó— se deduce que «si yo no estoy en paz con mis hermanos, no puedo decirle Padre a Él. Y así se explica lo que dice inmediatamente Jesús, después de enseñarnos el Padrenuestro: «Si vosotros perdonáis las culpas a los demás, vuestro Padre que está en los cielos os perdonará también a vosotros; pero si vosotros no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas».

Santo Padre Francisco: Orar a Nuestro Padre

Meditación del jueves, 20 de junio de 2013

Catecismo de la Iglesia Católica, CEC

2761 “La oración del Señor o dominical es, en verdad el resumen de todo el Evangelio” (Tertuliano, De oratione, 1, 6). «Cuando el Señor hubo legado esta fórmula de oración, añadió: “Pedid y se os dará” (Lc 11, 9). Por tanto, cada uno puede dirigir al cielo diversas oraciones según sus necesidades, pero comenzando siempre por la oración del Señor que sigue siendo la oración fundamental» (Tertuliano, De oratione, 10).

I. Corazón de las Sagradas Escrituras

2762 Después de haber expuesto cómo los salmos son el alimento principal de la oración cristiana y confluyen en las peticiones del Padre Nuestro, San Agustín concluye:

«Recorred todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que podáis encontrar algo que no esté incluido en la oración dominical» (Epistula 130, 12, 22).

2763 Toda la Escritura (la Ley, los Profetas, y los Salmos) se cumplen en Cristo (cf Lc 24, 44). El evangelio es esta “Buena Nueva”. Su primer anuncio está resumido por san Mateo en el Sermón de la Montaña (cf. Mt 5-7). Pues bien, la oración del Padre Nuestro está en el centro de este anuncio. En este contexto se aclara cada una de las peticiones de la oración que nos dio el Señor:

«La oración dominical es la más perfecta de las oraciones […] En ella, no sólo pedimos todo lo que podemos desear con rectitud, sino además según el orden en que conviene desearlo. De modo que esta oración no sólo nos enseña a pedir, sino que también llena toda nuestra afectividad» (Santo Tomás de Aquino,Summa theologiae, 2-2, q. 83, a. 9).

2764 El Sermón de la Montaña es doctrina de vida, la Oración dominical es plegaria, pero en uno y otra el Espíritu del Señor da forma nueva a nuestros deseos, esos movimientos interiores que animan nuestra vida. Jesús nos enseña esta vida nueva por medio de sus palabras y nos enseña a pedirla por medio de la oración. De la rectitud de nuestra oración dependerá la de nuestra vida en Él.

II. “La oración del Señor”

2765 La expresión tradicional “Oración dominical” (es decir, “Oración del Señor”) significa que la oración al Padre nos la enseñó y nos la dio el Señor Jesús. Esta oración que nos viene de Jesús es verdaderamente única: ella es “del Señor”. Por una parte, en efecto, por las palabras de esta oración el Hijo único nos da las palabras que el Padre le ha dado (cf Jn 17, 7): él es el Maestro de nuestra oración. Por otra parte, como Verbo encarnado, conoce en su corazón de hombre las necesidades de sus hermanos y hermanas los hombres, y nos las revela: es el Modelo de nuestra oración.

2766 Pero Jesús no nos deja una fórmula para repetirla de modo mecánico (cf Mt 6, 7; 1 R18, 26-29). Como en toda oración vocal, el Espíritu Santo, a través de la Palabra de Dios, enseña a los hijos de Dios a hablar con su Padre. Jesús no sólo nos enseña las palabras de la oración filial, sino que nos da también el Espíritu por el que estas se hacen en nosotros “espíritu […] y vida” (Jn 6, 63). Más todavía: la prueba y la posibilidad de nuestra oración filial es que el Padre «ha enviado […] a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: “¡Abbá, Padre!’”» (Ga 4, 6). Ya que nuestra oración interpreta nuestros deseos ante Dios, es también “el que escruta los corazones”, el Padre, quien “conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión en favor de los santos es según Dios” (Rm 8, 27). La oración al Padre se inserta en la misión misteriosa del Hijo y del Espíritu.

III. Oración de la Iglesia

2767 Este don indisociable de las palabras del Señor y del Espíritu Santo que les da vida en el corazón de los creyentes ha sido recibido y vivido por la Iglesia desde los comienzos. Las primeras comunidades recitan la Oración del Señor “tres veces al día” (Didaché 8, 3), en lugar de las “Dieciocho bendiciones” de la piedad judía.

