Itinerario catequético: La Ascensión del Señor
Itinerario catequético de Primera Comunión
“Jesús permanece con nosotros”
Índice general
PARTE I · MIRAMOS A JESÚS QUE ASCIENDE
Introducción general y posibilidades de uso
1.1. Presentación del itinerario
1.3. Destinatarios y modalidades de uso
PARTE II · JESÚS SUBE AL PADRE Y PERMANECE CON NOSOTROS
Fundamento teológico, bíblico y magisterial
2.1. Qué significa la Ascensión del Señor
2.2. Cristo asciende sin abandonar a su Iglesia
2.4. La promesa del Espíritu Santo
2.5. María en la Iglesia naciente
PARTE III · CÓMO VIVIR Y TRANSMITIR ESTE MISTERIO
Planteamiento catequético, pedagógico y familiar
3.1. Cómo trabajar este itinerario con niños de 6 a 10 años
3.2. La importancia de las imágenes catequéticas
3.5. La pedagogía del silencio y la oración
3.6. Cómo utilizar las lectios divinas infantiles
PARTE IV · JESÚS NOS ENVÍA Y NOS PREPARA
Sesión 1 · “Id al mundo entero”
Sesión 2 · “Fue elevado al cielo”
Sesión 3 · “Volvieron con gran alegría”
PARTE V · JESÚS PERMANECE CON SU IGLESIA
Oración final, consideraciones y conclusión
PARTE I
MIRAMOS A JESÚS QUE ASCIENDE
Introducción general y posibilidades de uso
1.1. Presentación del itinerario
La Ascensión del Señor es uno de los grandes misterios de la vida de Jesucristo y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de explicar a los niños pequeños. Muchos imaginan simplemente que Jesús “subió al cielo y desapareció”, como si se hubiera marchado lejos de sus amigos. Sin embargo, el Evangelio enseña algo mucho más profundo y esperanzador: Jesús vuelve al Padre sin abandonar nunca a su Iglesia.
Este itinerario catequético quiere ayudar a los niños de Primera Comunión a descubrir precisamente esa presencia viva de Cristo glorioso. La Ascensión no es una despedida triste, sino el comienzo de una nueva cercanía.
Las tres sesiones del recorrido forman un pequeño camino espiritual:
– Jesús envía a sus discípulos al mundo.
– Jesús asciende bendiciendo a la Iglesia.
– Los discípulos esperan unidos y llenos de alegría.
Todo el itinerario mantiene además una relación constante con la Primera Comunión. El niño irá descubriendo poco a poco que Jesucristo glorioso continúa verdaderamente presente:
– en la Iglesia;
– en la oración;
– en la Palabra;
– y especialmente en la Eucaristía.
Clave catequética importante:
Los niños pequeños comprenden mucho mejor cuando la catequesis une explicación, imagen, experiencia y oración. Por eso este itinerario no está pensado como una clase teórica, sino como un camino de contemplación y encuentro con Jesús.
1.2. Objetivos generales
El itinerario busca trabajar de forma sencilla, profunda y adaptada a niños de 6 a 10 años varios aspectos fundamentales de la vida cristiana.
Objetivos espirituales y catequéticos
– Descubrir que Jesús glorioso sigue presente junto a su Iglesia.
– Comprender el sentido cristiano de la Ascensión.
– Relacionar la Ascensión con la Eucaristía y la misa.
– Descubrir que todos los cristianos son enviados por Jesús.
– Aprender a esperar al Espíritu Santo.
– Favorecer la oración familiar y comunitaria.
PARTE II
JESÚS SUBE AL PADRE Y PERMANECE CON NOSOTROS
Fundamento teológico, bíblico y magisterial
2.1. Qué significa la Ascensión del Señor
La Ascensión del Señor no significa que Jesús “se marche lejos” de sus discípulos. El Evangelio muestra algo mucho más profundo: Jesucristo resucitado vuelve glorioso junto al Padre después de haber vencido al pecado y a la muerte.
Muchos niños imaginan la Ascensión solamente como una subida física al cielo. Sin embargo, la Iglesia enseña que este misterio expresa la glorificación de Cristo y el comienzo de una nueva presencia junto a los suyos.
Jesús ya no está limitado por un lugar concreto ni por las condiciones normales de la vida humana. Ahora permanece vivo y presente:
– en la Iglesia;
– en la Palabra;
– en los sacramentos;
– en los pobres;
– y especialmente en la Eucaristía.
La Ascensión forma parte del gran misterio pascual:
– Jesús muere;
– resucita;
– asciende glorioso al Padre;
– y prepara la venida del Espíritu Santo.
Clave importante para Primera Comunión:
El niño debe comprender que Jesús no desaparece después de la Ascensión. Sigue verdaderamente presente y cercano, especialmente cuando la Iglesia celebra la misa y cuando recibimos la Eucaristía.
2.2. Cristo asciende sin abandonar a su Iglesia
Los discípulos podrían haberse quedado tristes viendo cómo Jesús ascendía al cielo. Sin embargo, el Evangelio dice algo sorprendente: volvieron llenos de alegría.
Esto solo puede entenderse porque descubrieron que Jesús continuaba con ellos de una manera nueva. Cristo glorioso no abandona nunca a su Iglesia.
La Ascensión inaugura precisamente esta nueva presencia de Jesús:
– invisible a los ojos;
– pero real;
– cercana;
– permanente;
– y llena de amor.
Cuando los cristianos se reúnen, rezan, escuchan el Evangelio y celebran la Eucaristía, Jesús sigue actuando en medio de ellos.
Por eso la Ascensión no separa a Cristo de la Iglesia, sino que prepara una unión todavía más profunda.
Aplicación catequética:
Muchos niños creen que Jesús está “muy lejos en el cielo”. Conviene ayudarles a descubrir que el Señor glorioso permanece verdaderamente cerca y acompaña siempre a su pueblo.
2.3. La misión de la Iglesia
Antes de ascender al Padre, Jesús confía una misión a sus discípulos: anunciar el Evangelio a todos los pueblos.
La Iglesia nace precisamente para continuar la obra de Cristo en el mundo. Los apóstoles no pueden quedarse quietos mirando al cielo. Deben llevar la Buena Noticia a todos.
El mandato de Jesús aparece claramente en los Evangelios:
– anunciar el Evangelio;
– bautizar;
– enseñar;
– y ayudar a los demás a encontrarse con Cristo.
Esta misión no pertenece solo a sacerdotes o misioneros. Toda la Iglesia participa en ella, también los niños.
En Primera Comunión esto resulta especialmente importante. El niño aprende que recibir a Jesús en la Eucaristía no es algo privado, sino el comienzo de una vida cristiana compartida con los demás.
Clave pedagógica:
A los niños pequeños les ayuda mucho comprender la misión mediante ejemplos sencillos: compartir la fe, ayudar, rezar con otros o hablar de Jesús con alegría.
2.4. La promesa del Espíritu Santo
Jesús no deja solos a sus discípulos. Antes de la Ascensión les promete el Espíritu Santo.
Los apóstoles todavía tienen miedo, dudas y muchas dificultades para comprender plenamente todo lo ocurrido. Por eso necesitan la fuerza de Dios.
El Espíritu Santo será:
– luz para entender;
– fuerza para anunciar;
– consuelo en las dificultades;
– y ayuda para permanecer unidos.
La Ascensión y Pentecostés están profundamente unidos. Jesús asciende glorioso y prepara el envío del Espíritu Santo sobre la Iglesia.
También hoy el Espíritu Santo sigue actuando en los cristianos y ayudando a la Iglesia a vivir la fe.
Relación con Primera Comunión:
El niño descubre que la vida cristiana no depende solo de sus fuerzas. Dios mismo ayuda, acompaña y fortalece mediante el Espíritu Santo.
2.5. María en la Iglesia naciente
Después de la Ascensión, los discípulos permanecen unidos en oración junto a María. La Madre de Jesús aparece acompañando a la Iglesia naciente en uno de los momentos más importantes de su historia.
María no ocupa el lugar de Jesús, pero ayuda a los discípulos a:
– permanecer unidos;
– confiar en Dios;
– esperar al Espíritu Santo;
– y conservar la alegría cristiana.
La presencia de María en el cenáculo recuerda también que la Iglesia es una familia reunida alrededor de Cristo.
Los niños de Primera Comunión comprenden muy bien esta dimensión familiar de la fe cuando contemplan a María rezando junto a los discípulos.
2.6. La Ascensión y la Primera Comunión
La Ascensión ayuda muchísimo a comprender el sentido profundo de la Primera Comunión.
Jesús glorioso ya no está visible como durante su vida terrena, pero continúa realmente presente entre nosotros. Esta presencia alcanza una forma especial en la Eucaristía.
Cuando el niño recibe la Comunión:
– no recibe un simple símbolo;
– no recuerda solamente a Jesús;
– sino que entra verdaderamente en comunión con Cristo vivo y glorioso.
Por eso la Ascensión no aleja a Jesús de los cristianos. Al contrario: prepara una presencia nueva, universal y permanente.
