San Juan María Vianney: El santo cura de Ars
Catequesis en Familia
San Juan María Vianney
El santo cura de Ars
Dios hace grandes cosas con quien se pone en sus manos

San Juan María Vianney (1786-1859), patrono de todos los párrocos, enseñó con su vida que Dios puede transformar el mundo por medio de una persona humilde que pone todos sus dones al servicio de Cristo y de los demás.
Cómo utilizar esta catequesis
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|---|---|
| Familia | Recorrido completo o Parte II + Parte III + Oración. |
| Catequista | Documento completo. |
| Profesor | Parte I + Parte II + actividades seleccionadas. |
| Adolescente | Parte II + Actividad 3 + Lectio divina. |
| Sacerdote | Documento completo como apoyo pastoral. |
El recorrido completo permite comprender el mensaje central de esta catequesis: Dios concede dones diferentes a cada persona, llama a cada uno por un camino propio, ofrece siempre su perdón y enseña a escuchar para poder aconsejar con prudencia y caridad. Cada parte desarrolla uno de estos aspectos desde la vida y el testimonio de san Juan María Vianney.
Objetivos
- Descubrir que Dios concede dones distintos a cada persona para el bien común.
- Comprender que toda vocación nace como respuesta a una llamada de Dios.
- Acercarse con confianza al sacramento del Perdón.
- Aprender a escuchar antes de aconsejar.
- Poner los propios dones al servicio de Cristo, de la familia y de la comunidad cristiana.
Carismas que se trabajan
Descubrir los dones
Responder a la vocación
Vivir la reconciliación
Ejercitar el don del consejo
Destinatarios
- Familias cristianas.
- Catequistas de Postcomunión y Confirmación.
- Parroquias y movimientos apostólicos.
- Centros educativos católicos.
- Adolescentes y jóvenes que se preparan para recibir el sacramento de la Penitencia.
- Sacerdotes y seminaristas como apoyo pastoral y formativo.
Índice interactivo
Pulsa sobre cualquier apartado para acceder directamente a él.
Parte I. Dios llama a cada persona con sus propios dones
Parte II. San Juan María Vianney, el santo cura de Ars
- Un niño campesino durante la Revolución Francesa.
- Un joven con dificultades para estudiar, pero con una gran vocación.
- El largo camino hasta el sacerdocio.
- Un pequeño pueblo llamado Ars.
- La oración y la Eucaristía transforman una parroquia.
- El confesionario: el lugar donde Dios cambia los corazones.
- Peregrinos de toda Francia buscan un consejo y el perdón de Dios.
- Una vida entregada hasta el último día.
- La muerte del santo y el comienzo de una devoción universal.
- El Cura de Ars sigue enseñando hoy a sacerdotes, familias y jóvenes de todo el mundo.
Parte III. Vivimos como san Juan María Vianney
Parte IV. Lectio divina
Parte V. Oraciones
1. Dios nos regala dones diferentes
Dios no concede los mismos dones a todas las personas. Cada uno recibe capacidades distintas para servir al bien común. San Pablo compara esta realidad con un solo cuerpo formado por muchos miembros: todos son diferentes, pero todos son necesarios.1
La vida de san Juan María Vianney lo demuestra con claridad. Nunca destacó por su facilidad para los estudios, pero Dios le concedió otros dones extraordinarios: una profunda vida de oración, una gran humildad, una voluntad perseverante y una inmensa capacidad para escuchar. Su historia enseña que Dios no pide éxito, sino fidelidad a los dones recibidos.2
Idea principal
Dios concede dones diferentes para que todos podamos servirnos mutuamente.
Cuestión catequética
¿Qué dones descubres en ti y cuáles reconoces en las personas que viven contigo?
2. La vocación: responder con fidelidad a lo que Dios nos pide
Los dones que Dios concede son una llamada. La vocación consiste en descubrir cómo emplearlos para amar a Dios y servir a los demás. No todos recorren el mismo camino, pero todos están llamados a responder con generosidad.3
San Juan María Vianney perseveró a pesar de sus dificultades. Su ejemplo recuerda que la gracia de Dios completa lo que nuestras fuerzas no alcanzan. Cuando ponemos nuestros dones en manos del Señor, incluso nuestras limitaciones pueden convertirse en un camino de santidad.4
Idea principal
La vocación consiste en responder con fidelidad a la llamada de Dios utilizando los dones recibidos.
Cuestión catequética
¿Qué puedes hacer esta semana para poner un don tuyo al servicio de los demás?
3. El sacramento del Perdón: volver siempre al abrazo del Padre
Jesucristo quiso que el perdón de los pecados no fuera solamente una promesa, sino un encuentro real con su misericordia mediante el sacramento de la Penitencia. Cada confesión es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo y recuperar la amistad con Dios.5
El santo Cura de Ars dedicó gran parte de su vida a este ministerio. Escuchaba con paciencia, ayudaba a reconocer el pecado y mostraba que nadie está demasiado lejos de Dios para recibir su perdón. Miles de personas encontraron en Ars el camino de regreso al Padre.6
Idea principal
La confesión es el encuentro con Cristo que perdona, cura y devuelve la paz.
