Evangelio del día: El hijo del carpintero
«¿No es este el hijo del carpintero?»
Mateo 13, 54-58· Viernes de la 17.ª semana del Tiempo Ordinario. A Jesús se le conoce en el camino cotidiano de la vida. Para conocerlo verdaderamente no basta con acumular información sobre él: es necesario hablar con Cristo, escucharlo y caminar a su lado, dejando que su presencia transforme nuestras decisiones y acciones.
La familiaridad exterior con Jesús no sustituye la fe ni el encuentro personal con él.
Evangelio
En aquel tiempo, Jesús fue a su pueblo y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente estaba admirada y decía: «¿De dónde le vienen esta sabiduría y esos milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre? ¿No son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?».
Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo es despreciado en su pueblo y en su casa».
Y no hizo allí muchos milagros por su falta de fe.

Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede
Palabra central
«No hizo allí muchos milagros por su falta de fe».
Lecturas de la liturgia
| Primera lectura | Libro del Levítico, Lev 23, 1.4-11.15-16.27.34b-37 |
| Salmo | Sal 81 (80), 5.8-10.14 |
Oración introductoria
Señor Jesús, en este pasaje del Evangelio veo reflejada mi tendencia a ponerte límites y a dudar de que quieras y puedas hacerte presente en mi oración.
Ante mi debilidad y mis distracciones, necesito tu gracia para no despreciar nunca la intimidad que puedo alcanzar contigo cuando me detengo, te escucho y te hablo con confianza.
Petición
Ven, Espíritu Santo, y llena mi corazón con el fuego de tu amor.
Meditación del Santo Padre Francisco
Para conocer verdaderamente a Jesús hay que hablar con él y dialogar con él mientras lo seguimos por el camino.
La persona de Jesús suscitó con frecuencia preguntas: «¿Quién es este? ¿De dónde viene?».
Pensemos, por ejemplo, en la sinagoga de Nazaret, cuando Jesús regresó a su pueblo. Sus vecinos se preguntaban: «¿Dónde ha aprendido estas cosas? Nosotros lo conocemos bien: es el hijo del carpintero».
Pensemos también en Pedro y en los demás apóstoles después de la tempestad que Jesús hizo callar. Ellos se preguntaron: «¿Quién es este, a quien obedecen el viento y el mar?».
Preguntas que nacen ante Jesús
Estas preguntas pueden surgir de la curiosidad o del deseo de obtener seguridades acerca de cómo comportarse ante él.
En cualquier caso, quien se encuentra realmente con Jesús termina haciéndose preguntas sobre su identidad y sobre lo que su presencia exige.
Algunos llegaron incluso a sentir temor, porque Jesús podía conducirlos a un conflicto político con los romanos. Por eso pensaban que era mejor no prestar atención a aquel hombre que creaba tantos problemas.
Jesús no se conoce desde la comodidad
¿Por qué crea Jesús problemas? Porque no se puede conocer a Jesús sin que su presencia cuestione nuestra vida.
Paradójicamente, si una persona acepta entrar en el camino que lleva a conocerlo, encontrará dificultades, interrogantes y decisiones que tomar.
A Jesús no se le puede conocer desde una posición cómoda, como quien viaja en primera clase, ni permaneciendo en la tranquilidad o encerrado únicamente entre libros.
A Jesús se le conoce en el camino cotidiano de la vida.
Conocerlo con la inteligencia
También podemos conocer a Jesús mediante el Catecismo. Es verdad: el Catecismo nos enseña muchas cosas acerca de él, y debemos estudiarlo y aprenderlo.
Por medio de su enseñanza comprendemos que el Hijo de Dios vino a salvarnos y descubrimos, en la belleza de la historia de la salvación, el amor del Padre.
Conocer a Jesús con la inteligencia es un paso necesario, pero no es suficiente.
Conocerlo con el corazón
A Jesús es necesario conocerlo mediante el diálogo personal con él.