Orientación importante:
Conviene insistir mucho con los niños en que Jesús glorioso sigue cercano y vivo en la misa. Esto ayuda enormemente a preparar una comprensión más profunda de la Eucaristía.
2.7. Claves magisteriales y catequéticas
La Iglesia ha enseñado siempre que la Ascensión forma parte inseparable del misterio pascual de Jesucristo. Cristo glorioso reina junto al Padre y continúa guiando a su Iglesia.
El Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que la Ascensión:
– inaugura el Reino del Mesías;
– glorifica plenamente la humanidad de Cristo;
– prepara el envío del Espíritu Santo;
– y mantiene viva la esperanza cristiana.
La catequesis con niños debe evitar dos errores frecuentes:
– Reducir la Ascensión a una escena espectacular.
– Presentar a Jesús como alguien lejano y ausente.
El centro verdadero del misterio es otro: Jesús glorioso permanece para siempre junto a su Iglesia y continúa acompañando a sus discípulos.
PARTE III
CÓMO VIVIR Y TRANSMITIR ESTE MISTERIO
Planteamiento catequético, pedagógico y familiar
3.1. Cómo trabajar este itinerario con niños de 6 a 10 años
Los niños de Primera Comunión necesitan una catequesis muy concreta, visual y experiencial. A esta edad todavía les cuesta comprender ideas abstractas largas, pero entienden profundamente aquello que pueden mirar, escuchar y vivir personalmente.
Por eso este itinerario no está planteado como una explicación académica sobre la Ascensión del Señor, sino como un recorrido espiritual sencillo y progresivo que ayuda al niño a entrar poco a poco en el misterio cristiano.
Las sesiones deben desarrollarse con un ritmo sereno y muy visual. Conviene alternar explicación, contemplación, actividad y oración para mantener viva la atención y favorecer una experiencia espiritual real.
Claves pedagógicas para niños pequeños
- Utilizar frases claras y breves.
- Explicar siempre a partir de imágenes y escenas concretas.
- Alternar escucha, movimiento y contemplación.
- Favorecer silencios cortos y guiados.
- Relacionar continuamente el misterio con la Primera Comunión.
La Ascensión conecta muy bien con preguntas que muchos niños se hacen espontáneamente:
- “¿Dónde está Jesús ahora?”
- “¿Jesús sigue conmigo?”
- “¿Cómo puede escucharme?”
- “¿Por qué vamos a misa?”
Todo el itinerario intenta responder a esas preguntas desde la experiencia de la Iglesia y desde la relación con la Eucaristía.
Orientación importante para el catequista:
A esta edad conviene explicar menos cosas y hacerlas más visibles, más concretas y más repetibles. El niño recuerda mejor una escena contemplada con calma que una explicación demasiado larga.
3.2. La importancia de las imágenes catequéticas
Las imágenes catequéticas de este itinerario forman parte esencial de la transmisión de la fe. No son simples ilustraciones decorativas ni dibujos añadidos para “hacer más bonito” el documento.
El niño pequeño aprende muchísimo a través de la mirada. Muchas veces recuerda durante años una escena contemplada con calma y explicada con cariño.
Por eso las imágenes:
- Cuentan una historia.
- Ayudan a comprender el Evangelio.
- Despiertan preguntas.
- Favorecen la oración.
- Ayudan a fijar la memoria espiritual.
Todo el proyecto mantiene el mismo lenguaje visual desarrollado en los anteriores itinerarios de Primera Comunión de catequesisenfamilia.es:
- Estilo catequético tipo cómic.
- Colores vivos y luminosos.
- Ausencia de filtros amarillos.
- Viñetas fundidas y difuminadas.
- Cartelas breves con referencias bíblicas.
- Continuidad narrativa.
Jesucristo aparece siempre glorioso y lleno de luz, pero manteniendo cercanía y humanidad para los niños pequeños.
Uso catequético de las imágenes:
Conviene contemplarlas lentamente. El catequista debe ayudar a mirar detalles, expresiones, gestos y personajes antes de comenzar las explicaciones doctrinales.
3.3. El papel del catequista
El catequista no actúa simplemente como un profesor que transmite información religiosa. Su misión consiste sobre todo en ayudar a los niños a encontrarse con Jesucristo.
En este itinerario el catequista debe crear un clima de paz y acompañar constantemente la experiencia espiritual de los niños.
Tareas principales del catequista
- Conducir la contemplación de las imágenes.
- Explicar con sencillez y serenidad.
- Escuchar preguntas y dudas.
- Ayudar a rezar.
- Relacionar continuamente el Evangelio con la vida del niño.
Los niños pequeños perciben enseguida si el catequista habla solamente “de memoria” o si realmente cree lo que está transmitiendo.
Por eso resulta muy importante hablar despacio, mirar a los niños, utilizar silencios y evitar convertir la sesión en una explicación continua y cansada.
Error frecuente:
Convertir la catequesis en un discurso demasiado largo. Los niños pequeños necesitan alternar escucha, contemplación, actividad y oración.
3.4. El papel de la familia
La familia ocupa un lugar esencial en este itinerario catequético. Los padres no aparecen como simples acompañantes externos, sino como parte importante del camino de fe del niño.
Muchos niños recuerdan durante toda su vida una oración rezada en familia, una conversación sencilla sobre Jesús o una misa vivida junto a sus padres.
Por eso este itinerario incluye continuamente aplicaciones familiares y propuestas para prolongar la catequesis en casa.
Cómo puede ayudar la familia
- Rezando juntos brevemente.
- Comentando las imágenes del itinerario.
- Relacionando la Ascensión con la misa dominical.
- Ayudando al niño a descubrir la presencia de Jesús en la Eucaristía.
Clave pastoral:
Los niños comprenden mucho mejor la importancia de la Primera Comunión cuando descubren que la fe también forma parte de la vida de su familia.
3.5. La pedagogía del silencio y la oración
Los niños pequeños viven habitualmente rodeados de ruido, pantallas y estímulos continuos. Por eso resulta muy importante enseñarles también el valor del silencio y de la oración.
En este itinerario los momentos de silencio no aparecen como pausas vacías, sino como ocasiones para mirar a Jesús y abrir el corazón.
Cómo trabajar el silencio con niños pequeños
- Silencios breves y guiados.
- Mirando una escena concreta del Evangelio.
- Con preguntas sencillas.
- Relacionando siempre el silencio con la presencia de Jesús.
No se trata de exigir inmovilidad absoluta, sino de ayudar poco a poco a descubrir que Dios habla también en el silencio.
La oración aparece continuamente relacionada con la Primera Comunión y con la presencia de Jesús en la Eucaristía.
3.6. Cómo utilizar las lectios divinas infantiles
Las lectios divinas de este itinerario están adaptadas a niños pequeños. No pretenden convertirse en estudios bíblicos complejos, sino en una escucha sencilla y creyente del Evangelio.
La dinámica básica será siempre:
- Escuchar.
- Mirar.
- Repetir.
- Responder.
- Rezar.
El texto bíblico debe proclamarse lentamente y con calma. Conviene evitar interrupciones constantes o explicaciones excesivas mientras se lee.
Después de la lectura, el catequista ayuda a fijar una frase, un gesto de Jesús o una escena concreta del Evangelio.
La lectio debe terminar siempre en oración y relación con la vida del niño.
3.7. Posibilidades de fragmentación y adaptación
El itinerario está pensado para poder utilizarse de formas muy distintas según las necesidades de cada parroquia o familia.
Puede desarrollarse:
- En sesiones completas.
- En bloques más pequeños.
- En encuentros familiares.
- Durante varias semanas.
- Como preparación para la Ascensión o Pentecostés.
También es posible separar contemplación, actividades, lectio divina y oración final según el tiempo disponible y la edad de los niños.
La estructura flexible ayuda mucho a adaptarse al cansancio, atención y madurez de los niños pequeños.
3.8. Errores catequéticos frecuentes
La catequesis sobre la Ascensión del Señor puede deformarse fácilmente si se presenta de manera superficial o demasiado abstracta.
Conviene evitar especialmente algunos errores frecuentes:
- Presentar la Ascensión como una simple despedida.
Jesús no abandona a la Iglesia. - Convertir el misterio en un espectáculo visual.
Lo importante no es “cómo sube”, sino su glorificación y su presencia continua. - Explicar demasiadas ideas abstractas.
Los niños pequeños necesitan imágenes concretas y experiencias cercanas. - Separar la Ascensión de la Eucaristía.
El niño debe descubrir que Cristo glorioso permanece verdaderamente presente en la misa.
Toda la catequesis debe conducir finalmente a una certeza sencilla y profunda: Jesús sigue vivo, cercano y presente junto a nosotros.
PARTE IV
JESÚS NOS ENVÍA Y NOS PREPARA
Desarrollo del itinerario catequético
SESIÓN 1
“Id al mundo entero”
Jesús envía a sus discípulos
Textos bíblicos de referencia
- Mateo 28, 16-20
- Marcos 16, 14-20
4.1. Introducción catequética
Después de resucitar, Jesús se aparece a sus discípulos por última vez antes de la Ascensión. Los reúne, les habla y les confía una misión muy importante: anunciar el Evangelio a todo el mundo.