Cuestión catequética
¿Qué nos impide acercarnos con confianza al sacramento del Perdón?
4. Escuchar a Dios para poder aconsejar a los demás
El verdadero consejo nace de la escucha. Quien no sabe escuchar a Dios en la oración ni prestar atención a las personas difícilmente podrá orientarlas con prudencia. El don del consejo ayuda a descubrir el bien y a acompañar a los demás con caridad y verdad.7
San Juan María Vianney fue un gran consejero porque primero aprendió a escuchar. Antes de responder, rezaba; antes de corregir, comprendía; antes de hablar, buscaba el bien de quien tenía delante. Su ejemplo sigue enseñando que escuchar es una forma de amar.8
Idea principal
Escuchar con atención es el primer paso para aconsejar con sabiduría cristiana.
Cuestión catequética
¿Escuchamos para comprender o solamente para responder?
Parte II. San Juan María Vianney, el santo cura de Ars
La vida de san Juan María Vianney ayuda a comprender que Dios no suele escoger a quienes el mundo considera más brillantes, sino a quienes están dispuestos a dejarse transformar por su gracia. La biografía que sigue no pretende únicamente narrar unos hechos históricos, sino mostrar cómo los dones recibidos, vividos con fidelidad, pueden convertirse en un camino de santidad y de servicio a los demás.
Cada escena continúa la anterior para formar un único relato. A través de él veremos cómo un sencillo sacerdote de una pequeña aldea francesa llegó a ser conocido en todo el mundo por su amor a Dios, su capacidad para escuchar y su entrega al sacramento de la Reconciliación.
1. Un niño campesino durante la Revolución Francesa

En una familia sencilla comenzó a crecer el niño que un día sería conocido como el santo Cura de Ars.
Qué vemos en la imagen
Los primeros dones de Juan María crecieron en el ambiente sencillo de su familia: la fe, el trabajo, la oración y la confianza en Dios.
Idea principal
La familia es la primera escuela donde aprendemos a descubrir los dones que Dios nos concede.
Aplicación a la vida
También hoy la familia puede ayudar a descubrir y hacer crecer los dones de cada uno.
Pregunta para el diálogo
¿Qué personas nos han ayudado más a crecer en la fe desde pequeños?
Mientras Juan María crecía, Francia atravesaba una dura persecución religiosa que marcaría profundamente su juventud y fortalecería todavía más su vocación.
2. Un joven con dificultades para estudiar, pero con una gran vocación
Aunque los estudios le resultaban difíciles, nunca dejó de confiar en la llamada que Dios había puesto en su corazón.
Qué vemos en la imagen
Las limitaciones intelectuales nunca apagaron su vocación. La constancia, la oración y la ayuda recibida hicieron posible que siguiera adelante.
Idea principal
Los dones de Dios no siempre coinciden con las cualidades que el mundo considera más importantes.
Aplicación a la vida
Nuestras dificultades no tienen por qué impedirnos responder a la llamada de Dios cuando ponemos en juego nuestros dones y perseveramos con humildad.
Pregunta para el diálogo
¿Qué dificultad te ha ayudado a crecer más como persona?
Los años de estudio y de preparación fueron fortaleciendo su vocación. Después de un largo camino, llegaría el momento de recibir el sacramento del Orden y comenzar el ministerio sacerdotal.
3. El largo camino hasta el sacerdocio

Después de años de esfuerzo y de confianza en Dios, Juan María Vianney recibió el sacramento del Orden y comenzó el ministerio para el que había sido llamado.
Qué vemos en la imagen
La ordenación sacerdotal no fue el premio a una brillante inteligencia, sino la confirmación de una vocación vivida con fidelidad. Dios había preparado en Juan María un corazón dispuesto a servir.
Idea principal
La gracia de Dios completa lo que nuestras fuerzas no alcanzan cuando respondemos con fidelidad.
Aplicación a la vida
Toda vocación necesita tiempo, esfuerzo, acompañamiento y confianza en Dios para llegar a madurar plenamente.
Pregunta para el diálogo
¿Quiénes han sido instrumentos de Dios para ayudarte a crecer en la fe y descubrir tu camino?
Pocos años después de su ordenación, el obispo lo destinó a una pequeña parroquia casi desconocida llamada Ars. Nadie imaginaba entonces que aquel sencillo pueblo acabaría siendo conocido en todo el mundo.
4. Un pequeño pueblo llamado Ars

El sacerdote que parecía destinado a una parroquia insignificante comenzaba, sin saberlo, la misión por la que sería conocido en toda la Iglesia.
Qué vemos en la imagen
Ars era una pequeña aldea rural, muy alejada de los grandes centros de Francia. Dios quiso que precisamente allí floreciera una de las parroquias más conocidas del mundo cristiano.
Idea principal
Dios suele comenzar sus obras más grandes en lugares humildes y con personas sencillas.
Aplicación a la vida
No debemos despreciar las pequeñas responsabilidades. La fidelidad en las cosas sencillas prepara las grandes obras que Dios quiere realizar.
Pregunta para el diálogo
¿Qué tareas sencillas realizamos cada día que pueden convertirse en un servicio a los demás?