Hay que hablar con él en la oración, arrodillarse ante su presencia, escuchar su Palabra y abrirle sinceramente el corazón.
Si no rezamos y no hablamos con Jesús, podemos saber muchas cosas acerca de él sin llegar a conocerlo personalmente.
Conocerlo mediante el seguimiento
Existe finalmente un tercer camino: seguir a Jesús, caminar con él y recorrer sus caminos.
Mientras avanzamos a su lado, lo conocemos mediante el lenguaje de la acción.
Si conocemos a Jesús mediante estos tres lenguajes —la inteligencia, el corazón y la acción—, entonces podemos decir que comenzamos a conocerlo verdaderamente.
Esta forma de conocimiento exige una implicación personal.
No se puede conocer a Jesús sin involucrarse con él ni sin apostar la propia vida por él.
Por tanto, para conocerlo de verdad es necesario leer cuanto la Iglesia enseña sobre él, hablar con él en la oración y caminar por sus caminos.
Este es el camino, y cada persona debe decidir si está dispuesta a recorrerlo.
Santo Padre Francisco
Para conocer a Jesús · Homilía del jueves, 26 de septiembre de 2013
Claves para comprender el Evangelio
| Momento | Sentido espiritual |
|---|---|
| Jesús vuelve a su pueblo | El Señor entra en los espacios cotidianos y familiares. También hoy quiere hacerse presente en nuestra vida ordinaria. |
| La admiración | Los habitantes reconocen su sabiduría y sus obras, pero la admiración no llega a convertirse en fe. |
| El hijo del carpintero | La humildad de la Encarnación desconcierta. Dios se revela en una humanidad sencilla, cercana y conocida. |
| La familiaridad | Creer que ya conocemos completamente a Jesús puede impedirnos descubrir la novedad de su presencia. |
| El escándalo | Sus vecinos no aceptan que alguien tan cercano pueda hablar y actuar con la autoridad de Dios. |
| La falta de fe | No limita el poder de Dios, pero cierra el corazón humano y le impide acoger plenamente su acción. |
Para examinar la vida
¿Creo que ya conozco suficientemente a Jesús? ¿Mi relación con él se reduce a ideas aprendidas o existe un diálogo personal? ¿Reconozco su presencia en la vida cotidiana? ¿Qué prejuicio, costumbre o falta de fe puede estar impidiéndome acoger su acción?
Tres caminos inseparables
Conocer a Jesús exige formar la inteligencia mediante la enseñanza de la Iglesia, abrir el corazón en la oración y comprometer la vida mediante el seguimiento y las obras.
Propósito
Pediré cada día la gracia de conservar y acrecentar el don más precioso que he recibido: la fe en la Santísima Trinidad. Dedicaré hoy unos minutos a hablar personalmente con Jesús sobre una decisión o preocupación concreta.
Diálogo con Cristo
Señor, tu bondad y tu misericordia son tan grandes que llego absurdamente a acostumbrarme a ellas y pierdo la capacidad de maravillarme ante tu amor.
Tú estás siempre dispuesto a realizar grandes cosas en mi vida, mientras yo permanezco distraído por lo pasajero y lo superficial.
No quiero dejar pasar más tiempo sin seguir con confianza y valentía las inspiraciones de tu Espíritu Santo.
Ayúdame a conocerte no sólo mediante ideas, sino en el diálogo de la oración y en la fidelidad del camino cotidiano.
Con tu ayuda sé que podré vencer mi falta de fe y abrirme a las obras que deseas realizar en mí y por medio de mí.
Idea para vivir el Evangelio de hoy
Jesús puede estar muy cerca y seguir siendo un desconocido si no dejamos que la fe transforme la familiaridad en encuentro, oración y seguimiento.
Para seguir profundizando
- «Es el hijo del carpintero» en Catholic.net
- Evangelio del día
- Orden de Predicadores – Evangelio del día

