Los discípulos todavía tienen miedo y muchas dudas. Algunos incluso siguen sin comprender completamente todo lo que ha ocurrido. Sin embargo, Jesús no los abandona ni espera a que sean perfectos. Los envía precisamente así, pequeños y débiles, porque sabe que después recibirán la fuerza del Espíritu Santo.
Esta escena resulta muy importante para los niños de Primera Comunión porque les ayuda a descubrir que la fe cristiana no consiste solamente en “aprender cosas sobre Jesús”, sino en vivir junto a Él y compartir su alegría con los demás.
El centro de esta sesión no es únicamente la misión de los apóstoles. El centro verdadero es la promesa de Jesús:
“Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”
La Ascensión no separará a Jesús de sus discípulos. Cristo glorioso seguirá presente junto a la Iglesia y especialmente en la Eucaristía.
Los niños de Primera Comunión necesitan comprender precisamente esta cercanía de Jesús:
- Jesús sigue vivo.
- Jesús continúa acompañando a su Iglesia.
- Jesús permanece junto a nosotros en la misa y en la Comunión.
Por eso esta primera sesión tiene un tono muy alegre y misionero. Los discípulos no quedan paralizados mirando al cielo. Comienzan a prepararse para anunciar el Evangelio y continuar la obra de Cristo.
Orientación para el catequista:
Conviene evitar un tono demasiado “heroico” o grandilocuente. Los niños pequeños entienden mejor la misión cuando se presenta mediante ejemplos concretos: hablar de Jesús, ayudar a otros, rezar juntos o llevar alegría.
4.2. Imagen catequética tipo cómic

Textos representados en la imagen
- Mateo 28, 16-20
- Marcos 16, 14-20
La imagen catequética de esta sesión presenta a Jesús glorioso enviando a sus discípulos al mundo entero. Las escenas aparecen fundidas unas con otras para crear una única historia continua.
Jesucristo ocupa el centro visual del conjunto. Su figura aparece luminosa y serena, mostrando autoridad y cercanía al mismo tiempo. No habla desde la distancia, sino mirando directamente a sus discípulos y enviándolos con amor.
Las distintas escenas muestran:
- La reunión de los discípulos alrededor de Jesús resucitado.
- El envío misionero.
- El anuncio del Evangelio.
- El bautismo de nuevos cristianos.
- La presencia continua de Cristo junto a la Iglesia.
Las cartelas breves ayudan al niño a seguir el relato sin romper la contemplación de la imagen. Las referencias bíblicas recuerdan además que todo nace directamente del Evangelio.
El estilo visual mantiene plenamente la línea de los anteriores itinerarios de Primera Comunión:
- Colores vivos y luminosos.
- Ausencia de filtros amarillos.
- Viñetas difuminadas.
- Narración continua.
- Jesús glorioso y cercano.
La composición evita presentar la misión como una tarea fría u obligatoria. Todo transmite alegría, movimiento y confianza en la presencia de Jesús.
Orientación para el catequista:
Antes de explicar la imagen conviene dejar unos momentos de observación silenciosa. Los niños deben poder mirar libremente las escenas y descubrir detalles antes de comenzar las preguntas o explicaciones.
4.3. Lectura catequética de la imagen
La lectura catequética de la imagen debe hacerse lentamente, ayudando a los niños a descubrir la historia que aparece representada en las distintas escenas.
Conviene comenzar simplemente mirando:
- ¿Dónde está Jesús?
- ¿Cómo miran los discípulos al Señor?
- ¿Qué escenas aparecen alrededor?
- ¿Qué hacen los discípulos?
- ¿Qué transmite la imagen?
Después puede explicarse que Jesús no reúne a los discípulos simplemente para despedirse, sino para confiarles una misión.
El Evangelio presenta a los apóstoles todavía imperfectos y llenos de dudas. Esto ayuda mucho a los niños porque descubren que Jesús llama también a personas pequeñas y frágiles.
La escena del envío recuerda que todos los cristianos participan de alguna manera en la misión de la Iglesia. Un niño de Primera Comunión también puede anunciar a Jesús:
- rezando;
- ayudando a otros;
- hablando de Jesús;
- y viviendo con alegría cristiana.
La imagen insiste además en una idea fundamental del itinerario: Jesús glorioso sigue acompañando a su Iglesia. Aunque ascienda al Padre, permanece siempre junto a sus discípulos.
Esto debe relacionarse continuamente con la Eucaristía y con la Primera Comunión. Cristo resucitado sigue verdaderamente presente cuando la Iglesia celebra la misa.
Microguion posible para el catequista
“Mirad cómo Jesús habla a sus amigos. No les dice que se escondan ni que tengan miedo. Los envía al mundo porque quiere que todos conozcan su amor. Y fijaos en algo muy importante: Jesús promete que seguirá siempre con ellos. También está hoy con nosotros cuando rezamos y cuando venimos a misa.”
4.4. Actividad 1 · “Jesús me envía”
Esta primera actividad quiere ayudar a los niños a descubrir algo muy importante: Jesús también cuenta con ellos. El Señor no envió solamente a los apóstoles hace muchos años. Sigue llamando hoy a cada cristiano para llevar alegría, ayuda y Evangelio a los demás.
A esta edad muchos niños piensan que anunciar a Jesús significa hacer cosas extraordinarias o hablar delante de muchas personas. Sin embargo, el Evangelio muestra que la misión comienza en gestos muy sencillos y cotidianos.
Objetivos de la actividad
- Comprender que Jesús sigue enviando a sus discípulos.
- Relacionar la misión cristiana con la vida diaria.
- Descubrir que un niño también puede anunciar el Evangelio.
- Unir misión cristiana y Primera Comunión.
Materiales
- Pequeñas tarjetas o papeles.
- Lápices o rotuladores.
- Una cesta o caja pequeña.
- La imagen catequética de la sesión visible.
El catequista comienza colocando la imagen de la sesión en un lugar visible y deja unos segundos de silencio para que los niños vuelvan a mirar a Jesús enviando a los discípulos.
Después puede comenzar lentamente la conversación:
Microguion orientativo
“Jesús no reunió a sus amigos solamente para despedirse. Les dio una misión. Quería que llevaran su amor al mundo entero. Y hoy sigue haciendo lo mismo.
A veces pensamos que solo los sacerdotes o los misioneros anuncian a Jesús. Pero también un niño puede hacerlo. ¿Cómo? Ayudando, rezando, perdonando, compartiendo alegría o hablando de Jesús a otros.”
“Cuando recibimos la Primera Comunión, Jesús entra en nuestro corazón para quedarse con nosotros. Y también para ayudarnos a llevar su amor a los demás.”
Después cada niño recibe una pequeña tarjeta y escribe o dibuja una manera concreta de anunciar a Jesús durante la semana.
Conviene insistir en acciones sencillas y realistas:
- Ayudar en casa.
- Rezar por alguien.
- Perdonar.
- Hablar de Jesús a un amigo.
- Acompañar a alguien que esté triste.
Las tarjetas se colocan después en una cesta junto a la imagen de Jesús. El gesto quiere expresar simbólicamente que los niños responden al envío del Señor.
La actividad termina con una breve oración espontánea:
“Jesús, ayúdame a llevar tu alegría a los demás.”
Errores frecuentes y reconducción
- Respuestas demasiado abstractas: conviene pedir ejemplos concretos y cotidianos.
- Reducir la misión a “portarse bien”: recordar siempre que el centro es llevar a Jesús.
- Intervenciones excesivamente largas: mantener ritmo ágil y participativo.
4.5. Actividad 2 · “Llevamos la luz de Jesús”
La segunda actividad desarrolla una idea muy importante de esta sesión: el cristiano no guarda la alegría de Jesús solo para sí mismo. La comparte con otros.
Los niños comprenden muy bien el simbolismo de la luz. Por eso esta dinámica permite expresar de forma muy visual cómo la fe se transmite y cómo Cristo ilumina la vida de las personas.
Objetivos de la actividad
- Comprender que Jesús quiere iluminar el mundo.
- Relacionar Evangelio y alegría cristiana.
- Descubrir que la fe se comparte.
- Relacionar la luz de Cristo con la Eucaristía.
Materiales
- Una vela grande o luz eléctrica.
- Pequeñas velas LED o cartulinas con forma de llama.
- La imagen catequética visible.
El catequista oscurece ligeramente el espacio si es posible y muestra una única luz encendida.
Después puede comenzar lentamente:
Microguion orientativo
“Mirad esta luz. Una sola luz pequeña ya cambia la oscuridad. Jesús quiere hacer eso en el mundo.
Cuando los discípulos recibieron la misión de anunciar el Evangelio, Jesús les pidió que llevaran su luz a todas las personas.
Y hoy también quiere hacerlo con nosotros.”
La luz principal se va compartiendo simbólicamente con los niños. Cada uno recibe una pequeña luz o una llama de papel.
Mientras lo hacen, el catequista recuerda que:
- Jesús ilumina el corazón.