La transformación de Ars no comenzó con grandes proyectos, sino con la oración constante de su nuevo párroco y con una profunda confianza en la acción de Dios.
5. La oración y la Eucaristía transforman una parroquia

La renovación de Ars comenzó mucho antes de que llegaran los peregrinos: empezó en el silencio de la oración y ante el sagrario.
Qué vemos en la imagen
El Cura de Ars aparece como un hombre que recibe de Cristo la fuerza para servir. La escena recuerda que toda evangelización auténtica nace de la oración y de la Eucaristía, no del activismo ni del prestigio humano.
Idea principal
Los dones que Dios nos concede crecen cuando permanecemos unidos a Cristo mediante la oración y los sacramentos.
Aplicación a la vida
La oración diaria y la participación en la Eucaristía fortalecen los dones que Dios nos ha dado y nos ayudan a ponerlos al servicio de los demás.
Pregunta para el diálogo
¿Qué lugar ocupa la oración en nuestra vida diaria? ¿Qué podríamos cambiar para cuidar mejor ese encuentro con Dios?
A medida que la vida espiritual de la parroquia fue creciendo, también comenzaron a llegar personas de lugares cada vez más lejanos buscando el consejo y la misericordia que encontraban en el santo Cura de Ars.
6. El confesionario: el lugar donde Dios cambia los corazones

Durante horas enteras, el Cura de Ars escuchó a quienes buscaban reconciliarse con Dios y empezar una vida nueva.
Qué vemos en la imagen
El protagonista de la escena no es el sacerdote, sino Cristo que actúa por medio del sacramento de la Penitencia. El Cura de Ars escucha con paciencia porque sabe que antes de hablar hay que comprender, y antes de aconsejar hay que acoger.
Idea principal
El sacramento del Perdón nos devuelve la amistad con Dios y abre siempre un camino nuevo.
Aplicación a la vida
Preparar bien la confesión significa mirar nuestra vida con sinceridad, confiar en la misericordia de Dios y decidir comenzar de nuevo con su ayuda.
Pregunta para el diálogo
¿Qué nos ayuda a vivir la confesión como un encuentro de alegría y no como un motivo de miedo?
La fama de aquel confesor humilde comenzó a extenderse rápidamente. Personas de toda Francia emprendían largos viajes hasta Ars buscando un consejo que iluminara su vida y el perdón de Dios.
7. Peregrinos de toda Francia buscan un consejo y el perdón de Dios

Miles de personas llegaban hasta Ars convencidas de que aquel humilde sacerdote podía ayudarlas a reencontrarse con Dios.
Qué vemos en la imagen
La diversidad de los peregrinos recuerda que el Evangelio está dirigido a todas las personas. Nadie viaja para admirar a un personaje famoso; todos buscan la misericordia de Dios. El Cura de Ars permanece en un segundo plano porque siempre quiso conducir las miradas hacia Cristo.
Idea principal
El verdadero don del consejo ayuda a las personas a acercarse a Dios, no a quien lo ofrece.
Aplicación a la vida
Cuando escuchamos con paciencia y hablamos con prudencia, también nosotros podemos ayudar a otras personas a descubrir el camino del Evangelio.
Pregunta para el diálogo
¿Quién ha sido para ti una persona capaz de escucharte y orientarte en un momento importante de tu vida?
Los años fueron debilitando las fuerzas del santo, pero nunca disminuyó su deseo de seguir acogiendo a quienes llamaban a la puerta de la parroquia. Su fidelidad continuó hasta el último día de su vida.
8. Una vida entregada hasta el último día

Después de más de cuarenta años de servicio en Ars, el santo permaneció fiel a su misión hasta que sus fuerzas se agotaron.
Durante sus últimos años, el Cura de Ars soportó un cansancio cada vez mayor. En varias ocasiones deseó retirarse para dedicarse enteramente a la oración, pero volvió a su parroquia y continuó atendiendo a quienes acudían en busca de consejo y reconciliación. Su perseverancia no nació de una fuerza extraordinaria, sino de la convicción de que su vida pertenecía a Cristo y a las personas que le habían sido confiadas.9
Qué vemos en la imagen
El santo aparece físicamente débil, pero interiormente sereno. El crucifijo, el breviario y el rosario resumen una vida sostenida por la oración y entregada al servicio de los demás.
Idea principal
La fidelidad cristiana consiste en seguir amando y sirviendo también cuando aparecen el cansancio y las dificultades.
Aplicación a la vida
La constancia en las responsabilidades cotidianas puede convertirse en una verdadera entrega a Dios, aunque nadie la admire o la reconozca.
Pregunta para el diálogo
¿Qué nos ayuda a permanecer fieles cuando estamos cansados o no vemos inmediatamente los frutos de nuestro esfuerzo?
San Juan María Vianney murió en Ars el 4 de agosto de 1859. Sin embargo, su misión no terminó aquel día: la noticia de su santidad se extendió rápidamente y comenzó una devoción que pronto alcanzaría a toda la Iglesia.
9. La muerte del santo y el comienzo de una devoción universal

La fama de santidad del Cura de Ars no terminó con su muerte; comenzó entonces a extenderse por toda la Iglesia.