2768 Según la Tradición apostólica, la Oración del Señor está arraigada esencialmente en la oración litúrgica.

«El Señor nos enseña a orar en común por todos nuestros hermanos. Porque Él no dice “Padre mío” que estás en el cielo, sino “Padre nuestro”, a fin de que nuestra oración sea de una sola alma para todo el Cuerpo de la Iglesia« (San Juan Crisóstomo, In Matthaeum, homilia 19, 4).

En todas las tradiciones litúrgicas, la Oración del Señor es parte integrante de las principales Horas del Oficio divino. Este carácter eclesial aparece con evidencia sobre todo en los tres sacramentos de la iniciación cristiana:

2769 En el Bautismo y la Confirmación, la entrega [traditio] de la Oración del Señor significa el nuevo nacimiento a la vida divina. Como la oración cristiana es hablar con Dios con la misma Palabra de Dios, “los que son engendrados de nuevo por la Palabra del Dios vivo” (1 P 1, 23) aprenden a invocar a su Padre con la única Palabra que él escucha siempre. Y pueden hacerlo de ahora en adelante porque el sello de la Unción del Espíritu Santo ha sido grabado indeleble en sus corazones, sus oídos, sus labios, en todo su ser filial. Por eso, la mayor parte de los comentarios patrísticos del Padre Nuestro están dirigidos a los catecúmenos y a los neófitos. Cuando la Iglesia reza la Oración del Señor, es siempre el Pueblo de los “neófitos” el que ora y obtiene misericordia (cf 1 P 2, 1-10).

2770 En la Liturgia eucarística, la Oración del Señor aparece como la oración de toda la Iglesia. Allí se revela su sentido pleno y su eficacia. Situada entre la Anáfora (Oración eucarística) y la liturgia de la Comunión, recapitula por una parte todas las peticiones e intercesiones expresadas en el movimiento de la epíclesis, y, por otra parte, llama a la puerta del Festín del Reino que la comunión sacramental va a anticipar.

2771 En la Eucaristía, la Oración del Señor manifiesta también el carácter escatológico de sus peticiones. Es la oración propia de los “últimos tiempos”, tiempos de salvación que han comenzado con la efusión del Espíritu Santo y que terminarán con la Vuelta del Señor. Las peticiones al Padre, a diferencia de las oraciones de la Antigua Alianza, se apoyan en el misterio de salvación ya realizado, de una vez por todas, en Cristo crucificado y resucitado.

2772 De esta fe inquebrantable brota la esperanza que suscita cada una de las siete peticiones. Estas expresan los gemidos del tiempo presente, este tiempo de paciencia y de espera durante el cual “aún no se ha manifestado lo que seremos” (1 Jn 3, 2; cf Col 3, 4). La Eucaristía y el Padre Nuestro están orientados hacia la venida del Señor, “¡hasta que venga!” (1 Co 11, 26).

Catecismo de la Iglesia Católica

Propósito

Hoy rezaré el Padrenuestro despacio, sin prisa, pensando en cada palabra, y que sea la oración más importante de mi día…y de mi vida.


Padre nuestro,

que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

Amén.


Diálogo con Cristo

Jesucristo, ¡Venga tu Reino! Ésta es la aspiración de mi vida, que tu Reino se establezca y se realice en este mundo, iniciando en mi propia persona. Por eso te doy gracias por esta oración, permite que sepa escucharte, sentirte y seguirte.

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Evangelio del día en «Catholic.net»

Evangelio del día en «Evangelio del día»

Evangelio del día en «Orden de Predicadores»

Evangelio del día en «Evangeli.net»

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El Padre Nuestro para colorear

El Padre Nuestro para colorear

Os ofrecemos el Padre Nuestro en láminas para que los más peques de la familia se diviertan coloreando.

Podéis acceder a las láminas pulsando los enlaces de texto o las imágenes.

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Padre Nuestro para colorear

Padre Nuestro que estás en el Cielo Santificado sea tu Nombre
Padre Nuestro para colorear Padre Nuestro para colorear
Venga a nosotros tu Reino Hágase tu voluntad en la tierra
Padre Nuestro para colorear Padre Nuestro para colorear
como en el cielo Danos hoy nuestro pan de cada día
Padre Nuestro para colorear Padre Nuestro para colorear
Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Padre Nuestro para colorear

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No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal
Padre Nuestro para colorear Padre Nuestro para colorear
Amén
Padre Nuestro para colorear


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Fuente original: Me gusta la clase de religión