- La fe no se esconde.
- La alegría cristiana puede compartirse.
- La Eucaristía fortalece esa luz interior.
Después cada niño dice una acción concreta con la que puede “llevar la luz de Jesús” durante la semana.
La actividad termina colocando todas las pequeñas luces alrededor de la imagen de Cristo glorioso.
Qué busca provocar esta actividad
- Experiencia de pertenencia a la Iglesia.
- Relación entre misión y alegría.
- Asociación visual entre Cristo y la luz.
- Comprensión afectiva de la misión cristiana.
4.6. Actividad 3 · “Id por todo el mundo”
La tercera actividad quiere ampliar la mirada de los niños y ayudarles a descubrir que la Iglesia está presente en todo el mundo.
La misión que Jesús confía a los discípulos no queda encerrada en un solo lugar. El Evangelio está destinado a todos los pueblos y personas.
Objetivos de la actividad
- Descubrir la universalidad de la Iglesia.
- Relacionar misión y comunión cristiana.
- Comprender que Jesús quiere llegar a todos.
- Valorar la Eucaristía como sacramento de unidad.
Materiales
- Mapa del mundo o globo terráqueo.
- Pegatinas o pequeñas cruces de papel.
- Imagen catequética visible.
El catequista muestra el mapa y explica que el Evangelio llegó poco a poco a muchísimos lugares gracias a los discípulos enviados por Jesús.
Después puede comenzar el diálogo:
Microguion orientativo
“Cuando Jesús dijo ‘Id al mundo entero’, estaba pensando en todas las personas del mundo.
Los apóstoles comenzaron muy pocos, pero el Evangelio fue llegando a muchísimos lugares.
Hoy también hay cristianos en todos los continentes y todos celebran la misma Eucaristía.”
Cada niño coloca una pequeña cruz o pegatina en una zona del mapa mientras el grupo reza brevemente por los cristianos de ese lugar.
El catequista puede aprovechar para explicar que:
- La Iglesia está presente en todo el mundo.
- Todos los cristianos forman una sola familia.
- La misma misa se celebra en muchos países distintos.
- Jesús sigue reuniendo a su pueblo alrededor de la Eucaristía.
La actividad termina rezando juntos un Padrenuestro por todos los cristianos del mundo.
Errores frecuentes y reconducción
- Convertir la actividad en geografía: el centro debe seguir siendo la misión cristiana.
- Acumular demasiadas explicaciones: conviene mantener ritmo visual y participativo.
- Olvidar la relación con la Primera Comunión: insistir en la unidad de la Iglesia alrededor de la Eucaristía.
4.7. Lectio divina infantil
Jesús envía a sus discípulos
Textos para la lectio divina
- Mateo 28, 16-20
- Marcos 16, 14-20
La lectio divina de esta sesión quiere ayudar a los niños a escuchar personalmente las últimas palabras de Jesús antes de la Ascensión. El objetivo principal no es explicar muchas ideas, sino favorecer el encuentro con Cristo resucitado.
Conviene crear un ambiente tranquilo:
- Imagen catequética visible.
- Luz suave o vela encendida.
- Silencio breve antes de comenzar.
- Evitar interrupciones y movimientos innecesarios.
El catequista puede invitar a los niños diciendo:
“Ahora vamos a escuchar las últimas palabras de Jesús antes de subir al Padre. Vamos a escucharlas despacio, como si estuviéramos allí junto a los discípulos.”
Lectura del Evangelio
Mateo 28, 16-20
«Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
“Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”.»
Marcos 16, 14-20
«Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.
Y les dijo:
“Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos”.
Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.»
Miramos el Evangelio
Después de la lectura conviene guardar unos segundos de silencio. Los niños pequeños necesitan tiempo para interiorizar las escenas y las palabras escuchadas.
El catequista puede ayudar lentamente con preguntas sencillas:
- ¿Qué les pide Jesús a sus discípulos?
- ¿Cómo creéis que se sentían los apóstoles?
- ¿Qué significa “Id al mundo entero”?
- ¿Qué promesa hace Jesús?
- ¿Dónde sigue hoy Jesús junto a nosotros?
No conviene convertir este momento en una clase llena de respuestas largas. El objetivo principal es ayudar a los niños a entrar en la escena evangélica y descubrir la cercanía de Jesús.
La frase central de toda la lectio debe quedar muy grabada:
“Yo estoy con vosotros todos los días”
Conviene repetirla lentamente varias veces con los niños.
Escuchamos a Jesús
El catequista puede invitar ahora a cerrar un momento los ojos y a imaginar la escena:
“Imagina que estás junto a los discípulos. Jesús te mira también a ti. No tiene cara de enfado ni de tristeza. Te mira con alegría.
Y te dice:
‘Yo estoy contigo’
Jesús no se marcha para abandonarnos. Sigue vivo y sigue junto a nosotros.”
Este momento debe hacerse despacio y sin prisas. No hace falta añadir muchas explicaciones.
Respondemos al Señor
Después de escuchar el Evangelio, los niños responden con una oración muy sencilla.
Puede hacerse espontáneamente o repitiendo frases cortas dirigidas por el catequista.
Oración guiada
Jesús, gracias por quedarte con nosotros.
Gracias porque nunca abandonas a tu Iglesia.
Ayúdanos a llevar tu alegría a los demás.
Ayúdanos a descubrirte en la Eucaristía.
Quédate siempre con nosotros, Señor.
Aplicación a la vida
La lectio termina ayudando a los niños a llevar el Evangelio a su vida concreta.
Conviene insistir especialmente en tres ideas:
- Jesús sigue vivo y cercano.
- Jesús permanece junto a nosotros en la misa y en la Comunión.
- También un niño puede anunciar el amor de Cristo.
La sesión puede terminar en silencio delante de la imagen catequética o rezando juntos un Padrenuestro.
Orientación final para el catequista:
No conviene cerrar la lectio con demasiadas explicaciones morales. Lo más importante es que el niño salga con la certeza sencilla y profunda de que Jesús sigue vivo, permanece junto a su Iglesia y continúa acompañándolo personalmente.
4.8. Aplicación familiar
La catequesis no debe terminar al salir del encuentro parroquial. La familia puede ayudar muchísimo a que el niño continúe interiorizando el Evangelio y relacionándolo con su vida diaria.
En esta sesión resulta especialmente importante reforzar en casa la idea central del itinerario:
Jesús sigue con nosotros.
Los padres pueden ayudar mediante gestos muy sencillos y cotidianos.
Propuestas familiares sencillas
- Volver a mirar juntos la imagen catequética.
- Preguntar al niño qué escena recuerda más.
- Repetir juntos la frase: “Yo estoy con vosotros todos los días”.
- Relacionar esa promesa con la misa dominical.
- Rezar juntos una breve oración antes de dormir.
No hace falta hacer largas explicaciones doctrinales. Lo más importante es crear un clima sencillo donde el niño perciba que la fe forma parte natural de la vida familiar.
También puede resultar muy útil recordar durante la semana pequeños gestos de misión cristiana:
- Ayudar en casa.
- Rezar por alguien.
- Llevar alegría a otra persona.
- Hablar de Jesús con naturalidad.
Así el niño comienza a descubrir que la misión cristiana no es algo lejano o extraordinario, sino una forma concreta de vivir cada día junto a Jesús.
SESIÓN 2
“Fue elevado al cielo”
La Ascensión del Señor
Textos bíblicos de referencia
- Lucas 24, 50-53
- Hechos 1, 1-11
4.9. Introducción catequética
La Ascensión del Señor es uno de los grandes misterios de la vida de Jesucristo y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de comprender para los niños pequeños. Muchos imaginan simplemente que Jesús “subió al cielo y desapareció”. Sin embargo, el Evangelio enseña algo mucho más profundo.
Jesús asciende glorioso junto al Padre después de haber vencido al pecado y a la muerte. No abandona a los discípulos ni se aleja de ellos para siempre. Comienza una nueva manera de estar presente junto a su Iglesia.
El Evangelio de san Lucas y el libro de los Hechos muestran varios detalles muy importantes:
- Jesús bendice a los discípulos.
- Los apóstoles miran al cielo llenos de asombro.
- Los ángeles anuncian que Cristo volverá.
- Los discípulos no quedan tristes ni derrotados.
- La Iglesia comienza a prepararse para recibir el Espíritu Santo.
La Ascensión debe presentarse siempre como un misterio lleno de esperanza y alegría. Jesús glorioso continúa acompañando a su pueblo y permanece verdaderamente presente en la Iglesia.
Para los niños de Primera Comunión esta sesión resulta especialmente importante porque ayuda a comprender mejor la presencia de Cristo en la Eucaristía.
Jesús ya no está visible como durante su vida terrena, pero sigue vivo y cercano:
- cuando la Iglesia reza;
- cuando escuchamos el Evangelio;
- y especialmente en la misa y en la Comunión.
El centro de esta sesión no es la curiosidad sobre “cómo subió Jesús al cielo”. El verdadero centro es otro:
Jesús glorioso sigue junto a nosotros.