Desde el mismo momento de su fallecimiento, miles de personas conservaron el recuerdo de aquel sacerdote que había dedicado su vida a escuchar, aconsejar y reconciliar. La Iglesia reconoció oficialmente la santidad de Juan María Vianney con su beatificación y posterior canonización, pero el verdadero fundamento de esa devoción fue el testimonio de una vida completamente entregada al Evangelio. La sencillez con la que había vivido continuó inspirando a generaciones enteras de cristianos.10
Qué vemos en la imagen
La multitud reunida alrededor del féretro no expresa admiración por un personaje famoso, sino gratitud por un pastor que ayudó a muchas personas a reencontrarse con Dios. La santidad continúa dando fruto incluso después de la muerte.
Idea principal
Una vida entregada a Dios sigue iluminando a muchas personas incluso después de haber terminado su camino en la tierra.
Aplicación a la vida
Los gestos de amor, servicio y fidelidad que realizamos cada día pueden dejar una huella mucho mayor de la que imaginamos.
Pregunta para el diálogo
¿Qué legado de fe y de amor nos gustaría dejar a quienes conviven con nosotros?
Con el paso de los años, la figura del Cura de Ars se convirtió en un referente para sacerdotes y fieles de todos los continentes. Su mensaje sigue plenamente vivo en la Iglesia de nuestro tiempo.
10. El Cura de Ars sigue enseñando hoy a sacerdotes, familias y jóvenes de todo el mundo

El ejemplo del santo Cura de Ars sigue inspirando hoy a quienes desean vivir el Evangelio con sencillez, fidelidad y espíritu de servicio.
San Juan María Vianney fue canonizado en 1925 y proclamado poco después patrono de todos los párrocos. Sin embargo, su herencia no pertenece únicamente a los sacerdotes. Su vida enseña también a las familias, a los catequistas y a los jóvenes que Dios puede hacer grandes cosas cuando una persona pone con humildad sus dones al servicio del Evangelio. La oración, la escucha, el perdón y el consejo siguen siendo hoy caminos seguros para construir una comunidad cristiana viva.11
Qué vemos en la imagen
La diversidad de personas reunidas alrededor del santo expresa que la santidad nunca queda encerrada en una época. Su ejemplo continúa iluminando a quienes buscan vivir con fidelidad la vocación recibida y acercar a otros al encuentro con Cristo.
Idea principal
Los dones que Dios nos concede alcanzan su plenitud cuando se ponen al servicio de la Iglesia y de los demás.
Aplicación a la vida
Cada cristiano puede convertirse hoy en un signo de esperanza si vive con humildad, cultiva sus dones y ayuda a otras personas a descubrir el amor y el perdón de Dios.
Pregunta para el diálogo
Después de conocer la vida del santo Cura de Ars, ¿qué don te gustaría cultivar mejor para ponerlo al servicio de los demás?
La vida de san Juan María Vianney concluye aquí, pero la catequesis continúa. Ahora es el momento de convertir lo aprendido en experiencias concretas mediante las actividades, la Lectio divina y la oración.
Parte III. Vivimos como san Juan María Vianney
La vida del santo Cura de Ars nos invita a reconocer los dones que Dios ha sembrado en cada persona, agradecer el bien que recibimos, pedir perdón con sinceridad y aprender a escuchar antes de aconsejar. Estas actividades ayudan a llevar a la vida cotidiana lo descubierto en los apartados anteriores.
Cada propuesta incluye un objetivo concreto, los materiales necesarios, una secuencia sencilla de trabajo, orientaciones para quien dirige la actividad, adaptaciones según la edad, el fruto que se espera alcanzar y una breve evaluación final.
Actividad 1. Descubrir y valorar los dones de los demás
Actividad de grupo
Participantes
Grupos de catequesis, adolescentes, jóvenes o familias.
Duración
40-50 minutos.
Modalidad
Reconocimiento mutuo y diálogo.
Objetivo
Reconocer que Dios concede dones diferentes a cada persona, aprender a valorarlos sin comparaciones y descubrir que todos podemos aportar algo necesario al grupo.
Materiales
- Una tarjeta o una hoja pequeña por participante.
- Bolígrafos o rotuladores.
- Una cartulina grande.
- Cinta adhesiva o pegamento.
▶️
Desarrollo
- Cada participante escribe su nombre en la parte superior de una tarjeta.
- Las tarjetas se reparten al azar, evitando que alguien reciba la suya.
- Cada persona escribe uno o dos dones que reconoce en el compañero cuyo nombre aparece en la tarjeta. Conviene añadir un ejemplo concreto: «Sabe escuchar cuando alguien está preocupado» o «Ayuda sin que se lo pidan».
- Las tarjetas vuelven a mezclarse y se reparten de nuevo para que otra persona añada una cualidad distinta.
- El catequista lee cada tarjeta y la entrega a su destinatario. No se permiten bromas, comparaciones ni comentarios negativos.
- Las tarjetas se colocan después en una cartulina titulada «Los dones que Dios ha sembrado entre nosotros».
Microguion para el catequista
«San Juan María Vianney tenía grandes dificultades para estudiar, pero poseía otros dones que fueron decisivos: sabía perseverar, rezar, escuchar y acoger. Dios no nos ha hecho iguales porque desea que nos necesitemos unos a otros».
Ayuda a los participantes a identificar dones reales y observables. Evita que toda la atención recaiga en las personas más extrovertidas. La paciencia, la constancia, la discreción, la capacidad de reconciliar, la alegría, el orden o la disponibilidad también son dones valiosos.
Adaptación por edades
- Niños: escribir una sola cualidad o representarla mediante un dibujo.
- Adolescentes: añadir un ejemplo concreto que demuestre ese don.
- Jóvenes y adultos: explicar cómo podría ponerse ese don al servicio de la familia, la parroquia o la comunidad.
Fruto esperado
Que cada participante se sienta valorado, aprenda a reconocer el bien presente en los demás y comprenda que la diversidad de dones enriquece a toda la comunidad.
✅
Evaluación breve
Cada participante completa una de estas frases:
- «Hoy he descubierto en otra persona el don de…»
- «Un don que puedo poner mejor al servicio del grupo es…»
Actividad 2. Dar gracias, pedir perdón y reconocer el bien que recibimos
Actividad familiar
Participantes
Toda la familia.
Duración
35-45 minutos.
Modalidad
Diálogo familiar.
Objetivo
Descubrir cuánto bien recibimos cada día de las personas que viven con nosotros, aprender a expresar gratitud y reconocer con humildad aquello por lo que necesitamos pedir perdón.
Materiales
- Una hoja para cada miembro de la familia.
- Bolígrafos o lápices.
- Una Biblia.
- Un crucifijo colocado en un lugar visible.
▶️
Desarrollo
- Cada miembro de la familia escribe el nombre de los demás en una hoja.
- Junto a cada nombre anota un gesto concreto por el que desea dar gracias: una ayuda recibida, una palabra de ánimo, un servicio, una muestra de cariño o cualquier detalle cotidiano.
- Después, en silencio, cada uno escribe una acción por la que necesita pedir perdón a su familia o mejorar durante la semana.
- Se comparten libremente los agradecimientos. Nadie está obligado a leer aquello que ha escrito para pedir perdón, aunque quien lo desee puede hacerlo.
- La actividad concluye rezando juntos un padrenuestro y terminando con un abrazo o un gesto de paz entre todos.
Microguion para los padres o el catequista
Explicad que pedir perdón no es rebajarse ni perder autoridad. Es reconocer con sinceridad nuestros errores para fortalecer el amor familiar. Del mismo modo, expresar gratitud ayuda a descubrir el bien que tantas veces pasa desapercibido en la vida cotidiana.
Adaptación por edades
- Niños: sustituir parte de la escritura por dibujos o símbolos.
- Adolescentes: añadir un compromiso concreto para la semana.
- Adultos: concluir con un diálogo sereno sobre cómo mejorar la convivencia familiar.
Fruto esperado
Crear un clima de gratitud, favorecer el perdón dentro de la familia y preparar el corazón para vivir con mayor profundidad el sacramento de la Reconciliación.
✅
Evaluación breve
Cada miembro completa una de estas frases:
- «Hoy he dado gracias por…»
- «Esta semana quiero mejorar en…»
Actividad 3. Preparar bien mi confesión
Actividad de interiorización
Participantes
Adolescentes, jóvenes y adultos.
Duración
40-50 minutos.
Modalidad
Reflexión personal.
Objetivo
Preparar el corazón para recibir el sacramento de la Penitencia mediante un examen de conciencia sereno, sincero y esperanzado, descubriendo que confesarse significa encontrarse con la misericordia de Dios.
Materiales
- Una Biblia.
- Una hoja personal y un bolígrafo.
- Un crucifijo.
- Un lugar tranquilo que favorezca el silencio.
▶️
Desarrollo
- Comenzad con una breve oración al Espíritu Santo.
- Leed lentamente la parábola del hijo pródigo (Lc 15,11-32) o el encuentro de Jesús con Zaqueo (Lc 19,1-10).
- Realizad un examen de conciencia personal preguntándoos cómo es vuestra relación con Dios, con la familia, con los amigos, con el estudio o el trabajo y con vosotros mismos.
- Anotad únicamente aquello que os ayude a preparar la confesión. La hoja es completamente personal y no debe enseñarse a nadie.
- Concluid fijando una fecha concreta para recibir el sacramento de la Penitencia.
Microguion para el catequista
Recordad que el examen de conciencia no busca producir miedo ni tristeza, sino ayudarnos a mirar la propia vida con la luz del Evangelio para descubrir cuánto nos ama Dios y cuánto desea reconciliarnos con Él.
Adaptación por edades
- Niños: utilizar preguntas sencillas relacionadas con la obediencia, la verdad y el cariño.
- Adolescentes: incorporar cuestiones sobre amistades, redes sociales, responsabilidad y uso del tiempo.
- Adultos: ampliar la reflexión a la vida familiar, laboral y comunitaria.
Fruto esperado
Descubrir que la confesión es un camino de libertad, de paz y de encuentro personal con Jesucristo.
Para profundizar
Completar esta actividad con la serie «Soy joven y quiero confesarme» de Catequesis en Familia, utilizando los artículos correspondientes a la edad y al itinerario de preparación de cada participante.