Por eso los discípulos no se quedan paralizados ni desesperados. Comienzan a vivir una espera llena de confianza.
Orientación para el catequista:
Conviene evitar explicaciones demasiado físicas o espectaculares sobre la Ascensión. El objetivo no es alimentar curiosidad, sino ayudar a descubrir la glorificación de Cristo y su presencia continua junto a la Iglesia.
4.10. Imagen catequética tipo cómic

Textos representados en la imagen
- Lucas 24, 50-53
- Hechos 1, 1-11
La imagen catequética de esta sesión representa el misterio de la Ascensión mediante varias escenas unidas entre sí de forma continua y difuminada.
Jesucristo glorioso ocupa nuevamente el centro visual de la composición. Su figura aparece luminosa y serena, llena de autoridad y paz. No transmite distancia ni abandono, sino bendición y cercanía.
La imagen muestra distintos momentos del relato evangélico:
- Jesús bendiciendo a los discípulos.
- La Ascensión gloriosa del Señor.
- Los discípulos mirando al cielo.
- La presencia de María entre la comunidad apostólica.
- La intervención de los ángeles.
La presencia de María resulta especialmente importante porque ayuda a mostrar visualmente que la Iglesia permanece unida y confiada incluso después de la Ascensión.
La composición evita cualquier tono teatral o exagerado. Todo busca transmitir:
- paz;
- asombro;
- gloria;
- esperanza;
- y confianza en Cristo.
Las cartelas breves permiten seguir el relato sin romper la contemplación de la imagen. Las referencias bíblicas recuerdan constantemente que todo nace directamente del Evangelio.
El estilo visual mantiene plenamente la línea establecida en los anteriores itinerarios de Primera Comunión:
- Colores vivos y luminosos.
- Ausencia de filtros amarillos.
- Viñetas difuminadas.
- Narración continua.
- Jesús glorioso y cercano.
La imagen no quiere simplemente “mostrar una subida al cielo”. Quiere ayudar al niño a contemplar la glorificación de Cristo y la esperanza de la Iglesia.
Orientación para el catequista:
Antes de comenzar las explicaciones conviene dejar varios momentos de observación silenciosa. Los niños deben poder descubrir expresiones, gestos y escenas por sí mismos antes de escuchar las preguntas o comentarios.
4.11. Lectura catequética de la imagen
La lectura catequética debe ayudar a los niños a contemplar lentamente el misterio de la Ascensión y descubrir que Jesús no abandona a su Iglesia.
Conviene comenzar simplemente observando:
- ¿Cómo aparece Jesús?
- ¿Qué hacen los discípulos?
- ¿Dónde está María?
- ¿Qué transmiten las expresiones de los personajes?
- ¿La escena parece triste o llena de esperanza?
Después puede explicarse que Jesús asciende bendiciendo a los discípulos. Este detalle es muy importante: Cristo glorioso no se aleja con frialdad, sino derramando amor y bendición sobre su Iglesia.
La imagen muestra también el asombro de los apóstoles mirando al cielo. Los discípulos comprenden que están viviendo un momento único y grandioso.
Sin embargo, el Evangelio no termina en una escena de tristeza. Los discípulos no quedan derrotados ni abandonados.
Aquí conviene insistir mucho en una idea fundamental:
Jesús sigue presente junto a su Iglesia.
Esto debe relacionarse continuamente con la Eucaristía y la Primera Comunión. Cristo glorioso permanece verdaderamente con nosotros en la misa.
La presencia de María entre los discípulos ayuda además a comprender que la Iglesia permanece unida y confiada mientras espera el Espíritu Santo.
Microguion posible para el catequista
“Mirad cómo Jesús bendice a sus amigos. No se marcha enfadado ni los deja solos. Sigue queriéndolos y acompañándolos.
Los discípulos miran al cielo llenos de asombro, pero después volverán con alegría porque saben que Jesús continúa vivo.
También nosotros encontramos hoy a Jesús en la Iglesia y especialmente en la Eucaristía.”
4.12. Actividad 1 · “Jesús nos bendice”
La primera actividad de esta sesión quiere ayudar a los niños a descubrir un detalle muy importante del Evangelio de la Ascensión: Jesús asciende bendiciendo a sus discípulos.
Muchas veces los niños imaginan la Ascensión únicamente como una despedida. Sin embargo, el Evangelio presenta a Cristo glorioso derramando amor, paz y bendición sobre la Iglesia.
La actividad intenta crear una experiencia sencilla y afectiva de esa cercanía de Jesús.
Objetivos de la actividad
- Descubrir que Jesús no abandona a sus discípulos.
- Comprender el sentido cristiano de la bendición.
- Relacionar la presencia de Cristo con la Eucaristía.
- Favorecer una experiencia de paz y confianza.
Materiales
- La imagen catequética de la sesión visible.
- Una cruz o pequeño crucifijo.
- Música instrumental suave opcional.
- Espacio tranquilo y sin demasiados estímulos.
El catequista invita primero a contemplar la escena de Jesús bendiciendo a los discípulos antes de ascender al Padre.
Conviene hacerlo despacio, sin prisas y dejando silencios breves para que los niños miren realmente la imagen.
Después puede comenzar el diálogo:
Microguion orientativo
“Fijaos bien en Jesús. Antes de subir al Padre no se marcha deprisa ni abandona a sus amigos. Los bendice.
Jesús sigue queriendo a sus discípulos. Sigue acompañándolos.
Y también hoy sigue bendiciendo a su Iglesia y a cada uno de nosotros.”
Después el catequista invita a los niños a cerrar brevemente los ojos mientras escucha lentamente:
“Jesús está contigo. Jesús te ama. Jesús no te abandona.”
Este momento debe hacerse con mucha serenidad y evitando teatralizaciones exageradas. El objetivo no es provocar emociones artificiales, sino ayudar a experimentar confianza y cercanía.
Después cada niño puede acercarse a la cruz o al crucifijo mientras hace lentamente la señal de la cruz.
El catequista recuerda entonces que:
- Jesús sigue vivo.
- Jesús sigue bendiciendo a su Iglesia.
- Jesús permanece cerca de nosotros.
- Jesús nos espera especialmente en la Eucaristía.
Qué busca provocar esta actividad
- Experiencia de cercanía de Jesús.
- Relación afectiva con Cristo glorioso.
- Comprensión de la Ascensión como bendición y no como abandono.
- Relación entre Cristo glorioso y la Primera Comunión.
4.13. Actividad 2 · “Mirando al cielo”
La segunda actividad quiere trabajar el asombro y la esperanza presentes en la escena de la Ascensión. Los discípulos levantan la mirada al cielo porque descubren que Jesús glorioso ha vencido definitivamente a la muerte.
Los niños pequeños comprenden muy bien el lenguaje simbólico de mirar hacia arriba, esperar y confiar.
Objetivos de la actividad
- Descubrir la esperanza cristiana.
- Comprender la glorificación de Cristo.
- Relacionar cielo, Iglesia y Eucaristía.
- Educar la contemplación y el silencio.
Materiales
- Tela azul o cartulina grande azul.
- Estrellas de papel o pequeñas luces.
- La imagen catequética visible.
El catequista prepara un pequeño espacio simbólico representando el cielo con la tela azul y algunas estrellas o luces sencillas.
Después invita a los niños a mirar nuevamente la imagen de la Ascensión y pregunta:
Preguntas iniciales
- ¿Por qué miran los discípulos al cielo?
- ¿Creéis que estaban tristes?
- ¿Qué les habría dicho Jesús?
- ¿Dónde sigue hoy Jesús junto a nosotros?
Después el catequista puede explicar lentamente:
“El cielo no significa simplemente ‘un lugar muy arriba’. El cielo significa estar con Dios para siempre. Jesús glorioso vive junto al Padre y sigue acompañando a su Iglesia.”
Cada niño recibe después una pequeña estrella de papel y escribe dentro una palabra relacionada con Jesús:
- amor;
- alegría;
- paz;
- amistad;
- esperanza;
- Jesús;
Las estrellas se colocan alrededor de la representación del cielo mientras el grupo escucha en silencio.
La actividad termina recordando que:
Jesús glorioso sigue vivo y sigue con nosotros.
Errores frecuentes y reconducción
- Presentar el cielo de forma demasiado material: insistir en la unión con Dios.
- Exceso de explicaciones abstractas: mantener lenguaje sencillo y visual.
- Reducir la actividad a manualidad: el centro debe seguir siendo Cristo glorioso.
4.14. Actividad 3 · “Jesús sigue con nosotros”
La tercera actividad quiere unir explícitamente el misterio de la Ascensión con la Eucaristía y la Primera Comunión.
Muchos niños entienden la Ascensión como una marcha definitiva de Jesús. Por eso esta dinámica ayuda a descubrir que Cristo glorioso continúa verdaderamente presente junto a la Iglesia.
Objetivos de la actividad
- Relacionar Ascensión y Eucaristía.
- Comprender la presencia de Cristo en la misa.
- Preparar interiormente la Primera Comunión.
- Favorecer una experiencia de adoración sencilla.