✅
Evaluación breve
Completar en silencio la frase: «Hoy he comprendido que Dios me invita a…».
Actividad 4. Aprender a escuchar antes de aconsejar
Actividad de interiorización
Participantes
Adolescentes, jóvenes y adultos.
Duración
45-55 minutos.
Modalidad
Escucha por parejas.
Objetivo
Aprender a escuchar con atención, respeto y paciencia antes de ofrecer un consejo, comprendiendo que acompañar a una persona no significa decidir por ella ni responder precipitadamente a sus problemas.
Materiales
- Tarjetas con situaciones sencillas.
- Una hoja y un bolígrafo por participante.
- Un reloj o temporizador.
- Una Biblia.
▶️
Desarrollo
- Leed juntos Sant 1,19: «Todo hombre sea pronto para escuchar, lento para hablar y lento para la ira».
- Formad parejas. Una persona dispondrá de tres minutos para explicar una preocupación sencilla o una situación ficticia escrita en una tarjeta.
- La otra persona escuchará sin interrumpir, discutir, corregir ni ofrecer soluciones. Puede mantener una actitud acogedora y tomar alguna nota breve si lo necesita.
- Cuando termine, quien ha escuchado resumirá lo comprendido: «Creo que te preocupa…», «Parece que te sientes…». La otra persona podrá corregir o completar el resumen.
- Después formulará una pregunta abierta que ayude a pensar: «¿Qué crees que podrías hacer?», «¿Qué ayuda necesitas?», «¿Has rezado sobre esta situación?».
- Solo entonces preguntará: «¿Quieres que te dé mi opinión o prefieres que siga escuchándote?».
- Intercambiad los papeles y repetid el ejercicio.
- Cada participante anotará finalmente qué le ha resultado más difícil: guardar silencio, comprender los sentimientos, evitar los juicios, hacer preguntas o no imponer su propia solución.
Microguion para el catequista
«El Cura de Ars podía aconsejar bien porque antes había aprendido a escuchar a Dios y a cada persona. Escuchar no consiste solo en permanecer callado: significa intentar comprender lo que el otro vive, siente y necesita».
Recuerda que el don del consejo no autoriza a controlar la vida de los demás. El buen acompañante ilumina la situación desde el Evangelio, ayuda a pensar y respeta la libertad. Ante problemas graves, aconsejar correctamente significa recurrir a los padres, a un sacerdote, a un educador o al profesional adecuado.
Adaptación por edades
- Niños: utilizar situaciones breves sobre los hermanos, los juegos, el colegio o la amistad; reducir cada turno a un minuto.
- Adolescentes: incluir situaciones relacionadas con la soledad, el grupo de amigos, los estudios, las redes sociales o la convivencia familiar.
- Jóvenes y adultos: profundizar en la escucha dentro de la familia, el trabajo, la parroquia y el acompañamiento espiritual.
Fruto esperado
Descubrir que la escucha atenta es una forma concreta de caridad y que el verdadero consejo nace de la oración, la prudencia, la comprensión y la búsqueda sincera del bien de la otra persona.
Para profundizar
La escucha sincera ayuda también a preparar y vivir mejor el sacramento de la Penitencia. Puede completarse esta actividad con la serie «Soy joven y quiero confesarme», especialmente mediante los artículos dedicados a la preparación personal, la sinceridad y el encuentro con el sacerdote.
✅
Evaluación breve
Cada participante completa estas dos frases:
- «Me siento escuchado cuando…»
- «Para escuchar mejor a los demás necesito…»
Parte IV. Lectio divina
Ezequiel 3,16-21
El profeta Ezequiel recibe de Dios la misión de escuchar su palabra y transmitirla con fidelidad. No habla por iniciativa propia ni para imponer sus opiniones: primero escucha al Señor y después advierte al pueblo con responsabilidad. Este pasaje ilumina el don del consejo y ayuda a comprender mejor la misión de san Juan María Vianney, que aprendió a escuchar a Dios para poder orientar a quienes acudían a él.12
Texto bíblico
Al cabo de los siete días, el Señor me dirigió esta palabra: «Hijo de hombre, te he constituido centinela de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, los amonestarás de parte mía. Si yo digo al malvado “morirás inexorablemente”, y tú no lo habías amonestado ni le habías advertido que se apartara de su perversa conducta para conservar la vida, el malvado morirá por su culpa; pero a ti te pediré cuenta de su vida. En cambio, si amonestas al malvado y él no se convierte de su maldad y de su perversa conducta, entonces él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida. Si, al contrario, el justo se desvía de su justicia y obra mal, yo le pondré una trampa y morirá. Como tú no lo has amonestado, él morirá por su pecado, y no se tendrán en cuenta las obras buenas que había hecho; pero a ti te pediré cuenta de su vida. Pero si tú amonestas al justo para que no peque, y no peca, ciertamente él conservará la vida, porque había sido amonestado, y tú habrás salvado la tuya».
Ezequiel 3, 16-21
Consultar el libro de Ezequiel en la Biblia de la Conferencia Episcopal Española
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1. Lectio · ¿Qué dice el texto?