Materiales
- Un corporal o paño blanco.
- Una cruz.
- Una vela.
- La imagen catequética visible.
El catequista prepara una pequeña mesa sencilla cubierta con el paño blanco y coloca encima la cruz y la vela encendida.
Después recuerda lentamente:
Microguion orientativo
“Jesús ascendió glorioso junto al Padre. Pero no desapareció ni abandonó a su Iglesia.
Jesús sigue vivo y presente entre nosotros.
Y de una manera muy especial lo encontramos en la Eucaristía.”
Conviene entonces recordar experiencias concretas de los niños:
- Entrar en la iglesia.
- Mirar el sagrario.
- Acercarse a comulgar.
- Permanecer en silencio delante de Jesús.
Después el grupo permanece un momento breve en silencio mirando la cruz y la vela.
El catequista puede terminar diciendo:
Jesús glorioso sigue presente junto a nosotros.
La actividad termina rezando lentamente:
“Jesús, quédate siempre con nosotros.”
Orientación importante para el catequista:
Conviene que este momento tenga verdadera calma y recogimiento. No hace falta alargarlo mucho, pero sí evitar prisas o tono puramente escolar. El objetivo es ayudar a los niños a relacionar la Ascensión con la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
4.15. Lectio divina infantil
La Ascensión del Señor
Textos para la lectio divina
- Lucas 24, 50-53
- Hechos 1, 1-11
La lectio divina de esta sesión quiere ayudar a los niños a contemplar el misterio de la Ascensión desde la alegría y la esperanza. Jesús asciende glorioso junto al Padre, pero no abandona a sus discípulos.
El ambiente debe prepararse con especial cuidado porque esta escena necesita serenidad y contemplación:
- Imagen catequética visible.
- Luz suave o vela encendida.
- Breve silencio inicial.
- Evitar interrupciones y movimientos innecesarios.
El catequista puede introducir lentamente:
“Hoy vamos a escuchar cómo Jesús asciende glorioso junto al Padre. Los discípulos miran al cielo llenos de asombro, pero no quedan solos ni abandonados.”
Lectura del Evangelio
Lucas 24, 50-53
«Después los sacó hacia Betania y, levantando sus manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.»
Hechos 1, 6-11
«Los que se habían reunido le preguntaron diciendo:
“Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?”.
Él les dijo:
“No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra”.
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista.
Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
“Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo volverá como lo habéis visto marcharse al cielo”.»
Miramos el Evangelio
Después de la lectura conviene guardar unos momentos de silencio. Los niños necesitan tiempo para imaginar la escena y entrar en ella interiormente.
El catequista puede ayudar lentamente con preguntas sencillas:
- ¿Qué hace Jesús antes de ascender?
- ¿Cómo creéis que se sentían los discípulos?
- ¿Por qué miraban al cielo?
- ¿Qué anuncian los ángeles?
- ¿Jesús abandonó realmente a su Iglesia?
Conviene detenerse especialmente en dos detalles:
- Jesús asciende bendiciendo.
- Los discípulos vuelven llenos de alegría.
Esto ayuda muchísimo a comprender que la Ascensión no es una despedida triste, sino el comienzo de una nueva presencia de Cristo junto a su Iglesia.
La frase central de esta lectio puede repetirse lentamente varias veces:
“Se volvieron a Jerusalén con gran alegría.”
Escuchamos a Jesús
El catequista invita ahora a los niños a imaginar que están junto a los discípulos contemplando a Jesús glorioso.
“Imagina que estás allí. Jesús levanta las manos y bendice a sus amigos.
No tiene rostro de tristeza. Jesús está lleno de luz y de paz.
Los discípulos lo miran con asombro, pero también con alegría.
Y Jesús sigue mirándonos también hoy a nosotros.”
Conviene hacer este momento lentamente, dejando pequeños silencios y evitando añadir demasiadas explicaciones.
Respondemos al Señor
Después del Evangelio los niños responden con una oración muy sencilla dirigida por el catequista.
Oración guiada
Jesús glorioso, gracias por seguir junto a nosotros.
Gracias porque nunca abandonas a tu Iglesia.
Gracias porque permaneces con nosotros en la Eucaristía.
Ayúdanos a esperar siempre con alegría.
Quédate siempre con nosotros, Señor.
Aplicación a la vida
La lectio termina ayudando a los niños a relacionar el Evangelio con su propia vida cristiana.
Conviene insistir especialmente en estas ideas:
- Jesús glorioso sigue vivo.
- Jesús continúa acompañando a su Iglesia.
- Jesús permanece realmente presente en la Eucaristía.
- La Ascensión llena de esperanza a los cristianos.
La sesión puede terminar guardando un breve silencio delante de la imagen catequética o rezando juntos un Padrenuestro.
Orientación final para el catequista:
No conviene terminar la lectio con explicaciones excesivamente doctrinales. Lo más importante es que el niño salga con una experiencia interior de esperanza y con la certeza sencilla de que Jesús glorioso sigue junto a nosotros.
4.16. Aplicación familiar
La Ascensión puede parecer un misterio difícil para los niños pequeños si solo se explica de manera abstracta. Sin embargo, vivido en familia puede convertirse en una experiencia muy cercana y luminosa.
Lo más importante es ayudar al niño a comprender que:
Jesús no nos abandona.
Los padres pueden reforzar esta idea mediante pequeños gestos sencillos durante la semana.
Propuestas familiares sencillas
- Volver a contemplar juntos la imagen catequética.
- Preguntar al niño qué escena recuerda más.
- Hablar sobre la presencia de Jesús en la misa.
- Visitar brevemente una iglesia durante la semana.
- Rezar juntos delante del sagrario si es posible.
También puede resultar muy útil repetir juntos alguna frase breve del Evangelio:
“Jesús sigue con nosotros.”
La familia ayuda muchísimo cuando vive la fe con naturalidad y sencillez. Los niños pequeños aprenden más por el clima que respiran que por largas explicaciones.
La relación entre Ascensión y Primera Comunión debe aparecer continuamente:
- Jesús glorioso está vivo.
- Jesús permanece junto a su Iglesia.
- Jesús se entrega realmente en la Eucaristía.
Así el niño comienza a descubrir que la misa no es simplemente una reunión o un recuerdo, sino un verdadero encuentro con Cristo vivo.
SESIÓN 3
“Volvieron con gran alegría”
La espera del Espíritu Santo
Textos bíblicos de referencia
- Lucas 24, 52-53
- Hechos 1, 12-14
4.17. Introducción catequética
La tercera sesión del itinerario se centra en una escena profundamente hermosa del Evangelio: después de la Ascensión, los discípulos regresan a Jerusalén llenos de alegría y permanecen unidos en oración junto a María mientras esperan la venida del Espíritu Santo.
Este detalle sorprende muchísimo cuando se contempla con calma. Humanamente podría parecer lógico que los discípulos quedaran tristes después de la Ascensión. Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario:
“Volvieron a Jerusalén con gran alegría.”
Los apóstoles han comprendido algo fundamental: Jesús no los ha abandonado. Cristo glorioso sigue vivo y permanece junto a su Iglesia.
La comunidad cristiana aparece ahora reunida:
- orando;
- esperando;
- permaneciendo unida;
- y confiando en la promesa de Jesús.
La presencia de María tiene una importancia muy grande. Ella acompaña a la Iglesia naciente y ayuda a los discípulos a esperar con fe y esperanza.
Para los niños de Primera Comunión esta sesión resulta especialmente rica porque ayuda a descubrir que la Iglesia no es simplemente un grupo de personas reunidas, sino una familia unida alrededor de Jesucristo.
La espera del Espíritu Santo no aparece como una espera vacía o aburrida. Está llena de:
- alegría;
- confianza;
- oración;
- unidad;
- y esperanza.
Aquí conviene relacionar continuamente la escena con la vida cristiana actual. También hoy la Iglesia sigue reuniéndose para rezar, escuchar la Palabra y celebrar la Eucaristía.
Los niños deben descubrir poco a poco que:
Jesús glorioso sigue reuniendo a su pueblo.
La Primera Comunión se comprende mucho mejor cuando el niño descubre que la misa es precisamente ese encuentro de la Iglesia reunida alrededor de Cristo vivo.
Orientación para el catequista:
Conviene mantener durante toda la sesión un tono luminoso y esperanzado. La Ascensión no termina en tristeza, sino en una comunidad unida y llena de confianza en la promesa de Jesús.
4.18. Imagen catequética tipo cómic

Textos representados en la imagen
- Lucas 24, 52-53
- Hechos 1, 12-14
La imagen catequética de esta sesión representa el regreso de los discípulos desde la Ascensión hasta el cenáculo, donde permanecen unidos en oración junto a María esperando la venida del Espíritu Santo.
La composición mantiene el mismo lenguaje visual desarrollado en todo el itinerario:
- Viñetas fundidas y difuminadas.
- Narración continua.
- Colores vivos y luminosos.
- Ausencia de filtros amarillos.
- Cartelas breves con referencias bíblicas.