Leed el pasaje lentamente dos veces. En la segunda lectura, fijaos especialmente en estas palabras: escucha, advertir, responsabilidad, malvado, justo y vida.
- ¿Qué misión recibe Ezequiel?
- ¿De quién procede la palabra que debe comunicar?
- ¿Qué responsabilidad tiene si guarda silencio?
- ¿Qué ocurre cuando una persona escucha la advertencia y cambia de conducta?
2. Meditatio · ¿Qué me dice Dios?
Dios no pide a Ezequiel que controle la vida de los demás, sino que sea fiel a la palabra recibida. El profeta debe hablar con verdad, pero la decisión final corresponde a cada persona. También nosotros necesitamos aprender a distinguir entre aconsejar con caridad e imponer nuestras opiniones.
- ¿Escucho a Dios antes de aconsejar?
- ¿Callo alguna vez por comodidad cuando debería ayudar a alguien?
- ¿Corrijo con respeto o desde la superioridad?
- ¿Sé aceptar un consejo cuando me lo ofrecen con verdad y cariño?
- ¿Qué relación encuentro entre este texto y el ministerio del Cura de Ars?
3. Oratio · ¿Qué respondo al Señor?
Presentad al Señor las situaciones en las que necesitáis escuchar mejor, pedir consejo o ayudar a otra persona. Después, cada participante puede expresar una breve petición.
Señor, enséñame a escuchar tu voz, a hablar con verdad y a aconsejar siempre con humildad, prudencia y caridad.
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4. Contemplatio · Permanecer con Dios
Guardad unos minutos de silencio. Imaginad al santo Cura de Ars rezando antes de comenzar una larga jornada de confesiones. No prepara respuestas rápidas: se pone en manos de Dios para poder escuchar y aconsejar desde el Evangelio.
5. Actio · Llevar la Palabra a la vida
Elegid un compromiso concreto para esta semana:
- escuchar sin interrumpir a una persona que necesita hablar;
- pedir consejo antes de tomar una decisión importante;
- corregir con delicadeza a alguien a quien queremos;
- acercarnos al sacramento de la Penitencia;
- dedicar cada día unos minutos a escuchar a Dios en silencio.
Palabra para recordar
«Escucha la palabra de mi boca y adviérteles de mi parte» (Ez 3,17).
Para el catequista
El don del consejo hace al cristiano dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo y perfecciona su capacidad para discernir el bien en situaciones concretas. No consiste en opinar sobre todo, sino en ayudar a descubrir la voluntad de Dios respetando siempre la libertad de la persona.13
Parte V. Oraciones
Soneto a san Juan María Vianney
Oración de intercesión al santo cura de Ars
Pastor humilde, fiel servidor,
que hiciste de la escucha tu camino
y señalaste a todos el destino
del Padre que perdona con amor.
No fue la ciencia humana tu esplendor,
sino la gracia obrando en lo pequeño;
pusiste vida, voluntad y empeño
al servicio de Cristo Redentor.
Intercede por quienes hoy buscamos
escuchar, aconsejar y perdonar,
sin despreciar los dones recibidos.
Que, como tú, a Jesús nos entreguemos,
nos acerquemos siempre a confesar
y vivamos por siempre agradecidos.
Amén.
Oración de estilo sálmico por el don del consejo
Acción de gracias por los dones recibidos
Te doy gracias, Señor,
porque me has creado con amor
y has sembrado en mi vida dones diferentes.
No permitas que desprecie lo que he recibido
ni que envidie las cualidades de los demás.
Enséñame a reconocer que todo don procede de ti
y encuentra su alegría cuando se convierte en servicio.
Dame un corazón atento para escuchar,
prudencia para comprender,
humildad para pedir ayuda
y sabiduría para aconsejar sin imponerme.
Pon en mis labios palabras verdaderas,
capaces de consolar al que sufre,
animar al que está cansado
y conducir hacia ti al que busca un camino.
Cuando me equivoque,
concédeme la sinceridad de reconocerlo.
Cuando peque,
llévame con confianza al sacramento del Perdón.
Porque tú eres mi luz y mi consejo,
mi fuerza y mi esperanza,
ahora y por siempre.
Amén.
Señor mío, Jesucristo
Acto de contrición como preparación inmediata para recibir el sacramento de la Penitencia
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;
por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme
con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta.
Amén.
Texto tradicional publicado en Catequesis en Familia.
Conclusión
Dios puede hacer mucho con una persona humilde
La historia de san Juan María Vianney demuestra que Dios no busca personas perfectas, sino corazones disponibles. Aquel muchacho campesino, que tuvo grandes dificultades para estudiar y que nunca destacó por cualidades extraordinarias a los ojos del mundo, respondió con fidelidad a la llamada del Señor. Los dones que había recibido —la oración, la humildad, la perseverancia, la escucha y el amor a las almas— fueron suficientes para transformar una pequeña parroquia y acercar a miles de personas al sacramento del Perdón.
También nosotros hemos recibido dones distintos. Algunos son visibles; otros permanecen ocultos durante mucho tiempo. Todos, sin embargo, proceden de Dios y están destinados al servicio de los demás. La vida del Cura de Ars nos invita a descubrir esos dones, ponerlos al servicio de Cristo, aprender a escuchar antes de aconsejar y acudir siempre con confianza al sacramento de la Reconciliación. Quien se deja transformar por la gracia puede convertirse, como él, en instrumento de paz, esperanza y misericordia.