La primera gran escena muestra a los discípulos regresando juntos a Jerusalén. Sus rostros no expresan tristeza ni derrota. La imagen insiste continuamente en la alegría y esperanza de la Iglesia naciente.
María aparece caminando junto a los apóstoles como Madre de la comunidad cristiana. Su presencia transmite serenidad, unidad y confianza.
La segunda gran escena representa el cenáculo. Los discípulos permanecen reunidos en oración mientras esperan el cumplimiento de la promesa de Jesús.
Todo el conjunto transmite:
- alegría cristiana;
- unidad;
- esperanza;
- oración;
- y espera confiada.
La imagen evita representar una comunidad paralizada o temerosa. La Iglesia aparece viva y llena de confianza porque sabe que Jesús glorioso continúa acompañándola.
Esto debe relacionarse continuamente con la experiencia actual de la Iglesia:
También hoy los cristianos seguimos reuniéndonos alrededor de Jesús.
La misa dominical y la Primera Comunión deben aparecer continuamente como prolongación de esta comunidad reunida en oración.
Orientación para el catequista:
Conviene dejar tiempo suficiente para observar las expresiones de alegría, unión y oración presentes en la imagen. Los niños deben descubrir que la Iglesia nace como una comunidad reunida alrededor de Jesús.
4.19. Lectura catequética de la imagen
La lectura catequética debe ayudar a los niños a contemplar el nacimiento de la Iglesia como una comunidad unida y llena de alegría después de la Ascensión.
Conviene comenzar observando lentamente la imagen:
- ¿Cómo aparecen los discípulos?
- ¿Parece una escena triste?
- ¿Dónde está María?
- ¿Qué hacen los apóstoles en el cenáculo?
- ¿Qué transmite toda la imagen?
Después puede explicarse que los discípulos no se dispersan ni abandonan la misión después de la Ascensión. Permanecen unidos porque confían plenamente en Jesús.
La alegría de los apóstoles nace de una certeza muy profunda:
Jesús sigue vivo y sigue junto a ellos.
La presencia de María ayuda además a comprender el carácter familiar de la Iglesia. Ella acompaña a los discípulos y permanece unida a la comunidad cristiana naciente.
La escena del cenáculo resulta especialmente importante porque anticipa ya la vida futura de la Iglesia:
- la oración común;
- la escucha de Jesús;
- la espera del Espíritu Santo;
- y la reunión de los cristianos.
Esto debe relacionarse continuamente con la misa y con la Primera Comunión. También hoy la Iglesia sigue reuniéndose alrededor de Cristo glorioso.
Microguion posible para el catequista
“Mirad bien los rostros de los discípulos. No parecen derrotados ni abandonados. Jesús ha ascendido al Padre, pero ellos saben que sigue vivo.
Por eso permanecen unidos y rezan juntos con María mientras esperan el Espíritu Santo.
También hoy nosotros seguimos reuniéndonos en la Iglesia alrededor de Jesús, especialmente en la misa.”
4.20. Actividad 1 · “Una Iglesia unida”
La primera actividad de esta sesión quiere ayudar a los niños a descubrir que la Iglesia nace como una comunidad unida alrededor de Jesucristo.
Después de la Ascensión, los discípulos no se dispersan ni se esconden. Permanecen juntos, rezan unidos y esperan con confianza la promesa del Señor.
Para los niños pequeños resulta muy importante experimentar físicamente esa idea de unión y comunidad.
Objetivos de la actividad
- Descubrir la Iglesia como familia reunida.
- Comprender la importancia de la unidad cristiana.
- Relacionar comunidad cristiana y Eucaristía.
- Favorecer un clima de oración y cercanía.
Materiales
- La imagen catequética visible.
- Una vela encendida.
- Sillas colocadas formando círculo.
- Una cruz pequeña o imagen de Jesús.
El catequista invita primero a observar cómo los discípulos aparecen reunidos junto a María en el cenáculo.
Después el grupo forma un círculo alrededor de la vela y de la cruz colocadas en el centro.
Conviene explicar lentamente:
Microguion orientativo
“Los discípulos permanecieron unidos porque Jesús seguía con ellos.
La Iglesia no es un grupo de personas cada una por su lado. Somos una familia reunida alrededor de Jesús.
También nosotros nos reunimos alrededor de Cristo cuando venimos a misa.”
Después cada niño dice una palabra relacionada con aquello que ayuda a vivir unidos:
- amistad;
- perdón;
- ayuda;
- oración;
- amor;
- Jesús.
La actividad termina rezando juntos un Avemaría y recordando que María permanecía también unida a los discípulos esperando al Espíritu Santo.
Qué busca provocar esta actividad
- Experiencia de pertenencia a la Iglesia.
- Relación afectiva con la comunidad cristiana.
- Comprensión de la misa como reunión del pueblo de Dios.
- Asociación entre oración y unidad.
4.21. Actividad 2 · “Esperamos al Espíritu Santo”
La segunda actividad quiere introducir a los niños en la espera confiada del Espíritu Santo que vive la Iglesia naciente en el cenáculo.
Los discípulos todavía no han recibido Pentecostés, pero permanecen unidos, rezando y confiando plenamente en la promesa de Jesús.
Esta actitud resulta muy importante para los niños pequeños porque ayuda a educar la paciencia, la confianza y la esperanza.
Objetivos de la actividad
- Comprender la espera cristiana.
- Relacionar oración y confianza.
- Descubrir la acción futura del Espíritu Santo.
- Favorecer momentos de silencio y recogimiento.
Materiales
- Papel en forma de llama o paloma.
- Rotuladores.
- La imagen catequética visible.
- Una vela encendida.
El catequista recuerda primero cómo los discípulos permanecían unidos en el cenáculo esperando el cumplimiento de la promesa de Jesús.
Después puede preguntar:
Preguntas iniciales
- ¿Creéis que los discípulos tenían miedo?
- ¿Por qué seguían rezando juntos?
- ¿Qué les había prometido Jesús?
- ¿Qué significa confiar?
Cada niño recibe después una llama o una paloma de papel donde escribe algo que quiere pedir al Espíritu Santo:
- ayuda;
- paz;
- valentía;
- alegría;
- amor;
- fe.
Las llamas o palomas se colocan alrededor de la vela mientras el grupo permanece unos instantes en silencio.
Conviene terminar recordando:
Jesús nunca abandona a su Iglesia.
Orientación importante para el catequista:
No conviene adelantar todavía toda la explicación de Pentecostés. La actividad debe conservar el clima de espera confiada presente en el Evangelio.
4.22. Actividad 3 · “Jesús reúne a su pueblo”
La tercera actividad quiere ayudar a relacionar directamente la comunidad reunida en el cenáculo con la celebración actual de la misa.
Los discípulos aparecen reunidos alrededor de Jesús y perseverando en la oración. También hoy la Iglesia continúa reuniéndose para escuchar la Palabra y celebrar la Eucaristía.
Esta actividad busca que el niño descubra la misa como encuentro real con Cristo vivo y no simplemente como una obligación o costumbre.
Objetivos de la actividad
- Relacionar cenáculo y misa.
- Comprender la Iglesia como pueblo reunido.
- Preparar interiormente la Primera Comunión.
- Descubrir la presencia de Jesús en la Eucaristía.
Materiales
- Un mantel blanco pequeño.
- Una cruz.
- Una vela.
- La imagen catequética visible.
El catequista prepara un pequeño espacio semejante a una mesa sencilla y reúne a los niños alrededor.
Después explica lentamente:
Microguion orientativo
“Los discípulos permanecían unidos en oración esperando al Espíritu Santo.
También hoy los cristianos seguimos reuniéndonos alrededor de Jesús.
La misa es precisamente esa reunión de la Iglesia alrededor de Cristo vivo.”
Conviene recordar entonces distintos momentos de la misa que los niños ya conocen:
- La reunión de la comunidad.
- La escucha del Evangelio.
- La oración común.
- La Comunión.
- La acción de gracias.
Después el grupo permanece brevemente en silencio mientras mira la cruz y la vela.
La actividad termina rezando juntos:
“Jesús, reúne siempre a tu Iglesia.”
Errores frecuentes y reconducción
- Convertir la actividad en explicación litúrgica larga: mantener el tono experiencial y sencillo.
- Hablar demasiado deprisa: esta actividad necesita calma y recogimiento.
- Separar cenáculo y Eucaristía: insistir continuamente en la continuidad entre ambos.
4.23. Lectio divina infantil
“Volvieron con gran alegría”
Textos para la lectio divina
- Lucas 24, 52-53
- Hechos 1, 12-14
La lectio divina de esta última sesión quiere ayudar a los niños a contemplar la alegría y la esperanza de la Iglesia después de la Ascensión.
Los discípulos no quedan paralizados ni derrotados. Permanecen unidos junto a María mientras esperan el Espíritu Santo prometido por Jesús.
Conviene preparar un ambiente muy sereno y orante:
- Imágenes catequéticas visibles, aunque no es esencial.
- Vela encendida.
- Breve silencio antes de comenzar.
- Evitar prisas y explicaciones continuas.
El catequista puede introducir lentamente:
“Hoy vamos a escuchar cómo los discípulos permanecen unidos y llenos de alegría después de la Ascensión de Jesús.”
Lectura del Evangelio
Lucas 24, 52-53
«Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.»
Hechos 1, 12-14
«Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado.
Cuando llegaron, subieron a la sala de arriba, donde se alojaban: Pedro y Juan y Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Zelote y Judas el de Santiago.
Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.»
Miramos el Evangelio
Después de la lectura conviene guardar unos momentos de silencio para ayudar a los niños a entrar en la escena evangélica.
El catequista puede preguntar lentamente:
- ¿Cómo regresan los discípulos a Jerusalén?
- ¿Por qué estaban alegres?
- ¿Qué hacían juntos en el cenáculo?
- ¿Quién estaba junto a ellos?
- ¿Cómo seguimos reuniéndonos hoy los cristianos?
Conviene detenerse especialmente en dos grandes ideas:
- La alegría de los discípulos.
- La unidad de la Iglesia reunida en oración.
Los apóstoles están alegres porque saben que Jesús sigue vivo y continúa junto a ellos.
La comunidad permanece unida porque confía plenamente en la promesa del Señor.
La frase central de esta lectio puede repetirse varias veces con calma:
“Volvieron a Jerusalén con gran alegría.”
Escuchamos a Jesús
El catequista invita ahora a imaginar la escena del cenáculo:
“Imagina que estás junto a los discípulos y María.
Todos están unidos y rezando juntos.
No tienen miedo porque saben que Jesús sigue vivo.
Esperan al Espíritu Santo con confianza.
Y Jesús sigue también hoy junto a nosotros.”
Este momento debe hacerse despacio, dejando pequeños silencios y evitando explicaciones largas.
Respondemos al Señor
Después del Evangelio los niños responden con una oración sencilla dirigida por el catequista.
Oración guiada
Jesús glorioso, gracias por seguir junto a tu Iglesia.
Gracias porque nos reúnes como una familia.
Gracias por darnos alegría y esperanza.
Ayúdanos a esperar siempre contigo.
Quédate siempre con nosotros, Señor.
Aplicación a la vida
La lectio termina ayudando a los niños a relacionar el Evangelio con la vida cristiana actual.
Conviene insistir especialmente en estas ideas:
- Jesús glorioso sigue vivo.
- La Iglesia continúa reuniéndose alrededor de Cristo.
- La misa es encuentro real con Jesús.
- Los cristianos vivimos con esperanza y alegría.
La sesión puede terminar rezando juntos un Avemaría o permaneciendo un momento breve en silencio delante de la imagen catequética.
Orientación final para el catequista:
No conviene cerrar esta última lectio con tono simplemente académico o moralizante. El itinerario debe terminar dejando en los niños una experiencia luminosa de Iglesia, alegría cristiana y presencia continua de Jesús junto a nosotros.
4.24. Aplicación familiar
La última sesión del itinerario ofrece una oportunidad muy hermosa para ayudar a las familias a descubrir la Iglesia como hogar cristiano unido alrededor de Jesús.
La escena del cenáculo resulta especialmente cercana para los niños porque muestra una comunidad reunida, rezando y esperando unida junto a María.
Lo más importante es ayudar al niño a comprender que:
La Iglesia sigue siendo hoy esa familia reunida alrededor de Jesús.
La familia puede reforzar esta experiencia mediante gestos muy sencillos y cotidianos.
Propuestas familiares sencillas
- Volver a contemplar juntos la imagen catequética.
- Hablar sobre la alegría de los discípulos.
- Rezar juntos un Avemaría.
- Relacionar el cenáculo con la misa dominical.
- Recordar juntos que Jesús sigue vivo y presente.
También puede resultar muy útil explicar al niño que la Iglesia continúa hoy reuniéndose exactamente igual que los discípulos:
- para rezar;
- para escuchar el Evangelio;
- para recibir la Eucaristía;
- y para vivir unida alrededor de Jesús.
Así el niño comprende poco a poco que la Primera Comunión no es solo “un día importante”, sino el comienzo de una vida cristiana dentro de la Iglesia.
La alegría de los discípulos después de la Ascensión ayuda también a descubrir una verdad fundamental:
Los cristianos vivimos con esperanza porque Jesús sigue con nosotros.
PARTE V
ORACIÓN, CONCLUSIONES Y TEXTOS BÍBLICOS
Cierre del itinerario catequético
5.1. Oración final del itinerario
La oración final quiere recoger todo el camino realizado a lo largo del itinerario: la misión confiada por Jesús, la Ascensión gloriosa del Señor y la alegría de la Iglesia reunida esperando el Espíritu Santo.
Conviene rezarla lentamente, con la imagen de portada visible y, si es posible, con una vela encendida.
Señor Jesús,
gracias porque has vencido a la muerte
y sigues vivo junto a nosotros.
Gracias porque no abandonas a tu Iglesia.
Gracias porque permaneces con nosotros
cuando rezamos,
cuando escuchamos tu Palabra
y cuando te recibimos en la Eucaristía.
Ayúdanos a vivir siempre con alegría,
como los discípulos después de tu Ascensión.
Haz de nosotros una familia unida en la fe,
capaz de llevar tu amor a los demás.
Envía sobre nosotros tu Espíritu Santo
para que aprendamos a seguirte cada día.
Quédate siempre con nosotros, Señor.
Amén.
5.2. Orientaciones finales para padres
La Ascensión del Señor ayuda muchísimo a preparar la Primera Comunión porque enseña a los niños una verdad esencial:
Jesús glorioso sigue verdaderamente presente junto a nosotros.
Los padres pueden ayudar mucho a que esta verdad pase de la cabeza al corazón mediante pequeños gestos sencillos y constantes.
Conviene especialmente:
- Hablar de Jesús con naturalidad.
- Relacionar continuamente la Ascensión con la misa.
- Ayudar al niño a descubrir el valor del silencio y de la oración.
- Explicar la Iglesia como familia reunida alrededor de Cristo.
- Vivir la Eucaristía con recogimiento y alegría.
Los niños aprenden muchísimo más de lo que ven que de lo que simplemente escuchan. Una familia que reza unida, que participa en la misa y que vive la fe con sencillez transmite una experiencia cristiana muy profunda.
También conviene evitar dos errores frecuentes:
- Reducir la Primera Comunión a celebración social.
- Presentar a Jesús como alguien lejano o abstracto.
Este itinerario quiere ayudar precisamente a descubrir que Cristo glorioso sigue vivo y permanece realmente junto a su Iglesia.
5.3. Orientaciones finales para catequistas
La catequesis sobre la Ascensión puede convertirse fácilmente en una explicación demasiado abstracta o intelectual para niños pequeños. Por eso conviene mantener siempre una pedagogía:
- visual;
- contemplativa;
- experiencial;
- y profundamente centrada en Jesucristo.
El objetivo principal del itinerario no consiste en explicar muchos conceptos difíciles, sino en ayudar a los niños a descubrir tres grandes certezas:
- Jesús sigue vivo.
- Jesús permanece junto a su Iglesia.
- Jesús se entrega realmente en la Eucaristía.
Las imágenes catequéticas deben utilizarse siempre con calma y profundidad. No son simples adornos ni descansos visuales. Forman parte esencial de la transmisión de la fe.
Conviene también dejar espacios reales de:
- silencio;
- oración;
- observación;
- y contemplación.
Los niños pequeños necesitan respirar espiritualmente el Evangelio antes de comprenderlo plenamente.
La misión del catequista no consiste solo en transmitir información religiosa, sino en ayudar al niño a encontrarse realmente con Jesucristo.
5.4. Conclusión final
La Ascensión del Señor no es el final de la presencia de Jesús en el mundo.
Cristo glorioso sigue vivo, sigue acompañando a su Iglesia y continúa reuniendo a los cristianos alrededor de la Eucaristía.
Por eso los discípulos pudieron regresar llenos de alegría después de verlo ascender al Padre.
También hoy la Iglesia continúa caminando con esa misma esperanza:
Jesús sigue con nosotros.
La Primera Comunión ayuda precisamente a descubrir esta presencia viva y cercana del Señor.
El niño que recibe la Eucaristía no recuerda solamente algo ocurrido hace muchos siglos. Encuentra verdaderamente a Cristo resucitado, glorioso y presente junto a su Iglesia.
La Ascensión abre así el corazón cristiano a la esperanza, a la misión y a la alegría de vivir siempre unidos a Jesús.
5.5. Textos bíblicos utilizados en el itinerario
Los siguientes textos bíblicos han servido de base para las imágenes catequéticas, lectios divinas y desarrollos del itinerario:
- Mateo 28, 16-20
- Marcos 16, 14-20
- Lucas 24, 50-53
- Hechos de los Apóstoles 1, 1-14
Conviene releer estos textos completos con calma al finalizar el itinerario para contemplar nuevamente el misterio de la Ascensión y el nacimiento de la Iglesia reunida alrededor de Jesucristo.



Materiales: imagen cuadrada, Biblia, cartulina o pizarra.