Dios sigue llamando hoy. Descubre los dones que has recibido, ponlos al servicio del Evangelio y nunca tengas miedo de volver al abrazo del Padre.
Otros recursos de Catequesis en Familia
Serie «Soy joven y quiero confesarme»
- Soy joven y quiero confesarme. Presentación del itinerario.
- Acto de contrición «Señor mío, Jesucristo».
Fuentes y bibliografía
Sagrada Escritura
- Conferencia Episcopal Española. Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Madrid: BAC, 2011. Edición digital.
Biografía e historia
- Echeverría, Lamberto de. Juan María Bautista Vianney, san. En Gran Enciclopedia Rialp. Madrid: Ediciones Rialp.
- Benedicto XVI. Audiencia general sobre san Juan María Vianney, 5 de agosto de 2009.
- Vatican News. San Juan María Vianney, cura de Ars.
Magisterio
- Iglesia católica. Catecismo de la Iglesia Católica.
- Concilio Vaticano II. Presbyterorum ordinis.
- Juan XXIII. Sacerdotii Nostri Primordia.
- Francisco. Carta a los sacerdotes (4 de agosto de 2019).
Recursos pastorales
- Opus Dei. Recursos sobre san Juan María Vianney.
- Catequesis en Familia. Serie «Soy joven y quiero confesarme».
Notas
Referencias bíblicas, doctrinales, magisteriales y biográficas utilizadas en el documento.
- La diversidad de dones y la unidad del Cuerpo de Cristo se desarrollan en 1 Co 12,4-31. Véase Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2011); e Iglesia católica, Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 799-801, sobre los carismas ordenados a la edificación de la Iglesia y al bien de las personas.
- Benedicto XVI destaca que las dificultades humanas de san Juan María Vianney no impidieron que la gracia de Dios hiciera fecundos su oración, su humildad y su entrega pastoral. Véase Benedicto XVI, «San Juan María Vianney, cura de Ars», audiencia general, 5 de agosto de 2009.
- Sobre la llamada universal a la santidad y la respuesta de cada cristiano según sus dones y su propio estado de vida, véase Concilio Vaticano II, Lumen gentium, nn. 39-41, 21 de noviembre de 1964.
- Para las dificultades de Juan María Vianney durante su formación, su perseverancia en los estudios y el camino que condujo a su ordenación sacerdotal, véase Lamberto de Echeverría, «Juan María Bautista Vianney, san», en Gran Enciclopedia Rialp (Madrid: Ediciones Rialp).
- Sobre la institución, los nombres, los efectos y la celebración del sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación, véase Iglesia católica, Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1422-1498.
- San Juan XXIII presenta el ministerio del Cura de Ars como una entrega orientada a la enseñanza de la fe, la celebración eucarística y la purificación de las conciencias. Véase Juan XXIII, Sacerdotii Nostri Primordia, carta encíclica en el primer centenario de la muerte del santo Cura de Ars, 1 de agosto de 1959.
- El consejo pertenece a los siete dones del Espíritu Santo, disposiciones permanentes que hacen al cristiano dócil a sus inspiraciones. Véase Iglesia católica, Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1830-1831.
- Sobre la unión entre oración, vida interior, acompañamiento de las personas y fecundidad pastoral en san Juan María Vianney, véase Benedicto XVI, «San Juan María Vianney, cura de Ars», audiencia general, 5 de agosto de 2009; y Benedicto XVI, «Carta para la convocación de un Año sacerdotal», 16 de junio de 2009.
- Para los últimos años del santo, sus intentos de retirarse, el agotamiento provocado por su ministerio y su muerte en Ars el 4 de agosto de 1859, véase Echeverría, «Juan María Bautista Vianney, san»; y Juan XXIII, Sacerdotii Nostri Primordia.
- Juan María Vianney fue beatificado por san Pío X en 1905 y canonizado por Pío XI el 31 de mayo de 1925. La Santa Sede reúne los principales documentos históricos y magisteriales vinculados al santo en «Año sacerdotal 2009-2010: documentos». Véase también Echeverría, «Juan María Bautista Vianney, san».
- Pío XI presentó a san Juan María Vianney como patrono de todos los párrocos del mundo. Véase Benedicto XVI, «Carta para la convocación de un Año sacerdotal con ocasión del 150 aniversario del dies natalis de Juan María Vianney», 16 de junio de 2009; y Francisco, «Carta a los sacerdotes en el 160 aniversario de la muerte del santo Cura de Ars», 4 de agosto de 2019.
- El texto elegido para la Lectio divina es Ez 3,16-21. Véase Conferencia Episcopal Española, «Ezequiel», en Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2011).
- El don del consejo perfecciona la prudencia y dispone al cristiano para seguir con docilidad las inspiraciones del Espíritu Santo en las situaciones concretas de la vida. Véase Iglesia católica, Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1830-1831.
Nota de transparencia y agradecimiento
Las imágenes y la maquetación de este documento se han realizado con ayuda de ChatGPT, bajo dirección, revisión y edición del autor.